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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2018

La brutalizacin de Israel, ley de hierro del colonialismo

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


El Estado de Israel se encuentra en un proceso de brutalizacin progresiva y en expansin.

Muchos analistas han observado 1967, cuando el estado sionista decide ocupar el resto de la Palestina histrica que no haba deglutido en 1948, como momento clave, de inflexin en el proceso de despojo del territorio palestino, cuando el ejrcito de Defensa israel pasa a ser el de ocupacin. Un momento en el que Israel, la ocupacin, el ejrcito, pasan a tener un papel mucho ms asfixiante y abusivo, por tratarse sencillamente de una ocupacin militar. Pero semejante agravamiento puede ser entendido nicamente si tenemos en cuenta que la verdadera ocupacin empez, al menos formalmente, en 1948 y que la poblacin palestina fue desde entonces despojada, [1] a travs de la expulsin de cientos de miles de habitantes, el asesinato, a menudo colectivo, de miles, la violacin y la usurpacin de sus hogares y habitaciones, a veces hasta con los juegos de t tendidos en las mesas de las casas invadidas y ocupadas.

Expulsiones, asesinatos, violaciones, motorizados por la idea de un colonialismo de asentamientos [que] destruye para reemplazar. La invasin del territorio indgena busca borrar la presencia indgena sobre la tierra de forma permanente. [2]

1967 es aceptable como atroz mojn de la acentuacin del despojo siempre que no caigamos en la tentacin, socialdemcrata, de creer que all empez el mal comportamiento israel. Como si hasta entonces Israel hubiera sido la democracia modelo del Cercano Oriente que tantos occidentales aplaudieron.

Si mojones temporales significativos necesitramos, podramos invocar, por ejemplo, 1946, cuando el sionismo hace estallar el Hotel David en Jerusaln con decenas de muertos rabes, ingleses, palestinos, judos, seres humanos de los ms diversos orgenes (el ala sionista fascista a cargo de ese atentado es precisamente la que gobierna Israel en las ltimas dcadas y constituye el gobierno actual encabezado por Beniamin Netanyahu).

Pero tal vez, el ms significativo es que cuando el sionismo recibe el espaldarazo del colonialismo britnico, que opta por usar los pujos sionistas como ariete occidental contra el mundo rabe (el brbaro Oriente), en 1917, el primer enemigo con que tropieza el sionismo ya en el territorio, son los judos establecidos en Palestina desde tiempo inmemorial (lo que se denominaba el Antiguo Yishuv).

Porque los sionistas empiezan a establecerse creando una sociedad aparte, en rigor una sociedad encima de la existente. Y los judos no sionistas, anteriores, vivan dentro de la sociedad palestina. Y resisten la consigna que reciben como judos: ningn trato con los rabes.

Los sionistas zanjan esa resistencia con una modalidad que ya veremos se ir propagando en el siglo XX con el nazismo, el fascismo, el comunismo y que ha caracterizado a todas las dictaduras de todos los tiempos: asesinan a Jakob de Haan, un poeta judo refractario a los planes sionistas, que encabezara la resistencia juda al nuevo planteo. 1924. Primer asesinato poltico de la amarga historia de la sionizacin de Palestina. No ser el nico sino apenas el primero de una larga lista de asesinatos que vemos ensancharse continuamente.

El gobierno fascista actual de Israel (que evita esa denominacin, que desde 1945 ha quedado quemada) no ha hecho sino profundizar esa senda. Pero no ha innovado nada, sustancialmente hablando. Israel, ya sea con gobiernos democrticos (pero sionistas) o con gobiernos sionistas menos diplomticos, jams ha variado en su proyecto histrico: redimir la tierra sagrada. Ha sobrevenido alguna vez un convenio para reconocerle algo, a los palestinos? No se conocen. Ni una vez.

