Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2018

Meterse en Honduras

Luis E. Aguilar
Rebelin


El Partido Nacional, dos pilares

El pueblo hondureo se ha plagado de una gran victoria que se ve materializada en una nueva masificacin de los valores democrticos en todos los niveles sociales y la unin total en la protesta social. Todo esto se da en una plataforma mucho ms amplia de lo que se haba visto hasta ahora sobre todo desde el ao 2009. Las marchas y tomas, cacerolazos y sobre todo la construccin de una narrativa de cambio entre la poblacin se ha visto multiplicada exponencialmente en cuestin de semanas. Una gran ola de repudio hacia el dictador y su pequeo grupo de sostn se ha visto aumentar a medida se van cometiendo errores profetizados entre las filas del oficialismo raqutico. Unos crecen y otros decrecen, entorpecidamente intentan usar el autoritarismo a travs de la fuerza y la imagen de poder con mucha dificultad.

Sea cual sea el resultado hemos ganado, pues se ha avanzado desde las revueltas del golpe de estado en 2009 hasta hoy en muchas latitudes. La consciencia colectiva no deja de crecer y los eventos se esclarecen frente a los ojos de la poblacin, incluso de camadas y sectores reacios al cambio y enfocados en la poltica conservadora. Incluso ellos hoy han dicho basta. Por un lado la izquierda contempornea no ha dejado de mantener su nivel organizativo y va ganando poco a poco adeptos a la vez que su militancia va acumulando generaciones. Y por otro, las facciones anarquistas logran diseminar entre la poblacin un sentimiento de repudio a travs de la retorica anti-corrupcin y anti sistema. Esto a la vez que los sectores privilegiados que incluyen a los indiferentes y conservadores se ven carentes de un hilo conductor que los estabilice en el poder a largo plazo.

En este contexto existen dos pilares que mantienen al PN como un partido de envergadura aunque en estos momento el apoyo a JOH podra llegar a solamente el 15 % de la poblacin la definicin de nacionalismo debe rondar el 25%. El voto duro adems es bastante simblico pues bien manejado los puede llegar a constituir en una amenaza electoral en el futuro. Estos dos pilares son la mano dura sobre la violencia y los aspectos reproductivos en torno a la moralidad sexual. Despus de todo ms que los porcentajes o los nmeros de votantes el xito en la poltica esta determinado por la calidad y empuje de la construccin del discurso de un partido poltico.

El primer pilar es la mano dura en la implementacin de polticas de seguridad con empeo de las instituciones del estado dedicadas a ello. La sensacin que tiene el hondureo de a pie de que el gobierno esta luchando contra la delincuencia a travs del uso de la fuerza, pues es la manera ms inmediata a la cual puede depositar confianza. Un disparate total pues es de las mismas problemticas sociales, la pobreza, y la miseria dentro de su constitucin, de donde surgen los elementos que provocan el aumento de la violencia en el pas. Es una mano dura ridcula pues no es capaz de controlar la mnima crisis social y poltica. Un ejemplo es el dao de imagen que caus llegar a los 90 muertos por cada 100,000 habitantes en su mayora desaparecidos a mano armada en 2014. Antes esto lograron en termino de tres aos bajar a 56 muertos por esa misma cantidad en 2017. Un dato inicialmente otorgado como logro por la prensa internacional a JOH. Sabemos que es un fracaso pues Honduras, y sus dos ciudades ms grandes, Tegucigalpa y San Pedro Sula, continan siendo bastiones de la violencia mundial ubicndose en 5 y 2 ciudades ms peligrosas del mundo. En Honduras se vive bajo una calamidad social total, que adems es parte de una represin de guerra no declarada ante el evidente lavantamiento revolucionario que se viene encima con pasos agigantados. La violencia comn fue el antdoto anticomunista que los gobiernos norteamericanos sugirieron en remplazo de las guerrillas de durante la guerra fra. En el caos social controla quien tenga ms armas, y las armas, en este caso las tienen ellos.

La oposicin poltica podra ganar muchos adeptos que ahora son del PN si logra cuidadosamente edificar una narrativa adecuada en este sentido. La violencia no se acabar de inmediato pero si se puede controlar con la misma medicina que usan los radicales pues ellos han logrado una perdida total del control. Se debe usar mano dura pues procesos como depuracin policial y sobre todo reforma y bienestar social en las comunidades es algo muy difcil de lograr en corto plazo. El bipartidismo en Honduras ha logrado destruir el tejido social comunitario casi en su totalidad en aspectos transitorios y grandes partes de ese tejido, o sea grandes grupos celulares, se encuentran hoy en da completamente echados a perder. Nuestros enemigos (la embajada de EEUU, Israel y la derecha que les rodea), celebran eso, es parte de su propia expansin, el capitalismo del caos los mantiene apoderados de grandes actividades econmicas alrededor de la violencia al tiempo que controlan su oposicin poltica. Mientras tanto sta, deber crear hegemona en este sentido y todos esos tentculos para poder controlar la situacin. A pesar de la guerra, o quizs por sta, Nicaragua ha logrado mantener su tejido comunitario intacto, difundiendo paz y bienestar entre su poblacin aun en medio de un sistema capitalista decadente dadas las bases populares de su sistema poltico-asambleario.

