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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2018

Est casi vaco el vaso de la paz?

Horacio Duque
Rebelin


Transcurrido un ao de la firma de los Acuerdos de paz entre el gobierno del seor Santos y las Farc, el balance de su implementacin y ejecucin es objeto de diversos informes y varios anlisis en los que se abordan los casi 600 compromisos plasmados en el documento central de los consensos alcanzados en la Mesa de dilogos a lo largo de casi cinco aos de arduas labores de negociacin en La Habana, Cuba.

Por supuesto un punto de referencia central en este debate es el balance dado a conocer por el Instituto Kroc para la paz (http://bit.ly/2z7PEbV), encargado por las partes para hacer el seguimiento al proceso de construccin de la paz y de entregar informes peridicos de acuerdo con su experiencia internacional de valoracin de otros procesos de paz en el mundo.

El instituto Kroc ha recurrido a una metfora para sintetizar su percepcin de los 12 meses transcurridos en la implementacin de cada uno de los puntos pactados.

El vaso esta medio lleno, es el parte de dicha institucin. No esta medio vaco como lo quieren hacer ver los malquerientes de la estrategia de paz del actual gobierno colombiano.

Sin embargo, por los estudios de otros actores involucrados en la ejecucin de los pactos, el dilema anterior parece muy simple y se trata de un artificio sofistico que le cae de perlas al seor Santos para esconder la pattica realidad del bloqueo y destruccin del anhelo ms profundo de la sociedad para hacer realidad la pacificacin y eliminacin de la violencia estructural.

Es curioso, ni los peores enemigos de la paz han llegado a tanto como si lo han hecho los supuestos defensores de los acuerdos que se las han arreglado para destrozar aspectos trascendentales de la misma en el escenario legislativo, en la Corte Constitucional, en el exterminio de los lderes sociales por el neoparamilitarismo aupado por las Fuerzas Armadas y en la Fiscala general de la nacin.

Es probable que algunos, incluso del lado no gubernamental de la Mesa de conversaciones, compartan la tan difundida metfora del vaso medio lleno argumentando que se debe evitar el desespero (ngel) en algo tan complejo como la terminacin del conflicto. Afirmacin de un simplismo descomunal que no hace sino ampliar el coro de la complacencia oficialista del santismo neoliberal.

Es lo que hace tan virtuosa y meritoria la reciente declaracin de los delegados de las Farc en la reunin de Cartagena, leda por Ivn Marquez y escuchada con atencin por Mujica y el seor Gonzales de Espaa; pero no tan del gusto del seor Santos quien se ocup de difuminarla y banalizarla en la red meditica del rgimen.

En sntesis, el documento de Marquez acopia en detalle cada una de las acciones gubernamentales y estatales para bloquear la vigencia de la paz, para hundirla en el foso de la podredumbre politiquera del rgimen oligrquica.

Las Farc cumplen como lo evidencia la entrega de las armas y sus bienes, pero no asi sucede del lado del gobierno que se ampara en el manido argumento de que construir la paz es ms difcil que hacer la guerra, para justificar cada una de sus trampas y felonas polticas, en un juego a cuatro bandas en que desde diversos polgonos se usa la peor artillera para impedir que la paz sea una realidad.

El documento del Farc en Cartagena es una pieza maestra de la poltica de paz entendida en trminos de la disputa entre contendientes que son portadores de enfoques disimiles en esta materia.

El seor Santos fue a Cartagena para darse vitrina internacional y para ocultar su bancarrota en momentos en que el pas est en plena campaa electoral para escoger el prximo Presidente de la Republica en un escenario en el cual se cruzan diversas variables desestabilizadoras como la recesin econmica, el dficit fiscal, los escndalos de corrupcin, la crisis en las relaciones con el Estado venezolano, el deterioro de las condiciones sociales de millones de compatriotas sumidos en la pobreza y la miseria y el sistemtico exterminio de los lderes sociales y los derechos humanos, cobardemente acribillados por grupos criminales que son orquestados, como en los ltimos 30 aos, desde los cuarteles y los gremios empresariales.

Por supuesto, el contundente y afilado texto de Marquez, poniendo los puntos sobre las ies, a pesar del disgusto de Santos, no debe leerse al margen de tal contexto poltico. Sera una estupidez desconocer ese anclaje en un sujeto sociopoltico que se abre paso en medio de la brutal campaa de la ultraderecha, la derecha y la moderacin seduoizquierdista que se niega a reconocer las realidades polticas derivadas de las conversaciones para alcanzar la paz, para lo cual no se ahorra falsas verdades, montajes y violencia en todas sus manifestaciones.

No es con concesiones y silencios cmplices al y con el seor Santos, desde el campo revolucionario, como se construye la paz que necesita la nacin en este nuevo ciclo de su historia poltica y social.

El nuevo partido poltico requiere este tipo de definiciones para ganar mayor credibilidad entre las masas populares que reaccionan airadas, como lo acabamos de registrar en el Cauca y en Uraba, frente a la violencia, el atropello, la corrupcin y el despojo de las tierras que histricamente han pertenecido a los indgenas y arrebatadas por el delincuencial latifundio de los caeros caucanos y vallunos.

Hay que salir de la comodidad burocrtica y playera, y refundirse entre las masas para que sea su movimiento histrico el que marque el curso de la transformacin radical de nuestra sociedad atrapada por el voraz neoliberalismo, el extractivismo minero energtico, el empresarialismo global y la agroindustria de las Zidres.

Nota. Memoria imborrable de la vida de nuestro camarada Elias Isaza, fallecido el sbado en la ciudad de Cali como consecuencia de un demoledor cncer heptico que lo llevo a la tumba, despus de la triste despedida de su querida compaera Esther Lucia Arango. Nunca lo olvidaremos. Llevaremos siempre en alto su ejemplo y su lealtad con el pueblo y los trabajadores.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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