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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2018

Annus horribilis/mirabilis

David Brooks
La Jornada



Foto

Tarana Burke, fundadora de #MeToo, movimiento de denuncia contra el abuso, el hostigamiento y la intimidacin sexual que est haciendo temblar a hombres poderosos. La imagen es de octubre del ao pasado -Foto: Ap

Fue un ao espantosamente horrible (perdn, se necesitan ambas palabras juntas para intentar capturar un tantito de esta realidad) en Estados Unidos. Fue una burla de todo lo ms o menos decente, un asalto contra la belleza y lo noble, un ataque contra lo ms delicado y vulnerable. Fue un ao en el que no slo se agotaron los adjetivos, sino hasta las mentadas de madre (y de padre es la era de la igualdad de gnero). Hasta las mismas palabras fueron atacadas para anular su sentido, borrar la verdad, lograr que no importara la diferencia entre lo falso y lo verdadero.

No se necesita otro resumen de todos los atropellos, asaltos, abusos y ataques, y mentiras oficiales del ao pasado incluyendo el apoyo presidencial a supremacistas blancos con susticas amenazando a latinos, negros y judos, los ataques contra los medios y ni hablar de la guerra contra los inmigrantes. Casi todos en el planeta saben de la vergonzosa realidad poltica estadunidense con el payaso peligroso y, segn cada vez ms expertos, loco, en esa casa muy blanca, y casi toda la cpula poltica como cmplice.

Tal vez lo ms terrible al revisar el ao es que esto fue tolerado, aceptado y permitido. Claro, hubo extraordinarias expresiones de repudio, protestas masivas con nuevas alianzas maravillosas, sinfonas de colores y acentos que corearon un no de costa a costa. Pero le permitieron pasar. Y ahora amenaza literalmente con bombas nucleares o con acelerar el cambio climtico a todos dentro y fuera de este pas.

Muchos nos hemos pasado el ao tratando de descubrir una vez ms en la historia cmo es posible que un payaso populista de derecha que no pocos conservadores y liberales tradicionales tacharon de fascistarespaldado por algunos de los intereses ms retrgrados de este pas, lleg a tomar el poder. Por supuesto, entre las claves es que sta es una de las coyunturas de mayor desigualdad econmica y social, y de mayor corrupcin poltica en la historia del pas. Pero hay ms diagnsticos que respuestas.

David Remnick, director de The New Yorker, resumi esta semana lo que muchos han concluido: el presidente de Estados Unidos se ha convertido en una de las principales amenazas a la seguridad de Estados Unidos. Todo muy clarito, pero entonces, qu sigue?

Trump, comentaban algunos luchadores sociales en el Highlander Center, tal vez marca el fin histrico y enloquecido de ese Estados Unidos blanco e imperial que sabe que est por pasar al basurero de la historia, cediendo ante ese Estados Unidos nuevo, hecho de los colores e idiomas del mundo, y cuya juventud multirracial abiertamente repudia el capitalismo, ese concepto hasta ahora sagrado, sinnimo de libertad y democracia en el vocabulario oficial. An ms notable es que esta nueva generacin dice favorecer algo que se llama socialismo.

Varias manifestaciones de rebelda y desafo contra el rgimen del payaso se han expresado a lo largo del ltimo ao, seales de esperanza, rayitos de luz, y vale destacar dos que marcaron el primer ao de la era trumpiana: las mujeres y los comediantes.

De repente, pareciera (aunque claro que fue resultado de miles de esfuerzos y luchas), que surgi un movimiento amplio y descentralizado de mujeres. Vale recordar que las Marchas de la Mujer consideradas tal vez las manifestaciones masivas ms grandes en la historia del pas inauguraron la resistencia a Trump 24 horas despus de llegar a la Casa Blanca. Y de repente, pareciera, tambin estall en los ltimos meses algo que se bautiz #MeToo, el movimiento de denuncia de abuso, hostigamiento e intimidacin sexual de mujeres (y algunos hombres) que est haciendo temblar a hombres poderosos; desde la propia Casa Blanca hasta los palacios de Hollywood, de las grandes instituciones acadmicas y culturales, a los medios masivos.

Una parte de esta respuesta se est expresando en el mbito poltico, donde en nmeros sin precedente miles de mujeres estn explorando y ya han decido participar en contiendas electorales locales, estatales y federales generando potencialmente lo que algunos llaman un cambio ssmico. Muchas con posiciones expresamente anti Trump ya han ganado en lugares inesperados. Hoy da, las mujeres representan slo 20 por ciento del Congreso federal; slo una de cada cuatro es legisladora estatal y slo seis ocupan un sitio entre las 50 gubernaturas estatales.

Por otro lado, tal vez el enfrentamiento ms efectivo, constante y hasta valiente contra Trump y lo que representa, ha sido el de los bufones. Los cmicos, sobre todo los de televisin, los caricaturistas editoriales, los escritores satricos y artistas de perfomance han sido fundamentales en evitar la imposicin de lo absurdo, y han encabezado con otros el movimiento para evitar que el trumpismo sea normalizado. Aunque no existe un movimiento encabezado por bufones algo que ni desean, s logran revelar a pblicos masivos todos los das que el emperador est desnudo (y feo), tarea esencial en la defensa de los principios democrticos.

Las innumerables luchas por la dignidad, y las nuevas y viejas alianzas tan necesarias, se ven por todo el pas: encuentros entre jvenes inmigrantes, indgenas estadunidenses, veteranos de guerra disidentes y Black Lives Matter; musulmanes, judos y latinos cargando las mismas pancartas, nuevas constelaciones creadas con las disporas del movimiento en torno a la candidatura de Bernie Sanders y crecimiento de partidos progresistas independientes, janitors en Stanford y trabajadores de lecheras de Vermont, y jornaleros en Immokalee, contando historias colectivas, historiadores que recuerdan cuentos parecidos de resistencia y cambio hace un siglo, slo que en otros idiomas, y las sorpresas que guardan los estudiantes sin pedir permiso.

A pesar de ese annus horriblis pasado, aqu estn presentes todos los elementos para hacer de 2018 un annus mirabilis (ao maravilloso). Pero para lograrlo, uno no puede quedarse de observador ni guardar silencio, advierten los Martin Luther King, Einstein, Woody Guthrie y otros sabios de este pas. (Y a poco no aparenta ser ms inteligente esta columna al incluir tres palabras en latn?)

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/01/08/opinion/026o1mun



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