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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2018

Acredtenme, por favor

Rosa Ana Alija
mientras tanto


Hace tiempo que desde las altas instancias de este pas se pretende convertir la universidad pblica espaola en un lugar de fantasa, o, dicho de otra forma, que solo exista en la imaginacin de las mentes ms inocentes. Piedra a piedra, la universidad como un centro de pensamiento se va desmantelando para convertirla en una empresa y/o una fbrica de produccin de ttulos. Grados, posgrados, msteres, matrculas por las nubes, horarios intensivos, rnquines, mercadotecnia para atraer a los clientes, merchandising, productividad, productividad y ms productividad, y todo ello a coste cero si es que vender el alma al diablo de los bancos (que, por ejemplo, han pasado a financiar algunos contratos) puede considerarse as y en nombre de la excelencia.

Entre todos los frentes abiertos para acabar con ella, la poltica de profesorado ocupa un lugar destacado. La crisis econmica ha sido la excusa perfecta para darle en la lnea de flotacin. Sirva de ejemplo el plan que hace aos se marc la Generalitat de CiU y Mas, y que cont con la inestimable ayuda del gobierno del PP y su restriccin de la oferta de empleo pblico: reducir la plantilla docente funcionaria a un 49% del total e incrementar el personal con contrato laboral hasta un 51%. La cuestin es que esta poltica de sustitucin no necesariamente se traduce en una reduccin del gasto en salarios, puesto que al personal laboral se le paga sueldos similares al funcionario, as que la razn de base parecera ser otra. La ms probable apuntara a una mayor flexibilidad para poder decidir quin se queda y quin se va. Y es que, de esa forma, como quien no quiere la cosa, el grueso de la universidad estara integrado por docentes cuya libertad de ctedra ya no sera tan libre, ya que se reducira a menos de la mitad el personal con un estatuto que le permitiera actuar de manera independiente sin importar el color del gobierno de turno.

La ltima vuelta de tuerca se ha dado este otoo, con el endurecimiento de los criterios de acreditacin para poder acceder a concursos de plazas de profesor/a titular y catedrtico/a. Desde hace ya tiempo, el sistema de evaluacin de la actividad del personal docente (que, en realidad ha pasado a ser principalmente investigador, pues es la parte de su labor que ms se valora) para obtener el marchamo oficial de calidad que le permita participar en los concursos a puestos funcionariales se basa en criterios esencialmente cuantitativos. Lo que importa es tener muchas publicaciones, preferiblemente en revistas de marca, como criticara en 2013 el premio Nobel Randy Schekman; tener muchas citas (aunque sea a travs del intercambio de cromos con colegas: ctame y te cito); presentar ponencias en muchos congresos (promocionando la figura del profesor turstico que Juan Ramn Capella incisivamente caracteriz en su obra El aprendizaje del aprendizaje [1995] y del que afirmaba que los estudiantes no suelen reparar en ellos como docentes). Las cifras ingentes de produccin que se exigen para obtener una A o una B (puntuaciones con las que se puede obtener la acreditacin) son tan absurdas que, por poner un ejemplo muy grfico, Peter Higgs, descubridor del bosn que lleva su nombre, y otros premios Nobel no podran ser catedrticos en Espaa. Salta a la vista, entonces, que si esta es la va para que la investigacin espaola aspire al Nobel (premio por antonomasia en todos los rnquines internacionales para rubricar la excelencia de una universidad), las universidades locales lo llevan crudo, porque el sistema espaol no deja tiempo para pensar, reflexionar, innovar (si es que lo deja para respirar) gracias a su afn por confundir cantidad con calidad.

Ms sangrantes son las consecuencias que esta locura excelente tiene para los/as a menudo denominados/as investigadores/as noveles, cuando en realidad son investigadores/as precarios/as (alguien que lleva ms de quince aos dedicado/a a la investigacin hace tiempo que dej de ser nuevo/a en esto, aunque no tenga un contrato fijo). Sus aspiraciones son mucho ms modestas que llegar a ser catedrticos/as un ao de estos. Se conformaran con un puesto de trabajo fijo antes de cumplir los 40; antes de que, tras meses trabajando todos subryese todos los das de la semana, sus neuronas (y con ellas todo el sistema nervioso) exploten por el sobreesfuerzo productivo; antes de que el sistema universitario les haya sacado la ltima gota de sangre y de sudor tratando de publicar al por mayor mientras quienes estn en los primeros aos de su carrera de obstculos acadmica son vctimas de la novatada de tener que dar infinitas horas de clase para poder hacer currculum. Porque sin sacrificio docente no se llega a la gloria, aunque la gloria sea de quienes investigan. Una paradoja que, ciertamente, maana puede cambiar, como lleva ocurriendo en los ltimos diez aos, en los que se ha pretendido modernizar la universidad espaola a base de cambios constantes de las condiciones para aspirar a un puesto fijo en la universidad. Aspirar a esto, sin embargo, ya es mucho pedir. De acuerdo, la inestabilidad laboral podr ser el signo de los tiempos, pero la universidad pblica espaola tiene algo de darwiniano, porque no necesariamente sobreviven los especmenes mejor preparados, sino los que tienen una mayor capacidad de adaptacin.

En realidad, esa presunta modernizacin supuestamente en pos de la excelencia universitaria es una broma de mal gusto por muchas razones, aunque aqu apuntar dos. La primera es que lograr los niveles que las agencias de calidad universitarias marcan en Espaa para poder aspirar a un puesto fijo requiere un esfuerzo material que con demasiada frecuencia corre del bolsillo de quien trata de abrirse camino en la universidad. Con los recortes en la enseanza superior y en la investigacin, la situacin presupuestaria de la universidad espaola es lamentable (lo que la hace mucho ms dcil). Los medios puestos a disposicin del personal acadmico para que pueda desarrollar esa carrera investigadora que lo catapulte al estrellato haran sonrojar a cualquiera en la mayora de las universidades de nuestros vecinos, sobre todo si tuvieran que sacrificar una parte significativa del tiempo que podran dedicar a investigar para ocuparse de resolver cuestiones burocrticas, por ejemplo. Esto lleva al menos a dos conclusiones claras: por una parte, la excelencia universitaria se consigue a costa del sacrificio personal y econmico del personal acadmico; por otra parte, iniciar y mantenerse en la carrera universitaria empieza a ser un lujo solo al alcance de quien se lo pueda permitir. Un investigador universitario con grado de doctor que trabaje de camarero para llegar a fin de mes es una escena que nos puede sorprender, pero ms vale que nos vayamos acostumbrando, porque, de seguir as, la alternativa es que solo sea personal docente universitario quien se pueda pagar el puesto.

La segunda razn que hace todo este proceso de acreditaciones, excelencia y cuantificacin del trabajo del personal acadmico universitario an ms perverso es obvia: si para conseguir que en la universidad estn los/as mejores, se incrementa el nivel de exigencia, y el personal en precario echa el resto para conseguir cumplir esos objetivos, pero salen escassimas plazas a concurso, ello supone que, en los ltimos tiempos, la universidad espaola ha ido poniendo en la calle a personas mucho mejor preparadas de lo que estaban sus predecesores/as a su misma edad. Antes, con menos currculum, podas aspirar a ser catedrtico/a a los 40; ahora, con mejor currculum de lo que antao tena un catedrtico a tu edad, puede que seas camarero/a en un restaurante de comida rpida. Esa es la excelencia de la universidad espaola. 

Fuente: http://mientrastanto.org/boletin-164/notas/acreditenme-por-favor



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