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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2018

La lucha por la justicia social contina

Nina Lendal
International Action for Peace


Se ha proclamado la paz en Colombia, pero, para el movimiento social, el trabajo no ha terminado. A decir de la mayora de organizaciones defensoras de derechos humanos [1], el aniversario de la firma del acuerdo de paz -celebrado el pasado 24 de noviembre- se ha caracterizado por incumplimientos, implementacin a paso de tortuga, ataques brutales contra protestas pacficas y un aumento en los asesinatos selectivos a lderes sociales.

En mi ltimo acompaamiento pregunt a Jairo, de la Fundacin DHOC, sobre su opinin frente al proceso. La respuesta breve es que va mal, me respondi. Nos encontramos en el departamento de Guaviare, a las puertas del Amazonas, donde las asociaciones campesinas locales haban convocado tres das de movilizaciones en defensa de los acuerdos. La movilizacin hizo parte de una convocatoria nacional a raz de los mltiples incumplimientos de los que responsabilizan al gobierno.

Para Jairo, los incumplimientos del gobierno son ninguna sorpresa. Como en muchas zonas de Colombia las comunidades en Guaviare tienen montones de acuerdos incumplidos acumulados, firmados despus de paros y protestas durante los aos anteriores. Pero, para l, no es una razn para resignarse. Entre otras cosas porque la atencin nacional e internacional hacia el acuerdo genera cierta esperanza de que se pueda presionar al gobierno para que cumpla.

Las asociaciones campesinas a las que acompaa IAP mantienen su apuesta por el camino de la paz, tomando los acuerdos como una palanca crucial para alcanzar transformaciones sociales. Enrique, un lder campesino de la zona, lo explica de la siguiente manera unos das antes de la movilizacin: El acuerdo de paz no solo beneficia la guerrilla. Al contrario. El 95 % del acuerdo busca solucionar las races del conflicto contrarrestando injusticias histricas. El acuerdo trata de escuelas, vas y tierra para nosotros los campesinos, y por eso nos toca a nosotros defenderlo.

Hasta la fecha, las FARC-EP han cumplido en gran medida con su parte del acuerdo. En agosto de 2017 entregaron sus ltimas armas y el primero de septiembre se convirtieron en un partido poltico con un gran acto en la Plaza de Bolvar en Bogot. El partido fue nombrado la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Comn, manteniendo sus siglas FARC.

El cumplimiento del Gobierno es ms indolente [2]. Por eso el diagnstico malo de Jairo. l me recuerda que la paz tiene muchos enemigos que se dedican a poner obstculos al proceso; en la fase legislativa, en la implementacin e incluso por otras vas que van mucho ms all de la legalidad colombiana.

Se puede dilatar el acuerdo hasta su quiebra?

En octubre 2016 los colombianos votaron no al acuerdo de paz con una abstencin altsima y una mayora estrecha. Ms all de las modificaciones acordadas con los sectores contrarios a la firma, esto signific que todos los puntos tienen que pasar por el sistema legislativo normal, un proceso en el cual se est ahora poniendo trabas, renegociando y dilatando cada vez ms la implementacin del acuerdo.

Un ejemplo clave es el proceso legislativo de la Jurisdiccin Especial para la Paz (JEP): una columna vertebral del acuerdo que define, entre otras cosas, el sistema judicial que otorga amnistas, indultos y penas reducidas a los actores del conflicto con la condicin que aporten la verdad. La JEP es un campo de batalla central entre los defensores y los opositores del acuerdo. Los partidarios del no critican que los lderes histricos de la guerrilla puedan presentarse a las elecciones, mientras los sectores favorables a la paz mantienen que la esencia del acuerdo es justamente eso; que la guerrilla reemplace las armas por argumentos, tomando el camino de la poltica parlamentaria.

La JEP ha sido dilatada por cientos de propuestas de cambio en ambas salas del congreso; y numerosos congresistas han abandonado las salas a la hora de votar con la intencin de impedir el qurum necesario para pasar el acto legislativo. La JEP por fin ha podido aprobarse, pero sin muchos de los dientes que tuvo inicialmente (por ejemplo, los financiadores del paramilitarismo no tendrn la obligacin de presentarse ante el tribunal, como estaba pactado en un principio).

El hecho que el expresidente Alvaro Uribe y sus compaeros de partido traten de obstruir el proceso de paz no es ninguna noticia; la novedad es que, con la JEP, la coalicin unida para su implementacin se est quebrantando. Esto es un sntoma claro de que se acercan las prximas elecciones, que se llevarn a cabo en marzo y mayo de 2018. En el clima de campaa electoral, puede ser ms oportuno para alguno de estos polticos asumir una posicin crtica en detrimento del acuerdo de paz [3].

La Corte Constitucional ha blindado jurdicamente el acuerdo de paz por tres periodos presidenciales. A pesar de eso, hay un temor bien fundado de que todo el proceso caiga si el sector del no gana las elecciones.

La mano dura

La movilizacin en Guaviare se concentra en sealar dos incumplimientos principales: las erradicaciones forzadas de coca y los asesinatos de lderes sociales.

