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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2018

Representatividad, Juventud y Proceso Constituyente: aportes a la polmica

Cristian Hurtado
Rebelin


Se puede ejercer el gobierno, sin por ello, ser poder real en la sociedad. Es la cuestin del alcance transformador que un sujeto sociopoltico busca como fin ltimo: transformacin poltica, o transformacin social. La distincin entre ser poder y ser gobierno implica la distincin entre tctica - estrategia, y la pregunta por el sujeto colectivo que se constituye en protagonista del proceso poltico.

El ejercicio de convertirse en factor de poder real y constituir el sujeto de la transformacin mediante el proceso simultneo de sumar, ganar y combinar movimientos y posiciones, adquiere en Amrica Latina, en el tiempo largo la forma de proceso constituyente. Por tanto, la valoracin de un proceso constituyente no implica, ni exige como condicin, la convocatoria inmediata de una Asamblea Nacional Constituyente, pues sta consiste en una manifestacin del equilibrio de fuerzas dentro del proceso constituyente. De all que para evitar la confusin de proceso constituyente como sinnimo de ANC, se hable de proceso constituyente abierto.

Ac se alude a la consolidacin de una disputa contrahegemnica, o la paulatina constitucin de nueva hegemona como expresin de un proceso revolucionario; sta requiere el sujeto colectivo, agrupado por sus intereses, con una correlacin de fuerzas favorable que le permita el ejercicio de poder y gobierno. Nuevo poder, nuevo gobierno, nuevo estado.

Por tanto, la simultaneidad del proceso constituyente radica en la accin poltica y organizativa dentro y fuera del sistema poltico. Ello toda vez que el poder y la hegemona se afirman y reproducen mediante el sistema poltico institucionalizado y fuera de ste en las dimensiones sociales, culturales, de gnero, sexuales, educativas, ocio, laborales etc; es decir el rgimen socio-poltico. Esto alude al problema del sistema de representacin, y con ello, de los instrumentos organizativos del poder social y los campos de disputa para el sector alternativo. Antes que la lgica excluyente de cul es mejor, o superior pues no se trata de un asunto moral o autoafirmativo refiere al equilibrio entre los mismos en un planteamiento revolucionario.

El problema de la representacin y la representatividad.

Hablamos de representatividad como las caractersticas y mecanismos de participacin sociopoltica de la sociedad, o de alguno de los sujetos que la componen. Por representacin, referimos la idea de los sujetos, sus acciones y aspiraciones; es decir, la valoracin, legitimacin y apropiacin social que dichos sujetos tienen en su entorno. Dichas representaciones no son gratuitas, son productos histricos que determinan el grado de representatividad del sujeto en cuestin pues son los que lo justifican y reproducen o los que pueden quebrar dicha condicin.

La crisis del sistema de representatividad y la forma partido en el pas se refleja en: elevado abstencionismo; reproduccin del clientelismo y la participacin electoral sustentada en una lgica transaccional; emergencia de empresas electorales antes que partidos polticos; sustitucin por los medios de comunicacin del papel de los partidos polticos como espacio de construccin de la agenda pblica, el debate poltico y la construccin de opinin; emergencia desde el campo social y popular de formas de agrupamiento al margen incluso en contradiccin - de los partidos polticos, sustentadas en la democracia directa, con tradiciones de prctica poltica mediante la accin colectiva y un marginal resultado en dinmicas electorales. ste ltimo punto, a la vez que reafirma un rgimen poltico que desborda el sistema de participacin institucional, indica la dificultad del campo popular de combinar la lgica del movimiento con la lgica electoral.

La crisis del sistema de representatividad alude al problema de la democracia, la participacin y el reconocimiento. Es un hecho evidente la baja participacin poltica de la juventud y sta no puede entenderse aislada de la crisis del sistema poltico, su autoritario hermetismo y corrupcin. Tampoco sin atender las representaciones juveniles que se construyen desde el Estado entendiendo el Estado actual como un producto histrico, intencionado, que construye representaciones en clave de normalizarse y reproducirse; las lgicas de consumo, publicidad y mercado; el grado de incidencia que stas adquieren en las vidas cotidianas de las y los jvenes y la sociedad. Se erige entonces como problema la nocin abstracta de juventud: una idea construida que normaliza unos valores en los que la juventud es homognea. Se presume sus intereses y prcticas sern comunes, con lo cual, la resistencia ser una desviacin o anormalidad, generalmente asociada a la edad. De all, que el primer paso sea pasar de la juventud abstracta, a una juventud adjetivada si en verdad se quiere proyectar el campo juvenil como escenario de disputa social y poltica. Se trata de rescatar los intereses juveniles que no son ni homogneos, ni limitados.

La homogeneidad de lo juvenil deriva tambin en la normalizacin de las condiciones sociales de las y los jvenes, y en especial, de quienes vienen de entornos marginados por el ordenamiento social y poltico actual. Borrar las diferencias, es igual que negar las desigualdades y asimetras; un acto instrumental de no tomar posicin por un sector social definido bajo el polticamente correcto al decir contemporneo ficticio concepto juventud que calla ms de lo que puede decir. Con ello se reproduce una lgica de afirmar algo es real, cuando lo cierto es que el concepto juventud o los jvenes en abstracto no describe una realidad, si no pretende imponerla es axiolgico.

