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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2018

Pensar la vida desde el Sur latinoamericano en un humanismo crtico y liberador

Agustn Ortega Cabrera
Rebelin


Este artculo tiene su origen en mi ltimo viaje y experiencia en Lima, una de las ciudades emblemticas de Amrica Latina. En dicha experiencia he podido seguir estudiando, investigando y experienciando la cultura y el pensamiento latinoamericano de carcter crtico, tico, social y liberador que expresa todo un personalismo y humanismo integral. Dicha cultura y pensamiento tiene uno de sus lugares de origen en Lima-Per con testimonios y pensadores como Toribio de Mogrovejo o, ya en la poca contempornea, J. M. Arguedas, G. Gutirrez, H. Echegaray.Y que se unen a otros pensadores y testigos como P. Freire, L. Proao, O. Fals Borda, I. Ellacura, I. Martn-Bar, E. Dussel, J. C. Scannone, O. Romero, H. Camara, etc.  

Dicho pensamiento humanista, crtico y liberador ha aportado a diversos conocimientos o disciplinas como la filosofa, la teologa y las ciencias sociales o humanas como son la tica, la antropologa, la sociologa y la psicologa. Y nos muestra todo un mtodo y epistemologa muy fecunda que se religa a la vida y a lo real, a la realidad humana, social e histrica. Una realidad que est inter-relacionada en sus diversas dimensiones, como la personal con la socio-histrica, y es abierta, dinmica y trascendente. Es la pasin por la realidad con un inteligencia sentiente e histrica, que une la razn con lo sentido (corporal-afectivo) en una razn cordial (del corazn), una realidad con sus alegras y sufrimientos, esperanzas e injusticias. Y que lleva a la opcin por los pobres. Esto es, las personas y los pueblos con los pobres de la tierra son los sujetos de su desarrollo, promocin y liberacin integral, protagonistas de sus luchas liberadoras por la justicia y la transformacin global e integral.

Como se observa, el pensamiento y la razn se incorporan a la vida, a la praxis humana, tica, social y espiritual que promueve la justicia y liberacin integral con los otros, con los pobres, oprimidos y excludos. En una alteridad solidaria con los otros y con la realidad que requiere de las mediaciones socio-analticas, como son las ciencias sociales, humana y crticas. Para conocer, analizar y valorar de forma transformadora la realidad con sus relaciones inhumanas, culturas alienantes, estructuras sociales de dominacin y desigualdad, sus sistemas polticos y econmicos injustos, sus mecanismos laborales, comerciales y financieros perversos. Se trata de acoger, en esta compasin solidaria, el don del Otro y de los otros, los gritos del sufrimiento e injusticia que padecen los otros, los pobres y oprimidos. Como son los nios esclavos por trabajar y malvivir en nuestras ciudades, los trabajadores u obreros precarios y explotados o en paro, los campesinos e indgenas expoliados de sus tierras, las mujeres dominadas y marginadas, el mismo clamor de la hermana tierra destruida ecolgicamente.

Los imperativos categricos ticos, humanistas y crticos. Tales como considerar al ser humano con su dignidad como un fin y no como medio (Kant), el emancipar al obrero de las cadenas de la explotacin (Marx) o el pensar y actuar para que Auschwitz no se vuelva a repetir (Adorno), en el pensamiento desde el Sur adquieren realidad y actualidad. Como son el principio-liberacin, la liberacin integral con los pobres, el principio-misericordia asumiendo el sufrimiento e injusticia del otro, de los pobres y el principio-vida que promueve la vida en todos sus aspectos. Ya que los pobres son a los que se les niega esta vida y dignidad, los que mueren antes de tiempo.

Estos imperativos categricos morales, en Latinoamrica, se recogen y amplan con el conocido como buen vivir. Y hacer prctico el tratar a la comunidad como quieres que te traten a ti (A. Etzioni), la vivencia comunitaria y social solidaria, el actuar de tal forma que asegures la vida de las futuras generaciones (H. Jonas). El principio-vida y liberacin se globalizan y actualizan en escuchar el clamor de los pobres y de la tierra. En el discernimiento y valoracin de todo aquello que no defienda ni promueva la vida, en todas sus dimensiones y aspectos, como no tico, injusto e inmoral. Es una ecologa integral que supone la ecologa social en la justicia con los pobres de la tierra, la ambiental en la justicia ecolgica y la ecologa mental con los valores y sentimientos o afectos que nos dan sentido. Y que nos abren a la ecologa espiritual, con la trascendencia y esperanza de la existencia.

