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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2018

El punto ms extremo del viaje birmano

Roger Cohen
The New York Times


Cada vez resulta ms difcil perderse. Los sistemas globales de geolocalizacin despliegan una vigilancia tenaz. Sin embargo, estar perdido es una condicin necesaria.

Para poder estar inmerso en un lugar, tienes que deshacerte de tus pertenencias y del tiempo mismo. Solo entonces los misterios comienzan a revelarse.

En todos los viajes hay un punto ms lejano: tiene que ver con un sentimiento, con una inflexin ms que con un lugar. V.S. Naipaul escribi sobre el enigma de la llegada. Eso se le acerca.

Una maana temprano, aqu en la capital del turbulento estado de Rakin, en Birmania, fui a caminar por la orilla del mar. Me acompaaban unos perros callejeros. Las aguas lodosas de la baha de Bengala baan una playa donde las sillas de plstico formaban filas por debajo de las sombrillas.

Un joven vestido con una chaqueta de camuflaje le daba migajas a unas sucias gaviotas. Las grandes barracas navales tenan un aire de abandono. Los rostros lucan devastados.

Un prolongado saqueo, pens, provoc esta desolacin. Los ingleses saquearon Rakin cuando era parte de la India imperial. En su novela Los das de Birmania, George Orwell escribi: El Imperio en la India es un despotismo benvolo, de eso no cabe duda, pero despotismo a fin de cuentas, con el robo como fin ltimo. Las personas de piel morena eran medios desechables para ese fin.

Antes de los ingleses, la monarqua birmana saque el reino de Arakan, lo que ahora es Rakin. Acaso no vi en Mandalay al Buda Mahamuni, que se llevaron de Rakin como botn de guerra y ahora es objeto de veneracin en una pagoda dorada?

S, en Mandalay, una muchedumbre murmuraba sus plegarias, acercndose a la imagen del Buda. Un nio dorma en un tapete, indiferente a las moscas. Los puestos del mercado cercano ofrecan dahs, unos cuchillos birmanos como pequeas hoces. Quienes leen la palma de la mano, agotados por las profecas, se haban quedado dormidos despus del almuerzo.

Despus de los ingleses, el ejrcito birmano busc participar en el saqueo: hicieron tratos de negocios clientelistas; el saqueo de la historia para producir enemigos que pudieran justificar la depredacin; el saqueo de la verdad en un intento de esconder las aldeas destrozadas, los miles de masacrados en una sucesin de guerras en contra de los disidentes y las minoras tnicas de Birmania.

Rakin siempre fue un lugar de sospechosos. Como otros estados de minoras como Kachin o Shan, Rakin tena una historia que deba ser doblegada, mediante la fuerza si fuera necesario, ante la nacionalidad birmana. Las imgenes sonrientes de las 135 minoras tnicas oficiales de Birmania (no incluyen a los rohinys) en el Museo Nacional en Rangn constituyen un engao folclrico.

En su libro Finding George Orwell in Burma, Emma Larkin habla con un historiador, Tin Tin Lay, quien dice sobre el ejrcito: Solo estn interesados en el nacionalismo y el patriotismo. Ya no hay historia en Birmania. Puedes buscar en los libros de texto y las bibliotecas. No la encontrars. Somos un pas sin historia: sin una historia verdadera.

La destruccin de la distincin entre la verdad y la falsedad es la base de la dictadura.

El ataque del ejrcito en contra de la poblacin rohiny musulmana del estado de Rakin que ha expulsado a ms de 600.000 personas a la frontera con Banglads, no fue una anomala. Fue igual que el saqueo y las mentiras del gobierno militar de medio siglo. Aung San Suu Kyi, la encarnacin de la lucha democrtica en Birmania, est tratando de liberar a su pas de las garras del ejrcito, pero tambin de la mentira, la opacidad y el miedo. Ese es un trabajo de generaciones.

El nacionalismo birmano ha quedado cada vez ms envuelto en un budismo desafiante. El papa Francisco se reuni esta semana con Sitagu Sayadaw, uno de los monjes ms reverenciados de Birmania. Sayadaw hace poco pronunci un sermn en una escuela de entrenamiento para combate del ejrcito. Aludi a una batalla histrica entre los budistas y los tamiles. Despus de la batalla, cuenta la historia, el rey budista estaba apesadumbrado porque miles de tamiles haban muerto.

Los monjes lo consolaron dicindole que todos los tamiles muertos solo sumaban un ser humano y medio, porque solo quienes guardaran los preceptos budistas eran humanos. Sitagu Sayadaw dijo que el rey, igual que el ejrcito hoy en da, luchaba por la seguridad del budismo.

Los rohinys, para la mayora budista de Birmania, son solo una identidad inventada, menos que humana, agentes de un subterfugio para islamizar y conquistar el territorio.

Ninguna democracia puede construirse sobre la negacin de la existencia de un pueblo.

Fuente: http://www.nytimes.com/es/2018/01/02/el-punto-mas-extremo-del-viaje-birmano/



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