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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2018

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
La Buena Vida, lo fundamental a lograr, es la sabidura que permite elaborar y orientar en conjunto la praxis de la comunidad"

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y Estado republicano.

 

***

Estbamos aqu, en la afirmacin de que las costumbres religadas, las religationes, seguan existiendo. El concepto, hemos hablado de ello, me lo ha recordado un amigo economista muy ledo, lo expone Zubiri de forma definitiva en El hombre y Dios, Madrid, 1984, pp. 75-112.

S, de acuerdo. Por lo dems, permteme que insista, las costumbres religadas, las religaciones, siguen existiendo; no existe ninguna sociedad solo las gafas liberales y positivistas pueden distorsionar la interpretacin de la realidad, y negarlo-, no existe ninguna sociedad cuya reproduccin no est producida por un saber hacer prxico compartido y puesto en obra por la sociedad. Solo que, por lo menos, en la actualidad, son religaciones producidas por ethos cuya explicacin de sentido no depende de la existencia de un ser trascendente, o de instituciones religiosas establecidas. El mundo del capital funciona porque todos nosotros sabemos cmo actuar a cada momento, cotidianamente. Sabemos qu quiere decir mercanca y qu quiere decir salario y contrato, y entendemos por justo e injusto cosas que a un habitante de la Polinesia si es que todava existen esas culturas incontaminadas- le dejara asombrado. Lo mismo que les dejara asombrados de existir, insisto- la diferencia que practicamos entre actividades, unas de las cuales son consideradas por nosotros, trabajo -porque producen plusvala, hecho muy real, nada ideolgicamente economicista- y otras no. Todos esos saberes no son cientficos la ciencia, ex post, los estudia- sino ticos, son el ethos que nos religa, que compartimos. El capitalismo somos nosotros es este ethos, esta religacin en comn, puesta en obra que genera su propia antropologa individual y sus propias necesidades. Unas necesidades cuya solucin ptima es interna e inherente a ese ethos. No se puede creer uno que est en contra del capitalismo pero en favor de ese modelo de vida, de esas necesidades antropolgicas, orgnico suyo. Querer un cambio de sociedad implica querer ya un cambio de vivir, de eticidad, de ethos; estar ya en el proceso prxico por cambiarla.

Mientras te escuchaba me ha venido a la mente una conferencia de Sacristn que imparti en 1983, en Sabadell, sobre "Tradicin marxista y los nuevos problemas". Casi al final de su primera intervencin (habl luego largo y tendido en el coloquio), apunt ideas que tienen que ver con lo que acabas de sealar. Te importa que las recuerde?

En absoluto, todo lo contrario. Adelante.

Son estas. Son sus palabras de cierre de la conferencia.

Al final de este repaso [de la tradicin y lo que entonces llambamos nuevos movimientos sociales: ecologismo, feminismo, pacifismo] tengo inters en indicar un denominador comn de una razonable y vital respuesta socialista a los problemas nuevos y que tal vez pueda parecerles un poco demasiado filosfica y poco cientfica, pero que, en cambio, me parece muy arraigada en la tradicin marxista.

Todos estos problemas tienen un denominador comn que es la transformacin de la vida cotidiana y de la consciencia de la vida cotidiana. Un sujeto que no sea ni opresor de la mujer, ni violento culturalmente, ni destructor de la naturaleza, no nos engaemos, es un individuo que tiene que haber sufrido un cambio importante. Si les parece, para llamarles la atencin, aunque sea un poco provocador, tiene que ser un individuo que haya experimentado lo que en las tradiciones religiosas se llamaba una conversin.

Era un terreno, seal, en el que no haba ms remedio que expresarse en trminos que podan parecer un poco utpicos. No importaba. Haba que tener la decisin de no ponerse colorado por ello. Luego continu en estos trminos.

Mientras la gente siga pensando que tener un automvil es fundamental ser incapaz de construir una sociedad comunista, una sociedad no opresora, una sociedad pacfica y una sociedad no destructora de la naturaleza. Por qu? Porque se trata de bienes esencialmente no comunistas como dira Harich. Imagnense ustedes a 1.000 millones de chinos, cada familia, con su coche; a 4.000 millones de habitantes de la tierra, cada familia, con su coche. Eso es insostenible. La Tierra slo puede soportar eso si muchos no tienen coche... por tomar el ejemplo del coche, que podra tomar muchos otros como es obvio. Podra tomar el decisivo, el consumo de energa per capita de los Estados Unidos, que es el dato decisivo. Pero, en fin, tomamos el coche. El automvil slo puede funcionar en la Tierra, digmoslo as, si slo tienen automvil una parte de los pueblos privilegiados. Pero si llenan ustedes frica, Asia, Amrica y Oceana de automviles es obvio que la Tierra no lo soporta, no lo soporta el recambio atmosfrico. Y as todos los ejemplos que ustedes quieran.

As, pues, prosegua, los cambios necesarios requeran una conversin, un cambio del individuo por as decir. No se alejada con ello de la tradicin.

Y debo hacer observar, para no alimentar la sospecha de que me ido muy lejos, muy lejos de la tradicin marxista, que eso est negro sobre blanco en la obra de Marx desde los Grundrisse, la idea fundamental de que el punto, el fulcro de la revolucin, es la transformacin del individuo.

