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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2018

La verdadera amenaza nuclear del mundo no es Corea del Norte

Joshua Cho
Counter Punch

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


FotoToby Scott | CC BY 2.0

Con la creciente especulacin sobre la guerra con Corea del Norte y la familiar retrica apocalptica de los ltimos tiempos, Estados Unidos y Corea del Norte han protagonizado intercambios cada vez ms belicosos. Los ltimos van desde el presidente Trump pidiendo a otras naciones que dejen de financiar y comerciar con Corea del Norte porque es una amenaza nuclear muy grave, calificando a Corea del Norte de patrocinador oficial del terrorismo, hasta ms pruebas de misiles nucleares de Corea del Norte y juegos de guerra conjuntos estadounidenses y de Corea del Sur.

A la luz de la arriesgada poltica nuclear con Corea del Norte que trae comparaciones frecuentes con la crisis de los misiles cubanos y la discusin de los peores hipotticos escenarios, vale la pena revisar el historial de Estados Unidos y examinar si Corea del Norte es realmente la beligerante amenaza nuclear de la que el mundo necesita liberarse. Como los crticos de la poltica exterior estadounidense han sealado, los lderes de los Estados Unidos, sus medios y sus ciudadanos nunca parecen reconocer las consecuencias totales de las acciones de su pas en otras regiones ni tampoco investigan su larga historia de conflicto con Corea del Norte.

Para comenzar en orden cronolgico, explorando el mundo, los estudiosos e historiadores de las relaciones internacionales han sealado que la Guerra de Corea se conoce en parte como "la guerra olvidada" porque los estadounidenses se han olvidado en gran parte de "la ruina y devastacin" infligidas por los Estados Unidos a Corea del Norte. No es ampliamente conocido que los propios lderes de los Estados Unidos hayan admitido haber matado aproximadamente al 20 % de la poblacin de Corea del Norte durante toda la guerra cuando "todo lo que se mova" pasaba a ser un blanco de las armas. O que Estados Unidos destruy ms ciudades en Corea del Norte que en Alemania o Japn durante la Segunda Guerra Mundial al arrojar ms bombas que en todo el escenario del Pacfico. Cuando quedaban pocos objetivos urbanos por bombardear, Estados Unidos comenz a bombardear presas que suministraban agua para la produccin de arroz, uno de los alimentos bsicosen Asia, lo que provoc la inanicin masiva durante y despus de la guerra. Mientras los estadounidenses pueden no recordar la carnicera al otro lado del mundo, los norcoreanos nunca olvidaron la destruccin en su propia pennsula ni las amenazas estadounidenses de usar armas nucleares durante la guerra que inspir primero a Kim Il-Sung a fin de obtener su propia arma disuasiva hace dcadas.

Mirando los eventos a lo largo de las dcadas siguientes, es evidente que los polticos estadounidenses no consideran, o desconocen, cmo sus tratos engaosos e intervenciones militares ilegales en todo el mundo podran inspirar a pases ms pequeos como Corea del Norte a buscar disuasivos ms rentables y crebles en forma de armas nucleares que grandes ejrcitos permanentes frente a una invasin estadounidense.

Mientraslos funcionarios estadounidenses comparan la situacin en Corea del Norte con la crisis de los misiles cubanos de los 60 describiendo a ese pas como un adversario irracional e impredecible dispuesto a iniciar la destruccin nuclear, la verdadera comparacin reside en la negativa de los Estados Unidos a vivir bajo la misma amenaza que otros pases.

Los historiadores han sabido por mucho tiempo que John F. Kennedy minti al pblico estadounidense al afirmar que las administraciones de Eisenhower y Nixon haban permitido que creciera una peligrosa brecha de misiles a favor de la Unin Sovitica, cuando en realidad era lo contrario. Y que Nikita Khrushchev se inspir para igualar el equilibrio de poder mediante el envo de armas nucleares soviticas a Cuba al saber que Estados Unidos haba estacionado sus armas nucleares cerca de la Unin Sovitica en Turqua y para disuadir a Estados Unidos de lanzar una invasin a Cuba. Este temor a la invasin era una preocupacin justificable considerando la fallida invasin de Baha de Cochinos en el ao anterior y la Operacin Mangosta de la CIA en ese momento, que intentaba socavar al rgimen de Castro mediante intentos de asesinato y sabotaje.

