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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2018

La traicin de Lenn Moreno

Atilio A. Boron
Rebelin


Hay puales en las sonrisas de los hombres; cuanto ms cercanos son, ms sangrientos(William Shakespeare)



Resulta imposible hablar de la dramtica coyuntura poltica que se ha configurado en el Ecuador con motivo del referendo y la consulta popular del 4 de febrero sin que una palabra aflore de inmediato en la conciencia (y en el nimo) del observador: traicin. Es un trmino dursimo por su mayscula inmoralidad. Ese enorme humanista que fue Shakespeare hizo de la traicin objeto de innumerables reflexiones en su voluminosa produccin literaria. Pero fue en Macbeth donde el tema se convirti en el hilo conductor de la obra. Y all la traicin aparece como el reverso de una pasin enfermiza e incontrolable: la ambicin y junto a ella la envidia y una mal contenida rivalidad que irrumpe de sbito ni bien las condiciones son propicias.

Podr argirse, traicin a qu, o a quin? A qu? Nada menos que a la mayora del pueblo ecuatoriano que vot por un candidato que se presentaba como el continuador de la Revolucin Ciudadana, un proceso de transformaciones profundas que cambi radicalmente, y para bien, a la sociedad ecuatoriana. Moreno perpetr una estafa electoral, como la de Mauricio Macri en la Argentina, e incurri en una malversacin de la confianza en l depositada por la ciudadana que lo hizo presidente. Debera el pueblo ecuatoriano depositar su confianza en las promesas de un personaje que ya lo traicion una vez? Por qu no habra de reincidir en su deshonesta conducta? Por supuesto, como todas las creaciones histricas, la Revolucin Ciudadana tuvo sus contradicciones, sus grandes aciertos, sus errores y sus asignaturas pendientes. Pero la direccin del proceso era la correcta y el imperialismo y la derecha ecuatoriana no se equivocaron al transformar a su lder, Rafael Correa, en la bte noire no slo del Ecuador sino de la poltica internacional. Traicin al pueblo que lo vot, al partido que lo postul para la presidencia y tambin a Rafael Correa, de quien Lenn Moreno fue su vicepresidente y muy estrecho colaborador, dentro y fuera del pas, durante diez aos. Traicin por atacar a un personaje de quien hablaba puras maravillas durante la campaa electoral que lo proyect al Palacio de Carondelet y en cuya enorme popularidad se apoy para prevalecer en el muy reido balotaje. ste tuvo esas caractersticas porque ya desde la campaa de la primera vuelta la derecha local e internacional, los partidos del viejo orden, las cmaras empresariales y toda la oligarqua meditica en Ecuador y en el extranjero denunciaban que el fraude se habra perpetrado por el Consejo Nacional Electoral en la fase previa a los comicios y que se continuara el da de la votacin y en los posteriores mientras se practicara el recuento de los votos. Una acusacin completamente infundada (como se demostr en la reunin de los representantes de CREO-SUMA, la fuerza poltica que postulaba a Guillermo Lasso, con los observadores internacionales invitados para monitorear el proceso electoral). Algunos de estos, para nada simpatizantes del gobierno de Correa, estallaron de indignacin ante la catarata de falsas impugnaciones motorizadas por los partidarios de Lasso y amplificadas extraordinariamente por los medios independientes. En la citada reunin con la gente de CREO-SUMA uno de los observadores puso punto final a las crticas diciendo: no queremos chismes, aporten datos concretos. Nunca lo hicieron y jams formalizaron una denuncia concreta ante el Tribunal Contencioso Electoral.

El objetivo de esta estrategia difamatoria era muy claro: deslegitimar el previsible triunfo de Moreno en la primera vuelta, debilitar de antemano su gobierno y ablandar el espritu del nuevo equipo de gobierno en caso de que el candidato de la derecha Guillermo Lasso fuese derrotado en la segunda vuelta. Pese a lo absurdo e infundado de esas acusaciones de fraude lo cierto es que hicieron mella en la frgil contextura poltica de Moreno y en su entorno, quienes relegaron a un papel subordinado y menor a Alianza Pas, una organizacin poltica que haba dado sobradas muestras -victoriosa en catorce procesos electorales!- de su eficacia como maquinaria electoral.

