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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2018

Renta bsica
La red para un futuro sin trabajo

Beln Carreo
El diario


- Hablar de un mundo de trabajadores felices, empleando unas horas al da en tareas imaginativas y sin aparentes preocupaciones, es hablar solo de los ganadores del futuro

- La pasarela a ese mundo en el que muchos trabajarn menos pero disfrutarn ms, necesita tejer una red que recoja a los que no puedan o sepan adaptarse

Manifestacin ciudadana en demanda de una renta bsica de ciudadana.

El intento de mirar al futuro se ha convertido en un deporte de riesgo en economa desde que la gran crisis de 2008 baj la marea y dej al descubierto los principales fallos del sistema capitalista. Los cambios han sido tantos y tan difciles de identificar que ahora se etiquetan como el nuevo normal, anticipando que esto que sucede y no sabemos interpretar es el futuro.

La crisis econmica explot en una crisis social que confluy a su vez en una catarsis de las relaciones laborales. Aunque internet existe desde hace ms de 30 aos, no ha sido hasta su uso como mediador entre trabajo y trabajadores con las aplicaciones de la llamada economa colaborativa cuando el potencial de la red ha incidido de pleno en cmo se organiza todo el sistema capitalista.

El 4 de marzo de 2017, se publicaba en eldiario.es un extenso anlisis titulado El fin del capitalismo como lo conocemos en el que se intentaba desentraar qu era esto del postcapitalismo. Los expertos coinciden en que la forma de organizar los medios de produccin y la relacin con el factor trabajo sern uno de los principales catalizadores del cambio.

En esta nueva realidad, el reparto del tiempo y los salarios de supervivencia son algunos de los elementos de los que se habla con ms fuerza para reorganizar el mercado del trabajo. En julio, el ministro de Agenda Digital (una cartera del futuro?), lvaro Nadal, predeca que la jornada laboral terminara siendo de cuatro das y tres de fin de semana. Algo similar plante no sin polmica en 2015 el millonario mexicano Carlos Slim, que imagin unas jornadas hiperintensivas de tres das que permitieran luego descansar cuatro das seguidos. Tambin se debaten las jornadas de 35 o incluso 30 horas, como dejaba caer en su ideario para las primarias socialistas Pedro Snchez.

An ms lejos dejaba volar su imaginacin la diputada danesa Ida Auken, que a finales de 2016 escribi un sugerente artculo titulado Bienvenidos a 2030. No poseo nada, no tengo privacidad y la vida nunca ha sido mejor.

Auken fantaseaba con un mundo en el que los ciudadanos no son propietarios de coches, ni pisos, ni siquiera en gran medida de trabajos. En su artculo (que ella no considera una utopa sino una posible realidad a discutir), la exministra de Medio Ambiente avanza que las comunicaciones se liberalizarn, tanto las tecnolgicas como las de transporte. Que gracias a la tecnologa tendremos a disposicin ropa, coches u otros utensilios a demanda en el momento que los necesitemos. Y se imagina un trabajo a horas, a ratos, especialmente cualificado en el que se piense en diseo, tecnologa y avances y sea plenamente satisfactorio.

Las ideas de Auken van en lnea con lo que ya se conoce en recursos humanos como knowmads. Con este neologismo, los expertos en relaciones laborales hablan de un trabajador muy cualificado nmada del conocimiento. El experto que cre el concepto, John Moravec, cree, como Auken, que sern trabajadores que harn su tarea ms por gusto que por la compensacin. Que cambiarn de trabajo en funcin de dnde se les necesite, empleando su creatividad a la medida de los que les contraten.

Hablar de este mundo de trabajadores felices, empleando unas horas al da en tareas imaginativas y sin aparentes preocupaciones, con una interminable fuerza robtica haciendo las labores menos agradables, supone poner solo la vista en los ganadores del futuro. Para llegar a ese escenario por el camino se habrn quedado atrs un alto nmero de perdedores, los trabajadores menos cualificados que no se hayan podido adaptar a esos cambios.

Esos perdedores puede que solo existan en una ventana transitoria, pero all estarn. Cuando llegue el coche o el autobs autnomo y todos los dems transportes A que se dedicarn millones de conductores? Google ha anunciado este verano un robot que escribir las noticias. Qu harn miles de periodistas? El pronstico es que uno de cada cuatro centros comerciales cierren en los prximos aos en Estados Unidos, reducindose paulatinamente la superficie comercial en todo el mundo, hasta quedar concentrada en el centro de las ciudades. Qu pasar con los miles de trabajos que genera la atencin al pblico? Y eso sin entrar en el sector manufacturero, el ms amenazado por la tecnologa.

Muchos de estos profesionales se debern reconvertir al sector de los cuidados, que en un mundo humanizado (en el que no vamos a querer que nos cuide un robot aunque sea R2P2), cada vez absorber ms fuerza de trabajo. Tambin lo harn las profesiones cientficas, pero para ninguno de estos sectores estarn preparados los perdedores.

Para paliar las consecuencias de este nuevo escenario, se plantea como solucin clave la renta bsica, un colchn que suavice el aterrizaje de los perdedores en la nueva economa. Los empresarios de Silicon Valley han sido algunos de los ms proactivos en cuanto a experimentar con esta prestacin, conscientes de que sus avances ponen en peligro miles de puesto de trabajo, y de que es conveniente que las personas sigan teniendo capacidad adquisitiva para seguir consumiendo.

India, Italia, Finlandia, California, Holanda, Ontario y Kenya son algunos de los pases que en 2017 tienen programas para medir los resultados de la implantacin de una renta bsica. La proliferacin de estos experimentos tiene como contrapartida una legin de detractores que enarbolan dos crticas: es muy caro y desincentiva a la gente a trabajar.

En Espaa, lo ms parecido a una renta bsica ha sido la Renta de Garanta de Ingresos del Pas Vasco. Con 60.000 personas con ingresos de entre 625 euros a los 959 y en funcionamiento desde 1989. Las economistas de la Universidad del Pas Vasco Sara de la Rica y Luca Gorjn hicieron un anlisis de los efectos de esta prestacin para concluir que recibir esta ayuda no solo no retrasaba la bsqueda de un empleo, en algunos casos incluso la facilitaba.

La pasarela a ese mundo en el que muchos trabajarn menos pero disfrutarn ms, necesita tejer esa red que recoja a los que no puedan o sepan adaptarse. Reorganizar las actuales ayudas abaratar una medida que puede terminar siendo de primera necesidad, como lo fue la apuesta por la sanidad pblica universal. Tambin ser un elemento cohesionador e igualador en el que, cubiertas las necesidades bsicas, los ciudadanos tendrn ms tiempo para formarse y preocuparse por otras actividades con un mayor impacto econmico.

Tampoco se puede olvidar el papel que tendr la fuerza laboral inactiva, donde la renta bsica tambin podr sostener a una poblacin envejecida. En 2046 la esperanza media de vida para las mujeres se proyecta que sea de 90 aos, segn el INE, y ms de la mitad de la poblacin espaola (dato que se puede extrapolar a la mundial) tendr ms de 55 aos. La posibilidad de cobrar una pensin como la que hoy conocemos est ms que en entredicho. En ese escenario la renta bsica podr ser tambin un sustitutivo.

Anlisis publicado en '2034: El reto de imaginar el futuro', nmero 17 de la revista de eldiario.es. Hazte socio y te enviaremos a casa nuestras revistas monogrficas

@bcarrebravo

Fuente: http://www.eldiario.es/economia/Renta-basica-red-futuro-trabajo_0_725477604.html



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