Respecto a la coca, el acuerdo promete apoyo a procesos de sustitucin voluntaria, pero, presionado por el gobierno de los Estados Unidos, el estado colombiano est erradicando forzosamente a gran escala. En toda Colombia, campesinos cocaleros ponen resistencia frente a las erradicaciones, y estas protestas pacficas han sentido la mano dura del Estado. El ejemplo ms grave pas en Tumaco, Nario, el 5 de octubre 2017, cuando la polica dispar y mat nueve campesinos en una protesta. La polica argumenta que la protesta estuvo liderada por disidencias de las FARC-EP y bandas criminales, un argumento muy familiar en las zonas rurales de Colombia, donde desde hace muchos aos cualquier tipo oposicin ha sido reprimida a la fuerza bajo el pretexto de estar protagonizada por la guerrilla.

En el autobs hacia Guaviare entr una noticia en el celular de mi compaero: cuatro campesinos cocaleros han resultado heridos por disparos de la polica. Durante los das siguientes se escuchaba una y otra vez la misma demanda: que el gobierno termine de una vez de darles trato de guerra a los campesinos, que cumpla el acuerdo de paz y termine las erradicaciones forzadas.

El gobierno insiste en ejercer dos estrategias simultneas, las erradicaciones y la sustitucin voluntaria. En un acompaamiento anterior, en la regin del Catatumbo, pude vivir en primera persona la colisin entre ambas. Mientras los funcionarios del programa de sustitucin negociaban acuerdos locales con las comunidades, el gobierno central mand tropas para erradicar. Los funcionarios decan muchas palabras bonitas en aquella cancha de futbol donde 300 campesinos estaban reunidos para preparar la sustitucin, pero les result difcil superar la desconfianza arraigada de las comunidades, viendo el comportamiento ambiguo del Estado. La sustitucin voluntaria es un proceso que requiere tiempo y recursos, pero por el momento parece que hay ms plata destinada a la mano dura. [4]

Tiene que ser alfabtico para ser sistemtico?

El 16 de julio 2017 fue hallado el cuerpo de Ezequiel Rangel, un joven lder campesino perteneciente a ASCAMCAT. l es uno ms de los numerosos lderes sociales que han sido asesinados desde la firma del acuerdo, a pesar de las promesas de garantas de seguridad para el ejercicio de la participacin poltica [5].

Los nmeros varan. Un informe de Indepaz y Marcha Patritica sostiene que son 133 los defensores de derechos humanos asesinados solamente en el primer semestre de 2017, mientras la cifra de ONU es de 78 lderes y miembros de organizaciones sociales asesinados en 2017. A pesar de las divergencias, las organizaciones de derechos humanos en Colombia coinciden en su preocupacin por los hechos, reclamando respuestas y acciones del gobierno [6].

El gobierno se niega a hablar de asesinatos sistemticos. Por eso, entre los campesinos, viene circulando un comentario de humor patibulario, con la pregunta: tiene que ser alfabtico para ser sistemtico? Jurdicamente, tiene que haber claridad sobre un victimario para poder llamarlo sistemtico, una claridad muy poco probable dentro de un futuro cercano en Colombia.

Una caracterstica comn de la mayora de los casos es que han ocurrido en zonas antes dominadas por las FARC-EP. Un hecho que indica que el Estado no ha logrado el control en los territorios.

Los asesinatos traen memorias oscuras del genocidio poltico de la Unin Patritica; un partido fundado por distintos sectores de izquierda en 1985 como resultado de un proceso de paz con las FARC. La UP obtuvo un gran apoyo en las primeras elecciones, pero en los aos siguientes fue exterminada brutalmente con un saldo de entre 3500 y 5000 miembros del partido asesinados; entre ellos dos candidatos presidenciales, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales y 11 alcaldes [7].

Los lderes que acompaa IAP conocen muy bien la historia de su pas, y cuentan cmo, en aquellos aos tan duros que parecen estar regresando, la distancia entre los polticos bien peinaditos de los sectores ms guerreristas y los motoristas encapuchados que mataban a sus compaeros era bien corta. Solo el futuro mostrar si el proceso logra acabar con las fuerzas paramilitares que estn conquistando terreno en gran parte del pas.

Aprovechar cualquier espacio de participacin

Tambin tuvimos la oportunidad de estar en las afueras de la ciudad Barrancabermeja, cuando 20 mujeres delegadas del Valle del Ro Cimitarra se encontraron para tratar el tema de la participacin poltica de la mujer, que el acuerdo de paz busca promover.

Despus de haberse quejado sobre los incumplimientos de siempre, una de las delegadas se pregunt si era el tiempo de dejar a un lado su desconfianza. Las dems la respondieron que era ms bien una cuestin de mantener la presin hacia el gobierno. El primer paso es conocer bien el acuerdo, dijo una, y despus hay que aprovechar cualquier espacio de participacin que se abra.

Las asociaciones campesinas en el Valle del Ro Cimitarra, en Guaviare y en Catatumbo estn dispuestos a pelear por el cumplimiento del acuerdo, y lo hacen en varios frentes; desde la participacin local, por la va parlamentaria y mediante la movilizacin en las carreteras y las calles, porque, la lucha contina por la justicia social!


Este artculo fue publicado originalmente en dans en el medio digital Colombianyt el 11/12/2017

[1] http://www.contagioradio.com/balanc...

[2] http://www.elcolombiano.com/colombi...

[3] Semana Edicin No. 1855. La JEP en cintura y ltimo minuto.

[4] Semana Edicin no 1849. La Batalla que se est perdiendo y Fracaso Anunciado.

[5] http://prensarural.org/spip/spip.ph...

[6] http://www.acnur.org/noticias/notic... y http://www.indepaz.org.co/wp-conten...

[7] https://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C...)




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