Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2018

Una autobiografa ms all de la nostalgia, el narcisismo o el resentimiento

Paco Puche
Rebelin

Presentacin del libro Suburbio, conciencia social y militancia. Autobiografa en Mlaga 1942-1966, de Pedro Andrs Gonzlez, histrico dirigente de COOO de Andaluca, editado en Ediciones del Genal.


La autobiografa de Pedro Andrs en sus primeros 24 aos, cuya presentacin ha tenido la gentileza de encomendarme, es un holograma [1] de los aos posteriores a la guerra civil en Mlaga: aos de asesinatos, represin y censura; aos en que los derrotados no pueden escapar al recuerdo de la "desband" (sobre la que las ltimas investigaciones aproximan el nmero de huidos en tromba por la carretera de Almera, en direccin a no se sabe dnde, a 300.000); y aos de carencias bsicas, especialmente lo relacionado con necesidades primarias, como el de una vivienda y un trabajo dignos o el de una consideracin social inclusiva.

Holograma digo, porque en esa parte de su historia est contenido el "todo" de ese tiempo. Aqu, en la memoria de Pedro Andrs, la encontramos con los tintes ms dramticos posibles, pero que no dejan de ser comunes a todas las clases trabajadoras de la poca, todos los vencidos. La "Mlaga roja" pag con creces su atrevimiento de querer ms justicia y menos opresin, y por haber luchado por ello en los aos anteriores a la sublevacin militar.

Pedro Andrs nace, se cra y alcanza la juventud en ese contexto.

Su relato est totalmente alejado de cualquier ficcin. Se trata de una escrupulosa tarea de investigacin pormenorizada de todos y cada uno de los eventos que recorren estos pocos 24 aos, desde su nacimiento hasta 1966 y, ms an, de los antecedentes familiares de su madre, que incluye para entender mejor ese contexto.

Es un trabajo de microhistoria al que los estudiosos habrn de recurrir para entender el da a da de las familias pobres y miserables malagueas de la poca. Por esto ya tiene especial relevancia. Est escrito, adems, con la precisin de un relojero que no quiere que le falle cualquier pieza, por insignificante que sea, porque, le parece a Pedro Andrs, que una fecha, un dato, una circunstancia no bien precisadas puede hacer descomponer todo el relato. Obsesin, pues, por la fidelidad factual. Para ello ha ido consultando a las personas que siguen vivas y que forma parte de su relato. Que nadie le pueda decir que ha sido infiel a la verdad.

Su biografa es mucho ms, es un trabajo antropolgico [2] que aborda la interpretacin de la realidad desde un punto de vista emic [3] , es decir de aquellos estudiosos que dan significado a los grupos humanos que investigan desde dentro del grupo, como los vera un nativo del mismo, que en su caso no podra haber sido de otra manera. Como Pedro Andrs, adems, escribe desde la distancia en el tiempo, no puede obviar mirarla con unas gafas sociales en las que sus convicciones comunistas no pueden dejar de estar presentes (l podra decir, homenajeando a Marx, que la conciencia de los humanos es su existencia). Es un punto de vista etic. Esta mezcla de miradas enriquece el relato, aunque desde la perspectiva del lector, a su vez, exige una recepcin crtica, como debe ser en toda clase de lecturas.

