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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2018

Estado policiaco global

William I. Robinson
Rebelin

Este artculo es resumen de un ensayo mas extenso sobre Estado policiaco global que aparece en el nuevo libro del autor, Into The Tempest: Essays on the New Global Capitalism, publicado por Haymarket Books


Un Estado policiaco global esta surgiendo en tanto el capitalismo mundial se hunde en una crisis sin precedente, dada su magnitud, su alcance global, el grado de la degradacin ecolgica y del deterioro social, y la enorme escala de los medios de violencia que se despliegan alrededor del mundo.

Estado policiaco global se refiere a tres dimensiones entrelazadas. Primero, se refiere a la existencia de sistemas cada vez mas ubicuos del control social de masas, de represin, y de guerra promovidos por los grupos gobernantes para contener la rebelin real o potencial de la clase obrera global y la humanidad superflua.

Segundo, se refiere a la cada vez mayor dependencia de la economa global del desarrollo y del despliegue de estos sistemas de guerra, control social y represin simplemente como medio para sacar ganancia y seguir acumulando capital frente al estancamiento lo que denomino la acumulacin militarizada, o al acumulacin por represin.

Y tercero, se refiere a la emergencia de sistemas polticos que cada vez mas se aproximan a lo que podemos caracterizar como el fascismo del siglo XXI, o en el sentido mas amplio, al totalitarismo.

El impulso hacia un Estado policiaco global responde a nivel estructural al Taln de Aquiles del capitalismo: la sobre-acumulacin. La economa global produce creciente niveles de riqueza que la masa de los trabajadores no puede consumir, dada la cada vez mas aguda polarizacin del los ingresos mundiales. Crece la brecha entre lo que se produce y lo que el mercado puede absorber. Si los capitalistas no pueden vender (o descargar) los productos de sus plantaciones, sus fabricas, y sus oficinas, no pueden hacer ganancias. El resultado es crisis en estancamiento, recesiones, depresiones, conmociones sociales y guerra.

La globalizacin ha tenido el efecto de agravar enormemente la sobreacumulacin. El nivel de polarizacin social y desigualdad global es sin precedente. El un por ciento de la humanidad mas rica control mas de la mitad de la riqueza del mundo en 2016 y el 20 por ciento control el 94.5 por ciento, mientras el restante 80 porciento tuvo que conformarse con apenas el 5,5 por ciento, de acuerdo con la agencia de desarrollo Oxfam.

Esta extrema concentracin de la riqueza significa que la clase capitalista transnacional no puede encontrar salidas productivas para descargar las enormes cantidades de excedente que ha acumulado. La gran recesin de 2008 la peor crisis desde los aos 1930 marc el arranque de una profunda crisis estructural de sobreacumulacin.

En la medida que el capital se va acumulando sin posibilidades para descargar el excedente de manera rentable, los grupos capitalistas presionan a los Estados para crear nuevas oportunidades de sacar ganancias. Ya para principios del siglo XXI, la clase capitalista transnacional se volc sobre todo hacia la especulacin financiera junto con la acumulacin militarizada organizada por Estado para sostener la acumulacin global frente a la sobreacumulacin.

La secuencia de olas especulativas en el casino global desde los aos 1980 ha incluido: inversin en el emergente mercado global inmobiliario que result en la inflacin del valor de los bienes y races en una localidad tras otra; varios ciclos de auges y descalabros del mercado accionario; el enorme aumento de los flujos de fondos de cobertura (conocidos como hedge funds en ingls), de especulacin en monedas, y de toda clase de derivado, desde los permutas de deuda, los mercados de futuros, obligaciones de deuda colateralizada, esquemas de pirmide, y esquemas Ponzi.

Cada vez que se agota la inversin especulativa en un sector, la clase capitalista transnacional simplemente se vuelca hacia otro sector para descargar el excedente. Las salidas mas recientes han sido el sobrevalorado sector de alta tecnologa y las monedas encriptadas como bitcoin. La inversin en el sector tecnolgico subi de apenas $17 mil millones de dlares en los aos 1970, a $175 mil millones en 1990, $496 mil millones en 2000, y luego alcanz los $674 mil millones en 2017. Asimismo, Bitcoin subi de menos de un dlar en 2010, a $13 para finales de 2012, y luego a $1000 para principios de 2017, solo para disparar vertiginosamente a lo largo de 2017, alcanzando $17,900 en diciembre del ao pasado, valor que no guara relacin alguna con la economa real.

