Portada :: frica :: Sahara: 40 aos de exilio y lucha
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2018

El Gran Premio Mundial del Agua "Rey Hassan II" y el doble rasero en los foros globales

Pablo A. de la Vega M.
Rebelin


En marzo de 1997, en Marrakech, se realiz el Primer Foro Mundial del Agua, evento global copatrocinado por Marruecos, igual que otras cumbres donde la comunidad internacional ha mirado de reojo la causa saharaui. Hoy la monarqua alau premia los logros en cooperacin y gestin del agua.

Desde aquella fecha, se habrn realizado ocho foros que han sido acogidos por Marruecos, los Pases Bajos, Japn, Mxico, Turqua, Francia, Corea del Sur y el ltimo, previsto en marzo de este ao en Brasilia, Brasil. Todos ellos copatrocinados por los pases anfitriones, el Consejo Mundial del Agua y varias organizaciones de las Naciones Unidas, como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organizacin de las Naciones Unidas para la Educacin, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Desde su creacin, en 1996, el Consejo Mundial del Agua -una organizacin internacional con sede en Marsella, Francia, que acoge a un mixtura de miembros, entre los cuales se encuentran el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Mundial, la Organizacin de las Naciones Unidas para la Alimentacin y la Agricultura (FAO) y Petrobras- a travs de lo que denomina hidro-poltica activa, pretende actuar como enlace entre actores y tomadores de decisiones, en torno a temas crticos del agua.

tica y halagos del poder

En este contexto, el Reino de Marruecos crea el Gran Premio Mundial Hassan II, como un instrumento poltico, cuyos primeros beneficiarios - Mahmoud Abu-Zeid (Egipto) y Jerson Kelman (Brasil)- lo recibieron en el III Foro Mundial del Agua, en Kioto, Japn.

Paradjicamente, aos ms tarde, el tema especfico para la sexta edicin de este premio es fomentar la solidaridad y la inclusin para garantizar la seguridad hdrica y la justicia climtica. Tal parece que el trofeo, el certificado y los cien mil dlares que recibe el ganador se han convertido no slo en una valiosa estrategia de marketing poltico de la monarqua marroqu, sino en una verdadera atraccin para determinadas personalidades o instituciones que no tienen reparo alguno en recibir este galardn de manos de quien proviene. Sin duda alguna, la tica no es un valor a considerar cuando de halagos reales se trata.

Aunque, ciertamente, la historia nos demuestra que innumerables personalidades rechazaron honores similares en el mundo literario o acadmico, entre otros. Tan slo para recordar algunos ejemplos: el escritor y filsofo francs Jean Paul Sartre rechaz el Premio Nobel de Literatura en 1964, el general y diplomtico vietnamita Le Duc Tho procedi igual con el Premio Nobel de la Paz en 1973, el actor estadounidense Marlon Brando declin el Premio Oscar ese mismo ao y, recientemente, el economista francs Thoms Piketty rechaz la Legin de Honor concedida por el Gobierno de Franois Hollande, en 2015.

Todos argumentaron razones y principios ticos para no recibir reconocimientos provenientes del poder.

El agua, una cuestin de derechos

El debate global sobre la grave crisis originada por el abastecimiento insuficiente de agua y la progresiva demanda de la misma para cubrir sobre todo las necesidades humanas, proviene del seno de las Naciones Unidas.

Reconocer este hecho no significa desvalorizar las iniciativas, del Consejo Mundial del Agua, desde 1996; no obstante, es imprescindible visibilizar y fortalecer el enfoque sobre el agua como una cuestin de derechos humanos. Y es, precisamente, esa perspectiva que las Naciones Unidas ha promovido mediante los siguientes hitos: La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua (1977), el Decenio Internacional del Agua Potable y del Saneamiento Ambiental (1981-1990), la Conferencia Internacional sobre el agua y el medio ambiente (1992), la Cumbre de la Tierra (1992) y el Decenio Internacional de Accin Agua para la Vida 2005-2015.

En el mbito de los derechos humanos, la seal ms importante ha sido el reconocimiento explcito del derecho humano al agua y al saneamiento, por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, a travs de la resolucin 64/292, de julio 28 del 2010, en la que reafirma que el agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realizacin de todos los derechos humanos.

Aos atrs, en noviembre del 2002, el Comit de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales -rgano encargado de supervisar la aplicacin del Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales de 1966-, adopt la Observacin General N 15 sobre el derecho al agua. El numeral uno seala que el derecho humano al agua es indispensable para vivir dignamente y es condicin previa para la realizacin de otros derechos humanos.

En efecto, desde la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada en Viena, en junio de 1993, delegaciones de 171 Estados admitieron que todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y estn relacionados entre s y que la comunidad internacional debe tratar los derechos humanos en forma global y de manera justa y equitativa, en pie de igualdad y dndoles a todos el mismo peso.

Bajo este enfoque, es claro suponer que las condiciones extremas en las que vive el pueblo saharaui, tanto en el Shara Occidental como en los Campamentos de Refugiados en la hamada argelina, no slo son consecuencia de cuatro dcadas de ocupacin ilegal e ilegtima de su territorio, por parte del Reino de Marruecos, sino que responden a la inaccin e intereses del Consejo de Seguridad -en particular de los Miembros Permanentes-, que perpeta esta situacin anmala que viola sistemticamente los derechos humanos del pueblo saharaui, incluidos sus derechos econmicos, sociales, culturales y ambientales. Y, sobre todo, su derecho a la autodeterminacin reconocido en la Carta de las Naciones Unidas.

