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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2018

El renacer de Iraq dista mucho de ser seguro a pesar de la euforia de Bagdad

Galip Dalay
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Las victorias del primer ministro iraqu Haider al-Abadi sobre el Estado Islmico y el retroceso de la cuestin de la independencia kurda han provocado optimismo respecto al futuro de Iraq, pero el lder iraqu todava tiene que empezar a construir un nuevo pas inclusivo.

Iraq puede contar con dos logros importantes en 2017. En julio liber por fin del Estado Islmico (EI) a la segunda ciudad del pas, Mosul, y sofoc la campaa kurda por la independencia tras el referndum sobre la independencia del Kurdistn el 25 de septiembre.

Estos logros aumentaron la confianza de las lites polticas en Bagdad. El pas atrae cada vez ms una cobertura positiva de los medios de comunicacin. El primer ministro iraqu Haidar Abadi incluso ha llegado a figurar en la lista de 2017 de los cien principales pensadores mundiales elaborada por la revista Foreign Policy . Esta revista describ a sus logros de la siguiente manera: A lo largo del ao pasado ha expulsado al Estado Islmico de las ciudades iraques, ha emprendido planes para reformar el masivo y corrupto sector pblico del pas, y ha planificado una poltica exterior destinada a impedir que las potencias regionales utilicen Iraq como campo de batalla. La victoria ms importante de Abadi en 2017 fue la liberacin de Mosul, la segunda ciudad de Iraq, en julio. Su intento de mantener Iraq unido le he exigido luchar contra algo ms que contra los yihadistas. En octubre, despus de que los kurdos celebraran un referndum sobre la independencia, autoriz una exitosa operacin para retomar de manos de los peshmerga la rica en petroleo y disputada regin de Kirkuk .

Victorias prricas

Adems de estos xitos, algunos analistas han sugerido que asistimos a un renacer de una identidad cvica o nacionalismo iraqu ms all y por encima de las identidades sectarias.

Una dosis mesurada de confianza en s mismo es saludable y necesaria en Oriente Medio, pero esta confianza en s mismo puede acarrear resultados nocivos si se convierte en exceso de confianza o en orgullo desmedido. La historia poltica de Oriente Medio est repleta de ejemplos de este exceso de confianza que han dado lugar a victorias prricas.

Parece que este peligro se les presenta tanto a Iraq como al propio primer ministro. Varios incidentes ocurridos recientemente no apuntan a un liderazgo inteligente capaz de sacar partido de estas victorias recientes para lograr la estabilidad, la paz social y la cohesin entre los diferentes componentes de la sociedad iraqu.

Por desgracia, el gobierno central iraqu ha desaprovechado varias oportunidades importantes para demostrar a su pueblo su compromiso con un modelo de gobernanza inclusivo y no sectario. Por ejemplo, qu puede poner de manifiesto un terremoto? La tragedia, la miseria, la naturaleza de la gobernanza, el nivel de responsabilidad de la clase poltica? La lista podra continuar. Pero un terremoto tambin puede sacar a un primer plano los fallos sociopolticos de un pas y la calidad de sus lites polticas.

Eso es precisamente lo que ha revelado el trgico terremoto que afect el mes pasado a la regin del Kurdistn de Iraq e Irn.

Iraq sigue siendo un pas que est poltica y emocionalmente dividido. La respuesta del gobierno central ante el terremoto fue una clara manifestacin de dicha divisin. Mientras los kurdos lidiaban con las consecuencias de este mortfero terremoto, la simpata y solidaridad pblicas y polticas con los kurdos por parte del resto de Iraq estaban en su punto ms bajo.

Segn informes iniciales del Gobierno Regional del Kurdistn (KRG, por sus siglas en ingls), diez personas murieron y ms de 500 resultaron heridas en la regin de Kurdistn donde el pasado 12 de noviembre un terremoto afect a unas 640.000 personas.

Mientras sus compatriotas hacan frente a esta calamidad no se vio por ninguna parte a Abadi, al que cada vez se le considera ms un hombre de Estados Unidos en Bagdad. Le cost cierto tiempo emitir un comunicado carente de simpata y compasin al da siguiente. La oficina de Abadi afirm que el primer ministro est siguiendo la situacin de los ciudadanos tras el terremoto.

