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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2018

Liberalismo liberado, fascismo mundializado

Leandro Andrini
Rebelin


Padre, perdnalos porque no saben lo que hacen.

Lucas 23:24

 

Pueblos: no los perdonen: saben lo que hacen.

 

Lo primero a sealar, en acuerdo con lo expuesto por Alain Badiou en Nuestro mal viene de ms lejos, es el discutible nombre de neoliberalismo. Se trata de la reaparicin de la eficacia recobrada de la ideologa constitutiva del capitalismo desde siempre, a saber, el liberalismo, y que esta eficacia recobrada ha dado lugar a nuevas prcticas imperiales de la extensin capitalista: el capitalismo mundializado. Y Badiou propone que podemos decir que la lgica del capital est liberada, por lo cual asistimos a la liberacin del liberalismo. Una liberacin, segn el filsofo francs, que toma dos formas: mundializacin extrema y extraordinaria potencia de concentracin.

Al tiempo que lea la fuerza que concita la expresin liberacin del liberalismo se le otorgaba prisin domiciliaria al represor Miguel Osvaldo Etchecolatz, entre otros represores liberados.

De qu est liberndose el liberalismo? S: de los Estados. Cul fue el aporte del torturador Etchecolatz? A que el liberalismo se liberara de condicionantes polticos posibles en la construccin de Estados diferenciados de las lgicas del liberalismo. Corolario: en un liberalismo liberado, sus libertadores no pueden estar encarcelados.

Esto nos lleva, por lo menos a quienes vivimos en Argentina, a repreguntarnos sobre la ligazn entre la dictadura cvico-militar y el poder judicial, entre el poder poltico actual y el poder poltico militar de los represores en lo que saben y por qu lo saben. En los delitos incesantes que se cometen desde esos das. Dudar de las versiones naif de proclamas tipo nunca ms cuyo dominio alcanza, y muy limitadamente, al uniforme. Y dudar del clsico slogan del principio de independencia de poderes.

Edgardo Mocca sostiene, en Propaganda y Represin, que el gobierno asume la violencia no como crisis, sino como nueva etapa de su mandato. Es un tiempo en el que deberamos comenzar a asumir que lo poltico de todo gobierno liberal est intrincadamente ligado a la represin, por lo que no se trata de una crisis (desde la ptica del gobierno de Macri) sino que es su propio hacer poltico. Pero no quiero detenerme en el concepto de represin, sino en otro que lo sostiene. Debemos asumir el riesgo y dar un paso ms. Se trata de nuevas manifestaciones del fascismo.

El fascismo, de su versin siniestra ha pasado a su versin cnica, pero no por cnica deja de ser perversa. Segn Slavoj iek, en Cinismo y Objeto Totalitario, el cinismo no es una actitud directamente inmoral, sino ms bien la propia moralidad al servicio de una inmoralidad. En Argentina, el modelo de cinismo lo encarna plenamente Elisa Carri, esa quien sin sonrojarse sostuvo que Mara Eugenia Vidal ganaba en la provincia de Buenos Aires por paliza, salvo que la gente quiera que su hijo sea narco y drogadicto, y de quien se suele publicar que su hijo mayor, Enrique Santos, vive en el estado mexicano de Guadalajara y tiene problemas muy serios ligados al narcotrfico. O, como sostiene Horacio Vertbitsky, la diputada macrista Elisa Carri brind con champagne por la detencin de Julio De Vido, ni el presidente ni sus ministros celebraron en pblico esa perversa forma de gobernabilidad, a sabiendas del atropello a todo valor republicano en los que ella se autoerige como rabiosa defensora. Qu defiende, entonces? Defiende, como seguidamente veremos, su msero privilegio: sabe por qu y para qu lo defiende.

Volviendo a Badiou, este pensador detalla que el 10% de la poblacin mundial posee el 86% de los recursos disponibles, el 50% de la poblacin mundial no posee nada, por cuanto queda un 40% de la poblacin que se distribuye el 14% de los recursos que restan. Este 40% tiene como meta no ser desplazado a, ni identificado con, la inmensa masa de los desposedos. Esto permite comprender por qu esta clase media, es porosa al racismo, a la xenofobia, al desprecio por los desposedos. Y el filsofo agrega que es bien sabido que la clase media occidental es el vector de la conviccin de que Occidente, en definitiva, es el lugar de los civilizados. Y en otro pasaje agrega que la subjetividad Occidental es la subjetividad de quienes se reparten el 14% que deja la oligarqua dominante. Y este pauprrimo porcentaje de reparto conduce a la autosatisfaccin de pequeos privilegiados, y el miedo constante de un pequeo privilegiado consiste en perder su privilegio. Guillermo Saccomanno nos recuerda, al recordar a Germn Rozenmacher y su Cabecita Negra, que Brecht escribi que un fascista es un pequeo burgus asustado. De aqu que para Badiou los gobiernos liberales, en su arte dirigencial encaminen ese miedo que anima a su base ideolgica y electoral la clase media no contra ellos, los gobiernos, sino contra tales o cuales representantes de la masa desposeda.