Libre determinacin y recursos naturales

Durante el examen del cuarto informe peridico de Marruecos sobre la aplicacin del Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales (PIDESC), en octubre del 2015, el Comit de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas recomend, primero, que el Estado parte adopte medidas para respetar los derechos de los refugiados saharauis a su regreso y, segundo, que garantice el respeto del principio del consentimiento previo, libre e informado de los saharauis para que puedan ejercer su derecho a disfrutar y utilizar plena y libremente sus riquezas y recursos naturales -incluida el agua-, de conformidad con el artculo 25 del Pacto.

De igual forma, el Comit de Derechos Humanos -otro de los nueve rganos que supervisan la aplicacin de los tratados internacionales de derechos humanos-, en noviembre del 2016, expres su preocupacin por los limitados progresos logrados en relacin con la cuestin de la libre determinacin del pueblo del Shara Occidental y por las informaciones segn las cuales el Estado parte no adopta todas las medidas necesarias para consultar al pueblo del Shara Occidental respecto de la explotacin de los recursos naturales en dicha regin.

Hace ms de una dcada atrs, la opinio juris de Hans Corell, Secretario General Adjunto de Asuntos Jurdicos-Asesor Jurdico de la Secretara General de la Organizacin, solicitada por el presidente del Consejo de Seguridad, en noviembre del 2001, y emitida en enero del 2002, en la que citaba las resoluciones de la Asamblea General -entre ellas las resoluciones 48/46, de 10 de diciembre de 1992, y 49/40, de 9 de diciembre de 1994- ya estableci que la Potencia administradora que prive a los pueblos coloniales de los Territorios no autnomos del ejercicio de sus legtimos derechos sobre sus recursos naturales... incumple las solemnes obligaciones que ha contrado en virtud de la Carta de las Naciones Unidas.

Por ello, no deja de llamar la atencin la estrategia poltica de la monarqua marroqu en este proceso global conducido por el Consejo Mundial del Agua, para intentar posicionarse como un actor relevante en la esfera de los derechos humanos.

Marruecos, adalid de los derechos humanos?

Para sorpresa del movimiento global de derechos humanos esta es la tesis que el Reino de Marruecos intenta posicionar entre la comunidad internacional, sin mayor xito por sus profundas contradicciones casa adentro. Los acontecimientos en Alhucemas son una muestra de ello.

Sin embargo, la monarqua marroqu lo hace de la mano de prestigiosos premios, generosas invitaciones a dirigentes empresariales y polticos e ingentes recursos econmicos que reparte entre sus aliados, amigos y gobiernos que no tienen reparo alguno en dar la espalda a los principios fundacionales de las Naciones Unidas a cambio de presuntas inversiones en sus pases.

Es as como en el tercer ciclo del Examen Peridico Universal (EPU), en mayo del 2017, Marruecos se ufan de haber albergado varios encuentros internacionales como la segunda edicin del Foro Mundial de Derechos Humanos, que tuvo lugar en Marrakech, en noviembre del 2014, bajo los auspicios del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Obviamente, a pesar del boicot proveniente de mltiples organizaciones y activistas de derechos humanos marroques, saharauis, europeos y de otras nacionalidades, que este foro tuvo que sortear.

Tambin cit el 22 perodo de sesiones de la Conferencia de las Partes en la Convencin Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climtico, otra de las cumbres mundiales que han contribuido a ocultar la realidad saharaui.

Mencion, adems, su participacin en la troika -junto a Bangladesh y Alemania- responsable de la dcima primera edicin del Foro Mundial sobre Migracin y Desarrollo, previsto para diciembre de este ao, en Marrakech. Un encuentro internacional ms, cuya sede causa enorme malestar entre los miembros del Foro Social Mundial de las Migraciones (FSMM).

Estas son algunas de las consideraciones que en su momento la monarqua marroqu y su diplomacia esgrimieron para crear un premio internacional que, adems, lleva el nombre de Hassan II, monarca alau responsable de la invasin militar del Shara Occidental, el 31 de octubre de 1975, y de la Marcha Verde, das ms tarde, el 6 de noviembre, y uno de los gestores de la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid, el 14 de noviembre, que consagraron la agresin militar contra el pueblo saharaui y el despojo de su territorio, con la complicidad del Reino de Espaa, los Estados Unidos de Amrica, el Estado de Israel, la Repblica Francesa y el Reino de Arabia Saudita.

Toda esta avalancha de acontecimientos tras desor o, mejor dicho, interpretar a su manera, la Opinin Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, del 16 de octubre de ese mismo ao, en la que se concluy de que los elementos e informaciones puestos a su disposicin no demostraban la existencia de ningn vnculo de soberana territorial entre el territorio del Shara Occidental [] y el Reino de Marruecos.

Desde aquella fecha, han transcurrido 42 aos y alrededor de 200 mil refugiados saharauis permanecen en el desierto argelino, en la mitad de la nada, mientras el Reino de Marruecos presume de su protagonismo ante la comunidad internacional como lder de los derechos humanos, incluidos los derechos econmicos, sociales, culturales y ambientales, entre ellos el derecho humano al agua.

Pablo A. de la Vega M. es coordinador de la Asociacin Ecuatoriana de Amistad con el Pueblo Saharaui (AEAPS) y Coordinador del Centro de Documentacin en Derechos Humanos Segundo Montes Mozo S.J. (CSMM).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter