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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2018

La crisis en Tnez reactiva la indignacin en pleno aniversario de la Revolucin

Luna Gmez y Semmada Arrais
La Marea

En pleno aniversario de la Revolucin de los Jazmines, miles de personas vuelven a manifestarse en Tnez contra la austeridad y las prcticas autoritarias heredadas del rgimen dictatorial


Coincidiendo con el sptimo aniversario de la denominada Revolucin de los Jazmines, considerada como el detonante de la Primavera rabe, la indignacin prende en una veintena de ciudades de Tnez en forma de protestas contra la poltica de recortes y austeridad propuesta por Youssef Chahed, primer ministro desde 2016 por el partido laico Nidaa Tounes, cuyo presidente Beji Caid Essebsi venci las elecciones de 2014 y form una coalicin de gobierno con los islamistas conservadores de Ennahda.

Las revueltas de 2011 lograron expulsar al dictador Ben Ali e instaurar la democracia en Tnez. No obstante, la poltica actual contina reproduciendo algunas de sus viejas prcticas, sin conseguir sacar a flote la desmembrada economa tunecina. El desempleo se sita ya en el 15% de la poblacin activa (40% en el caso de los jvenes), la deuda pblica asciende al 70% del PIB y la devaluacin del dnar hace mella en las economas de los hogares, que en 2017 vieron subir los precios un 6%.

A qu esperamos? Esa es la pregunta que da nombre al movimiento Fech Nestannew? (en dialecto tunecino), que un grupo de jvenes indignados puso en marcha el simblico da 3 de enero, aniversario de los motines del pan de 1983, para hacer un llamamiento a la movilizacin contra la nueva Ley de Finanzas aprobada por Chahed, que segn sus detractores, impondr medidas de austeridad que aumentarn el coste de vida, el desempleo y la precariedad de los servicios pblicos.

El pueblo quiere la cada del presupuesto!, es uno de los principales lemas que se escuchan estos das en las calles tunecinas. La chispa de la indignacin prendi en las ciudades ms desfavorecidas del pas, pronto se transform en llamas despus de que Khomsi el-Yerfeni, uno de los muchos tunecinos indignados con la falta de trabajo, falleciese el pasado lunes durante una manifestacin en Tebourba, al norte de Tnez capital. Varios testigos aseguran que el-Yerfeni fue atropellado por un coche de polica, mientras que las autoridades achacan su muerte a un fallo respiratorio. Desde entonces, la ola de indignacin se ha contagiado por varias ciudades. Con el Ejrcito desplegado desde el martes pasado para controlar los enfrentamientos entre manifestantes y agentes, as como los ataques a comisaras de polica y otros bienes pblicos, varios activistas, sindicatos y movimientos siguen llamando a la poblacin a manifestarse de forma pacfica. El nmero de detenidos asciende ya a 778 personas, segn el ltimo balance del Ministerio del Interior, y los heridos se cuentan por decenas.

La crisis econmica, taln de Aquiles de la primavera tunecina

Gracias a la Revolucin me mud a Tnez capital, centro poltico y social del pas en aquel momento, y mont mi propio consultorio, cuenta Rym El Ghid, una joven dentista que considera que el giro poltico del pas le permiti rebelarse como ciudadana y conocer a muchas personas nuevas, algo que no le era posible en el los viejos tiempos de censura. El Ghid cree que la situacin econmica del pas empeor con los nuevos gobiernos, no obstante no se arrepiente de haber participado en la Revolucin: Si volviese atrs en el tiempo, volvera a hacerla porque realmente necesitbamos un cambio poltico.

Tras 56 aos de gobiernos autoritarios en Tnez, primero bajo el frreo puo de Habib Bourguiba y despus bajo el de su sucesor, Zine el-Abidine Ben Ali, la Revolucin que comenz en 2011 conquist su primer gobierno democrtico y concibi una nueva Constitucin -la primera aprobada en democracia, segunda desde que el pas se independizase de Francia en 1956-.

La Revolucin tunecina no slo representaba una protesta de ndole poltica, tambin parta de un claro malestar por la marcha de la economa, por la corrupcin y por la acumulacin de la riqueza en unas pocas manos, explica Ignacio lvarez-Ossorio, profesor de estudios rabes en la Universidad de Alicante, quien considera que siete aos despus la situacin no ha mejorado. Un crecimiento econmico del 2% es insuficiente para crear empleo, las inversiones se han reducido a causa de la inestabilidad y los atentados del ISIS han espantado a los turistas, dando el golpe de gracia a la economa tunecina, aade este acadmico especializado en la Primavera rabe.