Quin aboga por un proyecto de transformacin sabe que nunca lograr conciliar los intereses de terratenientes y campesinado. Es vano pretender lo contrario en el campo juvenil como si se tratar de un sector aislado de la sociedad colombiana, sus contradicciones y antagonismos. Por ello el ejercicio de construccin del sujeto juvenil en un proceso de transformacin social y poltica deber vrselas con la manera de potenciar los intereses juveniles. Y en ello, el primer paso es el reconocimiento: ni toda juventud es aptica, ni es ajena a las dinmicas de agrupamiento. Al contrario, el campo juvenil es profundamente diverso y rico en formas organizativas, en proyeccin de intereses - de variado alcance, pero en suma potentes y necesarias para un autntico proceso de transformacin en todo orden del Pas. Tampoco podemos pretender agrupar a todas y todos los jvenes, pues los antagonismos sociopolticos no nos son ajenos.

Uno de los retos de las y los jvenes del comn - pensamos en algunas de sus expresiones y en los millones de jvenes fuera de la democracia y al margen del activismo y la militancia-, consiste en ganar su reconocimiento: el potencial de disputas juveniles ha derivado en episodios de lucha juvenil importantes del pas, sin embargo, se puede afirmar an no ha agotado todo su potencial. En ese sentido, es vlido afirmar en Colombia no se ha llegado a una coyuntura que despunte un movimiento juvenil en tanto momento y espacio de convergencia de banderas, prolongacin de la fuerza local, sectorial e individual mediante la accin colectiva, y en tanto construccin de solidaridades y colectividades con perspectivas de corto, mediano y por qu no largo plazo. El campo de lucha juvenil es uno disperso, pero profundamente activo, y la convergencia de esa dispersin creativa deriva en construir un sujeto social y poltico nuevo. Ese esfuerzo debe ser reconocido en el campo transformador, y hacer parte de la agenda de transformaciones de la Colombia Feliz.

Ser nuevo en el campo alternativo proyectando sumar dirigencias, temas, disputas, voces, sonidos y lenguajes-. Ser nuevo como potencia transformadora al disputar, a partir de su creadora experiencia, de las banderas que recoge, de la fuerza que acumula, una nueva forma de organizacin institucional del poder. Con lo anterior, se entiende el papel del campo de disputa juvenil en la construccin del proceso constituyente pues se suma como sujeto colectivo a la construccin de uno mayor y el lugar estratgico de su potencia.

Ser potente al lograr como ningn otro sujeto en disputa quiz a excepcin de las luchas feministas, de gnero y disidencias sexuales con las cuales se entrecruza plenamente en reivindicar el ocio, el deporte, el hogar, la iglesia, la calle, las paredes, el territorio, los animales, los cuerpos, la tecnologa, la espiritualidad, la cultura, el arte y muchos campos ms, como trincheras de lucha y transformacin; tambin ha jugado un papel esencial en radicalizar hereja necesaria las luchas sociales y en ampliar los lugares de la poltica -la barra, el parche o combo, las aulas, redes sociales, mientras lo pegamos, etc. Es decir, las dinmicas juveniles proyectan nuevas fuentes y formas de decisin, accin y agrupamiento poltico. Un proceso de democratizacin autntico se medir de su capacidad de reconocerlas en un nuevo Estado, como parte del proceso de redefinir el origen, finalidad y naturaleza del poder, la participacin, la democracia y La Poltica.

El lugar de dicho desborde de la representatividad, y de desmonte de la representacin de la juventud y lo juvenil no es otro que la dinmica de movimiento. Ser difcil pretender agrupar dicha diversidad y potencia en un mismo espacio organizativo pues difcilmente logr la flexibilidad suficiente sin desdibujarse. Dicho movimiento tiene un alcance estratgico, al hacer converger subjetividades colectivas, rebeldes, alegres y solidarias en la disputa contra una subjetividad dominante de orden individual, fragmentada, dispersa y depresiva. La inversin de una subjetividad por otra, es la dimensin ideolgica o contrahegemnica, del proceso constituyente abierto.

El artculo siguiente pretender sustentar la dispersin creativa, las formas de solidaridad y agrupamiento del campo juvenil. Posteriormente en una tercera entrega, abordaremos las representaciones sociales del campo juvenil. Esperamos cerrar con una sntesis de las proyecciones del movimiento juvenil que se construyen a diario en cientos de espacios en el pas.

Afirmamos que reivindicar la especificidad del campo juvenil y su carcter estratgico; de lo que se deriva generar particulares instrumentos organizativos enmarcados en la dinmica constituyente, no es en absoluto, ni la autoafirmacin de una reclamada minora de edad, ni mucho menos, la intencin de tomar el cielo por asalto sin contar con la necesaria convergencia del campo alternativo en un bloque histrico de poder. Asistimos con este escrito al debate que se nos invita.

Felices fiestas, mejores luchas.

 

Cristian Hurtado Juventud Rebelde Colombia

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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