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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2018

Franquismo & Violencias machistas
Las rapadas del franquismo

Nuria Alabao
CTXT

La dictadura tambin impuso un castigo de gnero: despojar a las mujeres y las nias del cabello, un acto que iba acompaado de un ritual pblico de humillacin


Solo quedan unas pocas fotografas de mujeres rapadas por los vencedores en la inmediata posguerra espaola. Un parco testimonio de un tipo de castigo que se dio de forma generalizada en casi todo el territorio, muchas veces hasta en pueblos diminutos, y que dice mucho de una poca, de un rgimen que naca sobre la brutalidad sistemtica y el intento de moldear una sociedad desde sus cimientos a partir de la derrota y la humillacin. Cmo se dio esa represin en las mujeres? Hubo diferencias determinadas por el gnero? Si estas imgenes de mujeres rapadas nos impactan, el acto de despojar a las mujeres y las nias de una de las principales marcas de gnero vena acompaado de todo un ritual pblico de humillacin.

Cuando eran detenidas se les obligaba a beber ricino, un poderoso laxante que provocaba diarreas, y se las paseaba por las calles para que defecasen mientras caminaban. En ocasiones, se las acompaaba de la banda del pueblo, o eran obligadas a cantar ellas mismas. Entre tanto, sufran insultos y a veces pedradas y otras agresiones por parte de sus vecinos y vecinas. Se trataba de un castigo ejemplar para las mujeres que segn los vencedores se haban salido de su papel natural al haber ejercido una poltica activa en el bando de los republicanos. La humillacin como correctivo social.

Una deshonra pblica de carcter instructivo, que buscaba que toda la comunidad participase de la victoria ejerciendo de verdugo, o tuviese que fingir odio hacia esas mujeres que a veces eran amigas o vecinas, para dejar claro que tambin estaban en el bando de los vencedores. Si la prctica del ricino la introdujo la Falange copindola de los Fasci di Combattimento italianos que la usaban tambin contra hombres los rituales pblicos de humillacin provienen de una tradicin muy espaola: la Santa Inquisicin.

Los herejes, las brujas, los falsos conversos condenados algunos siglos antes, o los indgenas acusados de idolatra en las colonias, tambin eran deshonrados de la misma manera pblica con rapados incluidos para buscar un impacto psicolgico en la poblacin. Una de las principales finalidades del derecho penal del Antiguo Rgimen consista en su capacidad aleccionadora. As, el franquismo como restauracin lleg vinculado a los principios reaccionarios a los que vino a proteger de la modernizacin que implicaban la Repblica y la revolucin social y sus nuevos valores y propuestas de organizacin del mundo.

El castigo pblico funcionaba aqu como advertencia hacia futuras disidencias femeninas. Sin embargo, el involucionismo franquista no ser el nico en aplicar este tipo de penas de resonancias medievales. La Francia liberada se caracteriz por celebrar su victoria con la humillacin de las mujeres francesas que haban tenido amantes alemanes y, sobre todo, hijos de sangre alemana. De ellas s nos han quedado abundantes imgenes, incluso en cine, que dan testimonio del castigo destinado a las que estaban llamadas a preservar la pureza de la patria ultrajada y que traicionaron su destino biolgico y nacional. Discurso propio de la poca y de los distintos nacionalismos que desembocaron en la II Guerra Mundial.

 Mujeres para una revolucin

En la Repblica, pero sobre todo en el magma de ideas que se produjeron en las culturas obreras que dieron lugar a la revolucin social, las mujeres tendran un papel bastante diferente. El cambio de roles haba empezado antes, pero las ideas del igualitarismo radical le daran un nuevo impulso. Durante el periodo republicano se consiguieron algunas conquistas importantes. Se elimin una parte de la legislacin discriminatoria que impeda participar a las mujeres en poltica y que mantena su subordinacin en el trabajo y en la familia. Durante la guerra, y sobre todo durante la revolucin, las mujeres asumieron papeles hasta hace poco reservados a los hombres.

La agrupacin anarcosindicalista Mujeres Libres que organizaba a las obreras pero en la que tambin se les enseaba a conducir para que pudiesen participar en las tareas de guerra lleg a tener ms de 20.000 afiliadas en octubre del 38. La imagen de la miliciana condens simblicamente estas nuevas atribuciones de la mujer pblica y luchadora, y por tanto, fue utilizada para demonizar y reprimir ms duramente a las acusadas. En realidad, operar como fantasma, porque las milicianas fueron una minora y se les expuls del frente bastante pronto cuando el ejrcito se profesionaliz y releg a las mujeres a la retaguardia. Sin embargo, esta ser la acusacin ms fuerte de la represin franquista. En diciembre de 1936 ya eran pocos los carteles propagandsticos republicanos que utilizaban el icono de la miliciana, que fue sustituido por el de la madre combatiente. Sin embargo, como explica Fernndez Duro en Las rapadas (S.XXI,), las milicianas encarnaron el modelo contrario al que el rgimen quera implantar.

As, la represin contra las mujeres revolucionarias o republicanas buscaba enviar un mensaje de presin a toda la sociedad de cul deba ser el modelo de conducta femenino, uno que las colocase en el espacio privado que les era propio, como explica Maud Joly. En general, las rojas para el franquismo fueron aquellas mujeres que se haban comprometido en la defensa de la Repblica o la revolucin, pero tambin y aunque faltan datos que cuantifiquen su relevancia simplemente esposas e hijas de rojos, de vencidos. Las mujeres se convirtieron en una pieza ms de la guerra, en un terreno de combate. Consideradas como extensin del hombre, las penas recayeron muchas veces sobre ellas tambin.

 Represin "generizada"

Naturalmente, el rapado del cabello y las purgas de ricino no fueron las nicas formas represalias. Ellas, como los hombres, fueron torturadas, recluidas en crceles, forzadas a trabajar, fusiladas, enterradas en fosas comunes y sometidas a mltiples formas de exclusin social. El robo de bebs se convirti en una prctica tan habitual que estuvo practicndose hasta prcticamente la llegada de la democracia. La victoria del campo nacional desat una violencia desmesurada pero no tan arbitraria como pueda parecer.

El plan era borrar la revolucin social, a buena parte de los obreros y obreras comprometidos con ella, exterminar su semilla y su memoria. Pero adems, la represin tuvo condicionantes territoriales muri ms gente en Andaluca y Extremadura que en otros territorios, por ejemplo; condicionantes de clase, y por supuesto, de gnero. Como explica Arcngel Bedmar, adems del rapado y el ricino, muchas mujeres eran obligadas a limpiar el cuartel de la Guardia Civil, la sede de la Falange o la iglesia del pueblo o les prohibieron llevar luto por sus allegados.

Las funcionarias maestras, matronas, trabajadoras de correos fueron expulsadas y se les prohibi trabajar condenndolas a la miseria. Por supuesto, haba amenazas de agresin sexual, abusos y violaciones. As como tenan que soportar el asedio de quienes les solicitaban favores sexuales a cambio de gestiones para favorecer a familiares encarcelados.

Y en general las mujeres se enfrentaron a la violacin, una de las principales armas de cualquier guerra. El general Gonzalo Queipo de Llano la mxima autoridad militar de Sevilla, solo cinco das despus de empezada la guerra civil, deca en la radio: Nuestros valientes legionarios y regulares han enseado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, tambin a sus mujeres. Despus de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrn lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que pataleen y forcejeen.

Toda esta represin se articul a partir de los discursos de sometimiento e invisibilidad de la mujer impuestos por el franquismo, y que barrieron los avances obtenidos en materia de ciudadana femenina. Del rapado sistemtico como forma de castigo, y pese a la extensin de su prctica, apenas ha empezado a hablarse hace poco porque el franquismo suprimi sistemticamente tanto las conquistas de las mujeres como la memoria de la represin que hizo posible esta involucin.

La Seccin Femenina de la Falange se ocup de lo dems, reeducando a las mujeres en el papel social que los vencedores de la guerra haban diseado para ellas: el de reproductoras y esposas dciles alejadas de las luchas sociales, para que incluso pudiesen servir de freno a la participacin poltica de sus maridos.

Y cuando eso se fue rompiendo, cuando el miedo amain y la sociedad ya era otra, cuando las mujeres que nunca abandonaron las luchas retomaron la primera lnea de batalla durante la oleada de conflictos obreros de los 60 y 70, volvieron a raparlas. Eso les sucedi a Anita Sirgo y Tina Prez, mujeres de mineros que participaron en las huelgas asturianas del 62, como parte de sus torturas en prisin.



Grupo de jvenes y mujeres rapadas en Montilla, Crdoba.


Fuente: https://ctxt.es/es/20171220/Politica/16779/rapadas-franquismo-mujeres-humillacion-Nuria-Alabao.htm


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