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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2018

Catalunya tras el 21D
Nueva fase, viejos retos

Jaime Pastor
Viento Sur


El escenario que emerge tras el 21D no ha cambiado sustancialmente desde el punto de vista parlamentario, pero s en cuanto al protagonismo creciente del poder judicial en la criminalizacin del independentismo. Sera un error de la izquierda de mbito estatal, y de quienes se oponen a la desdemocratizacin y recentralizacin crecientes de este Estado, considerar que el conflicto que enfrenta a una mayora de catalanes ya que incluye no slo a independentistas sino tambin a soberanistas- con el rgimen les es ajeno. Estn en juego tambin nuestras libertades y derechos individuales y colectivos.

Muchos son ya los anlisis publicados sobre los resultados de las elecciones del pasado 21 de diciembre en Catalunya, pero voy a partir de los de Mart Caussa y Josep Mara Antentas por coincidir con gran parte de sus diagnsticos y conclusiones 1/. El ttulo del primero, El independentismo resiste, pero sin clarificar la estrategia, ya era bastante expresivo y en l se pona el acento en la derrota poltica del artculo 155, pero tambin en que el bloque unionista y partidario del 155 se ha hecho ms fuerte y agresivo; conclua aventurando mayor incertidumbre ante la nueva etapa tras el brusco final del ciclo anterior el pasado 27 de octubre. El segundo, a cierta distancia ya del 21D, entraba ms en detalle sobre los factores que explicaban el xito de la operacin Puigdemont con su discurso legitimista, por un lado, y el ascenso de Cs como voto estratgico anti-independentista, pero a la vez de orden y de miedo, por otro. Constataba tambin la crisis del eslogan un sol poble para argumentar la necesidad de una reformulacin estratgica frente al persistente cierre de filas del rgimen que aspire a ligar la agenda independentista a las polticas contra la austeridad y defender un proceso constituyente compatible con un destino independentista y uno confederal.

En efecto, pese a la aplicacin completamente abusiva y anticonstitucional, segn buen nmero de expertos- del artculo 155 2/, al creciente acoso judicial(ms de 60 causas abiertas, muchas de ellas por injustas acusaciones de delitos de rebelin, sedicin y odio) y al incesante anuncio de una mayor inestabilidad econmica, la revalidacin de la mayora absoluta por el bloque independentista (a la que no son ajenas la memoria viva del ciclo transcurrido desde el 20S hasta las jornadas del 1 y el 3 de octubre y la represin desencadenada durante y despus de las mismas) ha echado por tierra los planes del bloque mal llamado constitucionalista (ms bien, jbaroconstitucionalistas, como les califica el fiscal emrito Martn Palln) y contina poniendo de manifiesto la crisis de legitimidad del rgimen y, sobre todo, del Estado autonmico en Catalunya.

Es cierto tambin que los partidos independentistas han conseguido slo el 47,49 % de los votos, pero tambin lo es que en las condiciones tan asimtricas a favor, incontestablemente, del rgimen- en las que se han desarrollado estas elecciones y con el alto grado de participacin que se ha dado (79,04 %), ese resultado supone sin duda un fracaso innegable de la estrategia que desde el Estado se dise para impedirlo, confiado en una mayora silenciada que esta vez les podra dar una victoria holgada. Significa, por tanto, una derrota del partido de Rajoy (que ha pasado a ser el ltimo en el nuevo parlament), de su gobierno y tambin del rgimen monrquico (no olvidemos el discurso de Felipe VI la noche del 3 de octubre que luego qued suavizado, solo en la forma, en el emitido este 24 de diciembre).

Lo anterior no implica menospreciar el dato de que Ciudadanos haya logrado un ascenso incuestionable entre sectores sociales muy dispares, lo que le permite adems poder competir ya abiertamente con el PP en la bsqueda de ms apoyos entre el Ibex 35 con la mirada puesta en las futuras elecciones autonmicas y municipales que se celebrarn en mayo de 2019. Pero no por ello dejar de seguir estando en Catalunya en una impotente oposicin parlamentaria, pese a la incgnita que se abre sobre Puigdemont y los escaos que corresponden a personas en la crcel o en el exilio.

Asimismo, ha quedado tambin evidente cmo, dado el contexto de polarizacin en que se han desarrollado estas elecciones, la presin del voto til ha dejado fuera de juego a CeC-Podem, probablemente tambin por su pasividad estratgica tacticista, a la espera de que el independentismo colapsara rpidamente, como observa Antentas, y ha perjudicado a la CUP (pese a cierta reorientacin de su campaa en torno a los ejes de Repblica, derechos sociales y Asamblea Constituyente). Mientras que, por el otro lado, ha perjudicado a un PP que apareca directamente identificado con el gobierno y con la represin del 1 de octubre.

La imposible liquidacin del independentismo

Con todo, pese al rotundo desmentido a su aventurada proclamacin de que haban liquidado al independentismo (como se ha empeado en repetir la virreina Soraya Senz de Santamara a lo largo de toda la campaa), la respuesta de Rajoy a la disposicin al dilogo bilateral expresada con mayor claridad por ERC sigue siendo, como era previsible, la de sostenella y no enmendalla. Lo peor es que, bajo la presin de Ciudadanos, contina dando largas incluso a una posible reforma constitucional que aborde la cuestin catalana. As que no cabe esperar mucho de la subcomisin de estudio que se va a poner en marcha en el parlamento espaol.

En esas condiciones, a las que se sumarn nuevos juicios de corrupcin que pueden llegar a alcanzar a M. Rajoy (tambin, por cierto, a la exConvergncia) y sin el apoyo presupuestario del PNV, la cuestin catalana seguir en el centro de la agenda poltica, ahora ya bajo la vigilancia implacable de la Fiscala del Estado y de un poder judicial cuya falta de independencia ha sido denunciada recientemente por el Consejo de Europa. Todo esto no dejar de afectar a la gobernabilidad y a una presunta recuperacin econmica que no puede ocultar ya la creciente precarizacin de la fuerza de trabajo o que la inversin pblica haya alcanzado en 2017 su punto ms bajo en 50 aos.

No sorprende, por tanto, que medios tan beligerantes como El Pas estn haciendo enormes esfuerzos por tranquilizar a los grandes poderes econmicos (recordemos su editorial apenas dos das despus de las elecciones catalanas: Que no cunda el pnico), consciente adems de que la restitucin de Puigdemont como presidente legtimo en la Generalitat, si los jueces no lo impiden, supone el fracaso total de la brutal y paranoica campaa meditica desplegada a lo largo de estos meses contra el independentismo e incluso contra Podemos y Catalunya En Com.

El papel ms lamentable en todo este proceso ha sido sin duda el jugado por el PSC, buscando un voto atrpalo-todo de catalanistas y anticatalanistas que, sin embargo, no ha logrado frenar el ascenso de Ciudadanos y le puede reducir a un papel subalterno de ese partido en nombre de la defensa de la razn de Estado y la unidad de Espaa. Una poltica a la que le ha empujado el cierre de filas de Pedro Snchez con Rajoy y su gobierno y que seguramente habr defraudado a mucha de la militancia que le renov su confianza como Secretario General en las primarias, ya tan lejanas, del pasado junio. Por eso es muy comprensible el abandono del PSOE por quien fue portavoz de la corriente Izquierda Socialista, Jos Antonio Prez Tapias, una vez constatada la renuncia de Snchez no slo a una defensa consecuente del reconocimiento de la plurinacionalidad, sino tambin a hacer frente a la poltica de excepcin que Rajoy sigue queriendo imponer en Catalunya 3/.

Todo esto no impide reconocer que desde Catalunya parece urgente una reorientacin poltica desde las izquierdas soberanistas e independentistas que permita un mayor anclaje en las clases subalternas en torno a una mejor articulacin de la cuestin nacional y la cuestin social y, a su vez, a la construccin de un sujeto poltico, un nuevo demos plural, superador de toda forma de nacionalismo excluyente en sus propias filas. Tareas sin duda urgentes si se quiere disputar en mejores condiciones la hegemona a una exConvergncia cuya capacidad de metamorfosis, pese a su pasado de corrupcin y a sus polticas neoliberales y austeritarias, ha quedado demostrada de nuevo.

Entramos as en una nueva fase de un conflicto con una larga historia detrs que contina encontrndose con el bloqueo permanente a una solucin democrtica por parte del rgimen, pero tambin con un techo electoral menor al 50 % al que ha llegado el independentismo hasta ahora.Techo que debera buscar superarlo a travs de nuevas vas, en alianza con Catalunya En Com y distintas organizaciones sociales soberanistas. Techo, conviene volver a recordarlo, superior al que tuvo el principal partido nacionalista escocs, el SNP, en las elecciones de 2011 (en torno a un 45 %) y que, aun as, le permiti negociar con el gobierno britnico de David Cameron el referndum de secesin que finalmente se celebr con todas las garantas legales el 18 de septiembre de 2014.

Mientras tanto, democracia disciplinaria y austeridad permanente

En medio de este recorrido la judicializacin del conflicto ha conducido ya a una Causa General contra el independentismo, basada en el uso ms torticero posible del Cdigo Penal, siendo el ltimo ejemplo el auto de la sala de apelaciones del Tribunal Supremo contra el recurso presentado por Oriol Junqueras para obtener su libertad provisional. De su lectura se desprende, aunque se niegue desde instancias judiciales, la tendencia a imponer una democracia militante que, extendiendo una frmula debida a Albo y Fanelli 4/, sera mejor llamar democracia disciplinaria. Ser bajo la amenaza de criminalizar incluso las nuevas manifestaciones no violentas que se puedan convocar a favor de la independencia como va a empezar la nueva etapa parlamentaria en Catalunya.

La aplicacin del Derecho Penal del enemigo a Catalunya no es ms que una de las formas que est adoptando el proceso de desdemocratizacin acelerada de regmenes formalmente democrticos que se ha ido imponiendo desde el inicio de la Gran Recesin en 2008. Emprendido inicialmente para facilitar la aplicacin de unas polticas de austeridad devenidas ya permanentes, con la contrarreforma exprs del artculo 135 de la Constitucin y ahora con la beligerancia de Montoro contra los ayuntamientos del cambio y Comunidades Autnomas como sus manifestaciones extremas en el Estado espaol, se ha ido extendiendo a otros mbitos de conflicto como el de la libertad de expresin, el laboral y las guerras culturales.

Pues bien, la aplicacin por el tripartito del rgimen del artculo 155 en Catalunya 5/ y las acusaciones de rebelin y sedicin dirigidas contra el largo ciclo de movilizaciones que desde 2012 ha recorrido ese pas no son ajenas a esa democracia disciplinaria. En este caso aplicada a la defensa de otro pilar fundamental del rgimen como es su soberana exclusiva territorial, tal como se interpreta adems desde la lectura fundamentalista del artculo 2 de la Constitucin. Tampoco lo es la tendencia expansiva en la interpretacin de los delitos de odio por parte de fiscales, jueces y grandes medios de comunicacin, dirigidas contra las manifestaciones independentistas pero tambin, y cada vez ms, contra distintas formas de disidencia respecto al establishment. Una beligerancia que contrasta adems con su tolerancia frente a las constantes apologas del franquismo y al rechazo de la diversidad sexual.

Por eso, insistiremos una vez ms, ms all de las discrepancias que pueda haber con el bloque independentista o con la nueva hoja de ruta que se llegue a adoptar en esta nueva fase, la izquierda de mbito estatal no puede ser indiferente ante el conflicto que enfrenta a aqul con el rgimen y, sobre todo, frente a las amenazas represivas que vuelven a caer contra una mayora parlamentaria revalidada este 21D en las urnas. Su legitimidad est fuera de duda y, por tanto, defenderla frente a la continuidad de las medidas de excepcin del rgimen ha de formar parte del mismo esfuerzo por hacer fracasar las amenazas de Montoro mientras aumentan los gastos militares al servicio de una OTAN cuyo ADN imperialista no ha cambiado 6/-, as como los ataques a libertades y derechos como el que trgicamente ha costado la vida a Mohamed Bouderbala en la crcel de Archidona el pasado 28 de diciembre.