Sin embargo, los Estados Unidos consideraron intolerable la mera percepcin de un campo de juego parejo, ya que despacharon un bloqueo naval, considerado un acto de guerra en el derecho internacional, para evitar que nuevos misiles llegasen a Cuba. Todo esto sucedi a pesar de la propia evaluacin de Kennedy de que el bloqueo aumentara la probabilidad de que la guerra trepara hasta el 50 %. Ahora sabemos que incluso los responsables de la toma de decisiones de alto nivel como el exsecretario de Defensa Robert McNamara se quedaron mudos dcadas despus al enterarse de que tanto Estados Unidos como Cuba haban subestimado gravemente el riesgo de una guerra nuclear en ese momento.

Al final la guerra nuclear fue evitada a duras penas por el herosmo del oficial submarino sovitico Vasili Arkhipov, quien desobedeci las rdenes de lanzar un torpedo nuclear en respuesta al pnico de sus superiores por las intensas cargas que arrojaron los barcos estadounidenses durante el bloqueo. Estados Unidos lleg a un acuerdo con la Unin Sovitica para levantar el bloqueo, prometi no invadir Cuba y retirar secretamente los misiles de Turqua a cambio de la retirada pblica de los misiles soviticos de Cuba. La mera apariencia de un intercambio equitativo era inaceptable para Estados Unidos, que insista en lo arriesgado de la humillacin para reforzar sus principios hegemnicos de que Cuba no tena derecho a poseer un elemento de disuasin frente a lo que pareca ser una inminente invasin estadounidense y que los Estados Unidos deban disfrutar de una capacidad ofensiva nuclear negada a la Unin Sovitica.

Ms tarde, durante la era Reagan, Estados Unidos invadi ilegalmente Granada para promulgar un cambio de rgimen en 1983, mientras simultneamente aumentaban los juegos de guerra conjuntos anuales entre Estados Unidos y Corea del Sur simulando posibles invasiones de Corea del Norte cerca de sus fronteras. Segn los informes, a Kim Il-Sung le inquiet la idea de que Estados Unidos pudiera percibir la pequea isla deGranada como una amenaza y tema que nada menos que un elemento de disuasin nuclear fuera suficiente para mantener a Pyongyang fuera del punto de mira de Washington. Tres aos despus de la invasin de Granada, el rgimen de Corea del Norte estableci su Ministerio de Industria de la Energa Atmica para declarar formalmente su intencin de desarrollar un programa de armas nucleares, que existe hasta el da de hoy.

Avanzando hacia el siglo XXI, la invasin ilegal de Irak por parte del Gobierno de Bush para derrocar al rgimen de Saddam Hussein en marzo de 2003 -que abandon las armas nucleares iraques a pesar de las mentiras de la administracin de Bush sobre que Irak posea armas de destruccin masiva (ADM)- servira como un ejemplo de una dictadura derrocada debido a la falta de un elemento disuasorio nuclear creble. Otro ejemplo sera el dictador libio Muammar Gaddafi, quien anunci en diciembre de 2003 que Libia tambin renunciara a sus reservas de armas biolgicas y qumicas adems de a su incipiente programa de armas nucleares. Aunque George W. Bush celebr la decisin de Libia en ese momento, declarando que el mundo debera aprender la leccin de que "los lderes que abandonan la bsqueda de sustancias qumicas, las armas biolgicas y nucleares, y los medios para lanzarlas, encontrarn un camino abierto para mejorar las relaciones con los Estados Unidos y otras naciones libres", la administracin Obama que le sucedi continuara dando la leccin opuesta al ayudar a la expulsin de Gaddafi en 2011. Observando la situacin en Libia, un funcionario norcoreano en el momento coment explcitamente que la "crisis de Libia est enseando a la comunidad internacional una grave leccin", alegando que el acuerdo de Occidente con Libia era "una tctica de invasin para desarmar al pas".

Ms hacia el presente, la decisin del presidente Trump de "des-ratificar" el Acuerdo Nuclear de Irn 2015, conocido como el Plan de Accin Integral Conjunto (PAIC) en octubre -a pesar del reconocimiento mundial de que Irn ha cumplido completamente su parte del trato- ha llevado a algunos periodistas a considerar que es ms preciso decir que Estados Unidos estaba incumpliendo sus compromisos con el Acuerdo, estableciendo paralelismos con su inconsistente argumento para Libia. La negativa de los Estados Unidos a cumplir su acuerdo ha aumentado la popularidad de la opinin iran de lnea dura de que no se puede confiar en Estados Unidos ni en Arabia Saudita.