Pero la traicin de Moreno mal podra ser explicada slo por factores psicolgicos, como si slo fuera la maliciosa secuela de una desmedida ambicin. Tampoco por groseros errores de campaa, que ocasionaron una victoria muy ajustada. La fulminante y asombrosa mutacin de la orientacin poltica del actual presidente est al servicio de un proyecto restaurador para el cual fue reclutado -quin sabe cundo, cmo y a cambio de qu?- por los factores tradicionales del poder en el Ecuador y, sin duda alguna, por Washington con el objeto preciso e impostergable de destruir definitivamente cualquier opcin progresista o de izquierda en el pas y, por extensin, a quien como Rafael Correa encarn esos ideales durante diez aos. Obviamente que el actual presidente demostr ser un personaje tan escurridizo como inescrupuloso, que se agazap en los intersticios de la estructura gubernamental y esper con paciencia y astucia el momento para descargar su pualada trapera haciendo honor a la cita utilizada en el epgrafe de esta nota. A todos les llamaba la atencin, en su campaa, tanto en la primera como en la segunda vuelta, los exaltados elogios a Correa y la facilidad con que lanzaba promesas demaggicas de imposible cumplimiento. El lanzamiento del Plan Toda una Vida surgi en las dos ltimas semanas de la campaa de la primera vuelta como un recurso para intensificarla, dada la probabilidad de no atravesar al 40% de los votos. Con ese plan se buscaba aterrizar la propuesta programtica de Alianza Pas y otorgarle al discurso, hasta ese momento siempre vago, de grandes visiones y mensajes esperanzadores propios de un pastor tele-evangelista, mediante la enunciacin de contenidos concretos y metas identificables por los electores. En esa lnea, prometi el oro y el moro: empleo para todos, casas para todos, salud para todos pero sin jams decir cmo financiara esas polticas y cul sera su proyecto econmico. Se supona que sera el que haba instaurado su predecesor, pero llamativamente no habl de la economa ecuatoriana, del dominio que pese a los cambios introducidos por Correa seguan conservando los banqueros, los oligopolios mediticos, el capital extranjero; en suma, los que detentaban en el Ecuador el poder real, distinto y muy superior al del gobierno. No pas desapercibido para nadie como en los tramos finales de la segunda vuelta Moreno se mostraba cada vez ms receptivo a los reclamos de la derecha, admita sin respuesta sus acusaciones de fraude, oa con indiferencia sus vociferantes quejas por la falta de libertad de prensa en el Ecuador y a la necesidad de reabrir un dilogo que, presuntamente, habra sido clausurado por Correa. Pese a ello a todos nos sorprendi la intempestiva denuncia de corrupcin lanzada ni bien asumi sus funciones como presidente, sombra indecente proyectada indiscriminadamente contra los funcionarios del anterior gobierno, salvo l, por supuesto. Si haba tanta corrupcin como Moreno deca, cmo tard diez aos en darse cuenta de que estaba en un nido de corruptos? Dado que esto es inverosmil, si la corrupcin existi l fue cmplice de la misma; y si no existi lo suyo es una infamia, perpetrada una vez ms al servicio de la coalicin de intereses que, a fines del siglo pasado, hundi al Ecuador en la peor crisis de su historia.

El desmantelamiento de la Revolucin Ciudadana no slo pasa por restaurar escandalosamente a los banqueros y a la oligarqua meditica el poder detrs del trono, como la verdadera autoridad del gobierno. El embate se descarga tambin sobre la cultura y los medios de comunicacin, con la razzia practicada en el peridico oficial El Telgrafo que, bajo la nueva inspiracin, cuenta con un ultra corrupto como el presidente brasileo Michel Temer como uno de sus colaboradores al paso que notables intelectuales ecuatorianos fueron corridos del peridico. Moreno no encuentra nada malo en que el espectro comunicacional del pas haya cado una vez ms en manos privadas o que medios del estado, como la Radio Pblica del Ecuador, por ejemplo, se convirtiese en vociferante expresin crtica de todo lo que antes elogiaba. No obstante, el morenismo est lejos de constituir un compacto bloque en el poder. Mltiples contradicciones lo surcan. Por un lado estn los sobrevivientes de la fase anterior, progresistas que por ahora- se desempean en el rea de las polticas sociales hasta que la derecha complete la purga realizada en la administracin pblica; frente a ellos se agrupa un heterclito enjambre de grupos empresariales que tomaron el gobierno por asalto unidos por la comn ambicin de saquear a la economa nacional y al estado y enfrentados a otros sectores corporativos que, dejados a margen del festn, ambicionan asumir directamente el control del gobierno sin superfluas mediaciones como la de Moreno y su grupo. Este asalto al gobierno por parte de los grupos empresariales es anlogo al que tuvo lugar en la Argentina con la llegada de Macri. En ambos casos se produjo un extravagante y deplorable trnsito desde el poder al gobierno cuando, en una democracia, se supone que la marcha es al revs: es el gobierno surgido del voto popular quien tiene que conquistar el poder o al menos fragmentos significativos de ste si es que efectivamente quiere gobernar El resultado de esta inversin lo estamos viendo claramente en la Argentina: vaciamiento de la democracia, desproteccin social, concentracin de la riqueza y recrudecimiento de la violencia institucional para acallar las protestas sociales. No creo que la historia sera muy diferente en el Ecuador de continuar por el rumbo trazado por Moreno.

