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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2018

Per
La lucha est planteada

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Finalmente, el pasado 4 de enero, el Genocida de Barbadillo, Alberto Fujimori, abandon la Clnica Japonesa donde se hallaba internado desde el 21 de diciembre; y, rigurosamente escoltado y protegido por centenares de efectivos policiales, se instal en una lujosa residencia de La Molina, que lo albergar temporalmente: deber viajar a Tokio pronto, para mover sus cuentas, derivadas de los 6 mil millones de dlares que se rob impunemente.

La vivienda, ubicada en la zona residencial de La Estancia, es un predio de casi 2,000 metros cuadrados. Posee dos pisos, 5 dormitorios, 2 salas, 4 baos, 4 cocheras, terraza, jacuzzi, chimenea, otros ambientes, y piscina incluida. Por esa modesta vivienda, el nuevo inquilino pagar algo ms de 16 mil soles mensuales, casi 6,000 dlares y vivir solo, sin familia, acompaado apenas por un corte de asistentes a su disposicin, que atendern todos sus requerimientos.

No solo una cachetada a la pobreza, como se ha dicho, sino tambin una suerte de suite privilegiada, de un multimillonario dispuesto a gozar de su inmensa fortuna; y que ha tenido la suerte de experimentar el ms grande milagro peruano de todos los tiempos: curarse, en apenas 12 das, de una enfermedad terminal que lo tuvo al borde la muerte.

La Presencia del ex reo en crcel no ha sido bien acogida por los vecinos del lugar, que han visto perturbadas sus actividades rutinarias. De hecho, la misma noche del jueves los efectivos policiales acordonaron la zona, e impidieron el desplazamiento de los propietarios de los condominios adyacentes, alegando razones de seguridad.

Al da siguiente un buen grupo de residentes, opt por salir megfono en mano- para expresar su descontento por la presencia del nuevo vecino. Les incomoda saber que se trata de un genocida, autor, adems, de otros latrocinios en perjuicio de todos los peruanos. Una compaa incmoda, por cierto, pero que, adems, presagia perturbaciones de diverso orden: protestas manifestaciones, repudio.

Al expresar rechazo al recin llegado, los crticos fueron atacados por la polica que, adems de golpearlos, les quit abusivamente el megfono del que se valan para exteriorizar su queja. Esto, en lugar de atenuar el descontento, lo incentiv. Nadie esperaba que el inquilino de la ms lujosa vivienda de La Estancia, fuera un indeseable con respaldo policial incluido.

Por lo que dicen las redes sociales, las consecuencias de lo ocurrido, no se han hecho esperar. Ayer mismo, desapareci el trinar de las aves en todo el condominio. Y algn ingenioso del lugar escribi: Ya no cantan las aves. Pronto huirn los perros. Dejar de crecer el pasto. Los das sern ms grises. Y el lugar, parecer un Campo Concentracin Nazi.

Cualquier parecido con la realidad podra ser, por cierto, pura coincidencia.

Lo que no se puede considerar coincidencia es la indignacin de los afectados, que creci con la represin policial, la misma que se manifest en ataques a personas inermes; golpizas injustificables, incluso a mujeres y a menores, y decomiso de equipos de sonido, de propiedad de los manifestantes.

Como es conocido, tales abusos comprometen a la estacin de polica de La Planicie, contigua a la zona, pero respondieron a rdenes superiores dictadas por un Ministro del Interior -el nuevo- cuyo antecedente ms notorio fue dedicarse a repartir al lado de Keiko- almanaques en favor de la candidatura de Fujimori en los fraudulentos comicios presidenciales del ao 2,000.

Pero ms importante que saber dnde pasar sus prximos das el chinito de la yuca, es comprender qu es lo que se trae entre manos la Mafia que l encarna. Por lo pronto, ya logr alcanzar un principal propsito. Ahora, lo que le queda, es acomodar su carga y reiniciar su ofensiva para copar el escenario nacional, como en los aos 90.

