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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2018

Por primera vez vemos nuestras guerras
El mapa de un mundo infernal

Tom Engelhardt
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Setenta y seis pases implicados en la Guerra contra el Terror de Washington

Abandon el avin Fuerza Area Two y, de repente, envuelto en secretismo, vol en un avin de transporte C-17 camuflado a la base area de Bagram, la mayor guarnicin estadounidense en Afganistn. Todas las noticias de su visita fueron retenidas hasta una hora antes de dejar el pas.

Ms de 16 aos despus de que una invasin de Estados Unidos liberase Afganistn, estuvo otra vez all para dar algunas buenas noticias a un contingente de soldados que participaba en una ofensiva. Ante una bandera de EEUU de ms de 12 metros de largo, el vicepresidente Mike Pence se dirigi a 500 militares estadounidenses elogindolos por formar parte de la mayor fuerza mundial para el bien, se vanaglori de los ataques areos de EEUU aumentados espectacularmente haca poco tiempo, jur que su pas estaba aqu para quedarse e insisti en que la victoria est ms cercana que nunca. Sin embargo, tal como lo hizo notar un observador, la respuestas de la audiencia fue apagada (varios soldados permanecieron con los brazos cruzados o con las manos tomadas en la espalda; aunque escucharon, no aplaudieron).

Pensemos en esto como apenas el ltimo cuento de hadas (no precisamente uno de los hermanos Grimm) geopoltico al revs, una historia para nuestra poca que podra estar comenzando: Hace mucho tiempo en octubre de 2001, exactamente, Washington lanz su guerra contra el terror. Entonces, solo un pas estaba en la mira, el mismo en el que ms de 10 aos antes, Estados Unidos haba librado una larga guerra por delegacin contra la Unin Sovitica, durante la cual haba financiado, equipado y respaldado a un importante conjunto de grupos fundamentalistas islmicos, entre ellos el de un adinerado joven saud llamado Osama bin Laden.

En 2001, tras esa guerra que ayud a que la Unin Sovitica empezara a transitar el camino hacia su derrumbe, Afganistn estaba en buena parte (aunque no completamente) gobernado por el Taliban. Osama bin Laden tambin estaba all encabezando un relativamente modesto grupo de seguidores. A principios de 2002, bin Laden huy a Pakistn; atrs quedaban los cadveres de muchos de sus compaeros y su organizacin al Qaeda casi desmantelada. Los supervivientes del derrotado Taliban pidieron que se les permitiera deponer las armas y regresar a sus aldeas; un malogrado proceso descrito vvidamente por Anand Gopal en su libro No Good Men Among the Living (Ningn hombre bueno entre los vivos).

Daba la impresin de que aparte de los vtores y, por supuesto, los planes para nuevas proezas todo haba acabado. Los funcionarios ms importantes de la administracin del presidente George W. Bush y el vivepresidente Dick Cheney eran unos soadores geopolticos de primer orden que no podan haber tenido ideas ms expansivas acerca de cmo ampliar ese xito a como seal el secretario de Defensa Donald Runsfeld apenas cinco das despus de los ataques del 11-S grupos terroristas e insurgentes en ms de 60 pases. Fue un argumento que el presidente Bush volvi a recalcar nueve meses ms tarde en un triunfalista discurso de graduacin en West Point. En ese momento, la lucha que ellos se haban apresurado sin modestia alguna a llamar Guerra Global contra el Terror todava era un asunto de un solo pas. Sin embargo, ya estaban trabajando intensamente en los preparativos para extenderla del modo ms sustancial y devastador que podran haber imaginado nunca con la invasin y ocupacin del Iraq de Saddam Hussein y la dominacin del centro petrolero del planeta que con toda seguridad le seguira (en un comentario que capt el momento con toda exactitud, Newsweek cit a un funcionario britnico cercano al equipo de Bush que deca, Cualquiera quiere ir a Bagdad; los hombres de verdad quieren ir a Tehern.