La brecha entre la economa productiva (o sea, lo que los medios de comunicacin califican como la economa real) y el capital ficticio (es decir, el dinero arrojado a la circulacin sin base en mercancas o en la actividad productiva), ha llegado a niveles alucinantes. Por ejemplo, el producto bruto mundial - el valor total de los bienes y servicios producidos en el mundo - era de $75 billones en 2015. Mientras tanto, en ese mismo ao, solamente la especulacin en monedas gir alrededor de $5.3 billones diarios en ese mismo ao, y el mercado global de derivados fue estimado en un increble $1.2 trillones.

Pero esta especulacin financiera es una solucin temporal. No puede resolver el problema estructural de la sobreacumulacin a largo plazo mientras el traslado de la riqueza de los trabajadores a la clase capitalista transnacional contrae cada vez mas el mercado. La especulacin financiera tiene sus limites como solucin, pero no as la acumulacin militarizada.

Digitalizacin y acumulacin militarizada

Independientemente de estas consideraciones polticas, la clase capitalista transnacional ha adquirido un mayor inters en la guerra, los conflictos, y la represin como medios de acumulacin. En la medida que la guerra y la represin Estatal se privatiza, los intereses de un amplio gama de grupos capitalistas convergen alrededor de un clima poltico, social, e ideolgico conductivo a la generacin y el mantenimiento de los conflictos sociales tal como en el Medio Oriente y hacia una expansin de los sistemas de guerra, represin, vigilancia Estatal y privado, y el control social.

Las llamadas guerras contra las drogas y el terrorismo, las no declaradas contra los inmigrantes, los refugiados y las pandillas (y mas generalmente, hacia los jvenes pobres de la clase obrera), la construccin de los muros fronterizos, centros de detencin de los inmigrantes, complejos de encarcelamiento, sistemas de vigilancia de masas, y la extensin de las empresas de seguridad privada y de mercenarios - todos se convierte en mayores fuentes de generacin de ganancias.

Un rpido vistazo a los titulares de los medios norteamericanos en los primeros meses del gobierno de Trump ilustra la acumulacin militarizada. El da despus del triunfo electoral de Trump, el precio de las acciones de Corrections Corporation of Amrica la empresa con fines de lucro privado mas grande en Estados Unidos para la detencin de los inmigrantes no documentados dispar en un 60 por ciento dada la promesa de Trump de deportar millones de inmigrantes. Otra empresa con fines de lucro privado que el Estado norteamericano subcontrata para administrar centros de detencin y vuelos chrter para deportar a los inmigrantes, Geo Group, experiment un incremento de 300 por ciento en el precio de sus acciones en los primeros meses de la administracin Trump.

Los ataques del 11 de setiembre de 2001 marc un giro importante en la construccin de un Estado policiaco global. El Estado norteamericano aprovech de dichos ataques para militarizar la economa global mientras otros Estados alrededor del mundo aprobaron leyes anti-terroristas draconianas a la vez que los gastos militares se dispararon. El presupuesto del Pentgono se incremento en un 91 por ciento en trminos reales entre 1998 y 2011, mientras entre la dcada de 2001-2010, las ganancias de la industria militar casi se cuadruplicaron. A nivel mundial, los gastos militares totales crecieron en un 50 por ciento entre 2006 y 2015, desde $1.4 billones a $2.03 billones.

Crucial al Estado policiaco global es el desarrollo de las nuevas tecnologas relacionadas con la digitalizacin y con lo que se refiere a la cuarta revolucin industrial. El sector de la alta tecnologa ahora esta en la vanguardia de la globalizacin capitalista y esta impulsando la digitalizacin de la economa global en su conjunto. La tecnologa de la computarizacin y la informtica nos ha llevado a la antesala de esta cuarta revolucin, basada ahora el la robtica, la impresin tridimensional, la inteligencia artificial, el aprendizaje automtico, el internet de las cosas, la computacin cuntica y en nube, nuevos mecanismos de almacenamiento de energa, y los vehculos autnomos.

