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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2018

Tras ms de 20 aos de intensa actividad y de especializacin con jvenes y adolescentes
La despedida de un profesor

Agustn Moreno
Cuarto Poder


La vida es un cmulo de emociones que lo dominan casi todo. A veces creemos que actuamos por la razn y la ideologa pero a estas alturas compruebo que, sobre todo, es el corazn y los sentimientos quienes dirigen nuestras decisiones ms importantes.

El 21 de diciembre me despidieron del instituto con un hermoso regalo por mi jubilacin. Tuve que atravesar un pasillo de afectos, flanqueado por todo el alumnado y el profesorado de mi ltimo instituto. He dejado reposar las emociones unos das para recuperarme y ahora intento buscar explicaciones para analizar este hecho que me ha sacudido y para cerrar captulo. Me pregunto por qu algo interno de una comunidad escolar se convirti en una noticia viral. Y creo que hay respuesta: necesitamos buenas noticias de gente normal, frente a tanto suceso negativo que intencionadamente se difunde. Por eso me tomo la despedida como lo que es: un reconocimiento a todo el profesorado que se deja la piel, que no tira la toalla en estos tiempos de desesperanza; que frente a los recortes no se desmotiva, sino que intenta compensar los tiempos difciles con su buen hacer, y participa en las movilizaciones cuando son necesarias. He conocido a tantos docentes comprometidos con su oficio que no podra contarlos.

Soy profesor de Historia, y como crea que tena que darles una explicacin a mis alumnas y alumnos por mi jubilacin, pens que lo mejor era compartir con ellos un poco de mi relato de vida dentro del tiempo histrico que me ha tocado vivir, algo que nunca haba hecho por pudor. Es lo que hace Marco Tullio Giordana en la maravillosa pelcula La mejor juventud, contando la Historia de Italia a travs de la historia de una familia. As, les explique mi nacimiento a mediados del siglo pasado en una casita baja del barrio de Usera de Madrid, en una familia obrera duramente represaliada por el franquismo. Que estudi interno con una beca en la Universidad Laboral de Sevilla (maestra industrial) e Ingeniera Tcnica Industrial. Que me tom como algo personal la injusticia y la falta de libertades de la dictadura, y aquello empez a complicar mi existencia.

Les cont mi compromiso en la lucha antifranquista y mi ingreso en el clandestino PCE y sus consecuencias. Ello me acarre una primera detencin y procesamiento por el TOP en 1973. Hubo otro intento de detencin en 1974 -logr fugarme- y un segundo procesamiento en situacin de bsqueda y captura, y condena a dos aos de crcel. Les habl de mi huida para ocultarme y que me refugi en la Ciudad de los Muchachos de Orense, donde aprend toda la pedagoga que s con Pilar e inici mi vocacin de educador.

Siempre compagin estudio y trabajo, bien fuera en Villanueva y la Geltr o en Madrid. Que trabaj de ferralla en la construccin y tuve que cambiar el n de la Seguridad Social para no ser localizado. Particip en las huelgas de la construccin, donde conoc a unos veteranos (Macario, Arcadio, Tranquilino, Paco el Cura) que eran autnticos hroes obreros. Luego vendran las largas y duras luchas de enero de 1976 que forzaron la transicin a la democracia, pese a la resistencia del franquismo. Fui muy activo en CCOO de la Construccin y empec a tener responsabilidades sindicales, an sin quererlas y sin cumplir los treinta aos.

Acept la responsabilidad como secretario de Accin Sindical en CCOO desde 1978 a 1996. Fueron aos muy intensos de movilizaciones, negociaciones con la patronal y el gobierno, reuniones, asambleas, viajes, prensa Los sindicatos tenan fuerza, trataban de t a t al Gobierno y a la patronal, se conseguan avances en derechos laborales y sociales. Las huelgas generales eran impresionantes (14-D). Daba gusto trabajar con grandes personas como Marcelino Camacho. Y les expliqu cundo surgieron las diferencias sobre la estrategia del sindicato en 1994 y cmo se dividi la organizacin. En el VI Congreso de 1996 hubo dos candidaturas y al llamado Sector Crtico (Camacho y otros muchos compaeros) se nos impidi toda responsabilidad confederal y me despidieron.

Fueron momentos duros, y tom una decisin muy acertada. Me present aquel ao a las oposiciones de secundaria y al aprobarlas ya nunca dej de trabajar en la enseanza hasta ahora. Ah empez mi ltima etapa laboral pero, sobre todo, de compromiso con otra buena causa: la educacin de jvenes y adolescentes. Han sido ms de veinte aos de intensa actividad y de especializacin. He dado clases en zonas obreras y en centros de difcil desempeo, porque considero la educacin como un derecho fundamental de todos que solo lo garantiza la escuela pblica. He aprendido mucho de mis alumnos. Les he tratado como personas, no como herramientas, algo que no est reido con que sacaran dieces en la selectividad. Juntos hemos trabajado los derechos humanos, la convivencia y la igualdad entre mujeres y hombres. La cultura sin este soporte no es ms que un adorno y no lleva a transformar el mundo para mejorarlo.

