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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2018

Deportacin de salvadoreos

Claudio Lomnitz
La Jornada


La semana pasada el presidente de Estados Unidos anunci que cortara las visas, conocidas como Temporary Protected Status, que le fueron conferidas a alrededor de 200 mil salvadoreos en 2001, a raz de la guerra civil y los terremotos que sufri esa nacin. La decisin no podra ser menos responsable ni ms cruel.

Los artculos que se han publicado en defensa de los salvadoreos en la prensa estadunidense hacen hincapi en la separacin de familias, y en la injusticia que hay en deportar personas que han llevado una vida de trabajo perfectamente honrada. No les falta razn, claro. Como se trata de migrantes que llevan 20 aos en Estados Unidos, muchos tienen hijos que nacieron all. Dadas las condiciones sociales y econmicas en El Salvador, habr muchos que prefieran dejar a sus hijos en Estados Unidos, aunque estn pequeos, que arriesgarlos a un regreso totalmente incierto a El Salvador. Se entiende bien el dilema, si consideramos un poco la situacin a la que regresarn estos trabajadores, si en verdad consiguen echarlos.

El Salvador tiene una poblacin aproximada de 6.3 millones de habitantes, de modo que una oleada de 200 mil repatriados representara un aumento poblacional de ms de 3 por ciento de la noche a la maana. Para absorberlos, habra que crear un nmero de empleos proporcionalmente enorme: en trminos relativos, sera como si a Mxico llegaran de zopetn ms de 3 millones de repatriados. Dnde emplearlos? Oficialmente, El Salvador tiene una tasa de desempleo de alrededor de 7 por ciento, pero esa cifra no refleja correctamente la situacin (recordemos que la tasa oficial de desempleo de Mxico es alrededor de 3.9 por ciento). La realidad es que El Salvador es un pas en que prevalece el subempleo, y el migrante repatriado se encontrar en una situacin precaria ante el subempleo, porque tendr que hacer gastos extraordinarios, como poner casa, encontrar un nicho social y econmico, etctera.

Luego, adems, est el tema de las remesas. El Salvador es el segundo pas de Amrica ms dependiente de las remesas (despus de Hait), que representan 16.5 por ciento de su PIB. Doscientos mil migrantes vienen siendo alrededor de 10 por ciento del total de los salvadoreos que residen en Estados Unidos; su deportacin significar una reduccin del PIB de abajito de 2 por ciento, justo cuando la economa tendra que ofrecer empleo a los expulsados. La deportacin provocar una contraccin de la economa local y, por tanto, un aumento en el desempleo, exactamente en el momento en que tendra que absorber a los expatriados.

Todo esto indica que el decreto de Donald Trump porque fue eso, un decreto tendr efectos sociales importantsimos en El Salvador, aunque sean difciles de predecir en detalle. Cmo sern recibidas esos miles de personas, que tienen 20 aos de vivir fuera de sus pueblos y ciudades de origen? Sern vistos como propios o como extraos? No lo sabemos. Esperemos que haya para ellos mucha solidaridad imagino que la habr, pero tampoco faltar quienes vean en su llegada la oportunidad de venderles todo caro, y de quitarles lo que se pueda de lo que traigan ahorrado.

Vale recordar que un segmento importante del hampa en El Salvador, las famosas maras, naci justamente a partir del movimiento trasnacional entre Estados Unidos y El Salvador: los jvenes que llegaron a Estados Unidos en el contexto de la guerra civil fueron enviados a secundarias y preparatorias de zonas urbanas muy pobres, donde sufran ataques de las pandillas prexistentes, por lo que formaron las suyas propias, especialmente violentas por lo mucho que tenan que defenderse. El pandillerismo de las maras llev a que sus jvenes integrantes se hicieran luego blanco de las polticas de deportacin, y muchos fueron repatriados. Al llegar a El Salvador no haba trabajo para ellos ni programas robustos de reinsercin social, por lo que los jvenes se incrustaron como un elemento persistente del crimen organizado, donde han funcionado tambin de carne de can de los grandes crteles mexicanos y colombianos. Los deportados que ahora regresen de Estados Unidos no son jvenes, ni sera lgico que se incorporaran a las maras, pero muy posiblemente se conviertan en blancos para las extorsiones de grupos como esos.

A todo este desastre, hay que agregar el sabor amargo que deja la franca ingratitud del Estado ante la labor constante, legal, y honesta de esos 200 mil migrantes, que han entregado dcadas de labor productiva, muy frecuentemente en trabajos duros y mal pagados: slo 8 por ciento de los migrantes salvadoreos a Estados Unidos tiene ttulo universitario, y apenas la mitad cubri el equivalente a la preparatoria. Y es a esta gente trabajadora a la que van a echar del pas, como quien avienta basura.

Hay, afortunadamente, una fuerte reaccin en Estados Unidos contra el decreto de expatriacin de Donald Trump. Incluso polticos republicanos, como Jeb Bush, han escrito y firmado contra la medida. Veremos si se les deporta o no. Mientras, el caso salvadoreo deja entrever otra tarea para el Mxico actual. Importara ordenar un poco nuestros asuntos, para poder comenzar a invertir seriamente en los pases de Amrica Central, que requieren de verdad de nuestro apoyo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/01/17/opinion/019a2pol


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