Esta digitalizacin esta revolucionando la guerra y las modalidades de acumulacin militarizada organizada por el Estado, incluyendo la aplicacin militar de las nuevas tecnologas y una mayor fusin de la acumulacin privada con la militarizacin Estatal. Los nuevos sistemas de guerra y de represin hechos posibles por una digitalizacin mas avanzada incluyen armamento automtico impulsado por la inteligencia artificial, tales como los vehculos no tripulados de ataque y transporte, los soldados robot, una nueva generacin de aviones no tripulados, fusiles microondas que inmovilizan, ataque ciberntica y guerra informtica, identificacin biomtrica, extraccin estatal de datos, y la vigilancia electrnica global que permite el rastreo y control de cada movimiento.

Por tanto, la digitalizacin hace posible la creacin de un Estado policiaco global. Los grupos dominantes aplican las nuevas tecnologas del control social de masas frente a la resistencia de la poblacin precaria y los marginados. La funcin dual de la acumulacin y del control social se juegan en la militarizacin de la sociedad civil y en el cruce entre la aplicacin militar y la aplicacin civil de los armamentos avanzados y en los sistemas de monitoreo, rastreo, seguridad y vigilancia.

Las zonas verdes

La profunda reconfiguracin del espacio facilitado por la digitalizacin se refleja en la extensin global de las llamadas zonas verdes. Zona verde se refieren al rea casi impenetrable que las fuerzas norteamericanas de ocupacin establecieron en el centro de Bagdad a raz de la invasin de Iraq en 2003. La zona verde proporcion al centro de mando norteamericano y la elite Iraqu ubicados al interior de la zona con un cordn donde se mantuvieron inmunes a la violencia y el caos que envolvieron el pas.

Ahora surgen nuevas zonas verdes en las reas urbanas alrededor del mundo. Esta zonificacin abarca el aburguesamiento (gentrificacin), las comunidades cerradas, los sistemas de vigilancia y la violencia privada y estatal. Al interior de las zonas verdes, las elites y las capas medias y profesionales privilegiadas se valen de los servicios sociales privatizados, el consumo y el entretenimiento exclusivo. Pueden trabajar y comunicarse por el internet y satlite clausurados bajo la proteccin de ejrcitos de soldados, polica, y fuerzas de seguridad privada.

Entre las zonas verdes y la guerra abierta, se encuentran los complejos encarcelamiento-industrial, los sistemas del control de los inmigrantes y refugiados, la criminalizacin de las comunidades marginadas, las campaas de limpieza social de los pobres, y la escolarizacin capitalista. En particular, los aparatos mediticos y culturales de la economa corporativa persiguen colonizar la conciencia y socavar la capacidad de pensar crticamente fuera de la lgica del sistema dominante. Surge una cultura neofascista mediante el militarismo, la misoginia, la extrema masculinizacin, y el racismo.

El recrudecimiento de la crisis estructural resultar en una mayor fusin de la economa digital con el Estado policiaco global. La nueva tecnologa seguramente engrosar las filas de la humanidad superflua y tambin impondr una mayor presin competitiva sobre la clase capitalista transnacional, y por ende, su necesidad de imponer formas mas opresivas y autoritarias de disciplina laboral.

Estado policiaco global y fascismo del siglo XXI

El trumpismo en Estados Unidos, el brexit en el Reino Unido, y la proliferacin de partidos y movimientos neofascistas y autoritarios en Europa y alrededor del mundo, representan una respuesta ultraderechista a la crisis del capitalismo global. Los proyectos del fascismo del siglo XXI buscan organizar una base de masas entre los sectores histricamente privilegiados de la clase obrera global, tales como los obreros blancos en el Norte y las capas medias en el Global, quienes ahora experimentan una mayor inseguridad e inestabilidad en sus condiciones laborales y de vida.

Al igual que su predecesor del siglo XX, este proyecto gira alrededor del mecanismo psico-social del desplazamiento del temor y ansiedad de las masas en momentos de aguda crisis capitalistas hacia las comunidades designadas como chivos expiatorios, tales como los trabajadores inmigrantes, los musulmanes, y los refugiados en Estados Unidos y Europa. Las fuerzas ultraderechistas efectan este mecanismo mediante un discurso de xenofobia, ideologas desconcertantes que abarcan la supremaca racial/cultural, un pasado mtico e idealizado, el milenarismo, y una cultura militarista y masculinista que normaliza y hasta glorifica la guerra, la violencia social, y la dominacin.

En este sentido, la ideologa del fascismo del siglo XXI descansa sobre la irracionalidad la promesa de restaurar la seguridad y la estabilidad no es racional sino emotiva-. El discurso publico del rgimen de Trump del populismo y nacionalismo, por ejemplo, no guarda ninguna relacin a sus verdaderas polticas. En su primero ao, el trumpismo abarc la desregulacin el virtual aplastamiento del Estado regulatorio un mayor recorte del gasto social, las privatizaciones, la reforma impositiva a favor de los ricos y el capital y explcitamente en contra de los pobres y la clase obrera, y una expansin del subsidio estatal al capital: en resumidas cuentas, el neoliberalismo en esteroides.

En Estados Unidos, los movimientos neofascistas han experimentado una rpida expansin desde el viraje del siglo en la sociedad civil, y tambin en el sistema poltico mediante el ala derecha del Partido Republicano. Trump demostr ser la figura carismtica capaz de galvanizar y envalentonar las diversas fuerzas neofascistas, desde los supremacistas blancos, los nacionalistas blancos, las milicias privadas, los neonazis y Ku Klux Klan, los llamados Guardianes del juramento (conformado por exmilitares y policas de la derecha), el Movimiento Patritico, los fundamentalistas cristianos y los grupos de vigilancia antiinmigrantes.

Alentado por la fanfarronea imperial de Trump, su retorica populista y nacionalista, y su discurso abiertamente racista, estos grupos han comenzando un proceso de polinizacin cruzada en un grado sin precedente en las ultimas dcadas, y han logrado tener una presencia en la Casa Blanca de Trump, y en los gobiernos estatales y locales alrededor del pas. Muchas de estas organizaciones han establecido unidades paramilitares en un proceso que a menudo entraa una cierta colaboracin con las agencias represivas del Estado.

El fascismo del siglo XXI y Estado policiaco global entraa una triangulacin entre: las fuerzas ultraderechistas, autoritarias y neofascistas en la sociedad civil, el poder poltico reaccionario en el Estado y el capital corporativo transnacional. Respecto a este ultimo, las fracciones de capital mas propensas a un fascismo del siglo XXI parecen ser el capital financiero especulativo, el complejo militar-industrial-seguridad, y las industrias extractivistas estas tres, a cambio, entrelazadas con el capital de alta-tecnologa/digital-.

Los complejos extractivistas y energticos deben desalojar a las comunidades para poder apropiarse de sus recursos, lo que les hace propensos a los arreglos represivos y hasta neofascistas. La acumulacin de capital en el complejo militar-industrial-seguridad depende de la guerra sin fin y de los sistemas de represin. Y la acumulacin financiera requiere de cada vez mayor austeridad, lo que es muy difcil, sino imposible, de imponer mediante los mecanismos consensuales.

Hemos de recordar que el trumpismo y las dems respuestas ultraderechistas y neofascistas a la crisis surgen a lo largo del mundo reactivamente a la rebelin de las clases trabajadoras y populares. Una rebelin global en contra de la clase capitalista transnacional se ha extendido a lo largo del mundo desde la gran recesin de 2008. Quizs la tarea mas urgente en estos momentos es la organizacin de un frente unido contra el fascismo y la guerra global. Ser improbable que la elite transnacional en su mayor parte se oponga a un fascismo del siglo XXI en el poder poltico si es que los de abajo lleguen a amenazar el control desde arriba.

Sin embargo, las elites con mayor sensatez buscarn proyectos reformistas hasta reformas radicales en aras de rescatar el sistema de si mismo. Hemos de respaldar dichos proyectos reformistas en la medida que atenan las peores depredaciones del capitalismo global y que nos sacan del umbral de la guerra y el fascismo. La clase obrera global necesita amplias alianzas, incluyendo con los elementos reformistas de la elite transnacional.

Pero la reforma del capitalismo histricamente se ha logrado menos por la ilustracin de las elites sino por las luchas de masas desde abajo que obligan a las elites a reformar. La mejor manera de lograr una reforma del capitalismo global es luchar en su contra. Si fracasa el reformismo desde arriba y si la Izquierda no logra tomar la iniciativa, podra quedarse abierto el camino para un fascismo del siglo XXI fundamentado en un Estado policiaco global.

William I. Robinson. Profesor de Sociologa, Universidad de California en Santa Brbara.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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