Con tantos aos que han pasado quiz no sorprenda como probablemente no sorprendi a los cientos de miles de manifestantes que se volcaron a las calles de las ciudades estadounidenses a principios de 2003 para oponerse a la invasin de Iraq que esta era una de esas historias a las que les cabe el dicho ten cuidado con lo que deseas.

Ver las guerras

Se trata de un relato que todava no ha acabado. Ni por asomo . Pera empezar, en la era Trump, la guerra ms prolongada de la historia de Estados Unidos la de Afganistn no hace ms que prolongarse. Estn esos nmeros de soldados estadounidenses en aumento; esos ataques areos que son cada vez ms; el Taliban controlando importantes partes del pas; los grupos terroristas con franquicia Daesh que se despliegan con creciente xito en la regin oriental; y, segn el ltimo informe del Pentgono, ms de 20 grupos terroristas o insurgentes en Afganistn y Pakistn.


Pensemos en esto: 20 grupos. En otras palabras, despus de tantos aos, la guerra contra el terror debera ser vista como un ejercicio permanente en el uso de la tabla de multiplicar y no solo en Afganistn. Despus de ms de una dcada y media que un presidente de EEUU hablara de ms de 60 pases como potenciales blancos, gracias al inestimable trabajo de un acreditado grupo, el Proyecto Costo de la Guerra (CWP, por sus siglas en ingls) del instituto Watson para los Asuntos Internacionales y Pblicos de la universidad Brown, al fin tenemos una presentacin grfica de la verdadera dimensin de la guerra contra el terror. El hecho de que tuvisemos que esperar tanto tiempo nos dice algo de la naturaleza de esta poca de guerra permanente.

 

 

La guerra de EEUU contra el terror en el planeta. Fuente: Proyecto Costo de la Guerra (CWP) *

El Proyecto Costo de la Guerra no solo ha elaborado un mapa de la guerra contra el terror en 2015-2017 (dado a conocer por TomDispatch en esta nota), sino el primer mapa de su tipo en la historia. Brinda una excepcional imagen de las guerras contra el terror llevadas adelante por Washington en todo el planeta: su amplitud, el despliegue de fuerzas de EEUU, las cada vez ms numerosas misiones de adiestramiento de fuerzas de otros pases, las bases estadounidenses que las hacen posible, los ataque areos tanto con drones como con aviones convencionales que forman parte de ellas y las unidades de combate de EEUU que ayudan en esa lucha (por supuesto, los grupos terroristas se han transformado y expandido notablemente como parte inherente del mismo proceso).

Una mirada al mapa nos dice que la guerra contra el terror, un conjunto cada vez ms complejo de conflictos interrelacionados, es hoy un fenmeno eminentemente global. Se extiende desde Filipinas (con su propia organizacin con franquicia Daesh que realiz una devastadora campaa de casi cinco meses en Marawi, una ciudad de 300.000 habitantes), atraviesa el sur de Asia, Oriente Medio, el norte de frica y penetra profundamente en frica occidental, donde hace poco tiempo murieron cuatro Boinas Verdes en una emboscada en Niger.

No menos sorprendente es la cantidad de pases afectados por la guerra contra el terror de Washington. Alguna vez, por supuesto, era solo uno (o dos, si el lector quiere incluir a Estados Unidos). En estos momentos, el Proyecto Costo de la Guerra reconoce no menos de 76 pases (el 39 por ciento de los existentes en el mundo) implicados en ese enfrentamiento de mbito mundial. Eso comprende lugares como Afganistn, Siria, Iraq, Yemen, Somalia y Libia, donde los ataques areos con drones o aviones pilotados son la norma y la infantera de EEUU (frecuentemente unidades de las Fuerzas de Operaciones Especiales) ha entrado en combate directa o indirectamente. Tambin comprende a pases en los que hay asesores militares estadounidenses adiestrando a fuerzas armadas locales o incluso a grupos de irregulares en tcticas antiterroristas u otros en los que existen bases militares determinantes en este creciente conjunto de conflictos. Como el mapa lo deja en claro, es frecuente que estas categoras se superpongan.

