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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2018

Los agricultores rurales traen alimentos y tambin ciencia a la ciudad

Katherine Fernndez
Rebelin


Desde hace pocos aos muchas ciudades del mundo estn incorporando en la agenda urbana internacional a los huertos, tanto para la ornamentacin como para producir alimentos en una prctica vecinal que busca sobre todo aumentar la naturaleza donde predomina el asfalto y el cemento. Esta accin que en un principio fue promovida por grupos sociales de distinta ndole, ha logrado introducirnos en el debate sobre la necesidad de recuperar naturaleza en las ciudades ya sea para reducir la contaminacin, incrementar la recreacin, la ornamentacin, la bioeducacin e incluso las terapias contra el estrs urbano a travs del cultivo. Sin embargo, los colectivos sociales todava tienen que trabajar mucho ante sus respectivas alcaldas o ayuntamientos para conseguir una autorizacin que les permita llevar adelante la agricultura, enfrentando tambin la oposicin de vecinos conservadores que prefieren las infraestructuras duras que son el smbolo de la modernidad, pero que nos hicieron olvidar el origen primario de la vida.

En el caso de La Paz que, el 2017 ha sido sede de la XVII Asamblea de la UCCI (Unin de Ciudades Iberoamericanas), se tiene el Programa Municipal de Huertos Orgnicos que empez en las escuelas pero ahora reporta ya la primera experiencia vecinal de cosecha de verduras en la zona de Obrajes del Macrodistrito Sur. A nivel de la UCCI los gobiernos locales han establecido la necesidad de profundizar los estudios sobre el ndice de rea verde por habitante de la ciudad entre otras cosas, para responder a las exigencias ambientales de salud y sanidad pblica.

Asumiendo su responsabilidad en este mismo sentido, la Plataforma de Agrobolsas Surtidas, que es un movimiento alimentario rural urbano, promueve la agricultura urbana a travs de talleres prcticos a cargo de productores rurales, que hasta ahora estaban acostumbrados a llegar a la ciudad solamente para vender su produccin y nunca se imaginaron que los conocimientos heredados de sus padres y abuelos, pudieran ser transmitidos a la gente en las ciudades con una actividad que les signifique tambin un ingreso econmico adicional.

Con este mtodo se estn logrando varias cosas, primero restablecer los lazos rotos entre el campo y la ciudad, valorar los conocimientos de campesinos y campesinas que poseen una verdadera ciencia ancestral, entender el gran desafo que significa hoy en plena crisis climtica, producir alimentos de manera orgnica. Las primeras productoras que incursionaron en esta experiencia fueron Mara Villanueva, de la comunidad de Chinchaya y Virginia Durn de la comunidad de Achumani en Sapahaqui, quienes valientemente aceptaron el reto con muchos temores e incertidumbre, pero con gran convencimiento de que tenan algo que aportar. A partir de ellas se van sumando ms experiencias que van enriqueciendo el nuevo proceso. Por otro lado, los propios agricultores van reconociendo cunto saben y se espera que recobren la autoestima sectorial perdida por siglos debido a que las ciudades desplazaron lo rural al ltimo lugar en la escala del estatus social.

Por supuesto en esta experiencia no falt la "cuestionante" importante que deca: si vamos a aprender a cultivar nuestros alimentos en las ciudades, vamos a alterar negativamente la economa campesina. La respuesta para esto es que se trata de grandes proporciones de diferencia, porque a estas alturas de la historia el 70% de la poblacin mundial se ha desplazado a las ciudades y para producir alimentos suficientes para todos se necesitan grandes porciones de tierra que en la ciudad est sepultada. Sin embargo, aprender a cultivar en jardines y macetas de espacios pblicos y privados, es una accin profundamente formadora de conciencia y humanidad que todos necesitamos para mejorar nuestras relaciones con la naturaleza.

En el caso de los espacios pblicos, la agricultura urbana est logrando recuperar comunidad vecinal, que es lo que se necesita para tener una sociedad organizada y movilizada para avanzar hacia la calidad de vida y la utpica ecologa.

Katherine Fernndez, Plataforma Agrobolsas Surtidas. La Paz, Bolivia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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