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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2018

En Tumaco, Santos y los gorilas de las Fuerzas Armadas, ejecutan guerra contrainsurgente contra las drogas por rdenes de Trump

Horacio Duque
Rebelin


Es muy contradictoria la situacin que se vive actualmente en Colombia con las polticas de paz. Vivimos en una supuesta paz con guerra. O en la guerra de la paz. Si nos comparamos con la paz de Guatemala, que ha sido un descalabro monumental, bien podemos decir que ac pasamos de Guatemala a Guatepeor, como indica un dicho popular muy comn.

Sealo lo anterior por la profundizacin de las caractersticas de la denominada paz imperfecta por cuanto que se ha roto el cese al fuego bilateral que se tena con el Ejrcito de Liberacin Nacional/ELN como consecuencia de la falta de seriedad del gobierno del seor Santos quien incumple los compromisos adquiridos en la Mesa de dilogos de Quito, que repite la cruel historia de las devastadoras frustraciones que atacan los pactos firmados con las Farc.

Un hecho muy grave de toda esta escalada blica del rgimen neoliberal santista es la constitucin de un nuevo captulo de la guerra contrainsurgente contra las drogas en Tumaco y otros diez municipios del departamento de Nario, en la que quedan involucradas ms de medio milln de personas, la mayora campesinos, pescadores, afrodescendientes e indgenas.

Colombia ha vivido un prolongado conflicto, por casi cuatro dcadas, en el enfoque imperialista del Pentgono para la dominacin de Amrica Latina y Colombia, en el que se han puesto en prctica aspectos centrales de las denominadas guerras de baja intensidad, guerras contrainsurgentes y guerras asimtricas para supuestamente combatir las drogas pero cuya prioridad ha sido y es aplastar los grupos rebeldes anticapitalistas y antimperialistas organizados como entidades populares o como fuerzas guerrilleras.

Lo que acaba de suceder con el desplazamiento de 9500 soldados y policas a Tumaco y los municipios de esta rea del Pacifico colombiano es eso.

En efecto, en un descomunal y asombroso operativo, los Gorilas del militarismo colombiano transportaron en 8 aeronaves desde la base militar de Tolemaida, en el Tolima 2.000 hombres que llegarn al departamento de Nario, en especial a Tumaco para supuestamente combatir a los grupos de narcotrfico, disidencias de las Farc, y delincuencia organizada.

Estos militares hacen parte de la estrategia militar Hrcules que comprende un total de 9.000 hombres y que fue organizada por el gobierno del seor Santos dizque para garantizar el orden pblico en el departamento de Nario, uno de los ms afectados por el narcotrfico y la violencia, donde recientemente (6 de octubre del 2017) fueron asesinados en el Alto Mira, 23 campesinos cocaleros por integrantes de un piquete contraguerrillero integrado por policas antinarcticos y soldados con la misma funcin. Hecho que fue negado por el alto gobierno pero que las investigaciones de las comunidades y la Defensora del Pueblo confirmaron de manera contundente lo que oblig a la Fiscala a ordenar la captura de los oficiales involucrados, mismos que han recibido amplio entrenamiento e instruccin de los gringos en sus escuelas de tortura y anticomunismo.

La Fuerza de tarea Hrcules es uno de los brazos militares de la estrategia militar Atlas, que se cre para adelantar la guerra contrainsurgente contra las drogas ordenada por Trump en el suroccidente Colombia, afectado en especial por las rentas del narcotrfico.

Con la campaa Atlas las Fuerzas Armadas contrainsurgentes harn un mini Agamenn II (Agamenn I es la otra pata de esta cruel guerra en Uraba) pero en Nario, es decir una operacin tctica similar a la desplegada en el Urab y con los resultados que se han visto en esa zona de masacres, paramilitarismo y exterminio de lderes sociales.

La Fuerza de Tarea Conjunta Contrainsurgente de Estabilizacin y Consolidacin Hrcules tendr un total de 9.800 hombres: 6.000 del Ejrcito, 2.000 de la Armada, ms de 1.000 de la Polica y ms de 500 de la Fuerza Area. En los prximos das se trasladar el resto de uniformados para el despliegue a las zonas de operacin, que comenzar esta semana.

Segn el General Jorge Isaac Hoyos Rojas, ampliamente cuestionado por sus acciones contra los lderes sociales y de derechos humanos en el departamento de Crdoba, nombrado comandante de esa Fuerza de Tarea, las operaciones se concentrarn, adems de Tumaco, en los municipios de El Charco, Francisco Pizarro, La Tola, Mag Payn, Mosquera, Olaya Herrera, Roberto Payn, Santa Brbara y Barbacoas, el octavo con ms cultivos de coca en el pas, con 3.359 hectreas registradas por Simci.

Durante la llegada de las tropas, el mencionado Hoyos seal que la funcin principal del contingente ser defender la soberana, la independencia, la integridad del territorio y el orden constitucional, discurso que pocos creen dado el reciente antecedente de la vil masacre en el Alto Mira.

Y agreg que estarn trabajando en la zona en continua comunicacin con autoridades de Ecuador para supuestamente bloquear cualquier desplazamiento a ese pas de los integrantes de organizaciones ilegales entre las que se encuentran el Eln y el clan del Golfo como consecuencia de la arremetida militar. Advertencia poco creble dado el apoyo de Unidades de la Marina y la polica a los grandes capos exportadores de la cocana hacia Centro Amrica.

En la regin, de acuerdo con el general Mauricio Jos Zabala (comandante de la Fuerza de despliegue rpido nmero dos y seriamente sealado por organizaciones de derechos humanos por su autora de docenas de falsos positivos), los militares contrainsurgentes tienen la tarea de acabar con algunas de las denominadas disidencias de las Farc.

Este gigantesco operativo militar que implica enormes recursos presupuestales estatales generara a la poblacin mayores problemas y sufrimientos de orden social, econmico y poltico, por los daos colaterales que provocara entre la poblacin civil sus cuestionados operativos.

Este desmesurado despliegue militar del seor Santos en Tumaco y en el Pacifico Sur de Colombia, se convierte en el caldo de cultivo de nuevas masacres, ms corrupcin, exterminio de lderes sociales, ms pobreza, ms analfabetismo, mayores problemas de salud y un desconocimiento rampante de los derechos democrticos de la poblacin.

La guerra contrainsurgente de Tumaco, como seala el analista Gonzlez Ortiz (ver http://bit.ly/2FooxJ6 ), es necesario abordarla desde una perspectiva histrica. Ella acumula dcadas de sangre y muerte ejecutadas por los gringos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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