Junto a la respuesta a esa deriva oligrquica y represiva seguir siendo necesario buscar, desde dentro y fuera de Catalunya, nuevas vas de reconstruccin de lazos solidarios entre los distintos pueblos del Estado espaol frente a una peligrosa vuelta de tuerca recentralizadora del rgimen, favorecida ahora por el ascenso de Ciudadanos, y verificada con los nuevos recortes a la financiacin de las CC AA por parte del gobierno. Pero, eso s, sin olvidar, como bien ha dicho Prez Tapias en la entrevista citada, que sin resolver las cuestiones de reconocimiento en este caso, de la pluralidad nacional-, no se solucionarn de verdad los temas de redistribucin y de sistema de financiacin, por ejemplo.

El cese de la poltica represiva y el reconocimiento de la pluralidad nacional poltica y cultural dentro de este Estado son tareas ineludibles. La primera debera pasar por la creacin de un amplio frente comn de defensa de derechos democrticos y sociales, capaz de detener la involucin represiva. La segunda ha de seguir presionando por lograr modificar la legalidad vigente (a travs de reformas en el corto plazo que ayuden a avanzar hacia procesos constituyentes) con el fin de permitir el ejercicio del derecho a decidir su futuro incluida la separacin- de aquellos pueblos que, como es el caso innegable de una mayora de Catalunya, lo reclamen.

Renunciar a cambiar el sentido comn de la actual mayora de la sociedad espaola 7/ en funcin de criterios electoralistas y tacticistas conducira a la izquierda de mbito estatal a convertirse en subalterna de un nacionalismo espaol excluyente (que tiene en A por ellos y Yo soy espaol, espaol sus lemas preferidos, adems de los crecientes recursos represivos y judiciales con los que cuenta), contribuyendo as, definitivamente, al cierre por arriba de la crisis de rgimen. Mejor ser no resignarse ante un realismo conservador -que se limita a asumir una relacin de fuerzas desfavorable- y optar por ir forzando un cambio de rumbo, buscando unir en un mismo proyecto destituyente las luchas contra la democracia disciplinaria y la austeridad permanente con el fin de ir transformndolas a favor de la soberana de los pueblos.

Notas:

1/ El independentismo resiste, pero sin clarificar la estrategia,viento sur, 22/12/2017, www.vientosur.info/spip.php?article13320 y Paisaje tras las elecciones, viento sur, 31/12/2017, www.vientosur.info/spip.php?article13365

2/ Es muy revelador que la aplicacin que se ha hecho de ese artculo se haya basado, en la enmienda que present el entonces dirigente de Alianza Popular Manuel Fraga a este artculo en el debate constitucional de 1978: confirma as la voluntad desconstituyente que preside al partido que el mismo Fraga fund aos despus no slo en este mbito sino en tantos otros como, en particular, el que atae al ejercicio de nuestras libertades y derechos fundamentales.

3/ Jos A. Prez Tapias: "Slo un proceso constituyente nos puede sacar de esta crisis, y el PSOE no est en ello, Miguel Mora, ctxt, 3/01/2018, http://ctxt.es/es/20180103/Politica/17076/perez-tapias-psoe-pedro-sanchez-catalu%C3%B1a-federalismo-izquierda.htm

4/ G. Albo y C. Fanelli, Austerity against Democracy, 2014, www.socialistproject.ca/documents/AusterityAgainstDemocracy.pdf. Para una crtica del auto judicial: Joan Queralt, Carbn, elnacional.cat, 6/01/2018, www.elnacional.cat/es/opinion/joan-queralt-carbon_226791_102.html

5/ No olvidemos que Euskadi y Castilla-La Mancha tambin fueron amenazadas con la aplicacin de ese mismo artculo sin que concurran en ellas las circunstancias particulares de Catalunya.

6/ A. Coll, OTAN: control geopoltico, soberanas limitadas e involucin poltica, Viento Sur, 155, diciembre 2017, p. 45.

7/ Un sondeo publicado este 6 de enero por El Espaol constata que un 33,8 % de personas encuestadas en todo el Estado estn a favor de reconocer la posibilidad de un referndum de autodeterminacin frente a un 59,4 % que est en contra: la tendencia parece apuntar, pese a lo que pretende hacernos creer la gran mayora de medios de comunicacin de mbito estatal, hacia un ascenso de quienes estn a favor.

Jaime Pastor es politlogo y editor de Viento Sur.


Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article13376


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