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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2018

Puerto Rico desaparece cada vez mejor

Juan Ramn Duchesne Winter
Nueva sociedad

La bancarrota econmica y los efectos del huracn de 2017 pusieron en cuestin la propia viabilidad de esta isla que tiene el estatus de Estado asociado de Estados Unidos. Los desplantes racistas de Donald Trump contribuyeron al malestar generalizado en medio del colapso del sistema elctrico.


Cada vez te despides mejor (Jos Liboy)

Puerto Rico entr en bancarrota total en 2016 y pas al control de una Junta de Supervisin Fiscal compuesta por banqueros y financistas buitres nombrados por el Congreso de Estados Unidos. Luego, en septiembre de 2017, uno de los huracanes ms destructivos generados por el cambio climtico global postr al pas indefinidamente y casi acab con su sistema elctrico. Se informa que un promedio de 2.000 personas abandonan la isla a diario. Los anlisis de la prensa hablan de una literal desaparicin de Puerto Rico.

No es necesario ser nacionalista para que se nos erice la piel cada vez que los medios avisan que est desapareciendo el pas al que pertenecemos. Pero titulares del estilo de Puerto Rico se vaca lentamente ya encabezaban varias veces al mes los artculos noticiosos desde mucho antes del huracn Mara. La poblacin ya haba descendido de 3,8 a 3,4 millones en la ltima dcada. La angustia por su potencial desaparicin es un sndrome antiguo en la isla desde que la catstrofe de la colonizacin espaola extermin al pueblo tano que la habitaba. Tras la desaparicin de los tanos, los cronistas espaoles de los siglos XVI y XVII advertan, angustiados, sobre el despoblamiento crnico y rogaban por el repoblamiento del territorio. Pas el tiempo y la poblacin se centuplic. Despoblar y repoblar parecen ir de la mano.

Con la ocupacin norteamericana en 1898 (que se extiende hasta el da de hoy) volvi la angustia de desaparecer, esta vez, por los trastornos causados por medidas draconianas del nuevo rgimen, entre muchas otras, el desplazamiento de la pequea agricultura independiente por el monocultivo agroindustrial de propiedad extranjera, as como la imposicin del ingls como lengua de enseanza y de uso oficial. Pero en este caso pareca imposible que el poder colonial norteamericano aplicara con xito el esquema de sustitucin de poblacin (nativos por blancos) que en sus fronteras oeste y sur, y luego en Hawi y en Alaska, convirti la colonizacin en anexin para amasar uno de los pases con mayor territorio del mundo. El fundador del nacionalismo puertorriqueo, Pedro Albizu Campos, aduca que los yanquis no queran los pjaros sino la jaula pero se haban topado con que la poblacin puertorriquea era demasiado numerosa.

El nacionalismo fue liquidado a punta de masacres y penas carcelarias interminables. Hacia 1945, el proyecto desarrollista dej atrs el modelo del monocultivo, creci sin pausa y alcanz su cenit antes de terminar la dcada de 1970. Entonces cay la macacoa. En 1980 empez a desinflarse el globo. A partir de ah persisti sin gran impulso lo que Haroldo Dilla, en su libro Ciudades en el Caribe: comparacin de La Habana, San Juan, Santo Domingo y Miami (Flacso, 2014), resume como una prosperidad subsidiada que oculta la realidad de una economa agotada. La transferencia masiva de subsidios federales y la emigracin ocultaron los daos de un sistema inviable. Tan efectivo fue el ocultamiento que, de hecho, no se puede negar que dentro de ese globo se cre la clase media proporcionalmente ms numerosa del Caribe, se alcanzaron tasas de educacin universitaria de 18% (ms altas que en Alemania y Francia) y el producto interno bruto (PIB) per cpita fue 3 veces mayor que el promedio de todos los pases latinoamericanos, lo que le permiti a San Juan ocupar el lugar 16 entre 50 ciudades latinoamericanas, solo superada por Miami en el Caribe.