El jefe de gabinete, Marcos Pea Braun, sostuvo que en la Argentina se piensa que ser crtico es ser inteligente, pero nosotros creemos que ser entusiasta y optimista es ser inteligente, y que el pensamiento crtico llevado al extremo, le ha hecho mucho dao a la Argentina. No es un burdo comentarista: sabe lo que dice, sabe lo que hace.

Es de admiracin el doble registro de su frase, que va de la crtica nihilista del canyengue de peluquera, a la teora crtica propiamente dicha. De los comentarios de una doa Rosa quejona, a los anlisis de un Theodor Adorno, por situar un recorrido. A la doa Rosa le dice: sea entusiasta y optimista (rase bobamente), a los tericos crticos los previene: no permitiremos que le saquen la risa boba a doa Rosa, y as doa Rosa se percibe protegida, doblemente embobada. Doa Rosa protegida por el poder expoliador de la oligarqua capitalista, el mismo protector que le dijo a las Rosas jubiladas sobre la reforma previsional antes de las elecciones que son un montn de mentiras porque lo nico que pueden hacer es transmitir desesperanza, negando primeramente lo que al da siguiente del triunfo estableci como paradigma poltico prioritario. Convengamos en que Marcos Pea Braun es, antes que un hombre ligado a la posverdad, un sujeto sdico.

En una re-lectura de Adorno, precisamente en La Teora Crtica frente al fascismo que data del ao 1990, Slavoj iek sostiene que el fascismo se esfuerza por proteger la dependencia en vez de realizar la libertad potencial: en lugar de que los sujetos tomen conciencia de su inconsciente, procede por la expropiacin del inconsciente a travs del control social. Y trascendiendo a Adorno, nos anoticia que no hay que olvidar que el discurso fascista organiza el silencio de su base de clase como una serie de actos performativos. O sea, en cuanto discurso ideolgico, el fascista se quita la mscara de las racionalizaciones y enfila directamente a los sujetos bajo la forma dogmtica amorosa.

Alain Badiou va ms lejos, y sostiene que el fascismo contemporneo es una subjetividad reactiva. Es intercapitalista puesto que no propone otra estructura del mundo. Se instala en el mercado mundial, de hecho, en la medida que le reclama al capitalismo no estar en estado de cumplir sus promesas. Badiou, sin nombrarlo, se aproxima a Deleuze-Gattari del Anti-Edipo tanto en la demanda esquizoide suplicada al capitalismo por el sujeto proto-fascista cuando debiera comprender que el capitalismo est imposibilitado de cumplirla (por el propio devenir capitalista), tanto por las prcticas de zonificacin imperantes en la reconfiguracin de la mundializacin extrema (en el lxico de G-D: desterritorializacin/reterritorializacin).

Volvemos a estado de situacin. En Argentina la brecha distributiva, si bien para nada ptima, no es la media mundial. Para llegar a ella se necesita contar con al menos: (a) bulldogs morales, traficantes de honestismo como poltica en cuanto la real poltica a la que contribuyen es al engrandecimiento de la miseria; (b) expropiacin del inconsciente a travs del control social, o como lo ha expresado en el ttulo de un libro la psicloga Nora Merlin: una colonizacin de la subjetividad.

El honestimo es la prescripcin tico-moral que tiene por principio poltico degradar lo poltico a toda instancia jurdica, en el menos peor de los casos. Diremos, con Jaques Rancire, que lo poltico es el escenario sobre el cual la verificacin de la igualdad debe tomar la forma del tratamiento de un dao, y la igualdad existe y tiene un efecto universal en tanto que ella se pone en prctica. Y se pone en prctica, no como mero efecto discursivo. El honestismo es la proclamacin trascendental de una igualdad nunca ejecutable, nunca aplicable. O expresado con mayor precisin: es una aplanadora de la diferencia existente, en nombre de una igualdad inexistente. Es el soporte procedimental para borrar toda polmica inherente a la diferencia en la puesta en marcha de un proceso igualitario. Es la articulacin de una subjetividad, de individualizacin/atomizacin, enmarcada en valores no polticos, es decir en valores incapaces de dar cuenta de la brecha, de la diferencia, como rasgo positivo para contribuir a la construccin de una sociedad ms igualitaria.