Se abstuvo de visitar las ciudades asoladas por el terremoto. Por desgracia, no parece que la idea de ciudadana haya dejado una honda huella en la psicologa poltica del primer ministro o, en este caso, de la mayora de las lites polticas de Iraq y de la regin de Kurdistn.

Dado que las ciudades asoladas por el terremoto (Sulaymaniyah y Halabja) no formaban parte de la circunscripcin poltica tradicional de Abadi, parece que este pens que poda permanece ajeno a sus sufrimientos, lo que no augura nada bueno para el tejido social y poltico del pas.

Si un acontecimiento trgico de esta magnitud no pudo forzar a la clase dirigente de Iraq a superar la divisin poltica y el partidismo, pocas cosas pueden hacerlo.

Este terremoto ocurri aproximadamente un mes y medio despus de que el Kurdistn iraqu celebrar un referndum de independencia con una participacin del 72 % y un 93 % de votos a favor de la independencia. Abadi tena una oportunidad de oro de demostrar a los iraques en general y a los kurdos en particular que su gobierno poda ir ms all de las identidades tnicas y sectarias en el servicio a los iraques de todas las tendencias. Pero, por desgracia, no super esa prueba.

Euforia en Bagdad

Asimismo, el equipo nacional de ftbol iraqu, que jug en la histrica ciudad de Karbala al da siguiente del terremoto, no emple unos segundos en rendir homenaje a las vctimas del terremoto de Kurdistn.

Este incidente sugiere claramente que a pesar de estar dentro de las mismas fronteras geogrficas, la distancia emocional y psicolgica que separa el Kurdistn iraqu del resto del pas parece ser verdaderamente grande.

En vez de aprovechar la oportunidad para demostrar a los ciudadanos kurdos que tanto su gobierno como Iraq tambin eran suyos, la apata de Abadi y la lenta respuesta del resto de Iraq sirvi para lo contrario. Este acontecimiento por s mismo debera obligar a reconsiderar su valoracin a los analistas que recientemente haban descrito un cuadro de Iraq muy optimista y de color de rosa.

Como indicamos antes, la derrota del EI y el desbaratamiento del sueo kurdo de independencia conforman el trasfondo de este optimismo exagerado en Occidente y de la euforia de Bagdad.

En cierto modo, es comprensible. La derrota militar de una organizacin terrorista vil y el mantenimiento de la unidad territorial de Iraq tras el referndum kurdo no son acontecimientos balades. Pero Iraq no ha solucionado el origen de ninguno de los dos problemas. En Iraq el momento posterior al EI no es lo mismo que el momento posterior a la crisis.

El EI era un fenmeno poltico tanto como militar.

Las condiciones que alimentaron el dinamismo de Al Qaeda durante los primeros aos de la ocupacin encabezada por Estados Unidos y que provocaron la emergencia del EI fueron polticas. Eso est profundamente relacionado con la estructura que se estableci en los aos posteriores a la invasin por parte de Estados Unidos de Iraq a partir de 2003.

Los agravios de Bagdad-Erbil

La constitucin de 2005 otorg una base legal a esta fallida estructura poltica. Elaborada a todas prisas en circunstancias extraordinarias tras la invasin de Iraq, la constitucin claramente discrimina al componente sunn de la sociedad iraqu, ya que la sociedad sunn haba sido imprudentemente identificada con el anterior dictador de Iraq, Saddam Hussein.

Esta marginacin de los sunnes en el nuevo Iraq es lo que ha alimentado todo tipo de radicalismos dentro del pas y ms all. La ltima reiteracin de este radicalismo ha sido la barbarie del EI. Todava no se han abordado totalmente las reclamaciones de las personas sunnes.

Asimismo, Iraq ha recibido el respaldo regional e internacional a su oposicin al referndum sobre la independencia del Kurdistn. La mayora de los Estados apoyaron el status quo debido sobre todo al temor a lo desconocido y al precedente que una independencia de los kurdos iraques establecera para los kurdos que viven en Turqua, Irn y Siria.