De lo anterior se desprende que ms all de la aparente variedad de sus preguntas, el referendo de febrero tiene un solo objetivo: tronchar de raz la posibilidad de que Rafael Correa pueda volver a presentarse a elecciones. Hay tres preguntas cruciales que son las que revelan con claridad el proyecto poltico del nuevo bloque empresarial que ha colonizado las alturas del estado: dos de ellas encaminadas a garantizar lo nico que le importa al imperio y a sus lacayos ecuatorianos: el destierro poltico de Correa, condenarlo al ostracismo y, de ese modo, liquidar en pocos meses su herencia poltica revirtiendo los cambios que tuvieron lugar en los ltimos diez aos y reinstalando al estado nacional en su tradicional subordinacin a las fuerzas del mercado. Se trata de las preguntas sobre supresin definitiva de la posibilidad que pueda tener una ciudadana o un ciudadano de repostularse para el mismo cargo, lesionando el derecho de los ciudadanos de presentarse a elecciones, de elegir y de ser elegidos, todo esto justificado con el propsito de garantizar el principio de la alternancia. El otro artculo busca eliminar al Consejo de Participacin Ciudadana y Control Social, un rgano que fue el custodio principal del estado de derecho y la separacin de poderes consagrada por la Constitucin de Montecristi. De aprobarse esta modificacin las principales autoridades de las diferentes ramas y aparatos del estado pasaran transitoriamente a ser designadas a dedo por el actual presidente. En otras palabras, se legalizara un golpe de estado. La tercera, la nmero seis en el referendo, expresa con meridiana claridad el pacto de Moreno con la oligarqua financiera. Mediante ella se pretende derogar la Ley de la Plusvala que tiene por objeto evitar la especulacin sobre el valor de las tierras y fijacin de tributos. () En pocas palabras, de lo que se trata con este ilegal e ilegtimo engendro jurdico es eliminar para siempre la presencia de Rafael Correa en la poltica ecuatoriana (y regional); reconstruir en clave corporativa y privatista al estado, como sucediera en la Argentina de Macri, facilitando las operaciones especulativas de los capitalistas (de ah la anhelada derogacin de la Ley de la Plusvala) y transfiriendo el control de los cargos decisivos del aparato estatal a manos privadas, instaurando una suerte de CEOcracia que propinara un golpe mortal a las aspiraciones democrticas de la ciudadana ecuatoriana.

A la traicin se le suma la infamia de una movida como sta. Quienes luchamos por una Latinoamrica unida y en marcha hacia su segunda y definitiva independencia no podemos sino expresar nuestro ms enrgico repudio a los nefastos designios del actual gobierno ecuatoriano y la confianza en el pueblo de ese pas que sabr desbaratar esa maniobra. En la primera nota que escrib a propsito de la trascendental eleccin presidencial de Febrero del 2017 dije que en Ecuador se libraba una nueva batalla de Stalingrado, decisiva no slo para su futuro sino del de toda Amrica Latina. Respiramos aliviados cuando se derrot al candidato del viejo rgimen, representante del pas oprimido por una voraz oligarqua y sus mentores del norte. Pero jams imaginamos que en el valiente ejrcito ciudadano que consagr la victoria de Moreno haba un caballo de Troya, una quinta columna dispuesta a traicionar no slo al lder popular del Ecuador sino al proyecto de transformacin que l encarnaba. Si el pueblo ecuatoriano llegara a respaldar la propuesta de Moreno en su referendo, si llegara a triunfar el SI ese pas se internara, para su desgracia, en la misma senda opresora, decadente y violenta abierta por Mauricio Macri en la Argentina. Una sobria mirada a lo que est ocurriendo en mi pas debera ser suficiente para persuadir a las ecuatorianas y los ecuatorianos de la necesidad de evitar tan nefasto desenlace. El triunfo del NO en las tres preguntas claves del referendo abrira en cambio las puertas para el renacer de una esperanza hoy ensombrecida por el oprobio de una traicin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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