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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2018

El libro de Trump y la democracia de espectadores

Aldo Torres Baeza
Rebelin


Se dijo que la red digital inauguraba un nuevo modo de entender la democracia. Se dijo que toda la informacin estara ah, a la vista del pblico, a un click. Naci la sociedad de la trasparencia. As le llaman. Se basa en un principio: como todos desnudan su vida, todos tienen la facultad de pedir y analizar los datos del otro. La trasparencia se exige. El secreto es un obstculo para la comunicacin. Es peligroso. Los psiclogos estudian a quienes no se muestran en Facebook. El secreto tambin es patolgico.

Se acaba de lanzar un libro sobre Donald Trump, Fire and Fury: inside the Trump White House. El nombre es sugerente. La trasparencia huele un nuevo escndalo pblico: Donald Trump posee problemas psicolgicos, se dice. Frente al libro, la trasparencia no adquiere la forma de exigencia poltica, es decir, de un juicio respecto a los problemas de la democracia como mtodo de eleccin y las facultades (psicolgicas, en este caso) de quienes optan a los cargos pblicos, sino que va al punto culmine del asunto, al ms visible: que el tipo est o no est loco.

Se basa en un principio legtimo: quien busca estar en el espacio pblico queda automticamente expuesto al juicio pblico. Pero ese juicio, necesario, se est convirtiendo en crucifixin digital, donde la participacin adquiere la forma de queja, de reclamo, de grito. En la trasparencia se alternan los objetos de escndalo, pero no se mueve la estructura que sustenta el modelo. Se busca desenmascarar al ser individual, en este caso a Trump, pero no las condiciones que permitieron que se instalara como presidente del pas ms poderoso del mundo. La trasparencia no cuestiona el proceso, pero si se escandaliza frente a los productos. Va a la forma.

La sociedad de la trasparencia y el desnudamiento digital est dando paso a una democracia de espectadores. Un politlogo asemejaba las elecciones de representantes pblicos a la compra de un bien, donde el voto reemplaza al dinero y el candidato al producto. El espectador consume democracia. Se limita a la compra del bien. O sea, a comprar candidatos mediante su voto. Michelle Bachelet comienza su descenso, su escndalo, cuando se sabe de los negocios de su hijo. Es decir, se le responsabiliza (en un principio) por no cumplir los estndares de una buena madre que exiga el pblico, no por su gestin poltica. Alguien por ah dijo que la poltica es la farndula de los feos. Y tena razn.

Hay un tema de fondo. La nocin tradicional de un poder jerrquico y centralizado est dando paso a un poder lateral, normalizante, invisible, quirrgico. Un poder que opera rechazando las alternativas sin ofrecer alternativas. Es ms profundo que el biopoder de Foucault, es un psicopoder. En esa nocin del poder, el fracaso del ser humano es siempre individual, nunca del poder que sustenta el sistema; los pobres son pobres porque son flojos. En este contexto, el sistema no se objeta, pero si el candidato, es decir, la cara visible del poder. La rebelin contra el poder se basa en el escndalo, pero no el juicio a cmo opera. Es un poder mucho ms inteligente y sutil. Entre otras maniobras, hace creer al pblico que puede participar comprando candidatos y repudindolos digitalmente. Es decir, los hace participes del sistema. Los integra. Y nadie buscara destruir las bases de algo en lo cual participa. La red digital, hoy, es otro mtodo de control psicolgico.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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