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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2018

Toma de posesin presidencial en Honduras
El espritu de las leyes versus the Big Stick

Milson Salgado
Rebelin


Cuando se suscita una toma de posesin presidencial, lo normal es que el rito protocolario sea el simbolismo de una victoria que en un sistema de democracia representativa, privilegia el resultado de simple mayora. Si ello ocurre, aunque el perdedor tenga cierta reticencia por no ser parte de la fiesta de flamear banderas y lanzar por los aires confetis y escarcha, lo normal es aceptar porque el momento de las vindicaciones vendr ms temprano que tarde. Este es el juego de las democracias representativas que se han confeccionado bajo la lgica del bipartidismo que reproduce las mismas formas de administrar un pas. Empero cuando la correlacin de las fuerzas polticas no responden al proyectado bipartidismo, es urgente recurrir a cualquier mecanismo, para frenar una nueva cosmovisin poltica que ponga en peligro la paz dulzona, que trae consigo la venta de la patria al mejor postor, el hambre y la miseria de los que no tienen ni fuerzas para protestar, y el juego geoeconmico en que empeamos el futuro al proyecto de ajuste estructural de la economa, que desajusta las finanzas nacionales y las esclavizan al pago de una deuda eterna.

Cuando en una contienda electoral la duda asalta la inteligencia ms elementa de los ciudadanos como sucedi en Honduras, el sistema de democracia representativa que ya de por si es una defraudacin visceral, y un embuste para bobalicones, pues aunque bajo la ficcin de la teoras contractualistas delegamos la voluntad general, y sobre todo una soberana que nunca no es devuelta, hasta esta democracia formalista y de procedimiento sin ninguna incidencia en las formas de concebir el destino de la humanidad, se vuelve vulnerable.

Los niveles de abstencin han sido resentidos en el pasado como inviables para el futuro de las democracias en el planeta, pero cuando la gente le apuesta a esta, y el sistema burla la voluntad popular, la democracia se vuelve una pantomima y una pera bufa, pues el pueblo que es el que dota de legitimidad a esta cascara vaca de piedras, oficinas y decretos vagos llamada institucionalidad, deja de importar, y se defiende eufemsticamente, conceptos manidos como la gobernabilidad, como si estos actos hueros de decretos, acuerdos y rdenes administrativas fueran infalibles al margen de la delegacin de la voluntad popular que en cualquier clase de democracia, funda los pactos sociales y la paz. Cuando ello ocurre, lo que se propicia es el reino de los delegados por sobre los delegatarios. La preeminencia de la soberana del Estado por sobre la soberana popular, la supremaca del poder constituido sobre el poder constituyente.

La violacin sistemtica de derechos humanos por el ejercicio de la protesta y manifestacin social, y la instauracin de los estados de sitios y la negativa a la auditoria interamericana hemisfrica muestra como en todos los sistemas autoritarios, que cuando la legitimidad est ausente, la institucionalidad y las leyes son cimientos de arena y letras moribundas, y el sistema de tirana que ha sido enjuiciado en su ms profunda dimensin como creador de desigualdades y constructor de miseria, recurre a la violencia y a la muerte selectiva de ciudadanos, para persuadir y sembrar miedos, a quienes antes, presas de los adoctrinamientos, despertaron al mundo poltico por el apremio existencial que golpea sus vidas miserables, pensando ingenuamente que su voto y su voluntad tienen algn valor cuando las computadoras pueden decir que dos ms dos son cuatro como la lgica universalmente aceptada de la aritmtica, o que 1 ms 1 es un milln, y esas nuevas matemticas nos son impuestas por fusiles y muertes para convencernos que quien manda, manda y si se equivoca vuelve a disparar.

