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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2018

La guerra a fuego lento

Camilo Alzate
Colombia Plural


Las especulaciones en la opinin pblica urbana poco se parecen a los debates que se producen en las selvas del Choc. Colombia Plural viaja al corazn del Frente Occidental de guerra del ELN y habla con sus principales lderes a unos das de que termine el cese al fuego bilateral pactado con el Gobierno.

La madrugada del 21 de noviembre de 2017 unos hombres en motocicleta detuvieron en San Jos del Palmar el bus escalera que hace el recorrido hacia Cartago desde esa regin del sur del Choc. Delante de los pasajeros asesinaron a Ovidio Antonio Galvis y a un muchacho de 17 aos llamado Vctor Manuel Medina, ambos eran ayudantes del conductor. Hay una estacin de Polica a escasas cuadras del lugar donde los sujetos interceptaron el vehculo, tambin una base del Ejrcito a menos de un kilmetro, pero los sicarios escaparon sin problemas. Estos sucesos se sumaron al asesinato de un indgena pocos das antes en el corregimiento de La Italia y a las incursiones de una banda armada en Juntas del Taman, jurisdiccin del municipio de Nvita, donde mataron a golpes al minero Jos Irineo Ibargen y asaltaron a otros vecinos. Todo parece confirmar la sospecha generalizada de que un nuevo grupo paramilitar, autodenominado como Nuevo Renacer, intenta penetrar despus que las FARC abandonaran la regin, un importante corredor cocalero y minero, ahora controlado por los guerrilleros del Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN).

Hasta un casero sin electricidad ni carreteras del alto ro Taman llega en bote Julio o Caparr, un campesino del suroeste antioqueo de quien se dice que es el segundo al mando del Frente Ch Guevara del ELN, no obstante l pide que lo identifiquen simplemente como el responsable de la comisin del Alto Taman. A su cita con los periodistas lo acompaa una veintena de guerrilleros, hombres y mujeres que juegan billar y conversan con los vecinos en la tienda del pueblo. Todos son negros o indgenas, menos l.

Nosotros bailamos como nos bailen, dice Julio. Explica que su comisin han respetado el cese bilateral de hostilidades que los negociadores de esa guerrilla pactaron con el Gobierno desde el 1 de octubre hasta este 9 de enero, aunque asegura que el Estado aprovech el cese para incrementar los operativos del Ejrcito, realizar incursiones paramilitares y proceder a erradicaciones forzadas de los cultivos de coca. Hubo sobrevuelos de helicpteros sobre su campamento y un desembarco de tropas a un kilmetro; pero, a pesar de la tensin, ambas partes respetaron los protocolos, por eso no hubo enfrentamientos. En otras partes del pas se presentaron incidentes graves como el asesinato de un lder indgena por parte de la guerrilla y la masacre de unos campesinos en Nario por parte de agentes del Estado. Hubo cuarenta incidentes violatorios del cese pero slo cinco casos fueron tramitados por el Mecanismo de Monitoreo, lo que afianz la desconfianza entre los insurgentes.

En el Frente de Guerra Occidental, que opera principalmente en Choc y tambin en algunos territorios de Antioquia, Risaralda y Valle del Cauca, comentan que no estn muy conformes con el cese porque relaja la disciplina de los combatientes, aunque lo aprovechan bastante: han recibido a delegaciones de periodistas, han realizado eventos con las comunidades, como el encuentro de San Miguel en el ro San Juan donde un centenar lderes de distintas partes del Choc plantearon sus opiniones frente al proceso de paz, han posteado videos y artculos en internet, o han efectuado entrenamientos militares y cursos de formacin, pues intuyen que despus del 9 de enero comenzar una arremetida fuerte contra ellos. El ministro de defensa Luis Carlos Villegas prometi contundencia en caso de que se reinicien las hostilidades.

El Comando Central del Ejrcito de Liberacin Nacional, encabezado por su jefe histrico Nicols Rodrguez Gabino, manifest en un pronunciamiento pblico que las negociaciones no pueden quedar condicionadas a lo que pase despus del 9 de enero, lo que se interpret como la tendencia de la guerrilla a no prolongar el cese bilateral.