Hay una irona notable en los Estados Unidos que traiciona sus compromisos con el PAIC teniendo en cuenta el histrico clamor anterior que afirmaba que Irn era la amenaza ms grave para la paz mundial, a pesar de no haber invadido un solo pas en ms de 200 aos. Es un hecho poco conocido que el propio ministro de Asuntos Exteriores de Irn en ese momento, Javad Zarif, en realidad critic el PAIC porque no fue lo suficientemente lejos para garantizar la paz en Oriente Medio -pidiendo a Israel que se uniera a Irn para establecer una Zona Libre de Armas Nucleares (ZLAN) en el Medio Oriente que de paso propuso Irn por primera vez a la Asamblea General de la ONU en 1974.

La irona solo se intensifica cuando consideramos que los Estados Unidos tienen una obligacin adicional de participar de buena fe en el establecimiento de una ZLAN en el Medio Oriente como signatarios del Tratado de No Proliferacin (TNP), as como del llamamiento de la administracin Bush a la Resolucin 687 del Consejo de Seguridad de la ONU para proporcionar alguna base cuasi legal para su invasin de Irak, alegando que ese pas no cumpli con la obligacin de la resolucin de deshacerse de las armas de destruccin masiva ya que el Artculo 14 de la Resolucin 687 pidi la eliminacin de las armas de destruccin masiva iraques con el propsito explcito de crear una ZLAN en el Medio Oriente.

Aparte de Corea del Norte, otra potencia nuclear con la que Estados Unidos se est enemistando actualmente es Rusia, lo que ha llevado a algunos observadores a definir la relacin actual como una nueva guerra fra en desarrollo desde hace bastante tiempo. Uno puede recitar una letana de provocaciones estadounidenses contra Rusia, desde las acusaciones an no comprobadas de interferencia rusa en las elecciones de 2016 a la probada interferencia de los Estados Unidos en las elecciones rusas, de las acusaciones hipcritas de crmenes de guerra en Siria que las fuerzas rebeldes respaldadas por Estados Unidos estaban buscando y comprometidas con un cambio de rgimen, hasta el uso del engao por parte de la administracin Obama con el fin de persuadir a Rusia de no vetar una resolucin del Consejo de Seguridad de la ONU que permiti el uso de la fuerza en Libia, que le enseara a Vladimir Putin la "leccin" de que los Estados Unidos explotaran la debilidad y el compromiso.

Pero estos ejemplos ignoran las contribuciones ms directas de los Estados Unidos a las intensas tensiones nucleares con Rusia. A pesar de las "frreas garantas" verbales delGobierno de Bush para con Mikhail Gorbachov de que la OTAN no se expandira "una pulgada hacia el este" a cambio de la reunificacin de Alemania Occidental y Oriental en 1990 y los acuerdos para detener la carrera armamentista, prohibir las armas qumicas y reducir drsticamente las reservas de armas nucleares, las administraciones posteriores comenzaron a tratar a Rusia como una nacin derrotada que "perdi" la Guerra Fra.

La siguiente administracin de Clinton procedera a bombardear ilegalmente Serbia y violar las promesas anteriores mediante la expansin de la OTAN para incluir a los antiguos pases del Pacto de Varsovia, empaando la percepcin de la poblacin rusa de los Estados Unidos. En la actualidad la expansin oriental de la OTAN ha llegado a las fronteras de Rusia con tropas de la OTAN desplegadas en Polonia y los estados blticos, lo que sera anlogo para con Estados Unidos en el caso de que Mxico, Cuba, Canad y la mayora de Sudamrica acogieran bases y tropas rusas en una alianza militar contra EE.UU. A pesar del aluvin de acusaciones propagandsticas de "agresin rusa", la expansin de la OTAN y el apoyo del Gobierno de Obama a un golpe violento que derroc al presidente ucraniano prorruso Viktor Yanukovyches es responsable de provocar las acciones de Rusia en Ucrania y Crimea.

