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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2018

Nuevas izquierdas, viejos prejuicios

Editorial Virginia Bolten


El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos
Antonio Gramsci


Las crisis del siglo XXI son mltiples y no estn solo vinculadas a la cuestin poltico-econmica. Una profunda crisis discursiva y simblica es el punto de partida para pensar por qu los movimientos de izquierda o las izquierdas no han logrado reinventarse. Si falta lnea poltica, falta tambin creatividad y, sobre todo, crece el prejuicio sobre la posibilidad de crear nuevas formas de hacer poltica. En el afn de mantener los logros, se pierde de vista el nuevo que debera ser resultado de las experiencias vividas en este espacio-tiempo.

Mientras avanza el movimiento de imposicin del orden dominante a travs de sus formas represivas y normalizadoras, crece en los movimientos de izquierda y en las que se definen como progresistas una construccin de subjetividad muy similar al de imposicin del orden. El rechazo o el no estar de acuerdo con las distintas tcticas de intervencin ms all de las diferencias en trminos poltico-estratgicos acaba por validar un proceso de aislamiento de las formas disidentes, y, muchas veces, culmina en la persecucin de pares en teora aliados en lo reivindicatorio. Este fenmeno termina, con ayuda de los medios de comunicacin, por crear lo que Mariana Galvani llama miedo encausado que, en el caso especfico de las protestas sociales, se traduce en el miedo que la violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado. Se construye la idea de que estas seran causadas por las formas ms radicalizadas de resistencia, como se necesitasen de los encapuchados tira-piedras para reprimir los reclamos legtimos del pueblo en un contexto de polticas de austeridad.

La capucha es poltica

Muchos son los movimientos de resistencia que, a lo largo de la Historia, construyeron sus identidades a partir del encubrimiento del rostro. Entre los ms emblemticos podemos citar el Movimiento Zapatista con sus pasamontaas y la resistencia del Pueblo Palestino a la ocupacin israel con sus Kufiyyas. La disputa de lo simblico es fundamental para actuar frente la ficcin y a la construccin de la verdad impuesta por los medios hegemnicos de comunicacin. No es solo una cuestin de preservacin de la identidad ciudadana con fines de seguridad, es tambin una respuesta a quienes miran a la gente cmo nmeros, no considerando sus existencias.

La capucha se transforma en todos los rostros. Es verdad que esta forma de construccin es distinta de la gran mayora de organizaciones en resistencia, no obstante deslegitimar las distintas formas de intervencin sera dar lugar al sentido comn en la interpretacin simblica. Es hacer coro con la idea de que si no debes nada, hay mostrar el rostro, no comprendiendo que el simple hecho de existir ya hace de algunos, endeudados y criminales bajo el sistema que los intenta someter.

Son indgenas que defienden su filosofa, nuestras tierras y sus ancestros; es el pueblo expulsado de sus tierras a travs del genocidio y que resiste al rgimen de apartheid. Pero tambin es un pueblo que resiste en contra la precarizacin, mercantilizacin de la vida y criminalizacin de la pobreza bajo el sistema capitalista.

Lo bueno y lo malo; los pacficos y los violentos

En los tiempos de hoy, tiempos de los monstruos, el desacato al autoritarismo, al orden y al conservadurismo se hace urgente. La idea de que lo bueno es pacfico y que el malo es violento aunque habra que problematizar sobre el concepto de violencia en espacios de resistencia guarda una forma superior y dominadora, por lo tanto tambin de poder y de juicio moral. Si hablamos de poltica subversiva y de su construccin simblica, la forma de percepcin de los cuerpos y sus comportamientos tienen mucho que decir sobre los objetivos a los cuales se pretenden alcanzar. La esttica de las protestas de 2001 en la Argentina, por ejemplo, es lo que se guarda en la memoria colectiva como lo rupturista respecto el orden establecido.

Llevando en cuenta el desprecio por los reclamos populares, la democracia de baja intensidad, o tal vez una dictadura con la cara del siglo XXI, ya que los procesos de golpe palaciegos por los cuales pasaron Paraguay, Honduras y Brasil desvelan una institucionalizacin del autoritarismo, nosotras desde Virginia Bolten preguntamos: No seran tiempos de hacer un nuevo movimiento sin prejuicios metodolgicos de resistencias?

Referencias:

BAEZA, Amapola Corts EL GIRO ESTTICO DEL PASAMONTAAS: Reflexin a partir del caso del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (19942014)

https://www.pagina12.com.ar/32248-cuanto-peor-estemos-peores-van-a-ser-los-discursos-del-miedo

Fuente: http://virginiabolten.com.ar/editorial/nuevas-izquierdas-viejos-prejuicios/ Nuevas izquierdas, viejos prejuicios

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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