Pero, por otro lado, tampoco se puede negar que el desarrollismo acarre considerable pobreza relativa y absoluta, mayormente por va de la exclusin de importantes sectores. Esto no pudo paliarse siquiera con la altsima emigracin de la cual result que hoy casi 5 millones de puertorriqueos vivan en EEUU frente a los poco ms de 3 millones que permanecen en la isla. Pese a esa vlvula de escape, persiste una ocupacin laboral de solo 48%, 10 puntos ms baja que el promedio latinoamericano y 17 puntos ms baja que la de EEUU, y persiste la extrema desigualdad, que arroja un coeficiente Gini de 57, similar al de Paraguay y, como advierte Dilla, slo superado por Brasil, que con 60 es el pas ms inequitativo del planeta. Se conoce el hecho de que Puerto Rico es dos veces ms pobre que Mississippi, el estado ms pobre de EEUU. En trminos absolutos, la pobreza sigue imperante en la isla, como lo ha documentado ampliamente Linda Coln en su libro Pobreza en Puerto Rico. Radiografa del Proyecto Americano (Nueva Luna, 2005). De esa desigualdad, agravada con las frustrantes expectativas de alto consumo implicadas en el modelo desarrollista, deriva una amenazante anomia y descomposicin social.

San Juan ocupa el lugar 25 entre las ciudades ms violentas del mundo, y el primer lugar en el Caribe, por encima de Kingston. La tasa de asesinatos quintuplica la de EEUU y ocupa el lugar 16 a escala mundial. Tan deletrea como todo esto es la sustitucin de las mejores tierras agrcolas por zonas urbanizadas que ocupan el 27% del territorio y la cada de la produccin agrcola al 1% del PIB, lo que ubica a Puerto Rico como uno de los pases con mayor precariedad alimentaria en trminos de autosustentabilidad, a lo que se agrega la destruccin extensa e irreversible de las zonas naturales de acopio de agua.

Extrajimos la mayora de estos datos del libro de Dilla que adems documenta la conclusin impresionante de Carl Soderberg, exdirector de la divisin Caribe de la Agencia Federal de Proteccin Ambiental de EEUU quien concluye que Puerto Rico implica para el mundo una carga ecolgica insostenible tras considerar que la isla alberga a 750 automviles por cada mil habitantes que consumen ms gasolina que los siete pases centroamericanos sumados y que cada boricua, como promedio, aporta al calentamiento global un 230% ms que el resto de los terrcolas. Soderberg refiri que en la imagen satelital nocturna del Caribe y Centroamrica, Puerto Rico brillaba ms que Ciudad Mxico, que tiene 20 millones de habitantes, lo cual delataba su descomunal consumo de energa elctrica y de combustibles fsiles.

Ya no es as, esa luz delatora est muy atenuada; el huracn que ocasion en septiembre de 2017 el colapso energtico ms extenso y prolongado en la historia de la jurisdiccin norteamericana remacha un sncope anunciado aos atrs, al cual han contribuido los cinco jinetes de la catstrofe: 1) el cambio climtico resultante de la crisis ecolgica global en que desemboca toda la sociedad agroindustrial moderna (no solo el capitalismo); 2) la involucin global de la economa hacia el neoliberalismo, que propicia la accin criminal de los financistas buitres para alimentarse de la autodestruccin del capital y la corrupcin endmica que la acompaa; 3) el desgaste del modelo desarrollista de prosperidad subsidiada con exencin de impuestos a las corporaciones, alto consumo, crecimiento metastsico, depredacin del espacio natural y exclusin socioeconmica; 4) la incapacidad cada vez mayor de los gobernantes de turno; y 5) el status colonial, un factor importante pero relativo a lo antes mencionado.

Sin constitucin como alternativa electoral, existe una izquierda neonacionalista con presencia sindical, profesional y estudiantil, sobre la huella del autodisuelto Partido Socialista Puertorriqueo. Esta izquierda ha incorporado la catstrofe del huracn a un discurso que explica de esta forma la historia reciente de la isla: desde hace cuatro dcadas, el universo de electores isleos que vota por el Partido Nuevo Progresista (PNP), que postula la anexin del pas a Estados Unidos como un estado pleno, amenaza con convertirse en mayora absoluta y definitiva. Durante ese mismo tiempo, ese sector anexionista ha sido contenido a duras penas por el Partido Popular Democrtico (PPD), que busca mantener al pas indefinidamente vinculado a la metrpolis como un territorio no incorporado, el cual segn dicta una decisin vigente del Tribunal Federal, pertenece a, pero no es parte de EEUU. Ambos partidos estn inextricablemente ligados al proyecto desarrollista fracasado.

