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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2018

Unificacin de tasas de cambio en Cuba
El olmo, las peras y el colmo

Pedro Monreal Gonzlez
Cuba Posible


La unificacin de las tasas de cambio fue abordada en la reunin del Parlamento cubano de diciembre de 2017. Se reiter la importancia de alcanzar ese objetivo, agregndose el dato de que ms de 200 especialistas, en 13 subgrupos, han estado trabajando intensamente en el tema y que, incluso, se han consultado a expertos extranjeros, aunque no qued claro si se alcanzar la unificacin de las tasas en 2018.

En cualquier caso, es muy positivo el reconocimiento de que se trata de un asunto que necesita ser resuelto lo antes posible. Un reciente artculo de Ariel Terrero, titulado Moneda difcil, ha comentado el tema.

Es un artculo interesante que, sin embargo, contiene al menos dos imprecisiones que conviene aclarar antes de que se conviertan en parte de una leyenda sobre la poltica econmica contempornea en Cuba. Una de las imprecisiones se refiere al proceso de toma de decisiones de las polticas pblicas; la otra imprecisin se relaciona con la manera en que el entorno institucional condiciona la rentabilidad de las actividades econmicas en la Cuba actual.

Ponindole el cascabel poltico al gato econmico

El artculo parece tratar de explicar la tardanza de la unificacin cambiaria a partir de una supuesta falta de confianza que existira entre los economistas en cuanto a sus propias capacidades para ofrecer soluciones. Ante la complejidad del problema, se limitaran a elucubrar frmulas y no seran capaces de alcanzar acuerdos entre ellos.

Con todo respeto, ese es un planteamiento simplista que pudiera motivar que el lector no especializado considerase, errneamente, que la responsabilidad por corregir la multiplicidad de las tasas de cambio en Cuba recae sobre los economistas.

Eso sera como pedirle peras al olmo, y la razn es sencilla de entender: la principal dimensin del reto de la unificacin de tasas cambiarias no es tcnica, sino poltica. Por tanto, no les corresponde a los economistas adoptar las decisiones respecto a las soluciones que se necesitan. Los economistas proponen opciones, los polticos toman las decisiones.

Es importante insistir en que la complejidad del paso es esencialmente de naturaleza poltica, y no tcnica. Una unificacin de las tasas de cambio que signifique la devaluacin de la moneda nacional (peso cubano, CUP) respecto a la tasa oficial actual de 1 USD = 1 CUP, inevitablemente hara irrentables muchas empresas estatales. Un estudio riguroso, publicado en la principal revista econmica del pas, estim en 38 por ciento el nmero de empresas de la muestra estudiada cuyos resultados contables se afectara negativamente, en cuanto a su rentabilidad en divisas. Puede leerse aqu

Mantener funcionando las empresas estatales que pasaran a ser irrentables en condiciones de una tasa de cambio nica devaluada, implicara considerar tres posibles opciones: en primer lugar, destinar miles de millones de pesos a subsidiarlas, si se decidiese que continen funcionando en condiciones de irrentabilidad (el monto actual de subsidios empresariales, de 14,465 millones de pesos, ya es enorme); en segundo lugar, cerrar empresas o racionalizar sus operaciones, en caso de no pretender subsidiarlas o de no poder hacerlo; y en tercer lugar, una posible combinacin de subsidios y de racionalizacin.

Esas decisiones consisten, esencialmente, en proporcionar respuestas a preguntas polticas, como las siguientes: a quines se empodera y a quines se desempodera cuando se reasignan gastos del presupuesto para subsidiar las empresas irrentables?; dnde relocalizar los miles de trabajadores resultantes del cierre o de la racionalizacin de empresas?; cul debera ser la escala y las reglas de funcionamiento del sector no estatal para poder absorber de manera efectiva los trabajadores desplazados de las empresas estatales?

No es difcil entender que las prioridades presupuestarias, el empleo, los salarios, y el tamao del sector no estatal son cuestiones esencialmente polticas, no tcnicas. Las soluciones, por tanto, deben venir del sistema poltico, no de los economistas.

No se refiere, necesariamente, a soluciones originadas en los profesionales de la poltica. Una propuesta de Programa de Estabilidad Econmica (PEC) presentada hace poco propone establecer, provisionalmente, un rgano poltico consultivo compuesto, en no menos del 60 por ciento, por trabajadores estatales que laboren directamente en la produccin, para facilitar vas de control obrero directo en el marco del proceso de decisiones relativos a la unificacin de tasas de cambio. El Programa puede leerse aqu

Tirndole al mensajero?

No queda claro respecto a cules economistas se refiere exactamente el artculo, pero esa vaguedad brinda la oportunidad de hacer algunas precisiones acerca del trabajo de los economistas en relacin con el tema de las tasas de cambio en Cuba.

