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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2018

Hiptesis tcticas para discutir nuestra situacin

Javier Ziga
Revista Posiciones


Las siguientes notas representan un bosquejo, hiptesis preliminares orientadas a enfocar una discusin: cuestiones de tctica y sus posibles perfiles. Al mismo tiempo, expresan una discusin interna en La Savia, que sigue abierta y en polmica, por tanto, necesariamente en movimiento. No son afirmaciones definitivas. Sin embargo, es una decisin colectiva el hacer pblicos algunos planteamientos, ponerlos a disposicin para quienes quieran discutir e integrarlos en sus anlisis. Enumero, simplificados, los principales argumentos.

1- Es vital comprender que hoy asistimos a un doble proceso poltico. El primero: el debilitamiento del pacto transicional como dinmica que ha reactualizado y abierto la posibilidad de disputa por la hegemona, es decir, por aquellos grupos que efectivamente encarnan la direccin poltica de la sociedad. Un debilitamiento que no slo fisura la cohesin que aglutina a los grandes grupos econmicos y fuerzas polticas desde los acuerdos que tomaron por el fin de la Dictadura en los ochenta, sino que tambin distancia cada vez ms a estas fuerzas de quienes alguna vez fueron sus bases sociales de apoyo y legitimacin. Pero no se trata en realidad de torpeza o pura mala voluntad de su parte: es el carcter que asume en Chile la acumulacin de capital. El peso de la renta de los recursos naturales y la exportacin, la influencia del capital financiero, las formas precarias de organizacin del trabajo, etc. Estas no son consecuencias simplemente, sino condiciones indispensables de acumulacin, por tanto, un marco permanente desde el cual se desenvuelve la poltica en el pas, un consenso asumido tcita y en algunos casos explcitamente: que ninguna de esas condiciones cambie, es preferible lidiar constantemente con sus consecuencias.

2.- Sin embargo, un segundo proceso se refuerza con el primero: la aparicin de un espacio antineoliberal, enmarcado y producido por la tendencia general a la realineacin de fuerzas en disputa por la direccin poltica de la sociedad. Emergen en ella, como productos de las condiciones de acumulacin de capital en Chile e indisociables entre s, conflictos asociados a la precariedad laboral, a la ausencia de seguridad social (previsin, salud, educacin), deterioro ambiental, recrudecimiento de la violencia de gnero, etc., los cuales, con ms o menos agudizacin, tienden a aparecer permanentemente en la agenda poltica. Algunos de ellos posibilitan el surgimiento de movimientos poltico-sociales de envergadura, permitiendo con ello el perfilamiento de un sujeto de transformacin, su emergencia, aunque no [necesariamente] su organizacin. Este es, a mi juicio, uno de los puntos cruciales de la situacin: cmo organizar estas fuerzas, cmo ocupar el espacio antineoliberal y constituirse al menos en una fuerza capaz de disputar la direccin poltica de la sociedad? Cmo pasar de una subjetividad de descontento an germinal a la orientacin de esa rabia en un sentido que afirme la necesidad de otra sociedad?

3.- Si admitimos que hoy se forma una nueva izquierda, tributaria de los dos procesos antes descritos, podemos decir que esta se configura en relacin a una disyuntiva de proyeccin estratgica: se recompone una alternativa de socialdemocracia, fundamentalmente integrada al rgimen poltico (aunque pueda a la vez impugnarlo) o se contribuye a la emergencia y organizacin de un bloque histrico de fuerzas con capacidad de ruptura poltica (anticapitalista)? Si bien es cierto no se trata de clasificaciones puras, permiten establecer dos criterios estratgicos que organizan la actividad poltica. Ambas se localizan en el espacio antineoliberal, pero lo proyectan de modos distintos. Por qu estar en el movimiento No+AFP? Qu significa estar, para unos y otros? Cul es el papel y orientacin de los conflictos por educacin? Cmo caracterizar la situacin de la lucha ambiental? Cmo y dnde identificar los factores sociales que reproducen de manera permanente la violencia de gnero? En definitiva, les cruza la respuesta a cmo determinar el vnculo de la accin poltica con los procesos histricos en que nos ubicamos: se trata de convencer a la sociedad civil, construir all hegemona para abrir procesos de democratizacin en el Estado? Reconocer al capital como fuerza organizadora de la vida social y apostar por tanto a una poltica de expropiacin y control de esa fuerza por parte de la clase trabajadora? Cmo se organiza un sujeto y, sobre todo, para qu y por medio de qu impulsa su prctica poltica? Cmo se incide en la agenda poltica y con qu propsitos de corto y largo plazo? Se impugna slo para destrabar enclaves autoritarios, desenmascarar o tambin para superar las lgicas intra-institucionales e intra-elitarias? Si se apuesta a organizar la emergencia de un sujeto en perspectiva anticapitalista, puede tambin valerse de la creacin de sus propias instituciones para acrecentar su capacidad decisional? Es excluyente de la ocupacin de funciones en el Estado, ms all de la lucha por reivindicaciones? Preguntas a debate, pero urgentes de volver a situar para esclarecer su contenido estratgico.