Junto a los ros Surama, Ingar, Irabub, y en general en todo el alto Taman, las comunidades creen que si la guerrilla llega a abandonar este territorio el caos y la zozobra se apoderarn de la regin. La gente est tranquila porque los elenos estn aqu, dice un habitante de Juntas del Taman, si llegan los paramilitares este pueblo se queda vaco. Tres lderes de tres consejos comunitarios afrocolombianos de Nvita coincidieron con esta apreciacin, adems manifestaron que esperan que las negociaciones de Quito incluyan a las comunidades y que se escuchen sus reclamos. Est bien que hablen con la guerrilla, pero queremos que vean tambin los problemas de nosotros, que no pase lo mismo como pas con las FARC, ah no se tuvo en cuenta a las comunidades.

Pablo Beltrn, el jefe de la delegacin de la guerrilla en Quito, hizo una visita el 13 de octubre a San Miguel, un pequeo casero del ro San Juan, para socializar los avances del proceso de paz con pobladores y guerrilleros. Un muchacho de la zona se par entre el pblico y le pregunt al comandante sobre qu iba a pasar con los territorios si los elenos se desmovilizaban, sabiendo que existe gran presin de las multinacionales por apoderarse de los recursos del Choc: Cul es el respaldo que tenemos de ustedes y qu puede esperar la poblacin?. Beltrn respondi con una frmula que ya es clsica entre el discurso subversivo: No se trata de que la guerrilla desaparezca sin que desaparezcan los problemas del pas. Pero esta frmula tiene interpretaciones diversas que se contraponen: mientras un sector de la insurgencia confa en lograr acuerdos que se cumplan confiando en la buena voluntad del Estado, otros ms radicales aseguran que no abandonarn la lucha armada hasta ver las transformaciones estructurales realizadas o, al menos, en marcha, aquello que ha motivado su lucha durante 53 aos.

Esta ltima parece la postura dominante del Frente de Guerra Occidental Omar Gmez, que agrupa a cuatro frentes guerrilleros y dos columnas mviles en el Choc, una de las estructuras ms grandes y beligerantes de esa guerrilla. El comandante Uriel, su cara ms visible y meditica, responde a Colombia Plural un cuestionario por correo electrnico. Histricamente el ELN slo le ha apostado a una paz que es con justicia social, incluyente y que garantice la vida digna para las mayoras excluidas, puntualiza. Ningn eleno le apuesta a un modelo de paz diferente. Sabemos que lo que est en juego en Quito son dos visiones de paz antagnicas; la nuestra, que es la misma de los sectores populares y las mayoras, y la del gobierno, que es la paz neoliberal.

Uriel sostiene que el modelo de pas que plantea el ELN es opuesto al del establecimiento. Si se mira el Choc, por ejemplo, los elenos proponen todo lo contrario a lo que propone el Estado: que sea la gente quien administre los inmensos recursos del departamento, que vivan de la madera, la agricultura o la minera, siempre y cuando la ganancia no sea el paradigma y con criterios para regular de manera conjunta con las comunidades estas actividades econmicas, tratando de reducir su impacto ambiental. Proponen que las comunidades histricamente excluidas ejerzan el autogobierno y puedan incidir en las decisiones importantes del pas. Proponen que se desmilitaricen los territorios.

En el frente que lidera Uriel han sido crticos con el cese porque consideran que se ha utilizado por la contraparte para sacar ventaja militar y territorial. El comandante del ELN cuenta que en la regin del medio Atrato los choques con los paramilitares fueron permanentes todo el ao 2017, antes y despus del cese. Sobre las supuestas diferencias del Frente Occidental con el Comando Central de la organizacin, Uriel asegura que son falsas. Creemos que hacen parte de una matriz meditica que han posicionado los medios masivos de comunicacin y de la que se hace eco cada que se puede. Nosotros hemos sido claros en que las cosas no son as; y no solamente en el discurso, sino a travs de los hechos; a pesar de esto, en la opinin pblica se insiste en dichas especulaciones. No obstante, est claro que los dilogos de Quito han sufrido varios tropiezos por acciones del Frente Occidental, por ejemplo, los secuestros con finalidades econmicas, el asesinato del dirigente indgena en el ro Baud, o los retrasos y roces previos a la liberacin del poltico chocoano Odn Snchez, quin estaba en poder de esa guerrilla.