Quin podra sorprenderse que esa guerra haya estado devorando los dlares del contribuyente estadounidense a una velocidad que debera dejar pasmada la imaginacin de un pas cuya infraestructura est cayndose a pedazos? Otro estudio del Proyecto Costo de la Guerra publicado en noviembre pasado estim el costo de la guerra contra el terror (incluyendo algunos gastos futuros) ya haba alcanzado la astronmica suma de 5,6 billones de dlares. Sin embargo, recientemente, sin ir ms lejos, el presidente Trump que en estos momentos se encuentra intensificando esos conflictos tuite un guarismo aun ms sorprendente: Despus haber gastado tontamente siete billones en Oriente Medio, ya es tiempo de empezar a reconstruir nuestro pas! (en cierto modo, tambin esta cifra parece cuadrar con la estimacin del Proyecto Costo de la Guerra, que deca que el futuro pago de intereses de los prstamos para gastos de guerra probablemente agregar ms de 7,9 billones de dlares a la deuda nacional en la mitad del siglo).

No podra haber sido un comentario ms inslito de un poltico estadounidense, cuando en estos aos las declaraciones tanto acerca del costo econmico como humano de la guerra haban sido dejadas mayormente a pequeos grupos de estudiosos o de activistas. De hecho, en este pas, sobre la cuestin de la guerra contra el terror (extendida del modo que muestra el mapa) prcticamente no existe un debate serio respecto de su costo y sus resultados. Si el documento dado a conocer por el Proyecto Costo de la Guerra es de hecho, un mapa infernal, creo que tambin es el primer mapa importante de esta guerra jams publicado

Pensemos un momento en eso. Durante los ltimos 16 aos, nosotros, los estadounidenses, que financiamos este enmaraado conjunto de conflictos blicos con billones de dlares, carecamos de un mapa de las guerras que Washington ha estado librando. Ni siquiera uno. Aun as, algunos fragmentos de ese conjunto de conflictos en continua transformacin y expansin han estado regularmente en los medios de prensa, aunque raras veces en la primera plana (salvo cuando haba algn ataque terrorista perpetrado por un lobo solitario, en Estados Unidos o en la Europa occidental). Sin embargo, en todos estos aos, no ha habido un solo estadounidense que pudiese ver una imagen de este extrao y prolongadsimo conflicto blico cuyo final no est a la vista.

Esto en parte puede explicarse por la naturaleza de esa guerra. En ella no hay frentes ni ejrcitos avanzando hacia Berln ni flotas machacando con su artillera la patria de los japoneses. Tampoco ha habido, como en Corea en los primeros aos cincuenta, un paralelo que deba cruzarse o tras el cual se pudiera buscar refugio. En esta guerra no ha habido retiradas vosobles ni tampoco salvo la entrada triunfal en Bagdad, en 2003avances notables.

Incluso ha sido difcil situar geogrficamente los distintos bandos en pugna y, cuando eso ha sido posible como lo hizo el New York Times en agosto pasado, que dibuj un mapa de las regiones afganas controladas por el Taliban la imagen era farragosa y su impacto limitado. Por lo general, sin embargo, en estos aos, nosotros el pueblo nos hemos desmovilizado completamente, incluso cuando solo se trataba de hacer el seguimiento del interminable conjunto de guerras y conflictos armados que componen lo que llamamos la guerra contra el terror.

Elaborar el mapa de 2018 y ms all

Permitidme que repita este mantra: Una vez, hace casi 17 aos, era un pas; ahora son 76, y la cuenta sigue creciendo. Mientras tanto, hay grandes ciudades convertidas en escombros, decenas de millones de seres humanos han tenido que abandonar su casa, millones de refugiados han cruzado fronteras, se han desestabilizado cada vez ms territorios, algunos grupos terroristas se han convertido en marcas en importantes partes del planeta y nuestro mundo estadounidense contina militarizado.