La izquierda neonacionalista ha decidido desde hace dcadas que ms puede el miedo a la anexin que el deseo de la independencia electoralmente muy minoritario, por lo que ha optado, sin decirlo explcitamente, por practicar una suerte de entrismo que consiste en apoyar al PPD para transformarlo, aunque no llega a entrar por completo. Este sector ha encontrado un paladn formidable en la actual alcaldesa de San Juan, Carmen Yuln Cruz, perteneciente al PPD, tras su elocuente denuncia de la inoperancia de la ayuda post-desastre de diversas agencias del gobierno federal de EEUU y su valiente postura ante las indignidades racistasexpresadas por el presidente Donald Trump respecto de Puerto Rico.

El discurso del mal menor de la izquierda neonacionalista insiste en que la causa primaria de la bancarrota, del desastre, del subsiguiente colapso y de todos los antecedentes deletreos que hemos mencionado es, ya no tanto el rgimen colonial de la isla, como aduciran el nacionalismo o el independentismo histricos, sino la gestin del sector anexionista como tal, al cual anteponen un lenguaje antinorteamericano mongo que solo aspira a tener un chusco look antiimperialista, como el reggaetn de Calle 13, que incluye atolondrados guios a figuras de marca antinorteamericana de la regin como Ral Castro, Nicols Maduro y Daniel Ortega. La irona es que su estrategia de repudio a la anexin como objetivo principal los llevar prximamente a apoyar a Yuln como candidata salvadora a la gobernacin, dndole as por ensima vez un cheque en blanco a un partido que defiende la continuidad perpetua del presente proyecto desarrollista tanto o ms que el que ocupa la gobernacin actualmente (PNP), pues lo que ms les importa a los neonacionalistas es que el PPD funcione como el dique que contiene a las fuerzas de la anexin. El discurso de Yuln ante la bancarrota, el desastre y el colapso es que todo ello responde, antes que nada, a la perfidia entreguista del sector anexionista, mientras que ella y su partido exigen mayor respeto de los yanquis, sin pretender de ninguna manera, claro, alterar el actual sistema. Mientras tanto, los neonacionalistas se ilusionan con las apenas insinuadas promesas de Yuln, nunca cumplidas por sus copartidarios populares, de que gestionar una frmula de status con mayor autonoma frente a EEUU.

Adems de esta izquierda neonacionalista, estn el Partido Independentista Puertorriqueo (PIP), que representa la demanda histrica de independencia y nunca obtiene ms del 3% de los votos, si bien suele elegir algn representante o senador en la legislatura colonial, y el Partido del Pueblo Trabajador (PPT), que pone el acento en un programa alternativo al modelo desarrollista neoliberal ms que en el reclamo especfico de la independencia y el repudio a la anexin; electoralmente se mantiene en una posicin marginal. Ms all de la poltica partidaria existen sectores ecologistas, que practican la autogestin comunitaria y la autosustentabilidad agraria y que buscar forjar con talento y sensibilidad una alternativa al sistema agroindustrial moderno y que apuestan a otro tipo de civilizacin, entendiendo las urgencias reales de la era del antropoceno.

Mientras tanto, los financistas buitres de la Junta de Supervisin Fiscal que efectivamente controla el pas, y el gobernador de turno que pretende mantener los votos, compiten entre s para ver quin se queda con las piltrafas del sistema de energa elctrica que su incuria y corrupcin redujeron a la mxima precariedad frente a los eventos climticos, y cada quien trata de capturar los beneficios de la privatizacin inminente. El pas podra quedar postrado ante quien controle la distribucin de una energa elctrica escasa, precaria y astronmicamente costosa que solo promete insistir en la obsoleta quema de combustibles fsiles para seguir abonando al cambio climtico que trae ms y mayores huracanes. Caso ilustrativo si los hay del capitalismo carroero de desastres magistralmente denunciado por Naomi Klein.

Fuente: http://nuso.org/articulo/puerto-rico-desaparece-cada-vez-mejor/


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