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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2018

Honduras, una bomba de tiempo

Ava Gmez Daza
CELAG


El pasado  5 de enero, tal y como se esperaba, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras desestim el recurso de nulidad presentado por la Alianza de la Oposicin a los resultados de las elecciones generales que se llevaron a cabo el pasado 26 de noviembre. Dichas elecciones fueron impugnadas por sospechas de un fraude que habra dado lugar a la releccin del actual presidente Juan Orlando Hernndez.

Si bien la Alianza de Oposicin, liderada por Salvador Nasralla, tendr oportunidad de apelar la decisin ante la Corte Suprema de Justicia, es previsible que, habiendo concluido la fase del contencioso electoral, el prximo 27 de enero Hernndez juramente su cargo. Esto despus de un dilatado proceso que no dej ajena a la comunidad internacional: los distintos observadores que lo acompaaron coincidieron en sealar las irregularidades del mismo, provocando las repuestas del TSE, que result erigindose en fiel escudero del oficialismo, al defender reiteradamente la legitimidad de los resultados.

Sin una campaa meditica internacional como la que acostumbra a tener cuando pone en cuestin a los gobiernos progresistas, la Organizacin de Estados Americanos (OEA) sembr la duda sobre los resultados de las elecciones hondureas y sugiri a los pases que la integran aprobar el informe que identifica el cmulo de irregularidades del proceso.

A nivel interno, Juan Orlando Hernndez mantiene el apoyo de la lite militar y el control de las instituciones decisoras en los comicios. Esto ha sido evidenciado en la postura del TSE frente a las denuncias de los organismos observadores. Se espera que la Corte Suprema de Justicia, que ratific el fallo favorable a la releccin presidencial de Juan Orlando Hernndez (cuestionado por inconstitucionalidad), acte de similar manera.

Nasralla cuenta con el apoyo del ex presidente Manuel Zelaya, derrocado en el golpe del 2009, y de diferentes organizaciones de la sociedad civil y sectores populares que vienen movilizndose desde antes de las elecciones. La represin violenta, que se ha saldado con varios muertos, increment a tal punto que un comando de la polica inconforme con la situacin se neg a seguir matando al pueblo hondureo. Un vocero del comando sealaba: Nosotros somos pueblo y no nos podemos estar matando con el propio pueblo, nosotros tenemos familia.

Con disimulado entusiasmo, Estados Unidos e Israel reconocieron formalmente la victoria del autoproclamado presidente electo. Por su parte, la OEA insiste tmidamente en que no se puede determinar un ganador en los comicios del 26 de noviembre de 2017, considerando las irregularidades del proceso, pero, de facto, estn ausentes sobre el terreno y no estn promoviendo accin concreta alguna para defender la democracia, ms all de sugerir una repeticin de los comicios, que Juan Orlando Hernndez ya ha descartado.

Perspectivas

La crisis poltica, social e institucional que vive Honduras en la actualidad, augura un panorama complejo y de difcil gobernabilidad para Hernndez. La alta tensin social permear nuevamente las calles y, probablemente, el escenario de represin militar, propio del Partido Nacional y de sus ltimos aos de gobierno, no va a cesar. Seguramente la apelacin al enemigo interno ser la prxima estrategia del gobierno ilegtimo que, por medio de un enfoque de populismo punitivo, visibilizado mediante sus medios de comunicacin, aspira a justificar el incremento de la violencia sobre los actores sociales y los lderes polticos opositores.

La manutencin del gobierno de Juan Orlando Hernndez, con fuertes vnculos en la lite militar, implica un escenario aceptable para Estados Unidos, cuyo gobierno tiene intereses en el pas, relacionados con la compra de armas y el control militar regional mediante la presencia de tropas en la base de Palmerola, ubicada a 90 kilmetros de Tegucigalpa y donde operan al menos 500 soldados estadunidenses.

En definitiva, Hernndez no es el candidato idneo de la administracin estadunidense, a la vista de su extremismo y su ligereza para utilizar la represin, pero lo asumirn como propio si su ausencia supone la llegada de un candidato como Nasralla, al que consideran peligrosamente ms prximo a los gobiernos progresistas latinoamericanos.

Ava Gmez Daza es investigadora del Centro Estratgico Latinoamericano de Geopoltica (Celag)

@Ava_GD

Fuente: http://www.celag.org/honduras-una-bomba-tiempo/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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