Para colmo de males la ubicacin de los sistemas de defensa antimisiles balsticos (DAB) cerca de las fronteras rusas por parte de la administracin Obama fue una reversin continua de la poltica de distensin de las administraciones de Nixon y Ford. Los estrategas nucleares de todo el mundo saben que los sistemas DAB son armas ofensivas por naturaleza -diseadas para asegurar una ventaja nuclear en el primer ataque neutralizando la amenaza de ataques nucleares de represalia- y sirven de caballo de Troya para la militarizacin del espacio exterior, ya que los sistemas DAB dependen de los satlites que deben estar protegidos de las armas antisatlites (AAS) disponibles para otras naciones. La amenaza que los sistemas DAB representan para la estabilidad internacional fue lo que llev a los Estados Unidos y la Unin Sovitica a firmar el Tratado de Misiles Antibalsticos (TMA) en 1972.

El Tratado TMA fue rpidamente violado por la infame Iniciativa de Defensa Estratgica (IDE) o el programa "Guerra de las Galaxias" de la administracin Reagan, un gran subsidio para la industria estadounidense de alta tecnologa bajo la apariencia de sus fantsticos objetivos de construir "plataformas de batalla" orbitando con uranio y las armas de hipervelocidad impulsadas por plutonio, haces de partculas y armas lser, con el Tratado TMA posteriormente derogado unilateralmente por la administracin Bush en 2001. Las preocupaciones sobre los efectos desestabilizadores del despliegue de sistemas de DAB ya se han materializado con Rusia probando misiles balsticos intercontinentales (MBI) diseados para penetrarlos.

Pero incluso los crticos de la deshonesta poltica exterior estadounidense en todo el mundo para fomentar la desconfianza de Corea del Norte a menudo olvidan mencionar la historia de Estados Unidos incumpliendo sus compromisos con la propia Corea del Norte. La administracin Clinton logr que Corea del Norte congelara su produccin de plutonio durante ocho aos (1994-2002) a travs del Marco Acordado de 1994, firm un acuerdo adicional para cesar mutuamente la "intencin hostil" e indirectamente resolvi otro acuerdo para que algn otro comprase todos sus misiles de mediano y largo alcance hasta que ladministracin Bush nombr a Corea del Norte parte del "Eje del mal", amenazndola con la posibilidad de una guerra "preventiva".

A pesar de este revs, la administracin Bush logr persuadir a Corea del Norte de que renunciara a sus armas nucleares cuando las conversaciones a seis bandas en 2005, a cambio de un reactor nuclear de agua ligera para sus necesidades mdicas y energticas y el fin de la retrica agresiva, solo para que la misma administracin socavase rpidamente el acuerdo al renovar sus amenazas de fuerza, retirando su oferta de un reactor de agua ligera y congelando los fondos norcoreanos en bancos extranjeros.

La poltica exterior de la siguiente administracin de Obama no divergira mucho de sus predecesores al continuar la retrica agresiva de los Estados Unidos ypromulgar sanciones duras y polticamente ineficaces que castigan a la poblacin por las acciones de sus aislados lderes. Sin embargo, algunos desacuerdos incluyen que su Departamento de Estado proporciona asistencia en la produccin de una pelcula grfica que representa la explosin de la cabeza de Kim Jong-Un, aumentando los ataques cibernticos para sabotear los misiles de Corea del Norte y simular ataques nucleares con bombarderos sigilosos.

La situacin no ha hecho ms que deteriorarse bajo la administracin Trump con sus declaraciones y polticas desestabilizadoras en todo el mundo, lo que aumenta la presin sobre otras naciones para que busquen armas nucleares. El presidente Trump y sus correligionarios republicanos han amenazado ilegalmente con "destruir totalmente" a Corea del Norte y causar su "extincin". A pesar del frecuente aluvin de titulares engaosos de los medios corporativos que insinan que la direccin norcoreana no entregar sus armas nucleares bajo ninguna circunstancia y la negativa a informar el momento de las pruebas de misiles de Corea del Norte en el contexto de los juegos de guerra conjuntos estadounidenses y surcoreanos anuales que simulan primeros ataques nucleares, invasiones y asesinatos del liderazgo norcoreano cerca de sus fronteras, la verdad es que Corea del Norte se ha ofrecido repetidamente a renunciar a su programa de armas nucleares. La administracin Trump ha rechazado las numerosas propuestas de China y Corea del Norte para congelar el programa nuclear y de misiles de Corea del Norte a cambio de poner fin a los amenazadores juegos blicos conjuntos. Es posible que las ofertas sean poco sinceras yno se pueda confiar en Corea del Norte para que cumpla sus compromisos, pero el punto es que la diplomacia no se ha empeado seriamente y que la propia confiabilidad de los Estados Unidos no es mucho mejor.

Si bien existen algunas diferencias entre la poltica exterior de la administracin Trump y la de sus predecesores, la bsqueda generalizada de los Estados Unidos de abrumadora supremaca en todos los terrenos de guerra, incluyendo tierra, aire, mar y espacio exterior (tambin conocido como "dominio de espectro completo"), se ha mantenido en gran parte intacto. El presidente Trump ha pedido multiplicar por diez las reservas nucleares de los Estados Unidos a pesar de los numerosos tratados de reduccin de armas en los que el pas est comprometido. Su administracin tambin se apresura a promulgar programas de la administracin Obama para "modernizar" la "trada nuclear", que se estima costar ms de 1 billn de dlaresen tres dcadas, para mejorar la precisin y reducir los rendimientos de las explosiones para poder considerar mejor los primeros ataques nucleares.

Se espera que el "Caballo de Troya" para la militarizacin del espacio representado por la instalacin del sistema Terminal de Defensa del rea de gran altitud (TDGA) DAB en Corea del Sur para asegurar una ventaja nuclear de primera oportunidad contra China y Corea del Norte- active una nueva carrera de armamentos en la regin, adems de otra carrera similar para armas espaciales. A pesar del apoyo virtualmente universal para la prevencin de una carrera armamentstica en el espacio ultraterrestre (PCAREE) en la ONU desde 1985, Rusia, China y Estados Unidos se han negado continuamente a negociar el Tratado en la Conferencia de Desarme de las Naciones Unidas debido a sus considerables ventajas tcnicas en los sistemas de misiles antibalsticos y su potencial armamento espacial.

Los surcoreanos, personal militar estadounidenses, acadmicos y periodistas tienen razn al sealar que la poltica exterior "realista" de Corea del Norte ha sido notablemente consistente y predecible en comparacin con la imprevisibilidad del presidente Trump y sus frecuentes compromisos de mantener "todas las opciones sobre la mesa". Sin embargo, pensar que la postura impredecible de la administracin Trump con respecto a las armas nucleares es una gran desviacin de la norma de las administraciones pasadas es un error. Estados Unidos se ha negado constantemente a adoptar una promesa de "no usar primero" para mantener abierta la opcin de un primer ataque nuclear. Un informe de STRATCOM de 1995 titulado Fundamentos de la disuasin de la posguerra fra durante la administracin de Clinton, mencion que sera perjudicial para los Estados Unidos retratarse a s mismo como "demasiado racional y sensato" y recomend que proyectase una imagen nacional "irracional y vengativa" con algunos elementos "potencialmente fuera de control" en su lugar.

Los principios hegemnicos son consistentes: los Estados Unidos y sus aliados deberan poseer una capacidad nuclear ofensiva negada a otras naciones para destruir a sus enemigos y pueden burlar el derecho internacional y sus obligaciones extranjeras por capricho.

El Gobierno de Corea del Norte es un rgimen autoritario y despreciable que ha sido condenado justamente por sus numerosas violaciones de los derechos humanos, pero como han sealado crticos de poltica exterior como Noam Chomsky, no existe una conexin lgica entre la brutalidad domstica de un rgimen y la amenaza que representa para el extranjero. Aunque Estados Unidos est degenerando cada vez ms en una sociedad empobrecida y totalitaria con sus propios abusos internosde los derechos humanos, no cabe duda de que los ciudadanos estadounidenses disfrutan de un mayor grado de libertades que los norcoreanos. Tambin hay pocas dudas de que Estados Unidos ha desatado ms violencia y agresiones en el exterior. La ltima encuesta internacional encontr que se considera que Estados Unidos es la mayor amenaza para la paz mundial, superando a todos los dems competidores, incluida Corea del Norte, por mrgenes decisivos. Un examen casual del historial de los Estados Unidos en el extranjero puede arrojar conclusiones similares y condenatorias: Estados Unidos es la amenaza nuclear mundial, no Corea del Norte.

Joshua Cho es un novel graduado de Boston College, aspirante a periodista y expasante en Fairness & Accuracy in Reporting.

Fuente:https://www.counterpunch.org/2017/12/29/the-worlds-real-nuclear-menace-isnt-north-korea/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.

 



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