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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2018

El espritu de la colmena (1973), a 45 aos de su estreno
Resistir y comunicar en un espacio de incomunicacin

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin

Especial para El Magazn de El Espectador


Vctor Erice (Carranza, provincia de Vizcaya, Espaa, 1940), doctor en Ciencias Polticas y diplomado en Direccin de la Escuela de Oficios Cinematogrficos con la prctica Los das perdidos (1963), crtico de la revista Nuestro Cine, guionista y adems realizador, junto a Jos Luis Egea y Claudio Guern (1939-1973: muerto de manera trgica), de Los desafos (1968: tres cuentos sobre la violencia, producidos por el gran Elas Querejeta, 1934-2013), en su pera prima El espritu de la colmena (1973) evoca los ecos de una catstrofe colectiva en una conciencia individual, la de la avispada nia Ana (Ana Torrent), que todo lo ve hermana menor de Isabel (Isabel Tellera). Como hecho curioso, y no irrelevante, los cuatro protagonistas del filme llevan los nombres de los actores, como quienes los encarnan de manera integral al fusionar ambas vidas, la de la realidad y la de la ficcin.

Aunque ya es un lugar comn decir que es una obra maestra no faltar quien la descalifique desde el gusto personal: como si eso tuviera que ver con los valores intrnsecos de la obra de arte, cuando esta debe juzgarse desde la doble perspectiva de sus fortalezas y de sus debilidades. Aun as, nadie podr negar sus virtudes respecto a dichos valores intrnsecos en tanto se trata de un filme atpico en el que lo subjetivo y lo potico alcanzan pleno desarrollo y que, adems, no pretende descrestar a nadie; que echa por tierra la intencionalidad en el arte pues este no obedece a intenciones sino produce resultados, ya que ante todo es la cava de los demonios y abismos del artista antes que el reducto de la razn o de la lucidez. Por eso, el arte es ante todo emocin, azar (medido), no coherencia.

Desde los dibujos de los crditos iniciales hasta la vieta rase una vez, punto de partida del cuento arquetpico, la obra evidencia un marcado tono de cuento infantil. Lo que se ve reforzado con las canciones tradicionales en las que el compositor Luis de Pablo (Bilbao, 1930) basa su msica para el filme (1). Tambin producida por Querejeta, delantero del Real Sociedad de San Sebastin que a comienzos de 1960 colg los guayos para convertirse en el prototipo del productor arriesgado, inteligente, capaz de transformar a filmes de autor en xitos de taquilla, sin menoscabo de la condicin artstica. Est prohibido olvidar, como prohibido prohibir, que su importancia radica en haber impulsado la carrera de directores como Gutirrez Aragn, Martnez Lzaro y, entre muchos otros, Erice, debutantes en el cine con Habla, mudita, Las palabras de Max y El espritu de la colmena, respectivamente. Cabe recordar tambin que gracias a Querejeta se consolid la obra de Carlos Saura y que Ricardo Franco, director de Pascual Duarte, adaptacin basada en la novela La familia de Pascual Duarte, de Camilo J. Cela, el Nobel que no debi ser, as como Jaime Chvarri, el de El desencanto y Dedicatoria, logran hacer filmes apoyados por este productor que es a la vez un artfice de la promocin del cine espaol en el exterior (2).

El espritu de la colmena narra la historia de una familia desterrada, hacia 1940, al pueblo de Hoyuelos, en un lugar de la meseta castellana. Un domingo llega el cine con El doctor Frankenstein (1931), primera parte de una triloga del anglo-gringo James Whale las otras dos son La novia de Frankenstein y La sombra de esta ya no con Boris Karloff (1887-1969) sino con Bla Lugosi (1882-1956), en el papel del orate jorobado Igor que a travs del desorden y la muerte generalizados tocan, por medio de las fantasas escatolgicas de su hermana Isabel y, sobre todo, del cine, o sea, del Frankenstein de Whale que las resume y las simboliza, a esa nia de ocho aos. A Ana le tocan las repercusiones postreras de la Guerra Civil, encarnadas en pequeas rencillas y en malentendidos que separan a los adultos que la rodean y que, como los dems personajes, son presentados al comienzo del filme, mientras llega la camioneta para proyectarlo en el Ayuntamiento: eufemismo por control oficial sobre la cultura y preaviso de la censura franquista que ir hasta el 20/nov/75 cuando muere quien la encarna tras 40 aos en el poder; su madre, Teresa (Teresa Gimpera), escribe largas cartas a un amante del bando republicano en el exilio y luego las quema; el padre, Fernando (Fernando Fernn Gmez, 1921-2007), apicultor dedicado a sus colmenas (lo que parece pronto ser cosa del pasado) y a escribir de noche, colabora con los insurrectos; e Isabel, que ve el filme con Ana, la anima en sus fantasas con historias que a ella misma no la asustan pero que a Ana por su sensibilidad sin par y su febril imaginacin la hunden en la emocin, en aquel ambiente rudo, sin esperanzas y de vuelta de la debacle: hecatombe, como diran en coro desfasado Franco/Uribe/Santos, pero que a ellos los deja intocados en Espaa como en Colombia.