El dramatismo en la biografa de Pedro Andrs comienza ya con una madre que vive en la pedana de un pequeo pueblo de la Axarqua malaguea, que con siete aos es ya una hurfana junto a otros tres hermanos. Estamos en 1917. Desde all llega a Vlez antes de aterrizar en Mlaga, en la cual trabaja en el servicio domstico al final de la calle Carretera, junto a Dos Aceras, de la que terminan echndola por el delito de haberse quedado embarazada. Se haba unido a un malagueo viudo, y de resultas nace Pedro Andrs el 14 de septiembre de 1942. Muere su padre cuando Pedro solo tena cinco aos, dejando a Isabel viuda con dos hijos. Tenemos de nuevo a la madre en el ms absoluto desamparo, por segunda vez, con solo 37 aos. Al poco tiempo, la echan de su casa, sita en los Callejones del Perchel 38, por no poder pagar la renta y cae en manos de un amigo del padre, Jos, que le busca asilo en Torrox. Pero la moneda que quiere cobrar no es aceptable para la viuda, que as exhibe una alta dignidad, y el aprovechado, para quitrselos de en medio, los trae a la capital depositndolos en la estacin del Perro (en las playas de San Andrs), junto al mar, en medio de una barriada de chabolas, en una tarde de los primeros das de marzo de 1948 y, a continuacin, desaparece el despechado. Pero aquel barrio de chabolas est habitado por gente muy humilde, como ellos, que no tienen nada que ofrecerles salvo solidaridad. Aqu, en este punto, hay que mencionar a la familia de la "Boquerona" y a Manolo, el que sera el segundo padre de Pedro Andrs. Cuando entre l y otros vecinos le construyen su chabola, ya pueden quedarse tranquilos. Manolo, que es un buen hombre, les da aos de cierta tranquilidad, en medio de muchas escaseces, pero pronto, su aficin por el vino, como de tantos otros por aquellas pocas que no encontraban otro alivio a su penosa existencia, hace que Isabel, de nuevo, sufra en sus carnes el machismo violento unido a la miseria. En diciembre de 1965 muere de muerte natural, muy joven, con solo 57 aos, y deja tres hijos, el mayor de los cuales, Pedro, solo tiene 24 aos. No puede soportarlo [4] ms y se marcha a Sevilla el 10 de octubre de 1966, cuando ya sus condiciones de vida haban mejorado. Aqu termina su relato.

Esto es solo una introduccin y no voy a contar toda la historia, pero he querido destacar el papel de la madre de Pedro Andrs, Isabel Garca Moreno, a la que l con toda justicia ha dedicado sus memorias. Y la ha querido tanto. Una madre coraje en toda regla, que me ha llamado especialmente la atencin.

El otro asunto que quiero destacar es mi papel en esta historia. Evidentemente, si me pide que haga esta presentacin es por algo, pues Pedro ha sido siempre muy exigente. Efectivamente, l y yo hemos vivido juntos seis aos (de los cuales dos estuve fuera de Mlaga), de esos que los historiadores consideran con mucha ms densidad que los aos normales, en los que nos hemos formado en comn, con muchas influencias, experiencias y coincidencias muy ricas.

Mi familia procedente de Antequera, que desde los aos de la postguerra hasta 1960 fue bastante adinerada, desembarca en Mlaga por esas fechas, venida a menos. Vamos a parar a la calle Snchez Pastor n 10 de la capital, casa que Pedro haba frecuentado para ver a sus tos anarquistas en los aos cuarenta. Ha habido muchas ms coincidencias: en la calle Carretera, muy cerca de donde trabaja Isabel, establecimos una librera dcadas despus. En Ancha del Carmen 38, paralela y a la misma altura que los Callejones del Perchel 38, nuestra familia monta una tienda en los sesenta, a la que yo acuda como dependiente los fines de semana. Le presento a mi amigo Diego Ruiz, cuya hermana Encarna sera ms tarde su mujer, hasta hoy. Lo invito a conocer al famoso cannigo conciliar, Jos Mara Gonzlez, el Cheu, a una "cheguala", como llambamos a esas reuniones que celebrbamos en el Camino de Antequera, en la que conoci a Paco Perea y al cura Bailo, que fueron decisivos en su concienciacin poltica y que lo introdujeron en el FELIPE (Frente de Liberacin Popular), como cuenta en su autobiografa. Coincidimos en las Escuelas el Ave Mara, en la Misericordia, l como alumno y yo, ms tarde, como profesor. A travs de los curas Rengel y Casco, procedentes de la Escuela madrilea de Len XIII, que enseaban doctrina social de la Iglesia, nos afiliamos a los movimientos juveniles de Accin Catlica [5], donde nos conocimos. Nos reunamos en la calle Santa Mara, en el Obispado. Hacamos encuentros en la parroquia de Huelin. Coincidimos con Alfonso Carlos Comn, un maestro definitivo para los dos, a m como modelo tico a l como referente poltico. Para m (y creo que para l) como una de las personas que ms hemos admirado en nuestra existencia. Si leemos la Espaa del Sur que Comn public en Tecnos, en 1966, vemos que en la dedicatoria estamos los dos. Coincidimos en una cooperativa de libros que montamos en los sesenta en la Alameda de Capuchinos, y que era una tapadera antifranquista. En esa misma calle, pero ms arriba, el cura Rengel nos deja un piso en donde yo paso mis primeros aos de casado, y donde l haba montado el aparato de propaganda del FELIPE y, en fin, la Librera Prometeo que lleva cerca de cincuenta aos de funcionamiento, la monta el FELIPE, a mi nombre, para recabar finanzas para el partido, junto a su cuado Diego, y nuestros correligionarios Florin y Manolo, con la ayuda de Reme, mi compaera por entonces.

