Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2018

En las entraas del dispensacionalismo
Ivanka Trump y Jared Kushner, la sacra alianza

Javier Lpez Astilleros
Rebelin


Qu cansancio provoca escuchar, ao tras ao, los mismos lamentos, excusas, amenazas, y promesas hueras de una tierra prometida que nunca llega, aunque siga exactamente en el mismo lugar!

Esto es lo que evocan Palestina e Israel. Porque todas las ecuaciones y soluciones estn en el lejano oeste americano. Israel es su 51 estado. La entraa ms sensible del Imperio. De facto, as es.

Trump ya lo manifest hace meses ante sus hermanos de partida, cuando anunci ufano que su hija estba a punto de tener un beb judo.

Ivanka Trump tiene tres hijos. Est casada con Jared Kushner, yerno- consejero de Trump. Kushner es el fontanero osado de las cloacas de Oriente Prximo. El ingeniero de palacios y mazmorras. Ella, la empresaria y sacerdotisa que consagra la sacra alianza en sus entraas. Entre los dos, suman dioses en el nuevo panten de Agripa. Go West!.

El sello ideolgico de esta unin se conoce como dispensacionalismo. Y es que Israel es sagrado para los evanglicos que asumen estas tesis.

La clave de bveda de este edificio de culto la encontramos en Cristianos Unidos por Israel, organizacin que cuenta con 2 millones de afiliados en los EEUU. Son los autnticos garantes del Estado hebreo. En realidad se sienten sus propietarios. Son como el silencioso magma que asoma por las grietas de tierra santa.

El dispensacionalismo surge a mediados del siglo XIX. Fue obra de John Nelson Darby. Este telogo, cuyo nombre fue puesto en honor del almirante Nelson, lleg a la conclusin de que tanto Israel, como la Iglesia, no forman un nico pueblo de Dios, sino que tienen dos destinos separados. Entre otras muchas cuestiones, estas tesis sostienen que cuando el mesas descienda a tierra santa, los judos entrarn en masa al evangelismo, religin que es la verdadera. El pueblo de Israel debe de ser reunido en su tierra, como est prometido en los pactos, de ah el apoyo al Estado hebreo.

Con toda la complejidad que despliega el dispensacionalismo, Derby no difera de la contumacia de nuestra especie en convertir a errantes en adeptos cuantitativos, utilizados para inflamar las certezas de los salvadores de almas.

Los profesores Mearsheimer y Walt, profesores de Chicago y Harvard, iniciaron-con valenta- el debate sobre la relacin de EEUU e Israel, en un polmico artculo en la revista London Review. Esta fue la base para la publicacin del Lobby Israel (2006), donde exponen con rigor la extraordinaria fuerza del dispensacionalismo, y cuestionan su influencia en la poltica exterior estadounidense.

Segn Walt y Mearsheimer, los dispensacionalistas interpretaron la toma por parte de Israel de todo Jerusaln y de Cisjordania, como el cumplimiento de la profeca del Antiguo Testamento, y estas seales les animaron tanto a ellos como a otros cristianos evanglicos a ponerse a trabajar para asegurarse de que Estados Unidos se hallase en el bando correcto de cara al plan bblico del final.

Todo pasa por el Israel metafrico. Cualquier crtica fundada y razonable despierta un leviatn que farfulla la ira de un Estado que no puede garantizar ni respetar los tratados internacionales, y la frustracin de un pueblo cuya humillacin es televisada a diario mientras sorbemos la sopa.

Pero no hay nacin que utilice Palestina para mostrar su lealtad a la causa islmica o anti imperialista, lo que extraamente viene a ser lo mismo en gran parte de sus proclamas. Palestina es como una pelota de cricket, que unos y otros golpean en un campo de juego embarrado. Siempre dbil y dependiente de la ayuda exterior. Convertida en el Bantustn de la infamia contempornea. y sumida en la mito praxis del oprimido.

Dicen que los rabes se ponen de acuerdo en no estar de acuerdo en nada. En realidad se trata de un dicho muy complaciente con un mensaje esencialmente tribal. Sera como decir que la humanidad no se pone de acuerdo en nada. Ahora sustituye humanidad, por los rabes, y ya tenemos un cosmos aparte.

Por no mentar Jerusaln, el astro rey de este laberinto. Esta lucha capitalina no se puede valorar en trminos utilitarios, sino afectuosos. Son los smbolos de tierra santa los que se heredan, y por los que se parten la cara, si es preciso. Pero se trata de un smbolo puramente territorial, casi desprovisto de ideologa, lo que nos da una idea de la degradacin del por qu se lucha.

Despus de la intencin del jefe del imperio de trasladar su embajada a Jerusaln, se ha sucedido el acto reflejo preceptivo de la Organizacin de Cooperacin Islmica (OIC, por sus siglas en ingls): Jerusaln es la capital eterna de Palestina. Y as podramos estar en este frontn hasta el fin de los tiempos.

A la cabeza se ha situado Turqua, como falso mulo de Occidente, anunciando exactamente lo mismo que su socio y aliado principal de la OTAN. Los turcos, desde tiempos de Sinan el arquitecto, son como la luna de Europa, es decir, el reflejo de nuestro continente. El gozne-ya desquiciado- que soporta las tensiones de la batiente euroasitica. Sin ideas, se dedican a reproducir lo peor de ese Occidente, para luego criticarlo sin piedad.

Desde esta perspectiva, toda arenga pro palestina resulta como mnimo un alegato insoportable de cinismo.

De hecho, el intercambio comercial entre los pases de poblacin musulmana e Israel no ha dejado de crecer. El primero, Turqua. Muy probablemente este sea uno de los motivos por los que Erdogan-pap sultn-haya decidido anunciar el establecimiento de su embajada en Jerusaln. El alborozo de los adictos al neo califato otomano ha sonado a fanfarria, pero ya se ha disipado con la misma grandilocuencia con la que se anunci.

Otros pases rabes no tienen nada que envidiar al turco. Arabia Saudita, Emiratos rabes Unidos, Qatar, Kuwait, Lbano, Bahrein, Egipto o Jordania, tambin han sido acusados de comerciar con Israel, a travs terceros pases o directamente .

Egipto y Jordania, son los pases rabes que tienen embajadas en Tel Aviv- y se benefician de las Zonas Calificadas Industriales, donde productos, especialmente textiles, pueden acceder, libres de impuestos, al mercado estadounidense, a cambio de tener un mnimo de componentes israeles.

La conclusin de esta aproximacin es obvia, aunque resulta muy incmoda. Los palestinos estn y estarn casi siempre solos, a menos que ofrezcan algn rdito poltico a cambio, salvo muy honrosas excepciones, como la movilizacin internacional de la sociedad civil.

Durante se nos ha informado de que existe una comunidad islmica, desde Yakarta a Rabat, dispuesta a apoyar la causa Palestina. Pero tras una visin de conjunto, podramos decir que pocos Estados quieren una solucin a este enigma contemporneo. Unos por descarado desinters y cansancio, y otros, porque les es rentable en popularidad. El resultado es un Estado-Israel- seguro de s mismo, hasta el punto de procrear en ilegalidad perpetua. Se muestran como los hroes de las Termopilas. No son 300, pero su xito consiste precisamente en convencer al pblico de su debilidad en medio de la morisma.

Dicen que por cada espartano, haba 10 siervos, conocidos como ilotas. Menos es ms, de ah que esa casta de libertarios de Oriente Prximo pueda dominar a todos los ilotas con total displicencia, e incluso anunciarse como la nica democracia del Cercano Oriente. Pero no nos engaemoses el dispensacionalismo!


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter