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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2018

Conservadurismo o transformacin?
El lado izquierdo del feminismo

Zurie
www.elsaltodiario.com

Reflexin crtica de la autora sobre cmo los temas feministas siguen sin hacerse propios en la izquierda a pesar de que sta se nombre feminista.


Sera una obviedad decir que la izquierda europea tiene muchos retos. Lo que habra que acotar en este artculo sera qu considero izquierda. Pero como eso va a reducir drsticamente el abanico de personas a quienes dirigirme, voy a incluir de forma deliberada a toda persona que crea en un estado de derecho, en la justicia social, en los servicios pblicos y en el reparto de la riqueza, en la no discriminacin, etc. Esto, en el siglo XXI, incluye el feminismo, al menos formalmente.

Sabemos que esto es relativamente reciente, solo hay que revisar las fechas, por ejemplo, en las que se implant el voto femenino en los distintos pases europeos, y las posturas de los partidos de izquierda al respecto. Antes y despus de esos hitos el feminismo ha librado y sigue librando en los partidos de izquierda una lucha feroz por el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Y esta lucha se ha dado en entornos a priori aliados de las mujeres.

A priori porque, desde la revolucin francesa, lo de igualdad, libertad y fraternidad ha sido un club masculino en el que las mujeres hemos conseguido entrar con sangre, sudor y lgrimas. La frase lo ms parecido a un machista de derechas es un machista de izquierdas acuada por el feminismo no es un clich, es el reflejo ms fiel de una realidad que se ha prolongado dcadas, tanto a nivel de partidos y organizaciones, como a nivel individual. Es el dudoso honor que se ha ganado a pulso la izquierda tras muchos aos de ignorar el machismo y el patriarcado, de ver nicamente la opresin de clase y no la de gnero. Y no solo de no verla, tambin de ejercerla. La incansable lucha feminista, junto con una tambin infatigable labor pedaggica, han ido consiguiendo que el feminismo estuviera en la agenda de la izquierda, y que la conciencia feminista formara parte de su ideologa.

Actualmente no hay partido que se considere de izquierda en Europa que no se denomine feminista y que no le de un puesto prioritario en sus programas a la agenda feminista. Y aqu vuelvo a los retos actuales de la izquierda europea. No entra en mi tarea ni conocimientos hacer un anlisis poltico exhaustivo de las tres ltimas dcadas en Europa, pero todos somos conscientes de que, desde la cada del teln de acero y el fin del comunismo y de la Unin Sovitica, el capitalismo en forma de neoliberalismo se ha desperezado y ha ido ganando terreno de forma inexorable.

El estado del bienestar se resquebraja en todo el continente, y para eso no han hecho falta guerras ni cataclismos, solo un plan social muy cuidadoso en el que por tierra, mar y aire (lase tv, prensa, educacin, referentes, etc.) se nos vende un individualismo extremo combinado con el consumismo como nica forma de vida y aspiracin de la misma. Gentes que viven exclusivamente del dinero pblico nos dicen a todas horas que est feo que nosotros pretendamos lo mismo, que tenemos que cobrar menos, que la sanidad es muy cara, que las pensiones son insostenibles, y que no deberas aspirar a estudiar si no tienes dinero ni eres un genio.

La llamada socialdemocracia europea ha sido la izquierda ms permeable a este mensaje, y es evidente cmo lo estn pagando en las urnas, con millones de votantes que se han sentido hurfanos de representacin. Afortunadamente, siguen quedando muchos ciudadanos que mantienen contra viento y marea una slida conciencia de izquierda y de derechos sociales, que se siguen resistiendo cual aldea gala al mensaje neoliberal y fundan nuevos partidos, organizan huelgas, defienden la sanidad, la educacin y las pensiones, el derecho a la vivienda y la solidaridad. Pero incluso en esos ncleos de maravillosa resistencia, el neoliberalismo ha encontrado el punto dbil, la pequea puerta por la que entrar, y no es otra que el feminismo.

Y lo est haciendo, esencialmente, a travs de la prostitucin y los vientres de alquiler. Perdn, que no estoy utilizando el neolenguaje y habr quien se pierda; hablo del trabajo sexual y de la gestacin por sustitucin. Ahora mejor, verdad? Ahora imaginad conmigo una persona de izquierda, obrera, concienciada y solidaria, que hace huelga frente a la reduccin de sus derechos laborales, que apoya la marea blanca, la verde, que sale a la calle por los derechos de las personas refugiadas.

Imaginad que alguien le dijera: mira, hay personas que estn dispuestas a trabajar 8 horas por 300 euros al mes, incluso por un plato de comida, y hay muchos empresarios que estaran encantados de tener trabajadores en esas condiciones, deberamos cambiar la legislacin laboral, porque esas personas estn en su derecho de querer ser explotadas. Os imaginis la carcajada, la indignacin, el discurso sobre la alienacin, sobre que el deseo de unos pocos no puede condenarnos a la esclavitud a todos?.

Ahora imaginad que esa persona que ha hecho la propuesta se autoproclama de izquierda y organiza charlas sobre el trabajo no remunerado y lo empoderante que es para un obrero decidir si as lo quiere trabajar por nada. Alguien pensara que es de izquierda?.

Ahora no imaginis, ahora probad a decirle a esa misma persona de izquierda y concienciada, como he hecho yo, que hay que legalizar los vientres de alquiler porque hay mujeres que quieren gestar nios para otros por un sueldo y porque hay muchas personas que quieren pagar por tener descendencia gentica. O decidle que hay que legalizar la prostitucin porque hay mujeres que lo hacen de forma voluntaria. Y la respuesta en muchos casos ser: bueno, si hay mujeres que quieren hacerlo

La explotacin, alienacin y falta de derechos que se detectan tan fcil y rpidamente en cualquier tema, se evaporan por arte de magia cuando hablamos de los derechos de las mujeres. Da igual que sea un nmero realmente nfimo de mujeres el que est dispuesto a gestar altruistamente para otros, se est dispuesto a cambiar por ello la legislacin aunque eso suponga poner en riesgo a millones de mujeres en todo el mundo.

Da igual que la trata y la esclavitud sean ms del 90% de la realidad de la prostitucin, y las desigualdades sociales y la marginacin la causa de otro 9,99% voluntario. Si hay una sola mujer que quiera hacerlo, por qu habramos de ponerle trabas? Y ahora mirad alrededor y descubriris mujeres y hombres que se dicen feministas defendiendo esto en todos los partidos de izquierda, con ms o menos xito.

Este artculo no pretender ser una reflexin en profundidad sobre los vientres de alquiler ni la prostitucin, para eso necesitara libros y documentales enteros, para eso ya estn grandes mujeres como Mabel Lozano y como todas las que desde NoSomosVasijas e infinidad de asociaciones feministas ponen en imgenes y negro sobre blanco la realidad de estas viejas formas de explotacin.

Porque no os engais, lo nico novedoso de los vientres de alquiler es la tecnologa gentica, que las mujeres pobres paran hijos para los ricos es ms viejo que el hilo negro.

Y si la explotacin de las mujeres no os importa o no sois capaces de verla, si segus pensando que si las mujeres quieren hacerlo , pensad al menos que el neoliberalismo no se va a detener en las mujeres, y que despus de El cuento de la criada vendrn Los santos inocentes.

Fuente:https://www.elsaltodiario.com/nueva-revolucion/el-lado-izquierdo-del-feminismo



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