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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2005

Ofensiva contra Siria
Condenada de antemano

Eduardo Montes de Oca
InSurGente


Objetivamente, como siempre, la llamada gran prensa hace eco de los crculos rectores del mundo para, campanas al viento como antes con Iraq-, arremeter contra Siria, a la que se le acerca la hora, si nos atenemos a las archicitadas conclusiones de la comisin encargada por el Consejo de Seguridad de desentraar la sombra trama que condujo al asesinato del ex primer ministro libans Rafic Hariri, el pasado 14 de febrero, en Beirut.

De acuerdo con el informe, oreado en pblico a finales de octubre, en Nueva York, muchas evidencias apuntan directamente a que responsables sirios y libaneses de la seguridad estn involucrados en el asesinato. E incumbe a Siria clarificar las cuestiones no resueltas.

Pero contextualicemos estas lneas, bien? Medios circunspectos tales La Vanguardia, de Espaa, coinciden en reportar, siguiendo a la Comisin, que el camin-bomba causante de la muerte a Hariri y otras 20 personas en una cntrica calle de la capital libanesa fue colocado por un grupo con una organizacin muy amplia y considerables recursos y capacidades.

Los 30 sabios investigadores han arribado, asimismo, a la conviccin de que el crimen eran tan complejo de realizar que resulta muy difcil de imaginar que los servicios de informacin sirios y libaneses no supieran nada. Adems, es un hecho bien conocido que el espionaje militar sirio ha tenido una presencia de ocupacin en el Lbano, al menos hasta la retirada de las fuerzas sirias dando cumplimiento a la resolucin 1559 de la ONU, la cual exige un repliegue que anula los acuerdos bilaterales de Taif, de 1989.

Dios nos libre de dudar de la probidad del veterano juez alemn Detlev Mehlis, mximo responsable del grupo detectivesco, un hombre extremado en su tarea, pues sus indagaciones incluyen ms de 400 entrevistas y miles des documentos. Solo que, atenindonos al derecho a la defensa, quizs tambin al derecho al pataleo de los ahorcados, apuntaremos algo: para la parte inculpada la investigacin (integra) la campaa de presin que no cesa de acusar a Siria de todo lo malo que ocurre en el mundo.

Y no lo aseveramos nosotros. Lo aseveran quienes trascienden la condicin de simples observadores lejanos de un conflicto cercano. Enterados como Mike Whitney, del Comit de Solidaridad con la Causa rabe, sealan que, si bien nadie sabe quien mat al primer ministro, s se sabe que el principal testigo citado en el informe de marras es Zuhair Mohamed Said Saddiq, condenado por fraude y estafa, entre otros delitos, segn la muy seria publicacin alemana Der Spiegel. Y, ojo!, la administracin de Bush ya ha empleado gente de esa calaa para argumentar su postura a favor de la guerra. El tambin estafador Chalabi lleg a ocupar la primera pgina de The New York Times para crear un ambiente favorable a la embestida contra Iraq no es as?

Caramba, pero estos periodistas de izquierda ven a los gobernantes norteamericanos detrs de todo lo srdido que ocurre en el planeta, se dir un lector desprevenido. Calma, buen hombre. Por supuesto que esto no exonera a la inteligencia siria; pero habremos de convenir en lo siguiente: aun en el caso de que el informe de Mehlis y compaa no sea fruto de la coercin norteamericana, como algunos estiman, encaja fcilmente con las metas establecidas por la administracin Bush para el rgimen de Damasco y redibujar el mapa de Oriente Medio.

Administracin que andar como levitando de contenta, porque ha tirado con acierto un manto sobre el hecho de que las tropas sirias fueron llamadas al Lbano en 1976, por el entonces presidente (cristiano) Suleiman Frangieh, para mediar entre las fuerzas internas en conflicto, y ha logrado que la presin diplomtica, respaldada por Francia, d al traste con esta presencia, como si fuera el nico estorbo a la autodeterminacin del pas de los cedros.