Entonces Ana se pregunta por qu el monstruo del filme mata a la nia y por qu lo matan a l; por qu tanto dao, tanta maldad y venganza siendo que en realidad el monstruo no es tan monstruoso como lo pintan? Cuando vuelven del cine a casa, tras una bella elipsis de transicin, Ana e Isabel se acuestan y tienen un hondo dilogo acerca de la corporeidad o no de los espritus o fantasmas y de la verdad o mentira del cine. Isabel ha visto al monstruo vivo: Es un fantasma, un espritu, dice, e invita/impele/reta a Ana a que lo busque pues l sale por las noches. Y agrega: Los espritus no tiene cuerpo, por eso no se les puede matar. Adems, yo lo he visto a l vivo, con lo cual no hace sino disparar la curiosidad de su hermana y su insaciable apetito de conocimiento por el ayer y el hoy de su historia comn. Y cuando Ana le recuerda que en el filme, Frankenstein sale completo, Isabel le contesta que eso no es cierto porque en el cine todo es mentira, es un truco. Al final, se ver no solo que a pesar de eso no todo es mentira en el cine y que, gracias a Erice, el truco funcion, sino que todo esfuerzo que se haga para recuperar la memoria de un pas, as sea a travs de la fantasa flmica o de la narrativa literaria, es justo y, ms all, imprescindible, para hacerle contrapeso a la deliberada actitud de los Estados por borrarla.

Mientras juega con sus fantasmas en el granero, uno de ellos cobra vida tal vez por el impacto que la pelcula le causa. Lo busca, lo invoca y cree encontrarlo en la figura de un fugitivo de la Guardia Civil, maquis o guerrillero antifranquista, a quien lleva comida, chaqueta e incluso el reloj de su padre. Se trata del espritu de uno de esos que los adultos, ciertos adultos, conservadores y reaccionarios, llaman un enemigo de la patria o, en palabras de Ibsen, un enemigo del pueblo, al que hay que exterminar antes de que l desestabilice con su inteligencia, capacidad visionaria y lucidez a una sociedad adormilada, embrutecida, narcotizada, ante todo por ser del bando que ha perdido la guerra: lo que Ana en su inocencia ignora; hay un tiroteo en la noche, del que el espectador es testigo en la distancia: la Guardia devuelve a Fernando su reloj y su chaqueta. Tras esto, Ana intuye que le han arrancado de su vida al delicado monstruo, del cual solo quedan rastros de sangre. Cuando descubre que el soldado no est o ha huido o quizs lo hayan matado como al monstruo, sale a buscarlo, se pierde en la noche y acaba por imaginar, junto al ro, tras su experiencia con la silosibina del hongo prohibido, que encuentra al mismsimo Frankenstein reflejado en el agua (3), en una escena inefable por su significado y poesa, lo que de por s contrasta con el espacio de muerte en que surgi: Ana ha emprendido la bsqueda de s misma a partir del entorno que la rodea, uno en el que ella se debate entre la incomunicacin familiar, las secuelas de la guerra y su necesidad de hacer explotar todo ese magma volcnico interior forjado en sus profundas charlas con Isabel. Cuando sta simula estar muerta le causa quizs el mayor trauma a Ana, en una escena que recuerda la historia del origen de Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), de Mary Wollstonecraft Shelley, novela concebida en la Villa Diodati, del poeta Lord Byron, en Ginebra (4). En efecto, el 16/jun/1816, poco despus de la muerte de su primera hija, Mary Shelley so con un cuerpo inerte, recostado en una camilla, con maquinaria por doquier y un fuerte resplandor que poco a poco reanimaba al cuerpo en apariencia inerte (ni ms ni menos que la pesadilla que le rompera el cuello a la hasta ahora romntica historia literaria, de la que surgira el paradigma de las novelas de terror): la escena, guardando distancias, no es muy distinta a la del momento en que Ana ve a Isabel tirada en el suelo en el filme El espritu

