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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2018

La purga de Nueva York

Meagan Day
Jacobin / Viento Sur


Las calles de East New York* estn bordeadas de peluqueras y tiendas de frutas y verduras y, dentro de poco, de un gran complejo de oficinas. La autoridad municipal neoyorquina planea una intensa remodelacin de la zona que rodea la estacin de metro de Broadway Junction en Brooklyn, y el espacio de oficinas es un elemento central del plan de revitalizacin. Traer espacios de oficinas modernos a East New York ayudar a impulsar su desarrollo como plataforma de creacin de empleo y atraer cientos de nuevos puestos de trabajo del sector privado al barrio, he declarado el presidente de la Corporacin de Desarrollo Econmico, James Patchett. Es una cancin que los neoyorquinos se saben de memoria.

Hace 25 aos, los orgenes ocultos de la adiccin neoyorquina por los edificios de oficinas fueron destapados por el periodista de izquierda Robert Fitch en su clsico libro The Assassination of New York. Fitch denunci que Nueva York tuvo en su tiempo una economa industrial diversificada y era por tanto un lugar en el que gente de todas las clases sociales podan permitirse vivir y trabajar. Sin embargo, a lo largo de siglo XX, las lites de la ciudad la desdiversificaron a propsito. Las industrias fueron sustituidas por oficinas y comercios con el objetivo de revalorizar el suelo. Por qu? Porque las lites de la ciudad eran las propietarias de los terrenos.

Nueva York era un lugar en que vivan pescaderas, costureras y estibadores a tiro de piedra de los Rockefeller. Los ricos custodiaban celosamente sus instituciones patricias para evitar a los intrusos proletarios, pero seguan prefiriendo vivir en Nueva York, dice Fitch, porque era un lugar lleno de energa y culturalmente vibrante.

Aun as, las lites de la ciudad se pusieron de acuerdo en la dcada de 1920 para urdir un plan de expulsin de la clase obrera. El factor determinante no fue tanto el puro prejuicio o la discriminacin como el afn de lucro: el suelo ocupado por la gente trabajadora tena un valor potencial enorme, siempre que lo dejaran libre. Un economista que por aquel entonces hablaba en nombre de los Rockefeller, Roosevelt, Morgan, Pratt y varios magnates del ferrocarril y de la banca, lo expres de esta manera:

Algunas de las personas ms pobres viven en barrios bajos ubicados en terrenos muy apreciados. En la patricia Quinta Avenida, Tiffany y Woolworth, una al lado de otra, venden joyas y baratijas de lugares bsicamente idnticos Semejante situacin ofende nuestro sentido del orden. Todo parece fuera de lugar. Uno anhela reordenar este batiburrillo y poner las cosas en el sitio que les corresponde.

El plan de 1929 ideado por estos poderosos intereses, encarnados en un organismo denominado Regional Planning Association (RPA), implic una profunda redistribucin de las actividades en Manhattan: el distrito textil, fuera; los mataderos, fuera; incluso el puerto uno de los mejores del mundo en la poca, fuera. En su lugar iban a ponerse edificios de oficinas y viviendas de alto standing para los profesionales que trabajaran en ellas, que conjuntamente generaran rentas exponencialmente ms elevadas para los capitalistas propietarios de los inmuebles, que podran luego venderlos a precios cada vez mayores.

Este plan no se materializ de buenas a primeras. En efecto, durante ms de medio siglo de 1899 a 1956, Nueva York hosped al 15 % de los obreros y obreras fabriles de todo el pas. Entonces, mucho antes de que el pas en su conjunto comenzara a verse afectado por la desindustrializacin, escribe Fitch, Nueva York sufri una grave hemorragia. En el transcurso de las siguientes dos dcadas, la ciudad perdi un cuarto de milln de puestos de trabajo industriales. Mientras tanto, paralelamente a esta expulsin de la clase trabajadora, el valor del suelo en la ciudad aument de 20 000 millones a 400 000 millones de dlares.

A finales de la dcada de 1920, los artfices del plan de la RPA comenzaron a construir bloques de oficinas en el centro de Manhattan a una velocidad vertiginosa. Se vieron obligados a echar el freno durante la Gran Depresin, pero prepararon el terreno desde muy temprano. Por ejemplo, procedieron a la creacin de una Comisin de Planificacin Urbana, que no sera elegida democrticamente y por tanto no deba tener miedo a contravenir los deseos del pblico. El verdadero significado de la Comisin, escribe Fitch, es que se anticipa a la planificacin pblica de cualquier organismo electivo responsable [y] permite a agencias de planificacin privadas, como la RPA, e incluso a promotores privados y sus publicistas, fijar el calendario de planificacin y condicionar el debate pblico.

Esta labor preparatoria vino bien en la dcada de 1950, cuando capitalistas locales intensificaron sus esfuerzos por desplazar las industrias fuera de la ciudad. Por ejemplo, seala Fitch, los Rockefeller haban amasado un pequeo imperio alrededor del Rockefeller Center cuando se declararon en contra de la presencia de bolsas industriales. As que respaldaron un estudio de la RPA realizado con la ayuda de Harvard que conclua que las condiciones econmicas eran favorables a un gran alarde de edificios de oficinas.

Con esta informacin se formaron nuevos grupos de presin y asociaciones que representaban los intereses de promotores y grandes propietarios inmobiliarios, incluidos los principales bancos. La recin creada Downtown Lower Manhattan Association, por ejemplo, era un dream team del capital financiero estadounidense, en el que haba representantes de Metropolitan Life, Lehman Brothers y Morgan Stanley. El grupo lo presida el propio David Rockefeller. Poderosas asociaciones como esta tambin hicieron incursiones en la poltica, pugnando por poner las cosas en el sitio que les corresponde, como haban planeado decenios antes.

A mediados de la dcada de 1950, Nueva York tena la cultura industrial ms rica y diversa del mundo, afirma Fitch. Su diversidad industrial le proporcionaba flexibilidad y estabilidad, haciendo de ella una ciudad rica que mantena todo un abanico de servicios pblicos que envidiaba el resto del pas y hoy en da nos resulta inimaginable, inclusive una red de universidades con matrcula gratuita y un prestigioso sistema hospitalario. La urbanista Jane Jacobs, quien viva por entonces en el centro de Manhattan, rindi homenaje a lo que llam el ballet de Hudson Street, es decir, la manera en que el barrio bulla de vida a todas horas gracias a la proximidad de las industrias y las viviendas. Las confiteras, lavanderas y la desconcertante variedad de pequeos talleres conferan a la ciudad una vitalidad sin parangn. Tenemos ms comodidad, vivacidad, diversidad y posibilidades de eleccin que las que nos merecemos por derecho propio, escribi.

Jacobs se opuso con fuerza al plan, impulsado por Rockefeller, de eliminar el puerto, los mercadillos y los comedores populares, as como todas las industrias locales desde Canal Street hasta Battery. Predijo correctamente que la locura especulativa prevista de construccin de bloques de oficinas significara el fin del ballet de Hudson Street y del Manhattan obrero. Por su parte, Rockefeller prometi que su visin de grandeza cataltica dinamizara el barrio de una manera que los detractores ni siquiera podan imaginar.

Entonces comenz la reordenacin. El puerto fue clausurado y trasladado a Elizabeth, en Nueva Jersey. Las industrias se fueron y con ellas la gente de clase obrera de Nueva York. Quienes se quedaron pasaron de ser trabajadores a pobres. Surgieron edificios de oficinas y empezaron a llegar los profesionales de clase media que residan a las afueras a trabajar en una ciudad en parte ocupada por gente pobre desempleada. En la dcada de 1970, la ciudad de Nueva York se haba transformado.

Capitalismo del desastre urbano

A mediados de la dcada de 1970, la ciudad se vio sacudida por una crisis financiera, y los promotores vieron otra oportunidad para expulsar a los neoyorquinos de clase obrera. Como documenta Fitch, las lites culparon a la clase trabajadora de la crisis, atribuyendo las penurias financieras de la ciudad a la poblacin dependiente de las prestaciones sociales, especialmente los residentes negros y latinos, a quienes acusaron de agotar supuestamente los recursos del municipio sin aportar nada a cambio. Surgi un nuevo cuento popular: Nueva York estaba desindustrializada y ya no quedaban puestos de trabajo para los obreros. Por qu esa gente no recapacita, reconoce que ya no hay sitio para ella y se va?

Esta maniobra propagandstica permiti a las lites matar dos pjaros de un tiro: pretender que no haban generado intencionadamente una crisis de desindustrializacin, sino esta haba sido simplemente el resultado de procesos econmicos naturales, a los que toda persona de clase obrera sensata y digna tena que adaptarse, y por tanto dejar de subvencionar a las comunidades ms duramente golpeadas por la prdida de empleo industrial. Esto ltimo constituy la llamada poltica de contraccin planeada de mediados de los aos setenta, que recort los servicios pblicos (transporte, saneamiento, polica y bomberos) a las comunidades pobres y de clase obrera con el fin de empujarlas fuera de la ciudad. La actitud subyacente a la contraccin planeada est muy bien resumida en estas observaciones del entonces jefe de la Administracin de Viviendas y Urbanizacin, Roger Starr:

No deberamos animar a la gente a quedarse aqu, donde cada da hay menos posibilidades de encontrar trabajo. Evitar que los portorriqueos y los negros del campo sigan viviendo en la ciudad, revertir la funcin de la ciudad, ya no puede ser un lugar de oportunidades Nuestro sistema urbano se basa en la teora de tomar al campesino y convertirlo en obrero industrial. Ahora no hay puestos de trabajo industriales. Por qu no hacer que siga siendo campesino?

En aquel entonces, la desindustrializacin se haba extendido tambin al cinturn industrial y a otras regiones, de manera que se ech mano de un lenguaje especfico para ello. Apareci una nueva narrativa para explicar qu haba ocurrido con la vitalidad y diversidad de la ciudad de Nueva York. La culpa la tenan las fuerzas ineluctables del mercado: la globalizacin, la subcontratacin, el cambio tecnolgico y el crecimiento en abstracto, como si el crecimiento fuera tan inevitable e impersonal como la salida del sol.

En realidad, la crisis presupuestaria de la ciudad se debi en parte a las arriesgadas prcticas especulativas del boom inmobiliario y a la total dependencia de un nico sector econmico. Como explica Fitch, el monocultivo sectorial hace que las ciudades sean lucrativas para los barones de cualquier sector que las domine, pero tambin las sita a merced de los altibajos de tal sector. Fue el caso de Detroit, una ciudad monosectorial, construida alrededor de la industria del automvil, y cuando esta industria tuvo problemas, la ciudad entera se hundi con ella. Al igual que Detroit, Nueva York cre una urbe en torno a un nico sector econmico y pas de depender peligrosamente de un nico producto sumamente cclico: los edificios de oficinas especulativos.

Las lites neoyorquinas, por tanto, no solo expulsaron a la clase obrera, sino que sometieron a la ciudad a un estado de dependencia permanente de los sectores financiero, inmobiliario y de seguros. Claro que existen las fuerzas del mercado, escribi Fitch. La descentralizacin y la competencia mundial no son mitos. Sin embargo, la sbita destruccin de la prometedora cultura industrial de la diversidad de Nueva York a partir de mediados de la dcada de 1950, despus de medio siglo de estabilidad, no puede explicarse como un proceso objetivo e impersonal. Las personas que elaboraron los planes urbansticos que provocaron la expulsin de la industria no eran agentes indiferentes, sino individuos con intereses materiales y una visin especfica para proteger y ampliar esos intereses a expensas de los dems habitantes de la ciudad.

A medida que la gentrificacin avanza en una ciudad tras otra y sigue descubriendo nuevas expresiones en Nueva York, la imaginamos cada vez ms como una secuencia de acontecimientos inevitables. Con ello, asumimos el cuento de la contraccin planeada que dice que la clase obrera debe hacer de orculo del mercado, detectando tendencias si es lista o por lo menos siguiendo a los puestos de trabajo a dondequiera que vayan. Olvidamos que las tendencias econmicas no son simples abstracciones; son acciones, tambin, puestas de manifiesto por personas reales con planes concretos.

Pero del mismo modo que los planes de las lites pueden ser imaginados, tambin pueden ser detenidos en seco.

Nota de Rebelin:

* East New York es un barrio de Brooklyn, Nueva York.

https://www.jacobinmag.com/2018/01/new-york-gentrification-real-estate-deindustrialization

Traduccin: Viento Sur

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article13401

 


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