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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2018

Disputas internas del prismo

Ricardo Orozco
Rebelin


Entre una investigacin dada a conocer por el diario estadounidense The New York Times y un conjunto de filtraciones publicadas por el rotativo mexicano Reforma, la sociedad mexicana asiste, en vsperas del periodo de precampaas para las elecciones de 2018, a un nuevo performance ilustrativo de la manera en que la administracin pblica federal opera el dinero de sus contribuyentes para mantener determinadas estructuras de poner en pleno funcionamiento a favor de los grupos partidistas que la encabezan.

La noticia de que la Secretara de Hacienda y Crdito Pblico habra avalado, en 2016, el desvo de ms de doscientos cincuenta millones de pesos para financiar las campaas electorales de candidatos pristas para los comicios de ese ao , as, se suma a una serie de publicaciones desafortunadas para la imagen pblica del partido en el Gobierno que incluyen al margen de una longeva tradicin de secretos a voces sobre la apropiacin partidista del erario nacional, tan slo para el ltimo ao, las investigaciones sobre las empresas fantasma de Veracruz y sobre el empleo de universidades pblicas para desviar ms de siete mil millones de pesos, entre 2013 y 2014.

De acuerdo con la informacin disponible hasta el momento, basadas, por un lado, en las declaraciones de Jaime Herrera Corral, Secretario de Hacienda de Chihuahua durante la administracin de Csar Duarte como gobernador de la entidad; y de Ricardo Yez Herrera, Secretario de Educacin en los mismos trminos; y en la documentacin correspondiente a la investigacin judicial en contra de Alejandro Gutirrez Gutirrez, Secretario del Comit Ejecutivo Nacional del PRI durante la dirigencia de Manlio Fabio Beltrones , por el orto; los montos monetarios en cuestin fueron enviados a las entidades con gobernantes pristas prximos a la figura del presidente, Enrique Pea Nieto, para ser transferidos, mediante la simulacin de contratos gubernamentales con empresas fantasma, a las estructuras internas del Partido Revolucionario Institucional para ser empleados en el financiamiento de sus propias campaas electorales en las entidades en que se tema perder la gubernatura.

Con independencia de los causes que esta informacin y los eventos mismos debern de seguir para llegar a su esclarecimiento, algunas de las principales reflexiones que surgen sobre el problema tienen que ver con tres temticas, con consecuencias particulares por cada una de ellas.

La primera de ellas tiene que ver, por evidencia explcita, con esa gran discusin relativa a los actos de corrupcin dentro del Gobierno Federal. Y es que, de las muchas cosas que s quedan claras incluso dentro de los lmites que suponen la informacin circulante, es que, una vez ms, un slo evento es totalmente capaz de mostrar que la administracin pblica, en sus tres niveles de gestin, mantiene, como parte de su funcionamiento habitual, el despliegue de operaciones bien estructuradas, sistemticas, de apropiacin de los recursos pblicos para beneficiar a una casta de ciudadanos dedicados a vivir de los cargos de representacin popular .

La cuestin con este nivel es, no obstante, que mostrar, de nueva cuenta, que los rasgos ms fundamentales del Estado y de sus andamiajes gubernamentales son los de un complejo que funciona para mantener relaciones de clase y privilegios en sus trminos, no hace gran cosa en una sociedad en la que la historia de sus instituciones (esas que el prismo se adjudica como parte de su patrimonio material e intelectual), de sus sistema de partidos y del funcionamiento global de su sistema poltico (tambin, en palabras del actual candidato del PRI a la presidencia de la repblica, Jos Antonio Meade Kuribrea, deudas de los mexicanos con su partido) es la historia misma del ejercicio de los cargos pblicos (de representacin o no) como ejercicio patrimonial de los intereses vigentes en cada sexenio.

Ello, por supuesto, no significa que las implicaciones del acto de corrupcin actual sean menores. Por lo contrario, de las muchas situaciones que este nuevo escndalo permite hacer visibles a la ciudadana pese al cerco meditico que ya se cierne sobre l es que cada uno de esos casos que ao con ao se presentan como eventos aislados, autnomos, en los que una figura pblica, un burcrata o un funcionario electo, es involucrado en casos de manejo irregular de los recursos del erario o de financiamiento ilegal de privados no son, en ningn sentido, situaciones independientes unas de las otras; como si cada caso de corrupcin implicase nica y exclusivamente a un reducido universo de personas involucradas . Son, por lo contrario, casos representativos de una lgica operacional estructural y sistemtica de la que la sociedad apenas llega a enterarse a cuentagotas pese a la mayor incidencia que se presenta en periodos electorales.

El problema que los mexicanos enfrentan ante esta situacin, por eso, no se encuentra all, sino en los esfuerzos que desde diferentes frentes se conjugan para normalizar los casos de corrupcin, ya sea por la va de la opacidad y la impunidad gubernamentales, o por la construccin de una narrativa en las que estos eventos son estructurados como problemas propios de la falta de tica y profesionalismo de las personalidades involucradas; personalidades, al final del da, siempre reemplazables por otras que se suponen ms integras y probas y con cuyo nombramiento el caso de corrupcin en cuestin sera liquidado. As, la corrupcin se construye como un archipilago de excepciones, con cada una de sus islas aislada y sin ninguna racionalidad inherente.

La segunda temtica tiene que ver con el terreno electoral, y debe comenzar a plantearse en los siguientes trminos: es claro que el monto de los recursos triangulados no es menor, y menos an dentro de los mrgenes de los procesos electorales en las entidades. Cualquier revisin superficial de los registros bancaros de los partidos y de las cuentas pblicas de cada administracin involucrada en la operacin da cuenta de ello. La cuestin es, por lo tanto En qu trminos y en qu profundidad participaron las autoridades electorales, locales y federales, que sus facultades de fiscalizacin de los recursos materiales, humanos y financieros empleados en los comicios no arrojaron ningn tipo de irregularidad? Y ms an, como tambin queda claro que inclusive si la desviacin de recursos se comprueba, a pesar de esa comprobacin, ms bien, las elecciones ya estn en su curso gracias a la validacin y la sancin del Instituto Nacional Electoral y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federacin, los problemas que se visualizan son dos: Es este caso el preludio de lo que ocurrir en los comicios de 2018, en el sentido en que de superarse el financiamiento establecido las elecciones seguirn siendo validadas, sancionadas y legitimadas? Cmo se supone que se debera de proceder en los casos en los que, como en la actual situacin, se muestre, a destiempo, que todo el proceso electoral estuvo marcado por el financiamiento irregular? Se deber mantener a las administraciones surgidas de esos procesos como legales y legitimas?

Las implicaciones no son menores, pues remiten a la interrogante sobre el nmero de casos que se han dado en condiciones similares, bajo patrones equiparables y que sin embargo han sido sostenidos por todo el andamiaje gubernamental en sus funciones.

La tercera temtica, justo, apunta hacia esa direccin. Y es que ms all de las dos dinmicas anteriores, en el fondo de esta situacin lo que parece encontrarse en el centro es el uso poltico y los resultados que tendr en el desarrollo y los resultados de las presidenciales de 2018. Una lectura inicial, por supuesto, arrojara que los tiempos en los que deton el problema simplemente no fueron los correctos como para causar todos los estragos que posiblemente s habra ocasionado en un momento en el que las campaas ya se encontraran avanzadas. Despus de todo, estas son apenas las semanas de las precampaas, y con medio ao por delate y un electorado de memoria cortoplacista, hacer viral el escndalo tan pronto fue consecuencia de un mal clculo.

Pero aqu es en donde est lo interesante, el punto que no debe dejar de observarse. Si toda esta situacin se dio tan pronto es porque su objetivo poltico se encuentra justo en las precampaas, en el momento en donde los principales arreglos , concesiones y reparto de posiciones de poder y otros dividendos apenas se estn construyendo y organizando.