Todo esto ocurre un ao despus del fin oficial de la Guerra Civil espaola, episodio originado por el Generalsimo Franco, como si no bastara con General, para que todo el mundo note que se trata de la misma bosta recordando a Girondo en Lo que esperamos tardar, tardar: Ya s que todava pasarn muchos aos/ para que estos crustceos/del asfalto/ y la mugre/ se limpien la cabeza,/ se alejen de la envidia,/ no idolatren la sea,/ no adopten la impostura,/ y abandonen su costra/ de opresin,/ de ceguera,/ de mezquindad,/ de bosta (5). Pero, en El espritu de la colmena la guerra no es el incentivo o el mvil para una reconstruccin cuidadosa ni para una interpretacin que intente aclarar las razones de los bandos en pugna. Es apenas el trasfondo dramtico, la causa eficiente de los terrores y fantasas de la pequea Ana. El pandemnium de la guerra y sus patticos resultados se han evacuado del universo potico de imgenes visuales (pues las hay tambin literarias) del filme de Erice, revelando de paso su opcin primordial: escuchando el consejo de Kipling, cuenta su drama psicolgico como si no lo entendiera del todo. Lo que evidencia que le interesa mucho ms la textura de sus imgenes y la sutileza de las inflexiones que la direccionalidad de la ancdota, en la sntesis de su relato cuya eleccin es deliberadamente subjetiva y potica: aun anclado en lo fantstico jams se aleja de la realidad, como si de un Cortzar cineasta se tratara, para hacer todava ms impactante e inefable su relato flmico.

Subjetividad que, a causa del encuentro nia/monstruo, lo lleva a traducir simblicamente las repercusiones que sobre una conciencia en formacin tienen los terrores inculcados por el medio: la monstruosidad de Frankenstein es la huella de la diferencia y de la marginacin; es la repeticin distorsionada de la presencia del fugitivo/herido al que Ana accede con la absoluta candidez que le permite su extraeza en el conflicto que sacude a los mayores. Subjetividad potica que se traduce tambin en esa visin trmula y enigmtica de la infancia, etapa marcada por una desmedida actividad ectoplsmica y susceptible por excitable; y que se revela en los trazos impresionistas con que la fotografa de Cuadrado (1934-1980: introductor en Espaa del concepto visual de la Nouvelle Vague y quien quizs por quedarse ciego de manera progresiva se suicid), presenta el paisaje castellano y en la proclividad a insinuar lo inabarcable mediante el recurso de apelar no a lo obvio sino a lo inacabado: como quien sabe que toda verdad artstica jams presenta una totalidad, sino una parcela del asunto descrito; al que, por cierto, contribuye el guion escrito por Erice/ngel Fernndez-Santos (1934-2004), uno de los ms abundantes y no prolficos: eso son conejos, gatos y ratas, en especial la variedad polticus, j guionistas espaoles; al lado de Rafael Azcona (1926-2008), considerado el mejor de la historia en su tierra, con mayor nmero de premios Goya, seis, adems de nominaciones a Mejor Guion Original y Adaptado y del Goya de Honor que logr en 1998. Otro aspecto quizs no irrelevante sea que los cuatro protagonistas reciben los nombres, se dijo, que los actores llevan en la vida real, en una forma indirecta de desdramatizar la historia, a fin de hacerla ms verosmil y, sobre todo, por la (momentnea) incapacidad infantil de separar la realidad de la ficcin.