Hubo unos choques por lo de Odn Snchez, explica Julio cuando se le pregunta sobre el asunto, ese tema fue muy escandaloso. Al igual que Uriel, Julio asegura que no hay diferencias de fondo con la organizacin y la prueba de ello fue que pararon las hostilidades. Cuando nuestro comandante Gabino habl anunciando el cese, dijo que todas las fuerzas del ELN iban a cumplir. Y ac estamos cumpliendo. Aqu hay una unidad de mando.

En septiembre del 2016 un gran operativo militar de la Fuerza de Tarea Conjunta Titn penetr en la cuenca alta del ro Taman. Los soldados dinamitaron 14 retroexcavadoras que eran utilizadas para la minera. Muchos campesinos haban alquilado lotes de sus fincas para que los mineros trabajaran, o barequeaban en las vegas abiertas por las mquinas, por eso buena parte de la economa de la zona dependa del oro. La destruccin de las mquinas gener riesgos de desplazamientos por hambre y cre una crisis econmica de la que aun no se recupera la zona. Y este ao apareci en el horizonte la amenaza de la erradicacin forzada de los cultivos de coca, el otro pilar econmico de esta amplia regin del Choc. Para los habitantes del Taman aquellas no son operaciones contra la minera ilegal ni contra las grandes mafias del narcotrfico, como suelen presentarlas en los noticieros, sino agresiones directas contra ellos, los pobladores de uno de los departamentos ms pobres del pas.

La guerrilla entonces aparece como protectora e impone su ley en lugares apartados donde soluciona problemas que corresponden al Estado; cuestiones tan simples como la seguridad frente a bandas de atracadores que saben que por las trochas se transporta oro y dinero en efectivo, bandas que ellos han capturado y ajusticiado segn sus propias palabras, o imponen a los mineros impuestos y colaboraciones para obras comunitarias como el mejoramiento de escuelas, carreteras, o puentes colgantes sobre los ros. Fueron los mineros del alto Taman, presionados por la guerrilla y las comunidades, quienes de su bolsillo arreglaron una iglesia consagrada a San Onofre, realizaron varias obras de infraestructura bsica y colaboraron para reparar la desastrosa e inconclusa carretera entre Cartago y Nvita. Conviene aclarar que el Gobierno nunca la termin: a la va le siguen faltando medio centenar de kilmetros que jams se abrieron y por eso un tramo del recorrido debe hacerse en bote por el ro, que es peligroso y con frecuencia se cobra algn ahogado.

El pueblo nos dice que no nos desmovilicemos, que no los dejemos solos, asegura Julio. Ellos temen que los paramilitares los acaben. Para los guerrilleros, el pueblo, ese concepto tan ambiguo y nebuloso, es la gente de esos pequeos caseros entre la selva profunda, son sus propias madres o primos o hermanos, que slo conocen del Estado los cercos militares y algn que otro programa institucional que llega con intermitencias y enormes dificultades. Cuando veamos que hay un gobierno junto al pueblo, cuando veamos salud, empleo, educacin, electrificacin, cuando veamos que los nios no estn durmiendo en las calles, entregamos las armas porque no hay necesidad de hacer la revolucin, prosigue Julio. Si nos quieren desarmar, pues denle empleo, salud, educacin a la gente as quin se va a venir a la guerrilla?.

El 9 de enero se sabr si las negociaciones continan en medio de la tranquilidad relativa que supone el cese o si, por el contrario, se reanudan las hostilidades. Durante los das que visitamos la regin, la ltima semana de diciembre, se oy decir que un grupo de las autodefensas andaba apostado por el ro a poco ms de una hora en bote del punto donde se encontraba Julio con su comisin de guerrilleros. Julio, que en la poca de Uribe pas cinco aos esquivando los operativos militares en el monte sin ver un poblado, se despide diciendo que quiere aprovechar la tarde para darle al billar con sus muchachos: Quin sabe cuando ms pueda volver a jugar. La guerra sigue a fuego lento, por ahora.

Fuente: http://colombiaplural.com/la-guerra-fuego-lento/



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