Hay muchos otros analistas que no muerden el anzuelo. A Miguel ngel Llana, por ejemplo, le huele a chamusquina el hecho de que el resumen, de 16 mil 711 pginas, solamente haya sido entregado al gobierno libans, al cual se exculpa, y no al sirio, sobre el que caen todas las sospechas. As como le huelen a quemado errores de una torpeza increble o de encubrimiento. Cmo se explica que despus de una explosin de mil kilogramos de TNT, ya al da siguiente la calle estuviera reparada y abierta al trfico, destruyendo el escenario del crimen y sus pruebas, sin que el juez instructor Mezher lo supiera? Cmo es posible que la comisin recoja las declaraciones de las autoridades responsables de la investigacin a travs de testigos (indirectos), incluidas las de un par de jueces y un jefe de polica? Es normal que el juez Mezher, quien inici la investigacin minutos despus del crimen, fuera sustituido a la semana por el juez Abou Arraj, quien ni lleg a reunirse con l y con el cual slo se comunic por telfono, segn declaracin de un testigo, y que Abou Arraj fuera a su vez reemplazado, justo al mes, por el juez Elas Eid?

Estas son algunas de las contradicciones que hacen dudar a Llana, y a unos cuantos con l. Unos cuantos que, por cierto, acotan como el mayor escarnio el espritu que anim el documento, pues en medio de este tinglado neocolonial, se le exige a Siria que facilite a los miembros de la Comisin acceso irrestringido a todos los lugares, con allanamiento incluido y todo tipo de registros, que detenga a todo el que indique la Comisin, y se pueda interrogar a sirios fuera del pas, sin la presencia de ninguna autoridad siria, e, incluso, la Comisin ha requerido al propio presidente sirio, Al Assad, para que comparezca.

Todo ello recuerda a los inspectores de Naciones Unidas en Iraq, los cuales durante 12 aos estuvieron preparando la ocupacin criminal, vocea Llana desde las pginas digitales de Rebelin. La investigacin sobre Hariri es slo el pretexto para la prxima intervencin, se encrespa Mike Whitney, conforme a quien las verdaderas razones para el cambio de rgimen en Siria no tienen tanto que ver con el asesinato de Hariri (amigo que fue de Damasco hasta hacer relativamente poco, cuando comenz a abogar por la retirada de sus tropas), y s tienen mucho que ver con el petrleo e Israel.

Carburante, al fin y al cabo

Ah, porque Washington y Tel Aviv vox populi- estn ultimando los detalles para un oleoducto que atraviese a Siria y cree una fuente inagotable y fcilmente accesible de crudo iraqu barato para los EE.UU, garantizado por aliados fiables al margen de Arabia Saudita. El oleoducto, ha revelado el diario britnico The Observer, transformar el poder econmico en la regin, trayendo beneficios al nuevo Iraq dominado por Washington, aislando a Siria y resolviendo la crisis energtica de Israel, todo de una sola vez. As que varios pjaros de un tiro, proveniente de manos como las de la inteligencia hebrea (Mossad), que ya opera en Mosul, norte iraqu, donde las magnficas relaciones con los kurdos le permiten las tareas de construccin del primer tramo.

Y los sirios? Bueno, como rememora el comentarista Richard Boscar, de la publicacin digital Gara, desde que los Estados Unidos lanzaron su guerra particular contra el terrorismo Siria se ha esforzado, con poco xito, por limpiar su imagen de Estado malvado , imagen made in USA. Damasco es acusado con insistencia paranoide de permitir que yihadistas locales e internacionales traspongan la frontera con Iraq mayormente desrtica y poco controlada- con el objetivo de unirse a la resistencia a la ocupacin. No importa que analistas de fuste cifren en apenas diez por ciento el elemento forneo en la insurgencia.

No, se trata de que Siria contine en el triste papel de amenaza para la seguridad en la regin. Acaso no se lo busc con el apoyo al ms encarnizado de los grupos opuestos a Israel en un Lbano que las tropas sionistas debieron evacuar, atenazadas noche y da por las armas de Hezbol?

Y no importa que haya cooperado abiertamente con los Estados Unidos en la lucha contra el fundamentalismo islmico, con el ofrecimiento de informacin y recursos desde el 11 de septiembre. Y que en la primera Guerra del Golfo se alineara con Bush padre contra Bagdad. Y que, en opinin de diversos observadores, intente congraciarse con Washington en el plano diplomtico, con la mediacin de terceros pases, y que haya redoblado la vigilancia en la malhadada frontera, aunque resulte difcil contener la solidaridad con Iraq en la poblacin local.

Qu va a importar, si la suerte ya est echada, y Siria ha sido condenada de antemano por aquellos para quienes la muerte de Hariri s que representa una suerte. La del nuevo pretexto para el Oriente Medio que Sam, el inefable To, viene soando desde siempre.



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