4.- Ha caracterizado a la izquierda de intencin revolucionaria una poltica desplegada por sector de la conflictividad social, multisectorial. Fue una especie de virtud que encarn cierta potencia, en tanto que las fuerzas de izquierda tradicional ya no pueden (o no pudieron) ofrecer respuestas programticas, estratgicas y organizativas mediante un modelo global, como s lo era, por ejemplo, en tiempos de la poltica previa a 1973. En gran medida, porque estas fuerzas asumieron desde mediados de los ochenta hasta hoy el programa histrico organizado en Dictadura. Pero, a pesar de ello, la poltica de izquierdas requiere hoy formas generales de organizar su accin. El manifiesto agotamiento de los referentes sectoriales en donde participa la izquierda es expresin de ello. Es inefectiva una poltica parcelada para una realidad que es unitaria, se requieren por ellos respuestas globales. Hoy los polos de agrupamiento poltico FA, centro-izquierda, centro-derecha, derecha radical, etc.- estn lejos de organizar su actividad nica y centralmente por sector. Eso es lo que est cambiando en relacin a aos atrs. Un solo referente poltico se pronuncia sobre diferentes conflictos de la sociedad, no cada conflicto de la sociedad se pronuncia desde referentes distintos. Este pareciera ser el carcter que asumir la poltica los prximos aos. Su importancia principal es que as es como construirn su poltica de comunicacin de masas: habr una disputa por respuestas globales, aunque, para matizar, en clave de visiones de sociedad y no como alternativas de sociedad. Las fuerzas de ruptura anticapitalista deben asumir esta segunda tarea, por lo mismo, reconocer que la poltica organizada slo multisectorialmente tiene cabida en relacin a grupos que no tienen la capacidad ni la intencin de actuar globalmente. Expresa por tanto una falencia que no podemos seguir reproduciendo. La realidad conflictiva es parte de un solo movimiento, no tiene mrito alguno volver a juntar lo que es separado slo en las cabezas de la izquierda. Poltica unitaria y global, encarnada por un bloque histrico de fuerzas de ruptura anticapitalista.

5.- No obstante, las posibilidades de este bloque histrico son an bajas. Hablamos todava de un germen. No es un exceso sostener que, en trminos polticos, a lo que debiesen apuntar las fuerzas de intencin revolucionaria es a ocupar un lugar dentro de la dinmica de realineacin de fuerzas polticas. El medio: la movilizacin a travs de un programa mnimo surgido desde el espacio antineoliberal, que sirva al mismo tiempo como forma de integrar ms sectores que actualmente tienen modalidades desiguales de participacin poltica hacia polticas revolucionarias (rupturas) y, simultneamente, incida en el conjunto de actores polticos haciendo pesar los intereses del pueblo trabajador, es decir, haga efectiva la capacidad de decidir sobre asuntos sociales de relevancia. Romper con la marginalidad e inercias heredadas. Ser una nueva izquierda. Transformar nuestra poltica.

6.- Proponemos tres ejes para desarrollar una tctica de izquierda anticapitalista:

6.1 Maduracin de las organizaciones del pueblo. El elemento central es la construccin de una fuerza con capacidad poltica pero fundamentalmente enraizada en la sociedad, basificada en todos los niveles de la sociedad civil. Construir organizacin donde no la haya, fortalecer y proyectar donde ya exista. Integrar ms sectores del pueblo trabajador a la actividad poltica, ampliar la base social en conflicto y pasar de un descontento larvado con los efectos del neoliberalismo hacia la visin de que ya no es posible seguir viviendo as y se necesita, por tanto, otra forma de vivir en sociedad. Los dos puntos centrales que nos permitirn avanzar en esta direccin son: i) movilizacin a partir de reivindicaciones y orientar el despliegue con la voluntad de hacerlas efectivas. Hay que luchar para ganar, aunque sean conquistas parciales y en el marco de la sociedad capitalista. Lo importante de esta perspectiva es que integrar sectores a la poltica y tender a disolver la distancia que se produce entre esta y la actividad reivindicativa de la clase trabajadora ii) hay que hacer efectiva esta voluntad, realizarla. Lo que estar en disputa en esta dinmica, ser el contenido, la proyeccin (si abre paso a otras reivindicaciones o incluso a un cuestionamiento de fondo de la estructura social que impide la realizacin de la demanda) y el defender la conquista parcial. Ninguna institucin estatal garantiza por s misma que las ganadas que obtengamos prevalezcan o se efecten en el sentido que deseamos, para eso la fuerza del pueblo trabajador debe hacerse efectiva como medio de presin y radicalidad. Porque no sirve llamar a movilizar al pueblo trabajador por motivos abstractos, que se vean lejanos o incluso irrealizables. Si no hay voluntad siquiera de integrarse a la lucha poltica para defender sus condiciones de vida, difcilmente se est disponible para otras iniciativas, que generalmente nos deja a la mayora de los grupos de izquierda revolucionaria como simples grupos sobreideologizados.

Hemos planteado en otro lugar el entramado poltico-social que proponemos para tejer redes y organizaciones del pueblo. Su propia institucin poltica. Propusimos un entramado compuesto por:

  1. Organizaciones sociales de base: su objetivo es propiciar el encuentro, coordinacin para tareas puntuales, sistematizar experiencias, organizar y movilizar una localidad, pelear, etc.
  2. Frentes Sectoriales: se refiere a sector en tanto a que da cuenta de las reas en conflicto debido al desarrollo capitalista, operando como un criterio ordenador de la disputa y orientando hacia una visin unitaria de la clase trabajadora, pues son sectores de un mismo sujeto poltico, no distintos sujetos que luego deben unirse. Cumplen cuatro funciones diferenciadas. Uno, contribuyen a la convergencia de las fuerzas de cambio en torno a un quehacer concreto surgido del conflicto. Permite organizar desde ah. Dos, interpela a actores especficos, dando un rostro a quienes sostienen la explotacin, y moviliza en funcin de ello. Tres, se orienta por elementos programticos embrionarios que permiten impulsar entre las masas elementos anticapitalistas que sean respuesta a las situaciones de precariedad. Cuatro, moviliza, activa, llaman a la ampliacin de la base social en conflicto.
  3. Organizaciones polticas: es una intermediacin, una continuidad entre el partido y la clase, se dirige a las masas. Se orienta al desarrollo de la lucha de masas y la profundizacin programtica, es decir, es un instrumento de orientacin y direccin poltica que se diferencia de las otras dos formas de organizacin en que debe poseer cohesin poltico-ideolgica y, por lo tanto, asumir una tctica y un programa que defina principales objetivos.

Pero este diseo, que a pesar de sus deficiencias y potencialidades, pensamos que hay que seguir desarrollando, es indispensable para la tarea de construccin de una fuerza social surgida desde los espacios de base hacia la lucha poltica general. Tampoco pensamos que sea posible ni deseable en este contexto la idea de construir El Partido. No es posible pues por ms voluntad que se tenga al respecto, carecemos de la capacidad suficiente para unir los distintos destacamentos revolucionarios, e incluso si esto fuera posible, estos no tienen un enraizamiento significativo entre la vida social del pueblo trabajador y estara lejos de que se volviera su partido. Tampoco creo que sea deseable, en tanto que necesitamos pluralidad de planteamientos, organizaciones, referencias, tendencias. La carga estalinista que acompaa la nocin de partido en singular muchas veces termina por condenar la diferencia y encubrir el dogmatismo autoritario ms rancio al interior de las organizaciones. Sin embargo, se necesita efectividad poltica, accin conjunta desde las organizaciones de izquierda. Para ello proponemos como elemento tctico la confeccin de un referente poltico de masas.

6.2 El fundamento del referente es avanzar en una poltica unitaria que, como planteamos anteriormente, sugiera al resto de la sociedad un proyecto de sociedad, proponga respuestas globales sobre los diversos aspectos conflictivos que se presentan en sociedad y lo haga desde el punto de vista del pueblo trabajador. Para ello debe impulsar una comunicacin poltica de masas, que dispute y oriente el sentido comn de las masas trabajadoras, como parte de ellas, no como un ente exterior, sino produciendo una cultura comn, resaltando una experiencia de clase compartida que busque la identificacin en nuestras diferencias. Hablar con sencillez sobre las tareas que se avecinan, sobre cmo un problema puntual del pueblo trabajador se conecta con otras clases sociales, con el capital, las relaciones mercantiles, etc. Por qu los mensajes hiper-radicales no hacen sentido, no movilizan a las masas? Es simplemente porque no entienden o viven engaadas, como paternalistamente se dice, o es porque esos mensajes hiper-radicalizados en verdad ya no encarnan ninguna potencia revolucionaria y slo reproducen su condicin marginal respecto de la poltica? Tendremos al menos cuatro aos a la derecha hablndole al pas, y otros grupos que tambin lo harn con nfasis. Si no salimos a contrarrestar eso con una poltica de comunicacin de masas es muy poco probable que espontneamente surja la idea de actualidad de la revolucin, sobre su necesidad y las tareas para organizar una fuerza anticapitalista. Un referente poltico de masas es un espacio compartido, un polo anticapitalista que no pretende abarcar a toda la izquierda revolucionaria ni resolver el problema de su unidad. Aparece como respuesta al debilitamiento y fragmentacin de la poltica multisectorial. Su objetivo es aportar a converger un embrin de bloque histrico con elementos programticos mnimos, componentes tcticos compartidos y sobre todo combatir el sectarismo y dogmatismo con el que algunos sectores de izquierda reproducen su desvinculacin estructural respecto a las masas trabajadoras. Un referente comn flexible y que al mismo tiempo que se dirija a interceder entre las principales fuerzas polticas del pas y se oriente a actuar entre las bases sociales. All tenemos mucha experiencia. Este polo anticapitalista tiene mayores posibilidades de constituirse desde fuera del FA que dentro (como nos han sugerido), dado que a pesar de que el FA ha acogido demandas sociales, mayoritaria y hegemnicamente sus vnculos orgnicos no estn en las organizaciones que impulsan esas luchas. Por ms que digan lo contrario, lo que han buscado hacer es aterrizar un pacto electoral, no desplegar una fuerza articulada del pueblo trabajador ni impulsar su actividad poltica independiente. Mantienen en el centro la lgica despolitizante de delegacin-representacin y utilizan sus bases sociales como mecanismo de legitimacin en el marco de la poltica elitaria. Hay grupos y tendencias que estn en contra de ello, pero no son quienes conducen. Tampoco hay una alternativa para las izquierdas radicales, lo que hace inviable pensar ms all del FA. No puede ser que a las fuerzas de izquierda se nos aparezca siempre ms viable acercarnos al polo que busca izquierdizar el centro poltico que construir una fuerza popular, independiente y anticapitalista.

6.3 Lnea de apertura y movilizacin electoral [en municipales]. No pensamos que las elecciones mermen la emergencia de procesos revolucionarios. Mientras no ocupen un papel central (electoralismo) ni nieguen que la nica fuerza capaz de impulsar una poltica radical sea la clase trabajadora. Muchas veces la izquierda entra en el crculo sin salida prctica al decir no nos oponemos por principio a las elecciones, pero no hay condiciones, sin siquiera plantearse qu condiciones son esas, operando como una negacin de facto a esa posibilidad. Una poltica de apertura electoral no es abrirse en cualquier caso y a cualquier costo, slo debiera ser impulsada all donde pudiera acrecentar nuestras fuerzas (al menos en las municipales), asumiendo los riesgos que implica y lidiando contra toda tendencia a descuidar el trabajo de bases y de lucha. Hay algunos puntos en los que una poltica de apertura y movilizacin electoral pueden contribuir a fortalecer las perspectivas anticapitalistas del pueblo trabajador y desarrollar una alternativa que pueda al menos pensar disputar la hegemona social, la direccin poltica del pas en el mediano plazo:

  1. Difusin de elementos programticos en el marco del despliegue de las candidaturas.
  2. Integracin y trabajo conjunto de organizaciones en funcin de un elemento tctico compartido y con objetivos especficos.
  3. Preparacin de una plataforma de polticas y programas de desarrollo local [acercarnos a pensar y desplegar una poltica de gestin local con recursos del Estado, que son en realidad productos del trabajo social que tenemos que recuperar].
  4. Ampliacin del radio de accin poltica, contribuir a superar el aislamiento, usar la excusa de las elecciones para tejer redes poltico-sociales en las comunas.
  5. Si se llega a obtener un puesto, sera factible combinar elementos de institucionalidad estatal con las organizaciones creadas por el pueblo trabajador y poner las primeras en funcin de las segundas.
  6. Las elecciones estarn puestas en funcin de una poltica anticapitalista, aprovechando como motor subjetivo el llamado espacio antineoliberal y como soporte organizativo los conflictos y las respuestas programticas que estos posibilitan.
  7. Permiten acumular fuerzas, sobre todo desde un diseo que va desde las organizaciones de base, los frentes sectoriales, las orgnicas polticas y teniendo como otro momento ms las elecciones y la proyeccin que dan tanto obtener buenos resultados como conseguir un cargo.
  8. No hay que desconocer lo til que podra ser la utilizacin de recursos provenientes de la eleccin y al mismo tiempo el pie que dan algunas herramientas institucionales para emplearse como medio auxiliar de las luchas sociales.
  9. Servir al mismo tiempo para develar el carcter, lmites y posibilidades que dan las instituciones estatales. El emplear recursos e instituciones del Estado no tiene nada que ver con legitimarlo, sino con utilizar una parte del mismo en beneficio de la clase trabajadora y sus luchas. La perspectiva tctica y programtica es otro Estado, un nuevo Estado, la supresin del actual y, estratgica y proyectualmente, la extincin de las formas sociales que permiten el surgimiento del Estado mismo y con ello, sustituyen la posibilidad de auto-organizacin de la clase trabajadora.
  10. Plantearse el acercamiento, construccin y disputa con sectores del FA. Es un error de consideracin tratar a este conglomerado como un bloque homogneo, compacto, ms todava subestimarlo o reducirlo. Hay tendencias, corrientes, descontentos. La poltica es flexible e imposible determinar su clausura de antemano. En ese sentido, por qu no pensar la posibilidad de acercar a sectores del FA hacia una poltica bien demarcada, con modestia y sentido de las tareas del periodo? Por qu no pensar en instalar problemticas, temas, construir una agenda que incluso llegue a tensar a otras fuerzas polticas? Lo que es seguro es que el sectarismo, el dogmatismo y la ilusin de purismo mantiene a la izquierda radical en una posicin de irrelevancia y sin capacidad de responder seriamente a la situacin actual.

7.- Estos son entonces algunos elementos para discutir. Pero discutir realmente, con incomodidad y humildad frente a la envergadura de nuestras tareas. No puede ser que en el escenario que se comienza a configurar post-elecciones algunos grupos de izquierda radical sigan considerando que nada ha cambiado o, lo que es lo mismo, en sus consideraciones tcticas sigan llamando a hacer lo mismo que estbamos haciendo, pero ahora s. Como si todo estuviera bien. Como si nuestro error en realidad fuera de implementacin y no de lectura, de disposicin tctica y estratgica. Discutir, esclarecer, transformar. Hacer lo necesario para salir de la marginalidad y tener incidencia en el concierto de correlaciones de fuerzas actuales. Apostar a mostrar la vigencia de ideas anticapitalistas. Movilizar a la clase trabajadora en funcin de ellos, aprovechando el germinal descontento antineoliberal que exista como vehculo. Las y los socialistas debemos reconocer que no somos una fuerza actualmente ni el socialismo es una alternativa vigente. No para auto-flagelarse o proponer medidas desesperadas, voluntaristas e izquierdistas, sino para asumir con radicalidad las tareas que tenemos encima. Proyectarlas, actuar con paciencia, agruparnos, y definir con precisin las mediaciones concretas con las que llegaremos a los objetivos que proclamamos segn corresponda a cada situacin.

https://www.revistaposiciones.cl/2018/01/10/hipotesis-tacticas-para-discutir-nuestra-situacion/


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