El apoyo activo de sus vecinos, particularmente de Irn y Turqua, y la aquiescencia de Estados Unidos y Gran Bretaa han sido fundamentales para el xito de los pasos dados por Iraq para recuperar casi todos los territorios que le disputaba el KRG.

Iraq y la regin del Kurdistn se disputan una gran parte de territorio, incluida la rica en petrleo provincia de Kirkuk: se supona que no ms tarde del 31 de diciembre de 2007 se habra resuelto el estatus del territorio segn el artculo 140 de la constitucin.

Como contina sin resolverse, este problema es el principal de la lista de disputas y agravios entre Bagdad y Erbil. Con la guerra relmpago del EI y el subsiguiente colapso del ejrcito iraqu en 2014 los kurdos se haban hecho con el control de la mayora de estos territorios.

Con el pretexto del referndum el ejrcito iraqu, junto con las milicias de las Unidades de Movilizacin Popular (PMU, por sus siglas en ingls) que tena el apoyo total de Irn, se hizo con el control de estos territorios.

Pero de la misma manera que la toma militar por parte de los kurdos de estos territorios no acab con su condicin de territorios disputados en 2014, las recientes campaas militares de Iraq tampoco han resuelto la disputa.

Iraq ha demostrado a los kurdos que puede recurrir fcilmente al puro poder militar. Irn tambin ha demostrado que usar todos los medios de los que dispone para sofocar las aspiraciones kurdas. Pero Iraq no ha abordado las reclamaciones de los kurdos.

Tras el referndum se sigue sin resolver todas las reclamaciones que hacan los kurdos al gobierno central de Bagdad antes del referndum. El hecho de que el 93 % de los kurdos que participaron en el referndum haya votado a favor de la independencia enva un mensaje claro a Bagdad de que no contemplan un futuro mejor para s mismos dentro del marco de Iraq.

Es indudable que se puede discutir lo acertado de la decisin. Es legtimo preguntar si trazar nuevas fronteras resolver las inextricables disputas de Oriente Medio.

No tiene por qu ser un empeo siniestro el poner en tela de juicio que la forma de independencia nacional del siglo XIX o XX sea la nica forma vlida de autodeterminacin nacional para los grupos minoritarios.

Pero estas preguntas siguen sin cambiar la situacin o la realidad poltica. El 93 % vot a favor de separarse de Iraq, lo que debera alarmar a las lites polticas de Bagdad ya que es una de las manifestaciones ms claras de su fracaso colectivo.

Este resultado es particularmente elocuente si se tiene en cuenta el hecho de que el 98 % de los kurdos vot a favor de una nueva constitucin iraqu en 2005 que una su destino a Iraq en un acuerdo federal.

Para resolver esta ltima crisis muchos especialistas y altos cargos mencionan la constitucin como la base para resolver la disputa, pero el problema no es meramente que la constitucin iraqu tenga un defecto de nacimiento y que la corte federal sea parcial, sino que la implementacin de la constitucin es muy selectiva.

El gobierno central iraqu y el KRG se acusan mutuamente de violar constantemente la constitucin y ambos tienen razn. Por ejemplo, el KRG acusa al gobierno central de Bagdad de violar 55 de los 143 artculos de la constitucin. Tal y como est, Iraq es un pas sin un contrato social que funcione y que solo tiene una constitucin parcialmente implementada.

Este cuadro no refleja la imagen de un pas en vas de lograr la estabilidad.

Una capacidad poltica responsable

Doce aos despus, dos de los tres principales componentes de Iraq (chies, sunnes y kurdos) estn cada vez ms alejados del centro poltico. La comunidad chi tampoco ha recibido todava unos servicios y una gobernanza buenos.

La marginacin de los sunnes ha dado a Al Qaeda una transfusin de sangre y ha originado el EI. El nacionalismo kurdo, exacerbado por los agravios recibidos, ha buscado la manera de romper con Iraq.