El espritu de la colmena es un filme difcil pues transita por la peligrosa va del deslumbramiento formal que en tantas otras ocasiones ha desembocado en la afectacin y el manierismo artsticos. Que eso no haya ocurrido en la obra de Erice es un logro fuera de serie que hace lamentar haber tenido que esperar diez aos hasta la aparicin de El Sur, en la que parte del relato homnimo de Adelaida Garca para mostrar de nuevo el conflicto nios/adultos, con un guion en dos partes: la inicial, desarrolla las complejas relaciones entre Estrella, una nia primero de ocho aos y luego de 15, y su padre, el mdico Agustn, en un contexto familiar, otra vez de posguerra, en la casa de La Gaviota (no mexicana, jeje), situada en las afueras de una ciudad al norte de Espaa; la segunda, prolonga la historia y expone las claves de su desarrollo, en un pueblito del sur. A la postre, se realiza apenas el rodaje y montaje de la parte del norte pues al ver Querejeta que a la obra no le falta nada, decide no rodar la parte del sur: el resultado es parte de un proyecto ambicioso pero frustrado. Y luego esperar otros nueve aos para El sol del membrillo, impresionante trabajo sobre la duracin, ms documental que ficcin, al cabo ms ficcin que documental, algo ms que un simple oxmoron, en el que Antonio Lpez trata durante dos horas y pico de pintar un membrillo sin conseguirlo aunque, eso s, logrando desarrollar al mximo el arte de la paciencia en pos de un objetivo artstico y de afirmacin vital/sensible: perseguir la luz antes de que se pudran los membrillos y tratar de capturarla en el instante justo (6).

Igual que en la comedia bufa El milagro de P. Tinto, de Javier Fesser, desopilante historia de un pueblo donde el tren pasa cada 75 aos y, no obstante, cada vez que pasa mata a uno de sus doce pobladores, que por la censura franquista no entienden nada del sexo y por eso creen que los nios se conciben moviendo ambos brazos, al unsono, adelante/atrs y por eso los primeros dos hijos les llegan cados del cielo, cuando en El espritu de la colmena doa Luca (Laly Soldevila), seala al mueco de madera con que ensea anatoma y les pregunta a las nias qu le falta a don Jos, ellas responden: Los ojos, aunque todos sepan que el pene y la maestra parezca en la luna pero, en realidad, est pensando en el ya citado y al que parece no ver hace ufff. Pese a todo, lo importante aqu no es la supina ignorancia ertica, sino la fascinante mirada de una nia a la que nada escapa. Porque cuando es tentada por los hongos a fin de lograr el sueo definitivo y luego examinada por el mdico, que asegura que olvidar todo por tratarse de una nia, en el eplogo se percibe que ella no ha olvidado nada pese a que, eso s, en el nterin, la inocencia ha sido ultrajada/asesinada: como en El manantial de la doncella (1960), de Ingmar Bergman (7).

Sin embargo, en conclusin, la respuesta del arte en forma de metfora esperanzadora y propositiva no se hace esperar. Cuando en una instintiva necesidad de autoafirmacin, desde el balcn la protagonista dice: Soy Ana, soy Ana, al tiempo plantea la comunicacin como acto de resistencia, frente al lamentable statu quo dominado por las funestas figuras del patriarcado y del machismo, en un mundo lastimosamente androcntrico, desde la poca ancestral antes del dictadorzuelo hasta hoy. Donde la mujer contina enfrentando la tristeza, el dolor y la muerte por el sesgo de la economa, la justicia y la poltica, bajo el smbolo de la discriminacin laboral, que Marx/Engels combatieron, por el yugo capitalista (8), como se ve en el filme El joven Marx (2017), del haitiano Raoul Peck: hecho que ha dominado el espectro mundial desde la I Revolucin Industrial (vapor/fbricas textiles), pasando por la segunda (carbn/hierro/acero) y la tercera (microelectrnica), hasta llegar a la cuarta (Inteligencia Artificial), en la que ya comienzan a quedar atrs en la historia no los efectos de la represin sexual franquista sino las amantes de carne y hueso, dando paso a las muecas sexuales de todo tipo y procedencia, empezando, curioso, por una japonesa y no por una china (9). Y eso porque los hijos de los burgueses acabaron, ya antes, con la china de la cocina y, entonces, de la novela Terremoto (10) se pas a Pisingaa (11), por los rigores de la violencia sexual contra la mujer y contra los nios de todas las latitudes: en el filme, violencia no sexual, ejercida contra una nia.