Que el escenario de la disputa sea Chihuahua bajo una administracin panista da la impresin de que el fuego proviene de las trincheras de un panismo desesperado por deshacerse de sus rivales electorales antes de que se llegue al tiempo de las urnas y las boletas. Los mrgenes de maniobra que Javier Corral uno de los panistas a los que menos secretos sucios se le conocen en la arena pblica otorg a su fiscala apuntan en esa direccin. Y es que no es una regularidad del funcionamiento del sistema poltico mexicano que dentro del propio partidismo se den este tipo de sucesos, en los que son ms que un par de funcionarios en la base de la pirmide alimenticia los que se estn perfilando en el prximo sacrificio.

Sin embargo, esta es justo apenas una impresin. El fuego tiene todos los elementos para ser identificado como fuego amigo, proveniente de la trinchera de un prismo moribundo, bajo el riesgo de ser consumido por una casta de nuevos intereses que definitivamente no se encuentran en sincrona con las formas cortesanas y la solemne correccin poltica del prismo de la vieja guardia.

En lo que va de tiempo, desde el momento en que se hizo pblico el desvo de los dineros pblicos hasta hoy, una de las principales lecturas que se han hecho del mismo es la que el propio gobernador Corral ofreci: que las filtraciones del proceso judicial que se est siguiendo en la fiscala chihuahuense provienen del grupo compacto de Csar Duarte para poder evitar la prisin apelando a que la filtracin de informacin confidencial sera violatoria del debido proceso. Sin embargo, todo el movimiento se percibe ms grande que la figura del exgobernador Duarte.

Y es que, en general, el pacto de silencio que impera entre los miembros de la clase poltica siempre funciona en trminos en los que es posible recompensar con creces a aquellos individuos que estn dispuestos a ser sacrificados con el objeto de mejorar la percepcin de la imagen del partido y del gobierno. De ah que si bien es factible concebir que las filtraciones se dieron como una advertencia de Duarte para evitar ser procesado por los crmenes que se le imputan en la justicia mexicana, el recurso se presente, hasta cierto punto, como un movimiento extremo de frente a un sistema que tiene como signo caracterstico a la impunidad y a la complicidad.

Por ello, la ruptura de ese silencio sepulcral por parte de funcionarios pertenecientes al crculo interno del ms aejo y rancio prismo de la vieja guarda apunta, ms bien, a una suerte de ajuste de cuentas entre facciones internas que se estn disputando el reparto de dividendos que resulten de los comicios venideros. El mensaje de advertencia es claro, y sus efectos ya comienzan a perfilar como elementos prescindibles a aquellos que entorpezcan la campaa de Jos Antonio Meade.

El argumento de la elusin del proceso judicial de Duarte por causa de la filtracin de informacin privilegiada dentro de una carpeta de investigaciones, en este sentido, slo cobra sentido en el momento en que se observa que si es correcto que la informacin se ventil desde la faccin a la cual pertenece, el proceso judicial como pretexto para castigarlo por la osada de arremeter en contra de su propio partido queda fuera de la ecuacin. De lo contrario, queda rebasado.

Duarte, y hasta Beltrones (guardia pretoriano que custodia la historia oficial de Lomas Taurinas) , parecen precios pagables de frente a la posibilidad de que el prismo que se afirma como heredero de la Revolucin pierda el control no slo de las estructuras gubernamentales que recobr en 2012, sino de cara a la posibilidad de perder el control de sus propias instancias internas de poder. Y son, de hecho, las dos nicas opciones que las figuras prximas al presidente Pea Nieto tienen de amortiguar el impacto que esta situacin ocasiones (buscando que sta no escale hasta vincular a personalidades ms cercanas a Pea Nieto y Meade). Y es que el movimiento es, tambin, capaz de contener la creciente influencia de Luis Videgaray en la campaa de Meade; influencia que encuentra una fuerte resistencia no nicamente por parte del crculo interno del presidenciable, sino que tambin la encuentra en el equipo de trabajo del actual presidente del partido, Enrique Ochoa Reza.

En ltima instancia, es el control de daos lo que permitir definir, de manera ms certera, la intencin mentada en la publicacin de esta informacin: el mayor o el menor grado que se observe que ocasiona en las principales figuras del partido ser lo que seale el enfrentamiento entre las facciones y los balances o desbalances que se den en su correlacin.

Publicado originalmente en: https://columnamx.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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