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(Argumentos para la lucha)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2018

Mara ngeles en paro, con dos menores a su cargo, queda en la calle en pleno invierno
El desahucio de una familia

Agustn Moreno
Cuarto Poder

El piso es una de las 1.800 viviendas pblicas vendidas durante el mandato de Ana Botella al fondo buitre Blackstone, con el que colabora su hijo Jos Mara Aznar Botella


Para los activistas de la PAH, porque su trabajo solidario hace que nos reconciliemos con el ser humano.

 

Al Gobierno se le llena la boca con la palabra recuperacin. Coloca encima de la mesa las cifras macroeconmicas para enmascarar la cruda realidad social. Los obedientes medios de comunicacin ponen el foco de atencin de la opinin pblica en temas secundarios y evitan las realidades incmodas mirando para otro lado. Cuando las estadsticas se convierten en el disfraz de la mentira para tapar los dramas humanos que se siguen produciendo, una de las formas de evitar la manipulacin es el anlisis concreto de situaciones concretas. Voy a contar el caso del desahucio ayer de una familia de Vallecas visto desde cerca y desde dentro.

Son las 7h30 de la maana en Villa de Vallecas. En la calle hace -1 C y algunos vecinos rascaban los cristales de los coches para quitar el hielo. Subimos a la vivienda. Nos escrutan a travs de la mirilla y nos abren la puerta gracias a que el hijo de la familia que van a desahuciar nos reconoce como profesores de su instituto. Entramos en una vivienda social donde unos activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) han pasado toda la noche acompaando a una familia sobre la que pesa una orden de desalojo de la vivienda.

An no haba amanecido cuando empezaron a llegar coches policiales. Es un despliegue desmesurado: hasta ocho se contabilizan desde las ventanas del tercer piso. El ambiente es serio, contenido. Se realiza una asamblea para discutir qu se hace para ganar tiempo y evitar el desalojo. Se resiste? Se bloquea la puerta? Esta familia ha tenido ya dos intentos de desahucio que se haban parado por la presencia de activistas, mediaciones y por la espera a la adjudicacin de viviendas por la Empresa Municipal de Viviendas Sociales (EMVS). Es una asamblea en sesin continua donde se decide todo: lo que se hace y lo que no, el modo de actuar ante distintas situaciones y contando con las eventualidades que se pudieran producir Se plantea que los que no quieran quedarse salgan ya de la vivienda, porque luego no podrn hacerlo. Algunos bajan a la calle donde la polica ha cortado todos los accesos. Tambin el hijo abandona el piso y esperar abajo. La hija pequea ha dormido fuera de casa para evitarle la violencia de la situacin.

El lanzamiento est sealado a las 9h30 horas. Hasta entonces, catorce personas acompaan a Mara ngeles, la madre, que est en paro y cobra solo 426 euros de la ayuda a desempleados mayores de 45 aos. Hay serenidad en los experimentados activistas de la PAH, no exenta de la tensin y la adrenalina del momento, expresada en los paseos en la pequea sala de estar de menos de veinte metros cuadrados, miradas por las ventanas y fuerte consumo de tabaco. Son personas de todas las edades, mujeres y hombres que tienen claro lo que quieren y mantienen un fuerte compromiso moral con los afectados por el expolio social. Saben que es necesario resistir a la injusticia para cambiar las leyes y conseguir soluciones.

Mientras se produce la espera, se habla del problema concreto y del general. A esta familia no se le ha adjudicado vivienda por la EMVS en diciembre a pesar de tener uno de los baremos ms altos (72 puntos), mientras que, con mucho menor baremo, se han adjudicado a todas las personas de movilidad reducida. Ante las reclamaciones de la madre y de SOS Desahucios se aduce que la lista que se ha tenido en cuenta no es la publicada, sino otra que nadie conoce; esto supone el reino de la arbitrariedad y convierte la adjudicacin en algo irregular. La tutora de la nia en el instituto, en nombre de la familia, ha reclamado despus al Portal de Transparencia dicha lista y la legislacin en la que se basa, sin que haya habido respuesta.

No se ha tenido en cuenta la situacin de los menores y los derechos de la infancia. La PAH ha denunciado la situacin, dirigindose al Secretario del Comit de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales de la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra. Se est conculcando el artculo 27.3 de la Declaracin de Derechos del Nio de 1989 en lo relativo a nutricin, vestuario y vivienda. Las autoridades no tienen en cuenta el impacto en la infancia de los desahucios como plantea el informe Te quedars en la oscuridad.

Este edificio de viviendas sociales del ayuntamiento de Madrid, estaba pensado para gente joven y en situacin precaria. Es una de las 1.800 viviendas pblicas que fueron vendidas durante el mandato de Ana Botella al fondo buitre Blackstone para refinanciacin de la deuda. La maraa de intereses descubre otras conexiones: este fondo financi la campaa electoral de Trump; Jos Mara Aznar Botella est metido en el negocio de los fondos buitres para el control de la vivienda social en Madrid. Esta desposesin de bienes pblicos est en proceso judicial ya que la PAH, pide la recuperacin de estas viviendas sociales pagadas por todos los ciudadanos.

Desgraciadamente, el problema de los desahucios no remite y se mantiene un ritmo muy alto, aunque se hable menos de ellos. S ha habido un cambio en su naturaleza: ya no son por las hipotecas, sino por impagos de alquileres o usurpaciones, lo que los activistas de la PAH llaman recuperaciones de viviendas pblicas privatizadas y malvendidas en las operaciones de enajenacin del patrimonio pblico. Los desahucios, por tanto, no cesan. Los datos de 2016 del CGPJ siguen siendo tremendos: 166 desahucios al da. Juan Carlos Barrios, de la PAH de Vallecas nos informa que hay otro desahucio inmediato en el barrio el 24 de enero.

A pesar de la burla de la asamblea de Madrid, donde con el voto del PP y de Ciudadanos se rechaz la iniciativa legislativa popular (ILP) sobre el derecho a la vivienda presentada, la PAH ha vuelto a coger la iniciativa. Ha lanzado la campaa estatal por una Proposicin de Ley de emergencia habitacional en familias vulnerables que recoja: la paralizacin de los desahucios, la dacin en pago retroactiva, alquileres asequibles, un parque pblico de viviendas en alquiler y la garanta de los suministros bsicos.

Mientras hablamos, va pasando el tiempo. La tensin va aumentando de grado. Se anota el nombre de la abogada de la PAH por si hubiera detenciones. Se producen gritos por la ventana en coordinacin con los activistas y vecinos que estn abajo en la calle Vallecas despierta desahucio a tus puertas, La EMV no se vende, la EMV se defiende, Hay nios en la calle y no les importa a nadie, Vergenza-vergenza Han avistado por la ventana que han trado la chapa con la que blindarn la puerta de la vivienda para asegurar que quede vaca cuando dejen a esta familia en la calle en pleno invierno. Se habr cumplido la ley y estar todo en perfecto (des)orden.

Exactamente a las 9h30 comienza el lanzamiento. La comisin judicial intenta hablar desde el descansillo de la escalera. Apenas se les oye por la barrera de obstculos que hay en la puerta. Desde dentro les preguntan si Mara ngeles se va a quedar y se va a parar el desahucio. No hay respuesta positiva, ni siquiera han dejado pasar al abogado de la PAH ni aceptan la mediacin de la Junta Municipal. Suena el ruido de un taladro reventando la cerradura. A continuacin unos tremendos golpetazos contra la puerta, al parecer con un ariete, hacen retumbar las paredes. Se grita: S, se puede, Fuera buitres de nuestras casas, Vergenza me dara desalojar a una familia La puerta y los obstculos resisten unos minutos; finalmente salta todo por los aires y entran un grupo de policas con escudos y a las quince personas que estamos en un rincn de la pequea salita nos piden, una a una, el DNI, que nos devolvern ms tarde abajo, en la entrada del portal. A las 9h50 todo ha acabado.

La representacin del juzgado y el Samur Social, al que han llamado los activistas, se quedan con Mara ngeles, a ver qu solucin le proporcionan de urgencia. Como no tienen dnde ir, se les alojar solo cinco das en un albergue hostal, como el Welcome en pleno polgono industrial de Vallecas, y luego nada. Alguien ha pensado en qu pasa con la escolarizacin de los nios al ser desarraigados de su casa y barrio?

Las lgrimas del hijo en la calle expresaban la rabia y la impotencia de todas las personas que estbamos all al no haber podido parar el desahucio. Pero las preguntas quedan ah: Cmo se puede considerar Espaa un pas desarrollado y civilizado cuando se produce un desahucio cada ocho minutos, cuando se incumple la Constitucin espaola por todos aquellos que dicen afanarse por cumplir la ley en otras circunstancias? Cmo se puede dejar en la calle a una madre con dos hijos de 16 y de 12 aos, uno de ellos con una minusvala del 41%, y que no se les caiga la cara de vergenza a todos los que tienen en su mano la responsabilidad de evitar estas situaciones?

Fuente: http://www.cuartopoder.es/sociedad/2018/01/17/el-desahucio-de-una-familia/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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