Una economa ya lastrada en el rgimen de Ben Ali, que tras la Revolucin recibi varios prstamos del Banco Mundial y el FMI, entre ellos los aprobados en 2016 de 4.100 y 2.400 millones de euros respectivamente, a cambio de profundas reformas fiscales. Para cumplir con sus acreedores, el Gobierno tunecino propuso una nueva Ley de Finanzas que prev apretar el cinturn del gasto pblico, aumentar los impuestos directos e indirectos y congelar los salarios pblicos, entre otras medidas. Instituciones como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU o el Real Instituto Elcano ya alertaron de los riesgos de la desregulacin del mercado de trabajo en Tnez. No obstante, el Ejecutivo de Chahed pide paciencia, asegurando que 2018 ser el ltimo ao de penurias para los desempleados y comerciantes, que pierden el sueo incrdulos ante la falta de oportunidades y el insostenible aumento del coste de vida.

Hay quien, ante la falta de esperanza, anhela de nuevo la vuelta del antiguo rgimen. El nico beneficio de la Revolucin ha sido poder hablar, pero solo eso. Para qu hablar si no hay ni turistas ni empleo?, se pregunta Battikh Abderazak, originario de Monastir y propietario de una tienda de artesana familiar. Este artesano y comerciante asegura que varios de sus amigos tuvieron que cerrar sus negocios. Lo que el pueblo necesita es un buen lder, aade con expresin de desprecio mientras sus manos dibujan el gesto de quien sujeta con fuerza unas riendas.

La diferencia de opiniones sobre la Revolucin refleja que buena parte de la poblacin no se identifica an con el proceso de reforma poltico tunecino, una debilidad que podra costar caro al movimiento de indignacin actual, que todava no ha conseguido alcanzar e integrar a todas las capas de la sociedad. Esta idea es defendida por activistas como la reconocida bloguera y escritora Lina Ben Mhenn . Si no conseguimos atraer a todas las clases sociales, corremos el riesgo de que las manifestaciones no se traduzcan en una conquista sino en miedo y en desgaste, afirma Ben Mhenn.

Libertad de expresin en peligro

Las muestras artsticas estuvieron en primera fila durante el soplo de aire fresco inicial que la Revolucin trajo a Tnez. Sin embargo, las voces de contestacin poltica, as como los movimientos de oposicin -liderados principalmente por el sindicato de la Unin General Tunecina del Trabajo (UGTT), uno de los ms movilizados de todo el Magreb y pieza clave de las manifestaciones de 2011, junto con la dbil coalicin de partidos polticos de izquierda- se toparon rpidamente con viejos obstculos.

De esta forma, la libertad de expresin pas a ser para muchos activistas casi como un espejismo que se repite y se convierte en un estmulo para continuar hacia adelante. Muchos de los cientos de personas detenidas durante estos ltimos das se encuentran privados de libertad por haber desafiado las ideas del actual gobierno, y sus prcticas heredadas de los anteriores regmenes autoritarios. Otros permanecen arrestados por haber llamado a la movilizacin, como sucede con algunos de los lderes y fundadores del movimiento Fech Nestannew?

La activista Ben Mhenn repite con irona el principal eslogan de las manifestaciones de 2011 (Empleo, libertad y dignidad) para afirmar con rotundidad que ninguno de esos objetivos ha sido alcanzado. Tuvimos un ao o dos de libertad de expresin, pero eso no perdur. En los medios occidentales no se habla mucho, pero cada da hay ataques a la dignidad humana, detenciones de blogueros, periodistas, raperos Adems de la violencia policial arbitraria, declara esta mujer de 34 aos, conocida por investigar los casos de violencia policial y la represin por parte de formaciones polticas islamistas. Ben Mhenn vive el miedo a la represin en sus propias carnes. Casi cada da me contactan personas que han sido abusadas por las fuerzas de seguridad, aade mientras explica que se encuentra amenazada de muerte por grupos terroristas. Cuenta con proteccin policial por orden del Ministerio del Interior, aunque los mismos agentes que la protegen ya la llevaron a la boca del lobo en varias ocasiones. En 2014, su propio guardaespaldas la entreg a una comisara de polica en la que una veintena de agentes le propin una paliza. Al denunciar, la acusacin se volvi contra m, dijeron que fui yo quin agredi a los agentes, cuenta Ben Mhenn. Despus de tres aos de proceso judicial, a principios de este mes de enero fue declarada inocente. Quieren intimidarme y callarme, pero no lo estn consiguiendo.

A pesar de los hilos sueltos y las incgnitas sobre la Revolucin, la indignacin recorre de nuevo las calles de Tnez con la esperanza, en esta ocasin, de bloquear las medidas de austeridad del gobierno y lograr unas condiciones de vida dignas. La poblacin tunecina, que en 2011 se convirti en un ejemplo de xito revolucionario, no baja la guardia ni cesa en demostrar su capacidad de movilizacin.

Fuente: http://www.lamarea.com/2018/01/14/indignacion-aniversario-revolucion-tunez/



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