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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2018

Palestina olvidada
Entre la historia y la memoria el silencio

Jos Antonio Mrida Donoso
Rebelin

Mientras algunos historiadores no dejan de demostrar que el pasado puede modificarse, la historia de los grandes acontecimientos, tal y como ya apuntara Voltaire en su momento, apenas seguir siendo la historia de sus crmenes.


No cabe duda: silenciar no es convencer. De lo primero sabe mucho Donald Trump y su poltica de muros, ya sea construyendo propios o aplaudiendo ajenos de lo segundo, eso es otro cantar. El reciente anuncio de que su pas reconoce a Jerusaln como capital de Israel y que, por ende, va a trasladar la embajada estadounidense a esta ciudad ha provocado la consecuente oleada de protestas en todo Oriente Medio. Como se sabe, el 21 de diciembre, la Asamblea General de las Naciones Unidas rechaz cualquier accin o decisin que pudiera alterar el estado de la ciudad de Jerusaln especificando que no tienen validez legal y ponen en riesgo la solucin biestatal entre Israel y Palestina.

Por su parte, el representante de Israel ante la ONU, Danny Danon, exhort a los pases miembros a que no se metieran en camisa de once varas y, no conformndose con calificar la resolucin de fraude, acus a los que votaron a favor de haber sido manipulados por Palestina, para acabar recordando que ninguna resolucin puede reescribir la historia.

Y es que en efecto, de eso se trata, de darle el peso que se merece a dicha ciencia social: la historia, la misma que, tal y como dijera George Orwell all hacia 1944, siempre la escriben los vencedores. Algo que supo secundar con elocuencia el historiador autodidacta Winston Churchill al argir que la historia sera generosa con l, puesto que tena la intencin de escribirla. No en balde, aunque nunca mostr un gran inters por la historia social o econmica, en 1953 recibira el premio Nobel de literatura por su dominio de la descripcin histrica y biogrfica.

A su vez, la expresin camisa de once varas tiene su origen en la Edad Media y hace referencia a la ceremonia de adopcin en la que el padre deba meter al nio por la manga de una camisa grande, hecha para la ocasin, como smbolo de aceptacin de la responsabilidad tomada por decisin propia. El dicho adems refleja las dimensiones de la camisa, la cual no poda medir once varas. Actualmente, la expresin designa el hecho de meterse una persona en asuntos o problemas que no conoce, que no le competen o que no reportan ningn beneficio". Y es que Danny Danon parece conocer tanto el aforismo de Orwell como quienes son los vencedores en su historia. En su mente probablemente la historia de su pas se configur con el nacimiento del movimiento sionista, cuando Theodor Herzl, a finales del siglo XIX, defendi el reagrupamiento de la poblacin juda dispersa por el mundo y se eligi Palestina -la tierra donde se fund el judasmo- como lugar de asentamiento. Desde entonces se ha pasado por el acuerdo de Sykes-Picot y la declaracin de Balfour, la II G. M., la Guerra de los Seis Das y la guerra de Gaza, hasta llegar a las diversas intifadas. Y entre todos estos momentos histricos, la vida. y la muerte. El conflicto, constante aunque solo aparezca de manera intermitente en los medios, se tiende a presentar sin solucin posible. Tan solo cabe la ley del ms fuerte, parece querer decirnos nuevamente la historia oficial. Y es que sin duda alguna Danny Danon no solo sabe lo que dice sino donde lo dice: la ONU, en la cual se esgrime el derecho a veto. Un derecho tan histrico -al haber sido realizado por los pases que desempearon una funcin fundamental en el establecimiento de las Naciones Unidas- como injusto. Los creadores de la Carta tuvieron a bien otorgarse un poder especial: el derecho de veto. En este contexto no es de extraar que el voto de la Asamblea General del 21 de diciembre se realizara en una sesin de emergencia, tres das despus de que el Consejo de Seguridad no lograra aprobar un proyecto de resolucin parecido, debido al uso de poder de veto de los Estados Unidos.

Pero es que del mismo modo que el pasado puede modificarse tal y como se empean en demostrar una y otra vez los historiadores, la historia no es justa. De ah que siempre la escriban los vencedores, aunque en ocasiones el paso del tiempo acabe por dar voz a los vencidos. Si la historia la escriben los que ganan, eso implica que hay otra historia, la de los vencidos. En este sentido, es posible que Churchill fuera el ltimo y ms influyente exponente de la historia segn el concepto "Whig", el cual se basaba en la creencia de que el pueblo britnico tena una grandeza nica y un destino imperial y que, por tanto, su historia deba verse como la narracin del progreso de una nacin hasta alcanzar dicho destino. Se puede seguir escribiendo la historia con letras doradas en el cielo para que aquellos que viven en las cloacas puedan leerla cuando alcen la vista pero quiz, segn advirtiera Oscar Wilde, el nico deber con la historia sea rescribirla.

Hoy en da, cuando las visiones de los vencedores se escriben como verdades axiomticas, ms que defender la historia de los peligros que la acechan, el historiador tiene que salir al encuentro del pasado, el mismo que todos se afanan en modelar a su antojo. All, desde el ayer, movido por la austera pasin de la prueba, deber escuchar e hilvanar las distintas voces y testimonios de los mundos que una vez fueron y que quiz, pese a la reticencia de muchos, siguen siendo. No deja de ser revelador como en las cortas semanas transcurridas desde que Trump declarara Jerusaln como capital de Israel, hayan surgido tres nuevas imgenes icnicas en Hebrn, Gaza y la aldea de Nabi Saleh, cerca de Ramallah. Primeramente la de Fawzi al-Junaidi, cuya foto, rodeado por el ejrcito Israel, supo reflejar el uso y abuso de la fuerza que este practica. Despus, la de Ibrahim Abu Thurayyah, un palestino de Gaza de 30 aos que haba perdido ambas piernas en el asalto israel de 2008 contra Gaza y que recibi un disparo en la cabeza el 15 de diciembre mientras protestaba contra la decisin de los EE.UU. Finalmente, las de Ahed Tamimi, una nia palestina de 16 aos que se enfrent a los soldados israeles despus de que su casa fuera saqueada y que a da de hoy est encarcelada, aislada y atada en una crcel israel.

Hay quien quiere aplastar con su historia el peso de las memorias que no dejan de forjarse, para construir perspectivas monolticas bajo la premisa de que unos escriben la historia y otros la padecen. Son los mismos que olvidan el aforismo de Cicern que advierte que El que sufre tiene memoria. Al poder le resulta difcil escapar a la tentacin de cambiar el pasado, borrarlo, modificarlo o simplemente inventarlo a modo de un tiempo ejemplar y heroico adaptado a las necesidades actuales, aunque eso suponga entrar en el terreno de la ficcin. Frente a l se alza la memoria colectiva, contingente e inestable, con contornos que no son permanentes en el tiempo y sujeta a la reconstruccin, pero capaz de involucrar mltiples voces y verdades, combatiendo los lmites de la versin oficial. Un tipo de resistencia que en el caso de Palestina da voz a lo borrado y que clama a la sociedad occidental en general y a los historiadores en particular, la importancia de no abandonar la construccin crtica del pasado. Una historia que apegue a la realidad, que refleje lo que en verdad hemos sido ms que lo que hubiramos querido ser y que en suma, nos permita seguir analizando el pasado y el presente al margen del discurso oficial de los Estados ms poderosos.


Jos Antonio Mrida Donoso, profesor de historia y doctor en filologa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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