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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2018

Hacia dnde va la economa en Argentina?

Julio C. Gambina
Rebelin


El gobierno tuvo que modificar las metas de inflacin para el 2018 y de una evolucin de precios pronosticada en torno al 10%, la pauta se corrigi al 15%. Muchas especulaciones se tejen alrededor del anuncio y existen quienes imaginan nuevos cambios de personajes en el equipo econmico, de lujo como ellos lo venden. Circul incluso que el Presidente del BCRA tena las horas contadas. Ms all de que eso ocurra lo que interesa es discernir lo que acontece. En ese sentido puede pensarse que el gobierno tiene un diagnstico errado de la situacin econmica, no solo local sino mundial. No se trata de la herencia recibida sino de las tendencias locales y globales de la actividad econmica en el presente y desde hace varios aos.

Desde lo global existen enormes incertidumbres, desde las amenazas nucleares a los juegos de guerra de los que disfruta Trump, hasta las especulaciones con las tendencias financieras, muy especialmente con las subas prximas de las tasas de inters en EEUU, ya bajo administracin amiga del ejecutivo estadounidense. La inestabilidad del sistema mundial es una de las constantes de nuestro tiempo y por ende no alcanza con ideologa pro mercado para atraer capitales. Desde la CEPAL se informa que las tendencias mundiales cambiaron y si nuestra regin estaba entre los principales destinos de las inversiones externas en la dcada pasada, eso ya no ocurre. Otros territorios son apetecidos por los inversores globales, especialmente los que dominan y disputan el sistema mundial del capitalismo.

No alcanza con el discurso pro mercado para que los capitales se aventuren sobre la Argentina o Nuestramrica, e incluso es dudoso que ello fuera beneficioso para atender las necesidades de la mayora de nuestra sociedad. En todo caso, esos inversores demandan se realicen ajustes que abaraten el costo de produccin y mientras tanto aprovechar la disposicin a la valorizacin financiera derivada del endeudamiento externo. En efecto, ni bien comenzado el ao y con horizonte de ajustes y cambios reaccionarios, el ministro de Finanzas coloc bonos por 9.000 millones de dlares a 5, 10 y 30 aos, con tasas ms bajas que hace un ao, pero ms altas que las que pagan los pases vecinos u otros que se endeudan por estas horas en el mercado mundial. Argentina sigue siendo riesgosa y por eso es negocio para la especulacin global con elevadas tasas de inters que se abonan con recursos fiscales que se restan principalmente al gasto social.

Hemos escrito en anteriores ocasiones que hay presiones desde la derecha, de adentro y de afuera del gobierno para acelerar el cambio, o sea el ajuste fiscal, previsional y laboral, de lo contrario el pas ingresar en territorio complicado, sea por la inflacin, el atraso del tipo de cambio o los dficit gemelos. Para traducirlo en lenguaje corriente, lo que se pretende apunta a inducir un control sobre los ingresos populares, sea conteniendo las demandas salariales por negociaciones colectivas, disminuyendo las actualizaciones de ingresos, caso de las jubilaciones o beneficios sociales y apurar el retiro de los subsidios a los servicios pblicos. Imaginan mayor aumento de las tarifas de electricidad, agua, gas, transporte, etc. Pretenden un dlar ms competitivo para las exportaciones, aunque ello suponga encarecimiento de importaciones y del costo de vida. Claro que todo ello supone la baja del gasto, especialmente el social y una mejora en la recaudacin induciendo beneficios para las ganancias.

El lmite es la protesta social y el descontento, lo que se expresa en la fuerte conflictividad social y cierta merma en la confianza y el consenso a la poltica oficial. Esto amenaza la continuidad del proyecto poltico, y por eso el gradualismo del sector ms poltico en el gobierno, que contrarresta a los juramentados de la ortodoxia y demanda tiempo para cumplir con los objetivos de mxima para una insercin virtuosa de la Argentina en el capitalismo mundial.

Un problema es el financiamiento de esa poltica y como no acuerdan con la emisin monetaria exacerbada, entonces apuntan al endeudamiento y prorrogan las soluciones para el mediano y largo plazo. Lo que importa es mantener el consenso presente a un gobierno de derecha que por primera vez accede a la gestin pblica con el voto de la sociedad. Esa es la apuesta para el logro del objetivo de mxima. En ese camino necesitan ampliar el consenso y si no pueden por la poltica, el discurso ideolgico y cultural, no dudan en la represin. Disciplinar al movimiento popular, de larga trayectoria en la Argentina es preocupacin central de las clases dominantes. El rumbo econmico lo construyen ms all de sus problemas, con consenso o coercin, con el objetivo de la maximizacin de la ganancia para la acumulacin y la dominacin.

El modelo productivo en el fondo

No solo se trata de las cuentas pblicas, sino de la orientacin de la produccin, la distribucin, el cambio o el consumo, que por dcadas construy una insercin subordinada a las transnacionales del agro-negocio y la energa; la industrializacin dependiente para la exportacin y la especulacin sobre a base de la extranjerizacin del sistema financiero y el deliberado endeudamiento externo. Aqu est el meollo de la cuestin, ya que no alcanza con discutir la ecuacin macroeconmica, sea el PBI, el Consumo, la Inversin, o el saldo del comercio externo; sino que se requiere discutir el modelo productivo y de desarrollo, en especial vinculacin con definiciones a asumir regionalmente y en un marco de integracin no subordinada.

Es claro que se trata de una cuestin poltica, ya que el debate debe superar el lmite de lo posible sustentado desde el oficialismo y la oposicin sistmica, que cunado mucho discute quien gestiona el orden capitalista. Se trata de discutir precisamente el orden capitalista y confrontar con la ilusin de avanzar en el camino de reformas posibles al orden contemporneo. La posibilidad de defender y ampliar derechos sociales, econmicos y culturales de la mayora de la sociedad implica discutir las bases materiales que organizan la cotidianeidad y especialmente nuestra superestructura social, ideolgica, cultural y poltica. Por eso hace falta una gran batalla econmica, poltica y sobre todo cultural, como desafo en la disputa de la conciencia social para confrontar las miserias a que nos condenan con la poltica econmica en curso. Que no solo se escuche la presin por derecha para ms ajuste, sino que se haga or la voz consciente de quienes aspiran a una sociedad emancipada.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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