A pesar de esa apretada experiencia en comn y de las muchas coincidencias, despus de su ida (o huida?) a Sevilla, en cincuenta aos, que yo recuerde, solo nos hemos visto una vez. Y hace unas semanas nos hemos encontrado por segunda vez.

l trataba de comprobar que lo que haba puesto en su autobiografa de mi persona era correcto en lo objetivo. En la conversacin se enciende de nuevo la luz de la simpata mutua y le ofrezco editarle el libro en Ediciones del Genal. Me lo deja, me quedo impresionado con su lectura y le pido que el da 8 de noviembre venga a Mlaga para atar los cabos de la edicin y, de camino, que hagamos un recorrido por la geografa de sus memorias de infancia y juventud.

As ha sido. Para los malagueos el itinerario es muy conocido: calles Fresca y Santa Mara, en el edifico del Obispado; calles la Bolsa y la Acera de la Marina en el centro, donde trabaj; calles Carreteras y Dos Aceras en recuerdo de su madre; plaza de San Pedro y los Callejones, en el Perchel, barrio obrero por excelencia; playas de San Andrs, parte de la prspera zona industrial, hoy desaparecida; barriada de Huelin; fbrica de la Cros, en las Playas de la Misericordia y, por fin, barrida de chabolas del Perro, junto a la chimenea la Mnica de la que fuera fbrica de Los Guindos. Monumento ste de 100 metros de altura, que sigue majestuosa en pe. A la vuelta, tomamos por el carril de la Chupa, pasamos por lo que fueron las cocheras del suburbano, entramos en las Escuelas el Ave Mara, en donde ambos estuvimos, y en donde Comn y Mara Luisa tenan su residencia y, finalmente, tomamos el autobs de regreso al centro de la ciudad. Bastante cansados, con nuestros ms de setenta y cinco aos los dos, y muy emocionados por esa recorrido de nuestra educacin poltica y sentimental, nos despedimos afectuosamente, hasta tener el libro en la calle, en que volveremos a vernos.

Como dice el tango que inmortaliz Gardel: "Volver con la frente marchita/Las nieves del tiempo platearon mi sien/Sentir que es un soplo la vida/Que veinte aos no es nada

Que cincuenta aos tampoco son nada.

Notas.

1) Con el trmino holograma, en sociologa, se trata de decir que una parte de la realidad contiene iguales elementos y relaciones que la totalidad de la misma. Basta por tanto conocer esta parte para poder reconstruir la totalidad.

2) La antropologa es una disciplina que estudia los grupos humanos de cualquier poca, aunque la relacionemos con frecuencia con el estudio de las sociedades indgenas, desde el punto de vista de sus culturas, modos de vida, condiciones materiales, hbitos, instituciones, creaciones artsticas, etc.

3) En antropologa se distinguen dos modos de hacer estudios de grupos humanos. Uno es el abordaje emic, ms subjetivo, ponindose en lugar de los nativos estudiados; el otro se llama etic, en el que el investigador trata de ser objetivo, de hacer una mirada desde fuera del grupo.

4) Dice literalmente: "me entristece profundamente, a la vez que me resulta cada vez ms difcil la convivencia en mi casa. Esto me provoca unos deseos tremendos de huida que se repiten en m con cierta frecuencia".

5) Estos movimientos, en aquel panorama represivo y de predominio del nacional-catolicismo, resultaron muy progresistas para la poca. La sola mencin de la funcin social de la propiedad haba que mencionarla a la chita callando. Coincidieron con el Concilio Vaticano II, y pudieron prosperar al amparo de aquellas reformas progresistas en la Iglesia. De ah salieron muchos comunistas y antifranquistas.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter