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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2018

La revolucin de datos no debe olvidar a mujeres y nias

Jemimah Njuki
IPS


Las mujeres son la mayora en la pequea agricultura en frica. Crdito: Kristin Palitza/IPS.

OTTAWA, 10 ene 2018 (IPS) - Si hay un principio poltico que ha permanecido constante a lo largo de la historia es que la tenencia de la tierra implica poder, lo que es particularmente cierto, y a veces hasta doloroso, para las mujeres de frica.

En ese continente, las mujeres tienen muchas ms probabilidades de dedicarse a la agricultura que los hombres, y tambin son las que tienen menos garantas de derechos y suelen contar con pequeos terrenos y de menor calidad.

Como investigadora que estudia el papel del gnero en la agricultura, me gustara contribuir a hacer frente a las injusticias porque cuando los derechos a la tierra de las mujeres son slidos, la produccin aumenta, tienen mejores ingresos y ms poder de negociacin en el hogar.

Las investigaciones muestran que los derechos slidos implican otros beneficios, como mejor nutricin infantil y mayores logros de las nias en la educacin.

Pero a medida que profundizo en el tema, me encuentro con otra constante poltica, y es que la informacin es poder. Y una manifestacin de la crnica negligencia de mujeres en la agricultura es la falta de datos que las ayudaran a aclarar y hacer frente a las dificultades.

Por ejemplo, la Fundacin Bill y Melinda Gates lanz la Goal Keepers Initiative (Iniciativa de Guardameta), que realiza un esfuerzo concertado para rastrear el progreso para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU). Lo primero que hice al analizar el primer informe del programa publicado hace unas semanas, fue ir al Objetivo 5: Lograr la igualdad entre los gneros y empoderar a todas las mujeres y las nias.

Al analizar los indicadores de gnero, que incluyen la proporcin de mujeres con derechos a la tierra, me encontr varias veces con la frase datos insuficientes, en letras maysculas rojas!

Sin datos es imposible rastrear los avances ni identificar polticas e intervenciones que apunten a la igualdad de gnero. Para desarrollar soluciones, ya sea en torno a los derechos a la tierra o a los muchos otros desafos que deben afrontar mujeres y nias, necesitamos datos que subrayen los problemas actuales y evalen su impacto.

Un buen ejemplo de cmo los datos especficos por sexo impulsan el progreso est en la inclusin financiera.

Esos datos nos dan informacin sobre quin accede a qu productos, qu canaliza su uso y los brechas existentes. Ser conscientes de esos vacos es fundamental para superarlos, y esto es imposible sin datos discriminados segn hombres y mujeres.

En Ruanda, el uso de datos discriminados por sexo permiti apuntar a grupos excluidos del sistema financiero, mejorando as el ndice de inclusin de 20 por ciento, en 2008, a 42 por ciento, en 2012.

Un informe de Data2X, de la Fundacin de las Naciones Unidas, seala que cerca de 80 por ciento de los pases cuentan con datos discriminados por sexo sobre mortalidad, participacin en la fuerza laboral y educacin y capacitacin.

Pero menos de la tercera parte de ellos cuentan con estadsticas discriminadas en materia de sexo en empleos informales, de propiedad y gestin empresarial y de trabajo no remunerado ni recolectan datos sobre violencia contra la mujer.

La situacin hace que se tenga un panorama incompleto de la vida de mujeres y hombres y de las brechas persistentes, lo que limita el desarrollo de polticas y de programas que hagan frente a las desigualdades.

Un desafo clave para la recoleccin de datos est en la inversin. Se necesitan fondos para ello y conocer la situacin de mujeres y nias en diferentes mbitos como local, nacional e internacional.

Un estudio realizado en 2012 por la Divisin de Estadstica de la ONU, en colaboracin con comisiones regionales del foro mundial, muestran que de los 126 pases que respondieron, solo 13 por ciento tenan un presupuesto separado para contar con estadsticas precisas de gnero, 47 por ciento dependa de fondos ad-hoc o de proyectos y el restante 39 por ciento, directamente no tenan nada.

En 2016, la Fundacin Bill y Melinda Gates invirti 80 millones de dlares para mejorar la recoleccin de datos por sexo.

En Uganda, el estudio Medicin de Estndares de Vida del Banco Mundial colabora con la iniciativa Evidencia y Datos para la Igualdad de Gnero y la Oficina de Estadstica local para recoger y analizar los derechos de propiedad de los distintos integrantes del hogar.

Es til saber, por ejemplo, qu activos poseen las mujeres para desarrollar programas y polticas que beneficien tanto a ellas como a los hombres y que achican la constante brecha de gnero.

En el Centro de Investigacin y Desarrollo Internacional de Canad, apoyamos el registro de eventos civiles y vitales por sexo, como fecha de nacimiento y muerte, para contribuir a registrar el avance en indicadores como la salud sexual y reproductiva de las mujeres y la mortalidad infantil.

Todava no hay datos a escala global sobre cmo las mujeres son propietarios de tierras consuetudinarias.

Uno de los desafos es que las reglas, las normas y las costumbres que determinan la distribucin de tierras y recursos pertenecen a instituciones sociales como la familia, el parentesco, la comunidad, los mercados y los estados.

Por ejemplo, cuando visit Mal en 2012, particip en una reunin comunitaria en una aldea y presenci cmo el jefe local conceda derechos sobre unas tierras a un grupo de mujeres para que pudieran cultivar juntas y ganarse la vida. Pero no haba documento ni registro formal.

Sin esos datos, cuando se privatiza la tierra o se formaliza la tenencia, las mujeres suelen perder el control de esos terrenos consuetudinarios.

Por ejemplo, tras la independencia de Kenia, Uganda y Zimbabwe, durante el registro de tierras y la experiencia de formalizacin, la falta de datos y de consideracin de las mujeres en los derechos consuetudinarios hizo que los documentos quedaran a nombre del jefe de hogar, a menudo un hombre.

De esa forma, la autoridad sobre el uso, la venta y el control de la tierra qued en manos de los hombres, y las mujeres perdieron el derecho y el acceso que tenan antes.

Agencias internacionales y gobiernos deben comprometerse a invertir en la recoleccin de ms datos sobre mujeres y nias.

Achicar la brecha de gnero no solo es til para evaluar los avances hacia los ODS, sino para sealar qu intervenciones funcionan y qu es necesario hacer para acelerar los avances hacia la igualdad de gnero y el empoderamiento de mujeres y nias.

Lo que se mide importa y lo que importa se mide. Y las mujeres y las nias importan.

Traducido por Vernica Firme

Jemimah Njuki, especialista en agricultura, seguridad alimentaria y empoderamiento de mujeres y trabaja como especialista en el Centro de Investigacin y Desarrollo Internacional de Canad. Adems forma parte del Aspen Institute New Voices Fellow.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2018/01/la-revolucion-datos-no-olvidar-mujeres-ninas/



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