Su primer objetivo ser poner orden en sus propias filas, envilecidas por la corrupcin y alborotadas por la angurria de unos, y la soberbia de otros. Para el viejo est clara la idea: recomponer sus fuerzas, estableciendo un calendario de reparto, que le permita a sus cachorros, diez aos consecutivos de gestin gubernativa. Podr hacerlo?

Lo que suele primar en poltica es casi- siempre, la correlacin de fuerzas. Si los Fujimori logran convencer a la ciudadana de la operatividad de sus proyectos, podran, en efecto, incubar la ilusin de su Poder restaurado. Pero para que eso ocurra tendran que lograr dos propsitos: que el pas pierda la memoria; y que los trabajadores y el pueblo, sean aplastados sin piedad.

Trabajando el primer objetivo, tendr la mafia que restaurar sus viejos vnculos con la burguesa liberal que le fuera temporalmente hostil. Claro que en esa ruta, ya han dado algunos pasos. La integracin de un Gabinete de Unidad Nacional y la proclamacin del 2018 como el ao de la reconciliacin, apunta a tales propsitos.

Eso de la unidad nacional, asoma apenas como una patraa qu unidad puede plantearse entre las vctimas y sus verdugos? Qu unidad entre el cuello extendido, y el filudo machete que habr de cortar la carne? Qu unidad entre el ahorcado, y la soga que lo hizo colgar de una mampara?.

La Unidad Nacional la verdadera- slo puede construirse a partir de objetivos comunes y a su vez laudables. Unidad, por ejemplo, para construir la paz, promover el desarrollo, alentar el progreso, mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, pero unidad para restituir el Poder de los asesinos, la capacidad de accin de los que saquearon el pas a su antojo? Quines estaran dispuestos a construir esa unidad: slo los cmplices de esos crmenes y los beneficiarios de ellos.

A todos los dems -a millones de peruanos- le sabe a crueldad extrema, y a cinismo, que se hable de la reconciliacin, y que se proclame este ao como el objetivo a lograr. Se reconciliar la clase dominante en sus distintas expresiones: PPK con la familia Fujimori; los Graa y Montero con los propietarios de Yanacocha; el Ministro del Interior con el Grupo Colina.

Pero nadie del pueblo se sentir convocado a reconciliacin alguna. Desde la base social, los peruanos podremos decir al iniciarse el 2018, lo que deca el poeta: No tienen ao nuevo los pueblos como el mo / ser nuevo el paisaje, pero la misma ausencia / ser pauelo nuevo, pero la misma lgrima / ser nueva mortaja, pero distinta muerte.

Por eso, aplastar a los trabajadores y al pueblo, viene a ser el segundo propsito. Para enfrentarlo, adquiere fuerza la convocatoria a la Jornada Nacional de Protesta programada para el jueves 11 de enero. Deber ser la ms grande expresin ciudadana en lo que va del siglo XX. Superior organizativa y polticamente a la Marcha de los 4 Suyos, de julio del 2000. Ms calificada que las movilizaciones del 2011 en torno al Programa Nacionalistas que encarnara originalmente Ollanta Humala, y del que se alej despus. Y ms alta, incluso, que la Marcha anti Keiko del 29 de mayo del 2016, que le cerr a la Mafia el paso al Poder en tales comicios.

Deber ser unida, organizada, consciente y aguerrida. Debern participar en ella, todos los que tienen una comn identidad ciudadana. Todos los ajenos al Indulto intolerable; a la corrupcin del Poder en sus expresiones; a la irrita Constitucin del 93; a PPK y sus traiciones.

Esta lucha no se resolver con nuevas elecciones, como creen algunos. Slo ser posible encontrar un camino de salida construyendo la UNIDAD DE LOS DE ABAJO y derribando, con la fuerzas de las masas, el rgimen de dominacin vigente. La lucha, est planteada.


Gustavo Espinoza M., miembro del Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera. http://nuestrabandera.lamula.pe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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