Sincrnicamente, en un universo homogneamente concentrado en trminos de la produccin cultural, en otras palabras, el libre mercado de la cultura e informacin, la subjetividad resulta colonizada por los principios empresariales: el gerente de s mismo, el emprendedor, el deudor, la meritocracia y los rendimientos que nunca dan con la cifra esperada, tal afirma Merlin. A lo que agrega vemos surgir un mundo feliz, conformista y cnico, que goza del consumo de frmacos y de todo tipo de objetos tecnolgicos, en el que se reprime el disenso y se desalienta la participacin apasionada en nombre de una falsa armona, mas determinada por el new age que por la poltica. Y as el poder meditico concentrado promueve la satisfaccin en la venganza y en un odio radical contra la alteridad. El odio es un afecto disolvente de los vnculos sociales que, junto a la agresividad, resulta descender de la pulsin de muerte.

Estas descripciones sobre la creacin del sujeto fascistoide, antes que suposiciones teoricistas, son dables de comprobacin emprica.

Elisa Carri (cnica y honestista) dijo hay un 20 por ciento de posibilidades de que este chico [Santiago Maldonado] est en Chile con el RIM, para indicar, un par de das despus con una conviccin que deja impvido a toda persona bien dispuesta apelando a la metafsica religiosa, y ubicando el alma de Santiago en el cielo-, que los mapuches construyeron un desaparecido, y la pregunta que hago yo de lo macabro es privaron a sus padres de estar con su hijo sesenta das. Su discurso no cambi, a pesar de los zigzagueos y las inconsistencias. El mapuche (odio radical contra la alteridad) sigue siendo responsable. Ah el ncleo invariante.

En pleno acuerdo con lo expuesto por Badiou: la construccin de un otro por parte del liberalismo en el cual identificar todo el mal. A diferencia de los desclasados europeos y el deseo Occidental desmoronado, la comunidad mapuche no emprende una lucha intracapitalista, sino que revaloriza su ancestralidad (en efecto, puede decirse que su lucha es, en la tradicin que la sostiene, anticapitalista). De ah que se entiende la necesidad constante de definir la RAM. De ah, tambin, se desprende la canallada estpida de la vicepresidenta Gabriela Michetti, que frente a un flagrante asesinato por la espalda cometido por fuerzas de seguridad nacional, no encuentra otro argumento que decir tenan lanzas.

Volvemos a Michetti, que en su incontinencia verbal asegur que el modelo al que va el pas bajo la egida de este gobierno es el modelo de la India. En la India ms de 10 millones de nios viven en la calle, o lo que es lo mismo: el 10% de la cifra mundial total. Regresamos a la ejemplaridad de los nmeros utilizados por Badiou para describir el estado actual del mundo, y la consolidacin del modelo poltico-econmico argentino.

Esteban Bullrich dijo que lo que ellos procuran es que la gente deje de buscar empleo y lo genere. Es decir, que cada uno pueda tener sus propios emprendimientos, en una vuelta de tuerca ms en trminos de colonizacin de la subjetividad capitalista de descarte. Andrs Asiain indica que el emprendedurismo de Cambiemos es utilizado para legitimar la destruccin del empleo formal que acompaa la transformacin de Argentina en una economa primaria exportadora. Una herramienta ideolgica para convertir al nuevo desempleado no en un exitoso innovador como Jobs o Galperin, sino en un cuentapropista informal que sobrevive a la exclusin social con alguna changa. O sea, el modelo de la India.

La lista de hechos, comprobables, tangibles, observaciones a ojo desnudo, es muy larga lamentablemente

Mientras el torturador fascista Etchecolatz goza de su crcel domiciliaria, un sin-nmero de dirigentes sociales y gremiales, al igual que manifestantes independientes, estn en prisiones con causas ridculas. El honestismo apela a la divisin de poderes para no opinar sobre Etchecolatz y otros de su calaa, divisin de la que se olvida al momento de denunciar penalmente en un caso inaudito en la vida democrtica argentina- a pares, y hecho del que se olvida al opinar sobre los destinos que deben cumplir algunxs de lxs presxs por los gobiernos del PRO.

El gobierno macrista tiene, en eso que define el refrn gobierno de ricos para ricos, el objetivo de liberar al liberalismo contribuyendo, a la vez, a la construccin de un fascismo mundializado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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