Esta situacin debera ser considerada como una modalidad completamente nueva de guerra mundial eterna. Entonces, miremos una vez ms ese mapa. Y hagmoslo en el modo pantalla completa. Es importante tratar de imaginar visualmente lo que ha estado ocurriendo, ya que estamos ante un nuevo tipo de desastre, una militarizacin mundial como nunca la habamos visto. En la guerra de Washington no importan los xitos, desde aquella invasin de Afganistn en 2001 y la toma de Bagdad en 2003 hasta la reciente destruccin del califato del Daesh en Siria e Iraq (o, al menos, la mayor parte de l; en este momento, los aviones de EEUU siguen bombardeando y lanzando misiles en zonas de Siria): los conflictos no hacen ms que transformarse y dar vueltas.

Estamos en una era en la que las fuerzas armadas de Estados Unidos son el elemento principal con demasiada frecuencia, el nico de lo que acostumbraba llamarse la poltica exterior de este pas y en la que el departamento de Estado est viendo drsticamente reducido su tamao. Solo en 2017, las fuerzas de Operaciones Especiales estadounidenses se han desplegado en 149 pases, y EEUU tiene tantas tropas en tantas bases en cualquier lugar de la Tierra que al Pentgono le resulta imposible informar sobre el paradero de 44.000 de sus militares. De hecho, es posible que no haya manera de trazar un verdadero mapa de todo esto, pese a que el del Proyecto Costo de la Guerra es un triunfo informativo.

Mirando hacia el futuro, roguemos una cosa: que la gente de ese proyecto tenga mucho aguante ya que es sabido que en los tiempos de Trump (y posiblemente durante bastantes aos ms), los costos de la guerra no harn ms que aumentar. La primera asignacin presupuestaria de la administracin Trump, aprobada unnimemente por los dos partidos principales en el Congreso y refrendada por el presidente es pasmosa: 700.000 millones de dlares. Mientras tanto, los principales jefes militares y el presidente, intensificando los enfrentamientos armados en pases como Niger y Yemen, como Somalia y Afganistn, dan la impresin de estar en la bsqueda permanente de ms guerras.

Por ejemplo, sealando a Rusia, China, Irn y Corea del Norte, el comandante del cuerpo de infantera de marina, general Robert Neller les ha dicha hace poco tiempo a las tropas desplegadas en Noruega que se espera una fuerte lucha en el futuro, y agreg: Ojal est equivocado, pero veo guerra en el horizonte. En diciembre, el asesor en seguridad nacional, teniente general H.R. McMaster sugiri tambin que la posibilidad de una guerra (es de imaginar que sea nuclear) con la Corea de Kim Jung-un estaba aumentando cada da que pasa. Mientras tanto, en una administracin en la que abundan los iranfobos, el presidente Trump parece estar preparndose para romper el acuerdo nuclear con Irn, posiblemente en este mismo mes.

Dicho de otro modo, en 2018 y ms all, es posible que sean necesarios unos creativos mapas de varios tipos solo para empezar a ocuparnos de las guerras de Estados Unidos. Pensemos por ejemplo en una informacin reciente del New York Times de que unos 2.000 empleados del departamento de Seguridad Interior ya han sido enviados a ms de 70 pases del mundo cobre todo para prevenir ataques terroristas. As estn las cosas en el siglo XXI.

Demos la bienvenida entonces a 2018, otro ao de guerra eterna, y ya que estamos en tema, una pequea advertencia a nuestros lderes: dados los ltimos 16 aos, sed cuidadosos con vuestros deseos.

* Este mapa es el que el autor incluy en su nota original en ingls. Si el lector desea verlo ms claro y detallado puede hacerlo picando en: http://watson.brown.edu/costsofwar/files/cow/imce/papers/Current%20US%20Counterterror%20War%20Locations_Costs%20of%20War%20Project%20Map.pdf (N. del T)

Tom Engelhardt es cofundador del American Empire Project, autor de The United States of Fear y de una historia de la Guerra Fra, The End of Victory Culture. Forma parte del cuerpo docente del Nation Institute y es administrador de TomDispatch.com. Su libro ms reciente es Shadow Government: Surveillance, Secret Wars, and a Global Security State in a Single-Superpower World

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176369/tomgram%3A_engelhardt%2C_seeing_our_wars_for_the_first_time/#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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