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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2018

Los derechos de la Madre Tierra y su dignidad

Leonardo Boff
Koinonia


Anteriormente hemos escrito sobre los derechos de los animales. Ahora procede discurrir sobre los derechos de la Madre Tierra y de su alta dignidad. El tema es relativamente nuevo, pues la dignidad y los derechos estaban reservados solamente a los seres humanos, portadores de conciencia y de inteligencia, como lo hace Kant en su tica. Predominaba todava la visin antropocntrica, como si nosotros exclusivamente fusemos portadores de dignidad. Olvidamos que somos parte de un todo mayor. Como dicen renombrados cosmlogos, si el espritu est en nosotros es seal de que estaba antes en el universo del cual somos parte.

Hay una tradicin que viene desde la ms remota antigedad que siempre ha entendido a la Tierra como la Gran Madre que ha generado a todos los seres que existen en ella. Las ciencias de la Tierra y de la vida, por va cientfica, nos confirmaron esta visin. La tierra es un superorganismo vivo, Gaia (Lovelock), que se autorregula para ser siempre apta para mantener la vida en el planeta.

La propia biosfera es un producto biolgico pues se origina de la sinergia de los organismos vivos con todos los dems elementos de la Tierra y del cosmos. Crearon el hbitat adecuado para la vida, la biosfera. Por lo tanto, no slo hay vida sobre la Tierra. La Tierra misma est viva y como tal tiene un valor intrnseco y debe ser respetada y cuidada como todo ser vivo. Este es uno de los ttulos de su dignidad y la base real de su derecho de existir y de ser respetada.

Los astronautas nos dejaron este legado: vista desde fuera, Tierra y humanidad fundan una nica entidad; no pueden ser separadas. La Tierra es un momento de la evolucin del cosmos; la vida es un momento de la evolucin de la Tierra; y la vida humana, un momento de la evolucin de la vida. Por eso podemos decir con razn que el ser humano es aquella porcin de la Tierra en que ella empez a tomar conciencia, a sentir, a pensar y a amar. Somos su porcin consciente e inteligente.

Si los seres humanos tienen dignidad y derechos, como es consenso entre los pueblos, y si Tierra y seres humanos constituyen una unidad indivisible, entonces podemos decir que la Tierra participa de la dignidad y de los derechos de los seres humanos y viceversa.

Por eso no puede sufrir una sistemtica agresin, explotacin y depredacin por un proyecto de civilizacin como el nuestro que slo la ve como algo sin inteligencia y por eso la trata sin ningn respeto, negndole valor intrnseco en funcin de la acumulacin de bienes materiales.

Es una ofensa a su dignidad y una violacin de su derecho de poder continuar ntegra, limpia y con capacidad de reproduccin y de regeneracin. Por eso, est en discusin en la ONU el proyecto de un Tribunal de la Tierra que castigue a quien viola su dignidad, contamina sus ocanos y destruye sus ecosistemas, vitales para el mantenimiento de los climas y del ciclo de la vida.

Finalmente, hay un ltimo argumento que se deriva de una visin cuntica de la realidad. Esta constata, segn Einstein, Bohr y Heisenberg, que la materia no existe, pues todo, en el fondo, es energa en distintos grados de densidad. La llamada materia es energa altamente interactiva. La materia, desde los hadrones y los topquarks, no tiene solamente masa y energa. Todos los seres son portadores tambin de informacin, fruto de la interaccin entre ellos.

Cada ser se relaciona con los otros a su manera de tal forma que se puede decir que surgen niveles de subjetividad y de historia. La Tierra en su larga historia de 4,5 mil millones de aos guarda esta memoria ancestral de su trayectoria evolutiva. Ella tiene subjetividad e historia. Lgicamente, es diferente de la subjetividad y de la historia humana, pero la diferencia no es de principio (todos estn conectados entre s) sino de grado (cada uno a su manera).

Una razn ms para entender, con los datos de la ciencia cosmolgica ms avanzada, que la Tierra posee dignidad y por eso es portadora de derechos, lo que corresponde por nuestra parte a los deberes de cuidarla, amarla y mantenerla saludable para continuar generndonos y ofrecindonos los bienes y servicios que nos presta. Este es uno de los mensajes centrales de la encclica del Papa Francisco "sobre el cuidado de la Casa Comn" (2015). En la misma lnea va la Carta de la Tierra, uno de los documentos axiales de la nueva visin de la realidad (2000) y de los valores que es importante asumir para garantizar su vitalidad. El sueo colectivo que propone no es "desarrollo sostenible", fruto de la economa poltica dominante, antiecolgica, sino "un modo de vida sostenible" que resulta del cuidado de la vida y de la Tierra. Este sueo supone entender a "la humanidad como parte de un vasto universo en evolucin" y a la "Tierra como nuestro hogar y viva". Implica tambin "vivir el espritu de parentesco con toda la vida", "con reverencia el misterio de la existencia, con gratitud el don de la vida y con humildad nuestro lugar en la naturaleza" (Prembulo). Propone una tica del cuidado que utiliza racionalmente los bienes escasos para no perjudicar el capital natural ni a las generaciones futuras; ellas tambin tienen derecho a un planeta sostenible y con buena calidad de vida. Esto solamente ocurrir si respetamos la dignidad de la Tierra y los derechos que ella tiene de ser cuidada y guardada para todos los seres, tambin los futuros.

Ahora puede comenzar el tiempo de una biocivilizacin en la cual Tierra y humanidad, dignas y con derechos, reconocen su recproca pertenencia, de origen y de destino comn.

Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=862

 


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