Parecera ser que la referencia mordaz que se hace en el artculo a economistas sesudos indica que se tratara de los economistas que no trabajan actualmente como funcionarios de las instituciones oficiales que disean y aplican las polticas. Para simplificar, les llamar economistas-acadmicos.

La imagen de que los economistas-acadmicos cubanos son elucubradores aquejados por una falta de confianza en s mismos para proponer soluciones respecto a la complejidad monetaria y cambiaria de Cuba, y que, adems, ni siquiera logran entenderse entre ellos, no se corresponde con la realidad.

Para empezar, no hace justicia al trabajo de anlisis y a las propuestas que han realizado especialistas como Humberto Prez, Joaqun Benavides, Jos Luis Rodrguez, Vilma Hidalgo, Juan Triana, Yaima Doimeadis, Julio Carranza, Luis Gutirrez, Pavel Vidal, Omar Everleny Prez, o Jessica Len, por mencionar algunos de los ms citados.

El artculo tampoco parece querer admitir, o minimiza, que entre los economistas-acadmicos, y entre estos y los economistas-funcionarios, hay reas de acuerdo sobre el tema, que obviamente coexisten con divergencias. Conviene anotar que ha existido colaboracin cientfica, incluyendo la coautora de publicaciones, entre economistas- acadmicos y economistas que se desempean como funcionarios, como han sido los casos de Carlos Prez Soto, Anabel Barcel Prez y Eduardo Hernndez Roque.

La mencin que hace el artculo a la elucubracin, en realidad ofrece la oportunidad para destacar lo meritorio que resulta el trabajo de los economistas-acadmicos cubanos. Por otra parte, lo de la falta de acuerdo entre ellos ofrece la oportunidad de destacar que el desacuerdo no solamente es un componente normal, sino sobre todo positivo, del debate cientfico, en cualquier campo de las ciencias.

Los economistas-acadmicos cubanos deben hacer su trabajo en medio de una lastimosa penuria de datos, y lo hacen razonablemente bien, aunque irracionalmente parecera exigrseles un grado de precisin analtica para la que no existen condiciones de trabajo.

La mnima disponibilidad de estadsticas oficiales publicadas no puede ofrecer una base adecuada para que los economistas-acadmicos (ni los socilogos, ni los politlogos, ni los antroplogos, ni los psiclogos, ni nadie) puedan entender con precisin un sistema social complejo como el que se articula alrededor de la multiplicidad cambiaria, lo cual obviamente limita la posibilidad de proponer soluciones. Sin embargo, eso pudiera cambiar muy rpidamente si los polticos decidiesen resolver la penuria informativa que hoy retrasa el trabajo de los cientficos sociales.

Hganse pblicas las estadsticas empresariales que permitiran modelar la rentabilidad bajo diversas variantes de tasas de cambio, los datos sobre niveles de empleo y de ingresos del sector estatal, cooperativo y privado (desagregados por calificacin laboral, gnero, etnia, territorio y edad), el coeficiente de desigualdad (ndices de Gini y Palma), el ndice de pobreza, el valor de la canasta bsica, y la distribucin precisa de los subsidios empresariales, entre otros datos necesarios, y con toda seguridad las elucubraciones daran paso a variantes de soluciones tcnicas detalladas que pudieran ser discutidas de manera razonada.

Sera el colmo pedirles a los economistas-acadmicos, y a otros cientficos sociales, que hagan diagnsticos y que propongan soluciones precisas sin que puedan disponer de los datos que necesitan para su trabajo. Equivaldra a pedirle a un mdico que hiciera un diagnstico cabal y que propusiera un tratamiento efectivo sin haber podido tomar la temperatura, la presin arterial, y sin conocer los resultados del anlisis clnico de un paciente.

De hecho, las limitaciones estadsticas actuales que afectan el trabajo de los economistas-acadmicos empobrecen el propio anlisis que -con mayor acceso a datos- pudieran hacer los economistas-funcionarios. El enriquecimiento de un debate entre especialistas se beneficia de la diversidad de criterios.

Una cuestin adicional: aun contando con las estadsticas relevantes, seguramente existiran desacuerdos entre los economistas, pero eso no podra ser considerado como un problema. Es lo que debe esperarse del funcionamiento de las ciencias sociales. Primero, porque no son ciencias exactas. En segundo lugar, porque esa es la manera en la que funciona el anlisis econmico. El conocimiento sobre la economa se produce por aproximaciones sucesivas a una realidad que se encuentra en constante cambio en sus diversas dimensiones (econmica, social, poltica, e ideolgica).

La rentabilidad no es esencialmente un problema de dualidad cambiaria

La segunda imprecisin del artculo que debe aclararse es la relativa al presumible efecto diferenciado que tendra la multiplicidad de tasas de cambio sobre el sector no estatal (supuestamente favorecido) y sobre las empresas estatales (supuestamente desfavorecidas). Refirindose a las distorsiones que introduce en la economa nacional la multiplicidad de tasas cambiarias, el artculo plantea que tales deformaciones favorecen hoy a las formas de gestin no estatales, en detrimento de las empresas estatales.