Este cuadro demuestra por qu el eufrico estado de nimo de Bagdad debe ser sustituido por una habilidad poltica. Adems, este cuadro tambin pone en entredicho las recientes afirmaciones de que est emergiendo una identidad o nacionalismo cvico iraqu.

Lo que est ocurriendo no parece ser una forma cvica de identidad/nacionalismo iraqu que vaya creciendo en todo Iraq, sino que parece que el componente chi de la sociedad iraqu se est apropiando de la identidad iraqu, de forma similar a la apropiacin por parte de los sunnes de la identidad iraqu durante en rgimen del Partido Baath en Iraq.

La nueva idea de la identidad iraqu est muy vinculada a un proceso de construccin del Estado en Iraq centrado en lo chi. Todava est por contestar de forma satisfactoria o inclusiva la pregunta de qu tipo de lugar tienen los rabes sunnes y los kurdos en esta nueva forma de identidad o nacionalismo iraqu.

Sera informativo e ilustrativo a este respecto un estudio comparativo sobre las formas de identidad iraqu en el presente y las que la conformaron durante el periodo baathista. La locura de Estados Unidos tiene que ver con ello. La crisis de Iraq tiene sus races en su estructura poltica, que sufre una crisis de gobernanza, de autoridad poltica y de inclusividad. Pero Estados Unidos tiene fijacin con ciertos lderes.

[Estados Unidos] Parece poner todo los huevos en el cesto de la reeleccin de Abadi en las elecciones generales del 12 de mayo de 2018. La lgica declarada de esta poltica es la siguiente: por medio de la reeleccin de Abadi Estados Unidos espera contrarrestar la cada vez mayor influencia de Irn en Iraq.

Es una poltica errnea, las calamidades de Iraq no se pueden solucionar empoderando a un solo individuo. Es algo sistmico y estructural, que exige reformar el sistema poltico de Iraq y el modelo de gobernanza.

La idea de ciudadana

Eso exige abordar los agravios de los kurdos y que se permita a los rabes sunnes participar de forma justa en el sistema poltico. Tambin exige fortalecer en Iraq las instituciones estatales, la idea de ciudadana y el contrato social. En segundo lugar, la fuente de influencia de Irn en Iraq es estructural, social, poltica y econmica.

Las milicias respaldadas por Irn casi han construido un estructura de seguridad paralela en el pas. Dado el extremadamente fragmentado sistema poltico de Iraq y su profundamente infiltrado sector de seguridad, un solo individuo, independientemente de la posicin que tenga, ser incapaz de acabar con la cada vez mayor influencia de Irn.

Solo un Iraq funcional e inclusivo, cuyo modelo de gobernanza y cuyo sector de seguridad se hayan reformado, donde las diferentes comunidades participen de forma equitativa en el sistema poltico del pas y donde el poder est descentralizado lograr hacer disminuir la influencia de Irn.

En este sentido Iraq seguir sumido en su cada vez ms profunda crisis y, por lo tanto, sometido a la influencia de Irn a menos que emprenda una poltica de liberar al Estado y a la sociedad del yugo de las milicias. En este aspecto el cuadro es particularmente desalentador. El poder e influencia de estas militas parece ser mayor, no menor. La cantidad de ellas supera ampliamente las mil.

Las milicias funcionan como un Estado dentro del Estado y como una red transnacional. Ningn poltico o centro de poder en Iraq parece querer hacer frente a esta desalentadora realidad o ser capaz de ello.

Es obvio que es ms fcil enumerar esos cambios que llevarlos a cabo. Para que el futuro de Iraq sea seguro tiene que hacer frente a estos difciles retos y sus lites polticas tienen que tomar decisiones difciles y, en ocasiones, costosas. De otro modo ser solo cuestin de tiempo la prxima crisis importante de Iraq, incluida la posible reaparicin de una nueva forma de extremismo.

Galip Dalay es director de investigacin del al-Sharq Forum e investigador sobre cuestiones turcas y kurdas en el Al Jazeera Centre for Studies.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/essays/despite-euphoria-baghdad-iraq-far-being-stable-49067026

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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