Con las tratativas de Oslo, desde 1993, cuando Israel decide evitar otro estallido como la intifada de 1987, la OLP se aviene a conversaciones con las que cede y termina reconociendo al EdI con la expectativa de que en un futuro ms o menos prximo, el engendro sionista habra de reconocer algo palestino; para muchos una soberana de las dimensiones de una cabina telefnica. La OLP, exhausta con su lucha de tipo vanguardista, sustituyendo la actividad de un pueblo por el de sus destacamentos-ms-destacados, termina cediendo, con la esperanza de que a Arafat se le reconocera una presidencia virtual sobre un territorio o territorito un bantustn, en suma.

Destruida su estrategia poltico-militar, Arafat, empero, no termina de claudicar porque cuando un levantamiento en las calles vuelva a revelar el sentimiento generalizado de tantos palestinos que se sienten robados, ultrajados, invadidos, desplazados, humillados −la intifada Al-Aqsa− que el rgimen sionista reprime con mano dursima, Arafat, ya vencido en la mesa de negociaciones, no aceptar seguir siendo cmplice del poder sionista cada vez ms ensoberbecido y denunciar el atropello militar con su infame cosecha de lisiados y muertos. Despus de eso, Arafat dejar de ser interlocutor vlido, quedar virtualmente cercado en La Mukata, en Ramallah, y tendr una sospechosa muerte por irradiacin de la cual que ya sabemos quines la administraron [3] Israel buscar otro cipayo ms confiable, y lo encontrar.

1936, 1947-1948, 1967, 1982, 1987, 2000, 2005, 2008-2009 y tantas otras fechas pesadillescas, donde cada vez ms son los palestinos muertos, lisiados y prisioneros.

En ningn momento, desde el asentamiento sionista en Palestina, se puede reconocer a Israel cediendo. En todo caso, suspendiendo la presin, el embate, para luego reemprender la conquista con mayor nfasis si cabe: la ocupacin ha sido un viaje de ida.

A medida que la relacin de fuerzas se ha hecho ms favorable al sionismo protegido como socio presuntamente menor del amo geopoltico del planeta, EE.UU., su desenfado para aherrojar a la poblacin palestina se ha acrecentado.

Cada vez leyes ms draconianas.

Los palestinos no tienen jams, dcada tras dcada, un permiso para construir. Dcada tras dcada, las familias han tenido que ir redimensionando sus habitaciones para dar cabida a nuevos miembros, achicando el espacio familiar. Los palestinos no tienen la posibilidad de adquirir, readquirir tierras.

Han sido sistemticamente reducidos, al mejor estilo del colonialismo espaol en las Amricas (reducciones de indios).

La reduccin territorial tiene otras causas: que un miembro de la familia haya actuado en alguna accin que el poder sionista califique como terrorista alcanza para derribar toda la vivienda familiar. Sin posibilidad de reconstruccin; que el estado sionista necesite un suelo para un emprendimiento alcanza para que se le confisque ese suelo a cualquier palestino.

La prdida territorial es, por una razn u otra, continua. Nunca falta un diferendo, la decisin de un nuevo aeropuerto, una carretera, la necesidad de un puesto de control, para proceder a recortar esos ya tan recortados territorios. Porque Israel jams cede tierras propias para tales obras; siempre las hace a expensas de las tierras palestinas.

A veces, ni siquiera eso. Alcanza la llegada de una patota de colonos sionistas que, armados hasta los dientes y/o protegidos por el ejrcito de Defensa, proceden a arrancar de cuajo vides, olivos, higueras, plantas centenarias de la milenaria agricultura de la regin.

En Palestina, los judos pueden matar impunemente a cualquier palestino. Lo han declarado algunos con chutzpah, [4] como el ministro de Economa del actual gabinete; Naftali Bennet: He matado a muchsimos rabes en mi vida, y no he tenido ningn problema por ello. [5]

La historia del colonialismo siempre ha mostrado lo mismo: una penetracin racista, basada en la presunta superioridad civilizatoria, que permite a los colonialistas actuar con desprecio por todas las reglas de convivencia y respeto, que, a lo sumo, preservan para los suyos.