Las instituciones electorales oficiales pueden dar un ganador, eso ya se ha vuelto discrecional en Honduras, el gran problema constituye celebrar una victoria que no vive ni en la consciencia de los presuntos ganadores sino en la sonrisa cnica de los que se creen inteligentes para rerse de los ingenuos soadores de un pueblo, que cree que tiene derechos cuando siempre se han utilizado estos como discursos huecos para fundar un pragmtico sistema econmico de mano de obra barata, de exiliados econmicos que mientras ms lejos estn alivian con sus remesas los nmeros rojos de la economa que estos quiebran con total impunidad, mientras las comisiones son arrebatadas por los bancos de la muerte, de los fanticos que llenan los estadios para mejorar las finanzas de los millonarios dueos de clubes deportivos que se ufanan de invertir, de los ms dbiles sujetos de limosna y de filantropas que embargan su orgullo en reproducciones televisivas para dejar sentado que para cada ser humano humillado, siempre hay ricos que tienen buen corazn, y que se programan para ser buenos en pocas de navidad y en compaas electorales; que los pobres slo valen como masa multiplicada cuando se suman en millones sus tarifas impositivas en centavos y en lempiras, y es preciso para lavarle la cara a la mentira vender verdades por tarifas al margen inmoral de la sangre que corre, y de las mentiras que se imponen a fuerza de plomo.

Tomar posesin en Honduras, se vuelve para el Partido de la trampa, una usurpacin de poder, como cuando no es tuya la tierra, pero que te metes a punta de fusiles porque la legalidad dej de funcionar, y lo que opine el pueblo es una sandez, pues los pobres nunca han estado preparados para opinar, y es necesario recurrir al viejo sistema de castas, en que una vanguardia de hombres, deciden que le conviene al pas. Con esa lgica, lo ms elemental de la democracia representativa que funciona en sistemas de legitimidad formal se vuelve una utopa, y esa es prcticamente la lpida de las democracias formales.

Hoy, por temor a un 90% de la poblacin hondurea se barajan los lugares donde se llevar a cabo la toma de posesin de Partido que gan por asalto de fusil. No hay que hacer tanto circo, si es de amplio conocimiento que el poder pblico se embarga y se emborracha en sesiones privadas de alcobas, y en pactos de misas grises donde el idioma elegido es el esperanto, y la jerga defraudatoria escapa a los odos incautos del pueblo. Vyanse a la luna y celebren su mentira donde ms les plazca, porque el que siempre miente ya nunca engaa ms, porque el castigo del embustero es no ser credo, aun cuando en el futuro intente decir una media verdad.

La toma de posesin presidencial ser un hecho, y el presidente electo por virtud del cinismo ms evidente, arrojar a un primer ciudadano que tendr la indita virtud de tener la precaucin de cuidarse del pueblo, y ponerse un dispositivo antibalas en todo su cuerpo, porque est prohibida la cercana del pueblo. La cercana del pueblo puede provocar recuperar los recursos naturales que los presidentes blindados han regalado al mercado, y eso es peligroso para el sistema. La cercana con el pueblo puede producir un nacionalismo autntico, y la lgica es fragmentar la idea anquilosada de patria. Caminar junto al pueblo pudiera provocar la dignidad, y esa cualidad no est presupuestada porque el proceso slo funciona si esta desaparece poco a poco hasta perderse en la efemrides como parte de lo imposible. Ser electo por la voluntad del pueblo implica un compromiso con el mismo pueblo, y esto no funciona cuando el Programa-Pas se orienta por la imposicin vertical de proyectos e inversiones al margen de los intereses del mismo pueblo, y nadie tendr que reclamar porque el elegido obedece a reconocimientos de gobiernos que no tienen en su agenda a los pueblos sino a la geopoltica, a hacer multiplicar el rubor de las balas, y menos el milagro de los peces y el pan.

Los pueblos son prescindibles y Rousseau y Montesquieu pueden dormir tranquilos su siesta eterna sabiendo que su ficcin imaginaria nunca ha dejado de ser eso. La Constitucin Poltica de Honduras puede conformarse con sus artculos cargados de hormigueros constitucionales, con sus proclamas lricas ms proclives al romanticismo humanista, con sus declaraciones que se pierden en el rubor de los vientos estivales como cuando las respuestas flotan en el aire de los sofismos, porque hoy por hoy, los caverncolas no han pasado de la era del garrote, y se han quedado varados para civilizacin del respeto a la alteridad y del espritu de las leyes.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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