Cuando hablo de capas de clulas echadas a perder me refiero a cientos de miles de jvenes emigrados o no que forman hoy en da parte de maras y crimen organizado. Esa evolucin puede ser frenada y controlada solo a travs, inicialmente, de mano dura y polticas de seguridad radicales. Estas polticas podrn ser cuestionables en los ojos de la izquierda. Por esa razn se debern constituir solidos ncleos de observacin de derechos humanos y polticas verdaderamente integrales para rehabilitar e integrar a estas masas de jvenes en la sociedad si as fuere posible. La izquierda poltica que hoy en da entorna los crculos de Mel Zelaya y el Bloque Popular esta virtualmente incapacitada para llevar a cabo esta tarea. De hecho este tema constituyo un eje meditico en las elecciones de 2013 que debito su campaa hacia el poder. En ese sentido la transicin hacia el poder en alianza permite estas condiciones y trae al escenario elementos que podran construir una narrativa adecuada hacia la solucin del problema, y sobre todo, el tema que aqu tratamos, atraer la confianza y la simpata de sectores populares que viven el da a da real de la calamidad de la violencia y que confan solamente en el uso de la fuerza bruta para librarse de ella misa, aun cuando todos sobemos estn siendo engaados, o que al menos no es sostenible.

Para estas tareas se debe observar experiencias en pases vecinos y lejanos, experiencias de pases similares como Guatemala o Ecuador, pero tambin en pases que han vivido ya a lo que queremos llegar como Nicaragua o Cuba. Venezuela creo las brigadas de Guardias Nacionales Bolivarianas (GNB) muy similares a las fuerza portuguesas republicanas (GNR) que han ayudado a diseminar la paz en las antiguas colonias portuguesas que se encuentran en conflictos polticos en los ltimos aos. Se debe cuestionar por qu razn ha fallado el PSUV/PCV en controlar el crimen organizado que es rampante y por qu razones no ha podido diseminar tranquilidad entre la poblacin al mismo ritmo con el cual su proceso de transformacin social va avanzando? Es un tema importante. La paz y tranquilidad no llegar a las comunidades si un pas no logra eventualmente crear equidad en todos los sentidos. Lo nico que podr hacerse es contener un malestar tapando el sol con un solo dedo pero esto eventualmente, como sabemos, y lo vemos todo el tiempo en Honduras, se desborda continuamente y es usando en contra del mismo pueblo por las elites antidemocrticas. Se necesita pues un plan de gobierno en este sentido, y realizado mucho antes que se pretenda llegar al poder para que las masas puedan sentir y analizar de que se trata este nuevo proyecto poltico. Las estructuras asamblearias podran traer ya algunos o varios de los elementos que aqu se discuten. No se ha profundizado lo suficiente con las propuestas de seguridad comunitaria, la seguridad nacional no es un tema completamente comunitario, lo es y no lo es pues al estado central le competen muchas cosas en este sentido. Otra cosa es que las directrices del Estado surjan del plan que ha sido redactado a travs de cultura asamblearia.

En ese sentido el rechazo al militarismo es un error, y resulta muy difcil corregirlo desde el punto de vista de las bases populares pues no existe conexin a simple vista entre el pueblo y los sectores mayoritarios desde donde emanan los reclutas de calle de las FF.AA. De esto podemos estar seguros pues existe conectividad social y simblica a la hora de entrar y reclutarse en el ejercito. Es por esta razn que en los acuerdos de paz de la ONU llevados a cabo posteriormente a la guerra fra uno de los temas ms importantes ha sido la participacin de las guerrillas en nmeros reales en los ejrcitos y cuerpos policiales, una negociacin muy determinante para el futuro poltico de los pases. Este proceso no ha ocurrido en Honduras pero si en El Salvador. En cualquier sentido todo intento de desprestigio de esta institucin por parte de la izquierda no har ms que empeorar su propia situacin real.