Esa es la nica, atroz explicacin para que un soldado judo, que atendera solcito a su hermana, a su madre, a su esposa, a su vecina, en situacin de preparto, se permita darle largas a tantas, tantas palestinas que llegan a los check-points angustiadas con prdida de aguas o de sangre o con pujos y que se desentienden en lugar de franquearles el paso al hospital ms prximo, o que les ordenan regresar a sus casas y consignas por el estilo y que se traducen en que esas palestinas, solas o acompaadas, se acuclillan lo ms fuera de la vista del retn y den a luz, con falta total de atencin y de higiene y que se registre tan alta cantidad de bebes muertos en esas condiciones: el soldadito ha cumplido con su deber, impedir que crezca la poblacin de la cual el colonialismo se quiere desembarazar.

Con el cambio de ao (2017 a 2018) registramos otra forma de supresin de la poblacin usurpada y negada: el gobierno fascista de Netanyahu, Bennet, Ayelet, Lieberman, propone instaurar la pena de muerte tambin para actos de resistencia a la ocupacin.

Se los denomina terroristas por defenderse.

El disparador probablemente ha sido Ahed Tamimi, 16 aos, la adolescente palestina que indignada por la balacera con que soldados israeles haban matado y malherido a hermano y primo suyos (nios de 14 y 15 aos), los increp y procur abofetearlos.

La pervertida opinin pblica, a travs de sus medios ms oficialistas, ha admirado a esos estoicos soldados judos por su profesionalidad, por no haber respondido ametrallando, suponemos, a la joven. Y dado que dicha profesionalidad es replicada por jvenes como Ahed y su prima Nur, para defenderlos de tales bofetadas, el Parlamento fascistizado israel est tramitando el establecimiento de la pena de muerte ante actos terroristas. Con ese calificativo, el juez y el poder de ocupacin pueden disponer la condena de muerte por todo acto de resistencia, incluidos los vejmenes que le habran propinado Ahed y Nur a los soldados en el patio de su hogar.

Como dice una sucursal meditica del sionismo en Montevideo: Los medios israeles, por su parte, la describen como una provocadora que sabe cmo publicitar sus actos (El Pas, Montevideo, 29 dic. 2017). Un instructivo ejercicio de periodismo canalla.


Notas

[1] Hubo desde antes un despojo, una poltica de despojo, solo que hasta 1948 mantuvo formas legales, como la compra de tierras a un propietario rentista ausente y como consecuencia, el desalojo por la polica (turca primero, inglesa despus) de campesinos sin ttulos

[2] Nadera Shalhoub-Kervorkian, Sarah Ihmoud y Suhad Dahir-Nashif, http://www.resumenlatinoamericano.org/2014/12/02/palestina-la-violencia-sexual-el-cuerpo-de-la-mujer-y-los-asentamientos-coloniales-de-israel/ .

Por eso estas autoras nos dicen que: La violencia sexual es fundamental en la estructura global del poder colonial, en su maquinaria de dominacin de carcter racial. []. David Ben Gurion, al igual que otros dirigentes sionistas, habl abiertamente sobre la violacin y tortura sexual de las mujeres palestinas en las anotaciones que hizo en su diario durante 1948. Al mismo tiempo que abogaba por la matanza de mujeres y nios palestinos, les representaba como una amenaza para la poltica de asentamientos coloniales judos y premiaba a todas las madres judas cuando tenan su dcimo hijo.

Las autores citan adems a una joven juda que public en Facebook un mensaje sobre el placer sexual que se senta contemplando el linchamiento colectivo: Qu orgasmo ver a las Fuerzas de Defensa de Israel bombardear edificios en Gaza con nios y familias dentro. Boom, boom! [ibd.]

[3] La viuda verific mediciones en las ltimas ropas de Arafat envidas a control; una anormalsima intensidad de radiactividad.

[4] Voz de origen hebreo, desplegada en el yiddish, que significa desenfado, descaro, insolencia.

[5] Publicado por Yediot Ahronot, peridico israel y traducido y puesto en internet por http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=46297, 31 julio 2013.


http://revistafuturos.noblogs.org

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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