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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2018

El nuevo periodo del capitalismo chileno

Max Rodriguez
Punto Final


Las ltimas elecciones presidenciales son las ms importantes de la administracin civil del capitalismo chileno desde el plebiscito de 1988 y dejaron un significativo reordenamiento de las distintas fuerzas polticas burguesas, poniendo fin a la larga transicin democrtica.

Con ellas se ha inaugurado un nuevo periodo en la dominacin del gran capital, fruto de un reacomodo del bloque en el poder. Se reconfigura la forma en que se ejerce dicha dominacin, expresndose en cambios en el funcionamiento de los procesos polticos y en la institucionalidad estatal.

Los elementos que configuran este cambio de periodo son: un recambio en la clase poltica administradora de la dominacin burguesa; un cambio del marco institucional en el cual se mueven las fuerzas polticas burguesas; y la irrupcin de las clases medias en la escena nacional como actor con agenda propia.

As, el actual patrn de acumulacin fundado por la contrarrevolucin burguesa estara cruzado por tres periodos: el dictatorial militar, el transicional democrtico y el actual, an en proceso de establecimiento; siendo lo transversal y definitorio de la fase neoliberal del capitalismo chileno la dominacin prcticamente sin contrapeso que el gran capital ejerce sobre la sociedad, cuya expresin prctica son los niveles extremos de explotacin que enfrentan las clases trabajadoras.

EL FIN DE LA TRANSICION

El esquema de dominacin burguesa del periodo transicional ha cumplido su rol histrico, se agot. Entre las razones de su caducidad estn:

La prdida de vigor de la base primario-exportadora de la economa. Adems de un salto de la burguesa chilena hacia la exportacin de capitales a la regin.

La paulatina desaparicin fsica de los generales militares y civiles de la contrarrevolucin burguesa, permitindole a la derecha desmarcarse del pinochetismo ms duro.

La bancarrota de la CUT que debilita su rol de garante por abajo de la gobernabilidad neoliberal, lo que redunda en su continuo desbordamiento por la reactivacin del movimiento de trabajadores(1) y en el desplazamiento de la burocracia sindical al interior del bloque en el poder.

Y, finalmente, la prdida de legitimidad de la institucionalidad burguesa y el descrdito generalizado de sus partidos polticos tradicionales.

Fruto de la ausencia de proyecto de las clases sociales fundamentales, la dominacin burguesa se entramp en una situacin pantanosa. El dominio sin contrapeso del gran capital hace que la burguesa chilena carezca de una salida no neoliberal a los problemas de la acumulacin y del agotamiento del sistema poltico. Por otra parte, la ausencia de las clases trabajadoras como actor independiente, priva a la escena nacional de una alternativa realmente transformadora.

El agotamiento del proyecto concertacionista -cuyo xito se sustentaba en haber sido quien mejor encarnaba el espritu de la administracin civil del capitalismo chileno, garantizando xito econmico y gobernabilidad- ya se evidenciaba en procesos eleccionarios previos. Su fin haba sido circunstancialmente pospuesto por el alineamiento espurio de sus partidos tradicionales, ms el PC, bajo la figura de Bachelet como carta segura de la eleccin presidencial de 2013.

La Nueva Mayora intent salvar dicho proyecto, adoptando parte de las demandas levantadas por los llamados movimientos sociales y tratando de airear el sistema poltico mediante la incorporacin de otros referentes, ya sea incluyndolos en la misma coalicin (PC) o dando espacio dentro de la ingeniera electoral a nuevos rostros (Jackson). El programa reformista cont en un comienzo con el beneplcito del empresariado, del cual se desmarc a poco andar al constatar el real alcance de la desaceleracin econmica. El remate vino dado por el torpedeo interno que sufri la administracin Bachelet, especialmente desde la DC.

El Frente Amplio capitaliz el descontento acumulado en el electorado concertacionista, dndole expresin orgnica y poltico-programtica. Logr cristalizar en su seno a amplios sectores de las clases medias ya no solo como electorado, sino tambin como actor colectivo con conciencia de s.

EL NUEVO PERIODO

Primero, se trata de un cambio de periodo en un contexto de administracin civil del capitalismo chileno. Siguen vigentes el Estado de derecho burgus y la institucionalidad democrtico-representativa. Dicho esto, cules son los elementos de las recientes elecciones que marcan la consumacin del cambio de periodo?

Por arriba el fin del sistema binominal acaba con uno de los pilares institucionales que fundaron los pactos transicionales. Su reemplazo es un cambio significativo que le imprimir una nueva dinmica poltica a las fuerzas que se mueven en el marco de la institucionalidad burguesa.

Si bien est por verse cul ser especficamente esta nueva dinmica, en lo inmediato se puede prever una mayor inestabilidad e impredictivilidad del sistema poltico producto de la fragmentacin de las coaliciones de la transicin y una mayor facilidad para la aparicin de fuerzas outsiders en la institucionalidad. En este mismo mbito, la irrupcin del Frente Amplio marca una renovacin de la clase poltica que administr el Estado durante la transicin.

Sus resultados vienen a coronar la irrupcin de las clases medias en la escena poltica nacional. El gran capital puede contar con un actor poltico-social constituido con el cual entrar en transaccin con vistas a mantener la gobernabilidad burguesa. El xito depender, sin embargo, de la capacidad que tenga el gran capital de metabolizar las demandas de este sector social y de cooptar a su dirigencia, y de la capacidad de maniobra de este nuevo actor.

Qu contradiccin intenta resolver? Su aparicin es al mismo tiempo expresin e intento de solucin del desgaste por abajo de la gobernabilidad neoliberal. El vaco dejado por la bancarrota de la CUT necesita ser llenado; as como tambin la gigantesca desafeccin de la poblacin para con el sistema poltico-institucional, fenmeno especialmente extendido entre los sectores populares.

Que se logre o no la recomposicin por abajo de la dominacin burguesa es algo que an est por verse.

EL FRENTE AMPLIO

Sorpresiva fue la votacin obtenida por el Frente Amplio. Con esto el mapa de la poltica chilena en lo institucional qued constituido por tres grandes fuerzas burguesas: Chile Vamos, los restos de la Nueva Mayora y el Frente Amplio, cada una de las cuales sirve de polo de atraccin para las respectivas expresiones de derecha, centro e Izquierda del sistema de dominacin clasista.

La fuerza relativa de cada uno de los conglomerados vara dependiendo desde dnde se evale, siendo la fuerza del Frente Amplio mucho menos consistente que la de los otros dos. El apoyo que obtuvo en las elecciones presidenciales (20,3%) se disipa considerablemente al pasar a la votacin de diputados (16,5%), y an ms cuando se trata de la representacin parlamentaria efectivamente obtenida (12,9%).

Existe una desalineacin entre el apoyo que concita a nivel parlamentario y a nivel presidencial, este ltimo en gran parte basado en la figura de Beatriz Snchez. Ella sola aport el 26% de la votacin total frenteamplista.

Hay an una debilidad orgnica de este referente, fruto seguramente de estructuras partidarias poco consolidadas que no logran establecer una conexin coherente en su electorado. En este sentido, el Frente Amplio tiene un trecho importante por recorrer para constituirse en una fuerza consistente que aspire a la conduccin poltica del capitalismo chileno.

En lo interno se distingue si hay una clara divisin poltica del trabajo entre sus miembros. La conduccin la detenta Revolucin Democrtica, siendo el referente que ms aporta en trminos de representantes y cuadros en el aparato estatal. A cargo de la produccin ideolgico-intelectual aparece la Izquierda Autnoma, a travs de la Fundacin Nodo XXI. El activismo universitario, en tanto, lo llevan a cabo el Movimiento Autonomista y Nueva Democracia (UNE). El resto es una fauna variopinta que acta como base de apoyo y caja de resonancia.

EL TRIUNFO DE LA DERECHA

El otro elemento de estas elecciones fue la victoria que obtuvo la derecha, especialmente el contundente triunfo del 17 de diciembre en la segunda vuelta presidencial. Este derrib una serie de mitos, como el del techo electoral de este sector, o que el aumento de la participacin electoral favorecera indefectiblemente a las opciones progresistas. El caso es que ni la suma aritmtica de todos los votos de la llamada centroizquierda hubiese alcanzado para superar a Piera en segunda vuelta. En varios crculos de Izquierda cundi la histeria por el resultado; sin embargo, sus implicancias deben ser analizadas framente.

En primer lugar, se trata de una derecha que se mueve y acta en el marco de la institucionalidad democrtico-representativa. En este sentido, por ms provocadoras que resulten las bravuconadas de J.A. Kast, lo cierto es que el estado de la lucha de clases no plantea hoy la posibilidad de una salida fascista. Por el contrario, la recomposicin de la dominacin burguesa toma hasta ahora una forma amigable, es una salida provisoria relativamente benigna de las contradicciones del capitalismo chileno. Por otra parte, tampoco se ajusta a la realidad la caricatura que presenta a la derecha empecinada en desmantelar programas sociales.

PROYECCIONES

Es difcil aventurar el rumbo exacto que tomar el nuevo periodo, pero hay ciertos elementos que entregan luces.

Se trata de una recomposicin precaria del bloque en el poder. En el corto y mediano plazo debiesen pactarse cambios poltico-institucionales que busquen formalizar y afianzar este reacomodo, por ejemplo, una nueva Constitucin o una reforma significativa de la misma.

Sin embargo, lo anterior no crea una base suficientemente slida que d estabilidad duradera. Por el momento ni siquiera asoman proyectos ni fuerzas que encaren los problemas de fondo que se evidencian en la base del proceso de acumulacin. Con un dinamismo econmico mermado, el capitalismo chileno cuenta con un menor margen de maniobra que el de aos atrs.

La recomposicin por abajo de la legitimidad es incierta. El ciudadanismo de las clases medias no alcanza. Las ltimas elecciones as lo demostraron. La irrupcin del Frente Amplio no trajo ningn caudal de nuevos votantes que pudiera llevar a ilusionarse con un rejuvenecimiento de la democracia chilena y una recuperacin de la confianza en sus instituciones.

La accin de las clases medias se muestra impotente para recomponer duradera y consistentemente la dominacin burguesa. La razn de ello radica en su incapacidad para generar instancias permanentes y estructuradas con arraigo de masas, tal como las que levantaron los trabajadores a lo largo del pasado siglo.

Su comportamiento es inconsistente. Por ejemplo, los gobiernos comunales de los lugares que constituyen las fuentes por excelencia de los cuadros dirigentes y militantes del Frente Amplio, y precisamente donde su discurso tiene especial recepcin, se encuentran mayoritariamente en manos de la derecha (Providencia, uoa, La Reina, Santiago). Habra as un campo social en disputa, el cual puede ser potencialmente hegemonizado por la derecha a travs de figuras como Felipe Kast y Manuel Jos Ossandn.

Se abren dos posibles vas por las cuales el gran capital podra interlocutar con las clases medias, y as constituir la base ciudadana y de legitimidad democrtica de su dominacin en el actual periodo. Una, es el progresismo ilustrado encarnado en un referente poltico externo a la derecha (Frente Amplio). El otro, es un cctel de liberalismo (Kast) y populismo conservador (Ossandn) que incorpore dentro de la derecha a este sector social. Esto ltimo implicara una modernizacin programtica en la derecha, que si es hbil en materializarla podra dejar sin banderas a la primera opcin -desnudando su carcter elitista e inconsistente-, echarse al bolsillo a sectores populares y asegurar la conduccin poltica del capitalismo chileno al menos por un par de periodos presidenciales.

(1) Francisca Gutirrez et al. : Informe de Huelgas Laborales 2016 , Centro de Estudios de Conflicto y Cohesin Social (COES), junio 2017.

RECUADRO

Eleccin Presidencial 2017

Votacin Candidatos

43.048 mesas escrutadas de un total de 43.051, correspondiente al 99,99%.

Nombre de los candidatos Votos Porcentaje

SebastiAn Piera EcheNique 3.795.896 54,57%

alejandRo guillier alvarez 3.160.225 45,43%

Vlidamente Emitidos 6.956.121 98,91%

Votos Nulos 56.415 0,80%

Votos en Blanco 20.049 0,29%

Total Votacin 7.032.585 100,00%

Porcentaje calculado sobre el Total de Votos Vlidamente Emitidos, excluidos Votos Nulos y Votos en Blanco.

Fuente: Servicio Electoral (Servel).

Nota de PF: Abstencin: 50,98%.

Publicado en Punto Final, edicin N 892, 12 de enero 2018.

[email protected]

www.puntofinal.cl



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