Para m la mejor manera de defender la escuela pblica ha sido el trabajo diario, la cooperacin del profesorado y participar muy activamente en proyectos de convivencia, innovacin y de defensa de la Escuela Pblica (proyecto Turkana, Plataforma de Vallecas por la Escuela Pblica, Marea Verde, Foro de Sevilla). He escrito mucho sobre educacin en revistas educativas y digitales; he ido a todas las huelgas, manifestaciones, asambleas; he llevado a diario la chapa de la Escuela Pblica y la camiseta verde todos los mircoles en el centro. Esa ha sido mi aportacin.

En el ltimo claustro tambin me desped de mis compaeras y compaeros. Les cont cmo los caminos del azar me haban llevado al instituto Villa de Vallecas, despus de ser desplazado de Fuenlabrada. Les confes que me iba a costar dejar la docencia, quiz por aquello que deca Vasili Grossman de que no hay nada tan difcil como abandonar la casa donde se ha sufrido tanto, aunque no es exactamente el caso: yo he disfrutado mucho y no me han faltado las emociones fuertes. La escuela es muy intensa.

Creo que en la vida hay que saber hacer dos cosas: dar las gracias y pedir perdn para estar a bien consigo mismo y con los dems. Ped perdn por los errores que pude cometer, por no tener tiempo suficiente para interesarme ms por la vida, dificultades y anhelos de los compaeros Pero, sobre todo, les di las gracias por muchas cosas: por todo lo que me aportaron, por los compromisos compartidos en defensa de la calidad educativa, por el apoyo mutuo, por la imaginacin y las ganas echadas para paliar la falta de recursos, por los buenos y malos ratos vividos.

Ahora quiz me explico ms por qu el vdeo de la despedida ha sido viral. Yo no he sido nada ms y nada menos- que un maestro, que he hecho mi oficio lo mejor que he podido. De mi padre y de los veteranos de la construccin aprend que primero hay que cumplir para poder reclamar despus. Y porque es, tambin, una obligacin con nuestros alumnos. Recuerdo que en el homenaje al profesor Ladislao Martnez tras su muerte, una alumna dijo: Nosotros no seremos los mejores alumnos, por eso necesitamos los mejores profesores. Somos muchos los que intentamos estar a la altura de sus necesidades.

Pero nada se hubiera hecho sin profesores y alumnos que lo organizaran. El alumnado siempre paga, aunque a veces lo haga tarde. En cuanto al profesorado del Villa, es una plantilla extraordinaria que combina juventud con veterana, oficio y mucho compromiso que les lleva a repetir en un centro de difcil desempeo.

La repercusin en las redes sociales y medios de comunicacin de la despedida expresa la necesidad de noticias positivas desde la escuela, frente a las informaciones de acoso escolar, agresiones a profesores muchas veces exageradas, etc. La escuela es el lugar donde nacen los sueos y donde crecen los alumnos a todos los niveles. Se forman como ciudadanos y nuestro papel es acompaarles en ese proceso: ese es el sentido profundo de la pedagoga que decan los clsicos.

Con las juntas de evaluacin terminadas y entregadas las notas, el final de fiesta pareca las salidas extraescolares de las dos ltimas semanas con los grupos a los que doy clase a museos, al centro de Madrid y a la exposicin sobre Auschwitz. Pero lleg el pasello y las fuertes emociones. Creo que nunca he dado tantos abrazos y tantas veces las gracias. All aguant el tipo como pude, pero leyendo en casa las cartas y escritos de los alumnos y de alguna compaera, la emocin me produca tal congoja que me tuve que ir a refrescar los ojos a un parque. Como dice un amigo, no haba llorado ms desde ET. Pero no sern lgrimas que se pierdan en la lluvia, son sentimientos fuertes para cuando me asalten las dudas sobre las cosas que merecen la pena en la vida.

Uno no hace las cosas para que se lo agradezcan, sino por profesionalidad, pero entre irse de un lugar con una caja de cartn con los cuatro papeles y objetos personales que ha ido acumulando o recibir este chute de afectividad hay una diferencia. Ojal se les haga a tantos docentes que se lo merecen como reconocimiento a su entrega: que la escuela les demuestre que les quiere tanto como ellos han querido a la escuela.

Si ha sido un lujo ir cantando a trabajar, ha sido un orgullo hacerlo en la Escuela Pblica. Me ha llegado la hora de pasar el testigo a compaeras y compaeros ms jvenes. Lo hago muy tranquilo porque veo que queda una buena cosecha. Solo darles un consejo: que amen su profesin y que eduquen con afecto, porque sin l no hay aprendizaje; que crean en el alumnado; que cooperen con los compaeros y las familias; que trabajen los valores democrticos y los derechos humanos, y que sepan que sin educacin no hay transformacin.

Cuando los alumnos me preguntan: Y ahora qu vas a hacer?, respondo lo que siento: Echaros de menos. Tambin porque s que nadie se va del todo mientras alguien le recuerde.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/ideas/opinion/2018/01/08/agustin-moreno-la-despedida-de-un-profesor/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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