La oposicin al ver que el escudo total alrededor del presidente es nica y exclusivamente el ejercito no pudo adentrarse en ste para ejercer hegemona. Ocurri un silencio total. Se puso evidencia que Manuel Zelaya, habiendo sido expulsado el mismo en golpe, o siendo este mismo de convicciones de pinceladas anrquicas, no puedo establecer ningn contacto de peso dentro de las FFAA a la vez que Nasralla mostr cierto empuje y narrativa importante. Sin embargo, su circulo de asesoramiento tampoco goza de habilidades en este sentido.

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El segundo pilar es el que se relaciona al ordenamiento reproductivo en la sociedad, esto es la familia, la moralidad sexual. Mientras en el resto de mundo este tema no tiene mayor importancia en el continente americano ha adquirido una completa fuente de discordia debido en parte a la gran polarizacin poltica en EE.UU. y las influencias de las ONGs europeas. La derecha recalcitrante ha logrado remover este elemento de la pasividad total al caos total en las ultimas dcadas y en Honduras sobre todo en las ultimas dos dcadas. Se ha logrado obligar a todos los militantes y los partidos polticos a adoptar posiciones que muchas veces son incomodas pues traen consigo sistemas de valores familiares que a su vez son ensalsados por historiales polticos diversos. En este sentido los partidos deben adaptar posiciones claras y oficiales pero muchas veces no lo logran por falta de entendimiento del fenmeno.

El resultado en trminos electorales es que hoy en da grandes sectores poblacionales valoran mucho mas la moral que el bienestar econmico o la paz. Estn dispuestos a la guerra antes que vivir en libertinaje. Las iglesias protestante y catlica han delimitado su poder en este sentido con gran claridad. Esto ha sido muy fcil para ellos pues en la retorica de sus adversarios han entrado muy fcilmente los valores de la libertad sexual que relacionan con justica social. Es un elemento que esta enquistado entre grandes sectores de la izquierda desde hace muchos aoseste ltimo fenmeno tiene dos explicaciones elementales:

--- Por un lado, el comunismo de libro de texto otorgaba como libertad originaria a las mujeres el desprendimiento de todo lo que la iglesia haba impuesto sobre su comportamiento en el pasado. Se rompi en cuestin de segundos con un esquema social para entrar a otro en el momento que estallarn las revoluciones proletarias. Lo importante a resaltar es que en el momento que esto ocurri existan otros grandes factores que hoy en da no existen como ser 1) la ruptura total entre el hombre y la propiedad privada, o tambin 2) que en ese entonces (primera mitad del siglo XX) los anarquistas polticos participaban con menor divisin ideolgica sobre algunos temas. Este era uno de ellos.

--- Por otro lado, el hecho de las ONG internacionales, y por tanto presupuestos al desarrollo otorgados por gobiernos liberales de occidente, al trabajo de campo en este tema. Esto se da mientras en esos mismos pases no hacen mucha incidencia en el tema. Un claro ejemplo es Espaa que invierte presupuestos y energas en igualdad de genero para el tercer mundo mientras mantiene el primer lugar en femicidio o mientras su propia polica aparece en primera plana agarrando del pelo a mujeres demcratas y tirndolas por escaleras. Espaa propone las polticas de igualdad de genero y de derechos a las poblaciones LGTB ms modernas del planeta pero deja a medias su implementacin real. Es un pas que se ha vuelto experto en prender un fuego que luego se convertir en nada ms que humo. No por nada es un sistema cuya roca madre es el franquismo y el cual, para maquillarlo, ha dado las mayores aparentes libertades sexuales en un tiempo record a su poblacin para despus mantener uno de los regmenes menos democrticos del mundo. El capitalismo otorg ciertas libertades y derechos a las mujeres pero a expensas de que?, De todas formas pensamos que esos avances fueron/son necesarios pero en temas como el aborto, el control natal, y la constitucin de la familia se ha pasado y les ha robado de la mano el discurso a las feministas.

Todo esto provoc que el movimiento social naciente del golpe de estado de 2009, el cual es a la vez base social y pilar de construccin narrativa de los partidos y alianzas que de l nacen, se este equivocando en uno de los temas ms contundentes para la poblacin hondurea.

Tan solo das antes de las elecciones de 2013 la familia Zelaya apareci declarando que estaban en contra del aborto y del matrimonio entre parejas de mismo sexo, mientras su oposicin poltica estaba aos luz ya penetrado en los esquemas electorales de sus votantes y sobre todo de los votantes sin partido. El tema de los derechos sexuales ha resultado ser un tema de militancia, radicales en ambos bandos se debaten mientras la poblacin observa, sin ser parte de ello, pero toma sus decisiones polticas de acuerdo en gran parte a quien mantiene sus consideraciones personales mas resguardadas.

