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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2018

Primera accin judicial en EE.UU. para pedir al Gobierno una indemnizacin a los afectados por el accidente nuclear de Palomares

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Jos Herrera Plaza [1], nadie mejor que l para dar cuenta de lo sucedido, ha explicado el accidente atmico-militar de 1966 en los siguientes trminos:

A inicios de los 60 se utilizaba la zona por su fcil reconocimiento en vuelo visual, para repostar combustible aquellos aviones que regresaban de patrullar las fronteras con la URSS. Ese lunes, 17 de enero de 1966, dos bombarderos norteamericanos con armamento nuclear que regresaban del Mar Adritico, repostaron encima de la barriada de Palomares con sendas aeronaves nodrizas. En las maniobras de aproximacin uno de los B-52 colision con su avin cisterna. Este ltimo explot mientras el bombardero se desintegr al caer. Fallecieron 7 aviadores y salvaron la vida 4, todos del B-52. En la cada se desprendieron las 4 bombas termonucleares MK-28FI de 1,1 megatones, unas 60-70 veces ms potentes que la de Hiroshima. Tres cayeron en tierra y una en el mar. Dos de las que impactaron en tierra liberaron entre 9-12 kg. de plutonio al medio ambiente, El viento ocasion que se dispersara la contaminacin. Este es el inicio de una historia interminable que, en principio, va a prolongarse ms de medio siglo.


Joan Faus ha explicado una derivada reciente del accidente que conviene recordar. Un atisbo de justicia 51 aos despus del accidente nuclear de Palomares [2]. Tomo pie en su artculo. Victor Skaar, un veterano de la Fuerza Area estadounidense, que ahora tiene 81 aos, es el protagonista.

El accidente lo recuerda as el seor Skaar (Nixa, Misuri) que entonces tena 29 aos: "Recibimos una notificacin de que haba habido un accidente y de que estuviramos preparados para salir". El trabajaba en el servicio mdico y de emergencias en la base militar americana de Morn. Todos haban sido bien entrenados, tenan experiencia pero rezbamos para que nunca llegara a haber una circunstancia real".

Skaar lleg de noche a Palomares, junto a 60 compaeros, acompaados por una ambulancia. l conoca muy bien su trabajo: hacer pruebas de medicin. Otros compaeros suyos no saban qu buscaban y la orden era difusa: Agarra cualquier cosa que no sea de aqu. La sensibilidad era mxima, eran tiempos de una guerra fra muy caliente. La prioridad de Washington era retirar rpido los restos del accidente, la salud pas a un segundo plano. Ms an, de nuevo Skaar: Los altos mandos decidieron que no podamos ser muy efectivos llevando protecciones de respiracin y que si no respirbamos ese material bamos a estar bien. Dicho eso, nos dimos cuenta de que era imposible no respirar algo.

Skaar comenta que entonces no estaban preocupados por los posibles efectos de la radiactividad en su salud. No cree, sigue siendo su posicin actual, que la cpula militar fuera malintencionada. Durante los 62 duros das que estuvo en Palomares, en que los alimentos eran escasos y los miembros del ejrcito norteamericano dorman en tiendas de campaa, hizo mediciones y ayud a colocar en bidones la tierra contaminada". Seguan rdenes. Pero la realidad adquiri tintes muy oscuros poco despus.

Al volver a EE.UU. (finales de 1966, un ao despus del accidente) el ejrcito le comunic que le haran pruebas de orina el resto de su vida para medir la radiactividad. A los dos aos le informaron de que ya no eran necesarias. En 1982 empezaron los problemas. Fue diagnosticado de leucopenia, un desorden sanguneo que reduce las clulas blancas. Su mdico lo atribuy a la exposicin a plutonio en Palomares. Ms adelante, sufri un cncer de prstata y otro de piel (que tiene bajo control). Los mdicos volvieron a apuntar a la radiactividad como causa.

Tras el primer diagnstico, Skaar solicit al Departamento de Asuntos Veteranos una compensacin por discapacidad. Es habitual entre los militares retirados que sufren alguna dolencia relacionada con la actividad castrense. Se le deneg. Para el ejrcito born in the USA, l y los otros casi de 1.600 uniformados que estuvieron en Palomares a lo largo del tiempo nunca estuvieron expuestos a riesgos radioactivos! Como han ledo, negro sobre blanco.

Skaar lo desmiente por supuesto. Pudo comprobarlo en persona hace medio siglo. Los informes mdicos sobre ellos haban desaparecido. Su sospecha: alguna alta autoridad los haba enterrado. Skaar no es, desde luego, un luchador contra el sistema. Inici entonces, eso s, una lucha prolongada que tal como l mismo seala est mucho ms guiada por el honor que por el dinero, para conseguir toda la documentacin sobre el accidente y reclamar una compensacin para los militares que descontaminaron Palomares.

Tras dcadas de lucha, el pasado 11 de diciembre de 2017 consigui un gran xito: se interpuso la primera accin judicial en EE.UU. para pedir al Gobierno norteamericano una indemnizacin a los afectados por el accidente nuclear! La primera en ms de 50 aos!

Los afectados han tenido ayudas. Tras leer sobre su caso en la prensa, un grupo de estudiantes de Derecho de la Universidad de Yale se puso en contacto con Skaar en 2016. Los alumnos de Derecho de esta prestigiosa universidad le representan en la demanda en un juzgado de Washington contra el Departamento de Asuntos Veteranos. Alegaron que la Administracin USA hizo un anlisis fundamentalmente defectuoso sobre el riesgo sanitario del accidente. El informe les sirvi para justificar la decisin de no conceder ayudas. Tampoco se les proporcion proteccin adecuada y no se midi en muchos de ellos su exposicin a radiacin.

Joan Faus comenta que preguntado por esa demanda un portavoz del Departamento de Veteranos ha declinado hacer comentarios. Ms an: Skaar tiene una lista de 40 veteranos que estaban con l y que aspira a incluir en su litigio. Dos conocidos suyos murieron de cncer a los cinco aos de volver a EE.UU. Esto no es sobre m, repite constantemente. Me preocupa la gente que ha sido ignorada, que ha tenido cncer de ms joven.

Skaar se deshace en elogios hacia los habitantes de Palomares. Volvi a visitar la pedana en 2000. All permanecen, sin embargo, seala Faus, unos 50.000 m3 de tierra contaminada con plutonio. En 2015, durante el segundo mandato de Obama, se lleg a un compromiso de retirada que por ahora no se ha materializado. Tras el accidente, EE.UU. retir 1,6 millones de toneladas de tierra. Asegur, adems, que no dejaba restos txicos. Pero la sombra de la radiactividad de Palomares no parece que vaya a desaparecer de inmediato. Skaar es un ejemplo para todos de cmo hay que actuar. Los estudiantes de Derecho de Yale tambin lo son.

Notas:

1) Vase su libro imprescindible, magnficamente editado, Jos Herrera Plaza, Accidente nuclear de Palomares. Consecuencias (1966-2016), Almera, Arrez Editores, 2016.

2) https://politica.elpais.com/politica/2017/12/30/actualidad/1514588621_283427.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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