Tal nocin es incorrecta, al menos por dos razones. En primer lugar, porque lo que funciona en detrimento de las empresas estatales no son unas deformaciones generales -enunciadas en abstracto- que operaran mal para esas empresas y que, en cambio, funcionaran bien para el sector no estatal.

Lo que acta en detrimento de las empresas estatales es una deformacin muy especfica que solo funciona para el caso de las empresas estatales: una tasa de cambio oficial sobrevaluada. Es decir, la deformacin concreta que significa tener que operar bajo la ficcin administrativa de que un peso cubano (CUP) es tan fuerte como un dlar estadounidense (USD). En realidad, el problema para una parte de las empresas estatales en Cuba no es que existan mltiples tasas de cambio en el pas, sino que esas empresas estatales deban utilizar forzosamente una tasa de cambio que es la peor de todas.

En segundo lugar, la sobrevaluacin de la tasa de cambio oficial (1 USD = 1 CUP) no opera simtricamente para todo el sector estatal. Funciona, principalmente, en detrimento de las empresas estatales exportadoras o de las dedicadas a la sustitucin de importaciones. Una moneda nacional sobrevaluada encarece las exportaciones y abarata las importaciones. En el caso de una empresa estatal que produzca para el mercado nacional utilizando insumos nacionales, una tasa de cambio oficial sobrevaluada no debe tener un impacto significativo en su rentabilidad. Es decir, no puede hablarse -en general- de que la distorsin de una tasa oficial sobrevaluada afecte por igual a todas las empresas estatales.

Por otra parte, las actividades del sector privado operan sobre la base de una tasa de cambio cuya determinacin depende, esencialmente, de las condiciones del mercado y no de un ukase administrativo. Se trata de la llamada tasa de cambio de CADECA, concebida para operaciones de cambio al detalle, para individuos. Como se sabe, ninguna actividad del sector privado nacional asume la forma jurdica de una empresa.

A diferencia de las empresas estatales, las actividades del sector privado expresan balances contables que incluyen una tasa de cambio (la de CADECA) que es coherente con una fundamentacin econmica, y no con una decisin simplemente administrativa. Naturalmente, la tasa de CADECA no refleja toda la correlacin entre la oferta y la demanda de divisas del pas, ni es una tasa determinada libremente por el mercado, pues existe seguimiento por parte del Banco Central y pueden producirse intervenciones de esa entidad reguladora en caso de que fuese necesario. No obstante, comparativamente, la tasa de CADECA parece estar econmicamente mejor fundamentada que cualquier otra tasa de cambio en Cuba.

En sentido estricto, las actividades del sector privado no se ven favorecidas por una deformacin cambiaria. Las actividades privadas funcionan con una tasa de cambio que -en trminos relativos- pudiera ser considerada hoy como la mejor de todas.

En el caso de Cuba, las empresas estatales y las actividades privadas operan con distintas tasas de cambio. Ni las empresas estatales, ni el sector privado en Cuba, han escogido el entorno institucional dentro del cual deben funcionar. Ese entorno les ha sido dado por quien nico puede hacerlo: el Estado. La rentabilidad de una actividad econmica es el resultado de mltiples factores condicionados por ese entorno, siendo uno de esos factores la tasa de cambio.

Cualquier anlisis medianamente objetivo de esos marcos institucionales permitira entender, rpidamente, que el sector privado nacional funciona con un marco mucho ms restrictivo que el que existe para la empresa estatal. El hecho de que el sector privado opere con una tasa de cambio que, al no ser una distorsin, lo favorece, debe ser contrastado con los numerosos factores que operan en detrimento del sector privado, incluyendo la rusticidad de sus formas institucionales, el inestable entorno regulatorio en que deben funcionar, y la aplicacin imprevisible de cambios en las reglas del juego, entre otros.

Conviene anotar que la eventual adopcin de una tasa de cambio nica pudiera representar una devaluacin respecto a la tasa de cambio oficial con la que opera hoy la empresa estatal, y probablemente la nueva tasa unificada sera distinta respecto a la tasa de cambio con la que ha funcionado hasta ahora el sector privado. Consecuentemente, una nueva tasa de cambio nica pudiera producir efectos negativos no solamente para algunas (no todas) las empresas estatales, sino tambin para algunas (no todas) las actividades privadas.

Anotaciones finales

El artculo Moneda difcil parece sugerir proposiciones que no reflejan adecuadamente la realidad nacional. Es necesario rectificarlas. El entendimiento correcto del tema pudiera ser reformulado de la siguiente manera:

Fuente: http://cubaposible.com/unificacion-tasas-cambio-cuba-olmo-las-peras-colmo/



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