La alianza poltica, y no digo Libre pues es en este sentido es casi un caso perdido, debe pronunciarse en cuanto pueda y en cuento haya hecho un proceso de anlisis adecuado sobre estos temas. Se debe aprender en no caer en las trampas de la derecha extrema, que adems viene con know how forneo, y puesto en practica en muchos pases y circunstancias. Los polticos de vanguardia deben tomar la misma posicin de los conservadores hondureos en cuanto al uso de pldoras anticonceptivas, el aborto, y otras intervenciones del Estado sobre los cuerpos de la mujeres, el cambio de sexo o los derechos del colectivo LGTB pues no es el tema con el cual quieran discutir y meterse en conflicto o debate, es un debate perdido pues no contiene vas de escape posibles. El solo hecho de aceptar entrar en ese debate ya es una perdida para la izquierda. Son arenas movedizas. La izquierda debe en este sentido abogar por el respecto a los derechos humanos bsicos de las personas y sobre todo el derecho a la vida de mujeres, y hombres sexualmente diversos. No pueden ir ms lejos de eso. Hacerlo es un error poltico que tiene mas impacto de lo que creemos.

Por otro lado, el inters de la clase trabajadora, que constituye la gran mayora de la sociedad hondurea hoy en da, no es tener derecho a pldoras, ni poder abortar, pues cmo va a mantener un embarazo una mujer si ni siquiera puede alimentarse, si ni siquiera tiene acceso a servicios pblicos de calidad. Estamos a aos luz de lograr cualquier avance que nos lleve a problemas de otra naturaleza. Las mujeres de clase media que tengan o sientan este tipo de problemas debern acudir a mtodos preventivos propios y naturales, o viajando a pases extranjeros pues s se lo pueden permitir en muchos casos. Pero luchar por estas cosas mientras la poblacin muere de hambre, mientras el pas se derrumba en pedazos es un error fatal y una trampa postmoderna que constituye una gran victoria de la derecha al menos en las condiciones hondureas van ganando en creces.

El movimiento popular proletario hondureo debe reconocer que el trabajo en alianza le conviene ms a sus propios intereses que permanecer aliado nicamente con el partido Libre, que es al fin y al cabo un partido de mayora liberal. Se ha visto en la actual crisis poltica y se ha visto a lo largo de estos ocho aos. De hecho, a pesar de que mucha gente ha ido a las calles en contra de la reeleccin de JOH, la clase trabajadora aun no toma partido ni dominancia absoluta en ningn terreno, se mantiene cautelosa observando a la vez que acumula adeptos y continua en un proceso creciente. El candidato del partido Liberal, Luis Zelaya, ha orgullosamente declarado que l no es parte ni de la derecha radical ni de la izquierda anarquista. Se refiere a Libre y no a la alianza.

Libre ha terminado siendo manipulado por conveniencias ideolgicas muy adecuadas para la continuidad del statu quo. Ha fallado en entablar alianzas con la iglesia catlica, con la cual se mantiene en una pelea constante sin sentido. Ha fallado en entablar alianzas dentro del ejercito, un elemento que se maneja claramente desde las oficinas de la CIA en la embajada. Para los EE.UU. la fuerza militar lo es todo y es demasiado evidente que la imagen e identidad sobre esta institucin que tienen los hondureos ha sido forjada a rajatabla por los manuales actualizados del gobierno de Estados Unidos. El antimilitarismo corre hoy en da por las venas de la izquierda. Es casi un panfleto de lucha contraproducente. En este sentido es tambin el clero quien mantiene control sobre el tipo de discordia que desea establecer con la izquierda poltica y no al contrario. Observamos que con demasiada frecuencia en Honduras, acontecimientos paralelos construyen una pila de discordia entre el clero-eclesistico y los mandos militares altos del ejercito y el resto del pueblo, un embudo que parece continuar en picada en contra de los intereses de la mayora del pueblo hondureo.

El rgimen se mantiene nica y exclusivamente por sus pilares al interno de los poderes fcticos. Se le han escurrido de las manos las masas, el discurso, la cara y muchas cosas ms. En la democracia de Centroamrica ha pesado ms eso que los votos. Tanto que es inevitable que la derecha se arriesgue a jugar sus piezas ms peligrosas. Lo hace porque sabe que el peso de la construccin de la narrativa poltica, y de cuan enraizado est el pensamiento de un movimiento de masas, es un factor muy determinante al momento de derrotar al adversario. Este esquema decisivo les podra traer costos muy grandes, sobre todo porque el pueblo ha reaccionado y ha identificado claramente quienes son los verdaderos enemigos de la democracia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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