Como se observa, toda esta cultura y pensamiento promueve una liberacin integral: de las desigualdades e injusticias sociales-globales, de las relaciones y estructuras polticas o econmicas de dependencia, dominacin e injustas en una liberacin socio-poltica; de las alienaciones y deshumanizacin que impiden que el ser humano se haga protagonista de su vida en una liberacin personal; del mal que causa el egosmo e individualismo, que no permite el encuentro con el sentido y trascendencia de la vida en una liberacin espiritual. Las liberaciones sociales e histricas nunca se pueden confundir e identificar con la liberacin tica, trascendente y espiritual. Lo que posibilita tener siempre conciencia crtica y moral ante todo sistema o proyecto poltico e histrico que se quiere absolutizar, ser definitivo convirtindose en un dolo totalitario y dictatorial. Ms, para evitar todo espiritualismo desencarnado, la liberacin tica, espiritual y trascendente pasa necesariamente por las liberaciones sociales, polticas e histricas que va realizando y anticipando dicha liberacin moral, trascendente e integral.

Se trata de buscar siempre ms trascendencia y espiritualidad. Con los valores o principios y experiencias msticas de ms amor fraterno, comunin solidaria, paz y justicia, de ms vida humanizadora, realizada, plena y trascendente. En la esperanza que nos libera y trasciende de todo mal, muerte e injusticia. El pensamiento europeo y crtico se pregunt cmo hacer filosofa y teologa despus de Auschwitz , desde la memoria del holocausto e injusticia que padecen las vctimas. El latinoamericano se propone el pensar en Auschwitz , en Ayacucho, El Mozote, El Congo o Nairobi. Es decir, todos estos smbolos reales de la banalidad del mal con los nuevos holocaustos e injusticias como son el hambre, la pobreza y, como consecuencia, la violencia que padecen los pobres de la tierra. Este pensar desde el Sur, desde los pobres y vctimas que interrogan el cmo transmitirles el amor fraterno, lleva a una nueva epistemologa. Un conocimiento como experiencia del don del amor solidario del Otro y de los otros, como contemplacin y lucha por la justicia, como praxis emancipadora y liberadora de toda colonizacin o colonialismo, dominacin u opresin

Es un pensamiento y conocimiento popular que acoge toda la sabidura social, moral y espiritual de los pueblos. Con la memoria y tradiciones culturales, espirituales y religiosidad popular, los valores y virtudes que les mantienen en la esperanza y en las luchas liberadoras por un futuro ms digno, con ms vida y trascendencia, Son las experiencias de las familias y comunidades, todos esos hombres y mujeres que con sus hijos llevan la vida adelante, fecundan a la tierra y al planeta. En esa filosofa de la natalidad que, como nos muestra H. Arendt , con cada nueva existencia que llega al mundo nos regala una esperanza y proyecto de vida humana, solidaria y transformadora.

Por tanto, es una tica y espiritualidad anti-imperialista y descolonizadora que nos libera de los dolos de la vida burguesa, las idolatras de la riqueza-ser rico, el poder y la violencia. La liberacin de todas estas patologas y alienaciones de los fetichismos e dolos del consumir y hedonismo, de la buena vida del lujo, poseer y tener que dominan al ser solidario. Un pensamiento libertador de todos estos falos dioses del mercado, capital, beneficio y propiedad que sacrifican en su altar del lucro y competitividad a la vida humana, digna y ecolgica. Sacrificando el trabajo decente y los derechos humanos o sociales como es un salario justo al dolo del capital, la equidad en la distribucin de los bienes a la idolatra de la propiedad. Y quedando bien comn universal y la civilizacin de la fraternidad solidaria devorado por el fetichismo del dinero (riqueza-ser rico), de la mercanca y del poder.


Ph. D. Agustn Ortega (Espaa) es Trabajador Social y Doctor en Ciencias Sociales (Dpto. de Psicologa y Sociologa). Asimismo ha realizado los Estudios de Filosofa y Teologa, Doctor en Humanidades y Teologa. Profesor e investigador de la Pontificia Universidad Catlica del Ecuador y, actualmente, de la UNAE (Universidad Nacional de Educacin) as como invitado en diversas universidades latinoamericanas. Autor de diversas publicaciones, libros y artculos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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