Violencia patriarcal/machista que a su manera refleja la historia de Ana, la entraable nia a la que le espera un futuro nada prometedor ni envidiable, dada su infancia suspendida. Con mayor razn en un espacio androcntrico, en el que, a semejanza de lo que ocurre con el paradjico ttulo del filme, extrado del libro ms hermoso que se ha escrito nunca sobre la vida de las abejas (Erice) del poeta y dramaturgo Maurice Maeterlinck, quien usa la expresin El espritu de la colmena para describir ese impulso vital enigmtico al que las abejas parecen obedecer y que la razn de los hombres jams ha llegado a comprender, como sostiene el propio cineasta/creador de una obra capital en la historia del cine: no la razn de las mujeres, mucho menos de las nias, caso de Ana, que s comprenden al mundo, no solo de las abejas, en razn de su carcter receptor/dador de vida. He ah, para terminar, la razn de mayor peso para entender el carcter vital/metafsico y amoroso de El espritu, y as conmemorar un aniversario ms de su estreno mundial ocurrido en 1973.

Dedicado a mi hijo Santiago, en recuerdo de nuestra bella hija y hermana Valentina.

FICHA TCNICA: Ttulo original: El espritu de la colmena. Pas: Espaa. Formato: 35 mm; color; 97 min. Director: Vctor Erice. Guion: ngel Fernndez-Santos, Vctor Erice. Fot.: Luis Cuadrado. Mon.: Pablo G. del Amo. Ms.: Luis de Pablo. Int.: Ana Torrent (Ana); Isabel Tellera (Isabel); Teresa Gimpera (Teresa); Fernando Fernn Gmez (Fernando); Laly Soldevila, 1933-1979 (doa Luca). Prod.: Elas Querejeta P. C.

Notas:

(1) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=226688

(2) http://www.nacion.com/archivo/fallece-el-productor-de-cine-espanol-elias-querejeta/COFMER6VCBEJLC3QMF7Q3EEXYQ/story/

(3) Frankenstein, uno de los principales referentes del gnero de terror, tanto en literatura como en cine, y del cual se conmemoran 200 aos de existencia, en 2018, como quiera que la novela de Mary Wollstonecraft Shelley (1797-1851) fue publicada el 1/ene/1818. Cabe recordar que su ttulo completo fue Frankenstein o el moderno Prometeo.

(4) All, George Gordon Lord Byron, Mary, su esposo Percy Shelley y el psiquiatra de ste, Polidori (quien escribi uno de los cuentos pioneros de la literatura de vampiros titulado, justo, El vampiro) despus de compartir la antologa francesa de cuento gtico alemn Fantasmagoriana, decidieron, cada uno, escribir un cuento de terror. De ah tambin vio la luz la oscura novela Frankenstein. Extrapolando, hay un smil innegable entre la historia de la Espaa de Franco y la historia de El espritu de la colmena.

https://www.infobae.com/america/cultura-america/2018/01/03/las-lecciones-inmundas-del-corazon/

(5) http://ciudadseva.com/texto/lo-que-esperamos/

(6) http://www.euskonews.com/0092zbk/gaia9202es.html

(7) https://elcriticoabulico.wordpress.com/2016/04/12/el-manantial-de-la-doncella/

(8) Con la nica excepcin de Islandia, que en marzo/2017 decret la igualdad salarial para hombres y mujeres y donde ahora, a partir del 1/ene/2018, es ilegal pagarle a un hombre ms que a una mujer.

https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/islandia-el-primer-pais-donde-pagarle-mas-un-hombre-que-una-mujer-es-ilegal-articulo-731580

http://www.elperiodico.com/es/economia/20170330/islandia-exige-por-ley-la-igualdad-salarial-entre-hombre-y-mujer-5939367

(9) http://www.lavanguardia.com/vida/20171209/433528091812/robo-dorothy-muneca-sexual-mas-cara-historia.html

(10) Terremoto (Tercer Mundo Editores, 1966, Bogot, 126 pp.) es el ttulo de una obra de Germn Pinzn M. que gan el Primer Premio Nadasta de Novela de Vanguardia y que dio origen al filme Pisingaa (1985), dirigido por su hermano Leopoldo Pinzn M. y ganador del Premio del Pblico en Cartagena ese mismo ao.

(11) http://www.colombiaaprende.edu.co/html/familia/1597/articles-341487_doc21.pdf Ver p. 21 sobre Pisingaa.

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Estudios de Zootecnia, U. N. Bogot. Periodista, de INPAHU, especializado en Prensa Escrita, T. P. 8225. Profesor Fac. de Derecho U. Nacional, Bogot (2000-2002). Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fbrica de Sueos: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estreo y U. N. Radio (1990-2014). Fundador y director del Cine-Club Andrs Caicedo desde 1984. Colaborador de El Magazn de EE. Ex Director del Cine-Club U. Los Libertadores y ex docente Transversalidad Hum-Bie (2012-2015). XXIV FILBO (4-16.V.11): Invitado por MinCultura a presentar el ensayo Arnoldo Palacios: Matar, un acto excluido de nuestras vidas (MinCultura, 2011), en Pabelln Juvenil Colsubsidio (13/may/11). Invitado al V Congreso Int. de REIAL, Nahuatzn, Michoacn, Mxico, con Roberto Arlt: La palabra como recurso ante la impotencia (22-25/oct/12). Invitado por El Teatrito, de Mrida, Yucatn, para hablar de Burgess-Kubrick y Una naranja mecnica (27/oct/12). Invitado por Le Monde Diplomatique y Desde Abajo para entrevistar a Ignacio Ramonet (Director LMD, Espaa), en Retrospectivas: Un recorrido por el Cine Latinoamericano http://www.youtube.com/user/periodicodesdeabajo?feature=results_main (5.XI.12). Invitado al II Congreso Int. de REIAL, Cap. Colombia, Izquierdas, Movimientos Sociales y Cultura Poltica en Colombia, con el ensayo AP: Matar, un acto excluido de nuestras vidas, U. Nacional, Bogot, 6-8/nov/2013. Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al I Congreso Int. Modernismo y marxismo en poca de Pos-autonoma Literaria, ponente y miembro del Comit Cientfico (27-28/nov/2014). Invitado a la XXXIV Semana Int. de la Cultura Bolivariana con la charla-audicin El Jazz y su influencia en la literatura: arte que no entiende de mezquindades, Colegio Integrado G. L. Valencia, Duitama (28/may-1/jun/2015). Invitado al III Festival Int. LIT con el Taller Cine & Literatura: el matrimonio de la posible convivencia, Duitama (15-22/may/2016). Invitado al XIV Parlamento Int. de Escritores de Cartagena con Jack London: tres historias distintas y un solo relato verdadero (24-27/ago/2016). Invitado a la 36 Semana Int. de la Cultura Bolivariana con las charlas-audiciones Los Blues. Msica y memoria del pueblo y para el pueblo y Leonard Cohen: Como un pjaro en un cable, Duitama (21/jul/2017). Invitado al Encuentro de Escritores en Lorica, Crdoba, con La casa grande: estamos derrotados? (10-12/ago/2017). Invitado por el peridico Desde Abajo a entrevistar a Yuri Buenaventura, Bogot (11/nov/2017) https://www.youtube.com/watch?v=I8ev47G9qxw Escribe en: www.agulha.com.br www.argenpress.com www.fronterad.com www.auroraboreal.net www.milinviernos.com Corresponsal www.materika.com Costa Rica. Co-autor de los libros Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006), La muerte del endriago y otros cuentos (U. Central, 2007), Izquierdas: definiciones, movimientos y proyectos en Colombia y Amrica Latina, U. Central, Bogot (2014), Literatura, Marxismo y Modernismo en poca de Pos autonoma literaria, UFES, Vitria, ES, Brasil (2015) y Guerra y literatura en la obra de J. E. Pardo (U. del Valle, 2016). Autor ensayos publicados en Cuadernos del Cine-Club, U. Central, sobre Fassbinder, Wenders, Scorsese. Autor del libro Cine & Literatura: El matrimonio de la posible convivencia (2014), U. Los Libertadores. Autor contraportada de la novela Trashumantes de la guerra perdida (Pijao, 2016), de J. E. Pardo. Espera la publicacin de sus libros El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), Msicos del Brasil, La larga primavera de la anarqua Vida y muerte de Valentina (Novela), Grandes del Jazz, La sociedad del control soberano y la biotanatopoltica del imperialismo estadounidense, en coautora con Lus E. Soares. Su libro Ocho minutos y otros cuentos (Pijao Editores) fue lanzado en la XXX FILBO (7/may/2017), Coleccin 50 Libros de Cuento Colombiano Contemporneo: 50 autores y dos antologas. Hoy, autor, traductor y, con LES, coautor de ensayos para Rebelin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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