En los Grundrisse se dice que lo esencial de la nueva sociedad es que ha transformado materialmente a su poseedor en otro sujeto y la base de esa transformacin, ya ms analtica, ms cientficamente, es la idea de que en una sociedad en la que lo que predomine no sea el valor de cambio sino el valor de uso, las necesidades no pueden expandirse indefinidamente, que uno puede tener indefinida necesidad de dinero por ejemplo, o en general de valores de cambio, de ser rico, de poder ms, pero no puede tener indefinidamente necesidad de objetos de uso, de valores de uso.

De modo que esta reflexin final que me permita hacer, en un terreno que poda parecer utpico, lo sea o no, en todo caso est muy abiertamente en el clsico iniciador de la tradicin marxista, es decir, en el propio Marx.

Perdona la digresin. Me he ido del tema.

Nada que perdonar. Todo lo contrario. Djame sealar algo ms. Se me ha ocurrido mientras hablabas.

Adelante

Desde luego, siempre es seal del xito de un modo de organizar la vida y de reflexionarla que la propia religacin tica aparezca como natural, no como obra producida en y por el hacer en comn, y as ocurre con el ethos del capital. Tal y como nos lo explica Marx, en la actualidad el saber cotidiano mediante el que todos, con conviccin, iniciativa, y voluntad, y creyndonos libres, constantemente ponemos en obra y constantemente reproducimos el capitalismo, es un saber hacer que tenemos naturalizado, que consideramos que es inherente a este mundo porque es inherente a todo vivir. Pero es una religin cuya divinidad es interna al hacer, y al propio saber hacer puesto en obra, es un Fetiche. Marx lo denomina el Fetiche de la Mercanca.

El fetichismo de la mercanca.

Exacto. Y ese fetiche, ya no trascendente, es el que cimenta nuestra Religacin, la religacin tica, el ethos capitalista. Las nuevas religaciones ticas, siguen siendo an, algo que se nos impone, todava no tenemos la capacidad de elaborarlas conscientemente, ni de comprender rectamente que son producto nuestro; pero ya no se nos imponen como resultado de la voluntad de un ser superior omnipotente y divino, trascendente.

Quera sealar esto, porque ese primer captulo de El Capital, que es de introduccin y establece la hermenutica de lectura de toda la obra eso trata de hacer- es bien explcito. En l, la ideologa no es un sobrestructura, sino un saber hacer interno a la praxis y al que el asalariado se entrega voluntaria y entusisticamente, sintindose libre, en uso de su libertad, para, luego, acompaar al capitalista a la fbrica, tal como explica Marx en dicho captulo. El capitalismo es un saber hacer, un ethos que nos religa y que ponemos en obra, capilarmente, todos nosotros, segn esta introduccin de El Capital. Todo mundo humano se basa en un saber hacer compartido, en una Religacin o Ethos, tambin el capitalismo.

Hace unos das escuchaba un documental de un estudioso mexicano de Gramsci, ya mayor Piol-.

No lo conozco.

No es muy conocido aqu. Pareca decir cosas anodinas, pero que consideradas desde estas premisas del ethos, de la eticidad, sin embrago, tienen un hondo calado. Deca el charlista que el concepto de hegemona en Gramsci, era instrumental, era de procedimiento. Porque su fin era, vendra a ser, reflexionar sobre cmo organizar un sujeto mayoritario empeado en querer cambiar de vida, en cambiar de vivir. O sea, de eticidad. Es as entendido correctamente.

Por qu es as entendido correctamente?

Si los comunistas, si los socialistas y anarquistas deseamos socializar los medios de produccin, nacionalizar esto, municipalizar aquello, estatalizar lo de dems all, o, simplemente democratizarlo, es porque son condiciones indispensables para poder cambiar el vivir. Y solo si se quiere cambiar el vivir, la praxis de vida, el saber hacer comn que nos religa, el Ethos Religador, las necesidades, hay cambio de sociedad.

Pero me he extendido en exceso y an no te he respondido a lo que me preguntas sobre el nomos.

No te has extendido en exceso pero adelante con el nomos.

Podramos traducirlo por ley. Pero resulta una traduccin pobre. Para nosotros la ley, y en especial la ley suma, la constitucin, es la que instaura un rgimen. Si nos dejamos imbuir por las teoras neopositivistas del derecho, por Kelsen, nada hay en la sociedad por encima del derecho. Es este el que nos constituye como ciudadanos, y no existen derechos, ni existe soberana al margen de l. Al contrario, los derechos de los individuos, la misma soberana, son constituidos le son otorgados al ciudadano por el derecho entendido como Ley, etctera. Pensamos la ley con independencia del mundo de vida, de la vida cotidiana. Es la metafsica filosfica del liberalismo, segn el cual y esto es ideologa en el sentido malo del trmino- las costumbres son algo propio y particular que cada individuo decide privadamente, de forma individual. Pero para los griegos, para Aristteles, lo que instaura y define a un rgimen es la especificidad de su vivir en comn, asentada a su vez, sobre una correlacin de fuerzas que la elabora en uno u otro sentido. Ese es el rgimen. Y la ley es orgnica del mismo. La ley adems, define derechos que no pueden ser incumplidos; son lo que hoy da denominaramos derechos subjetivos de cada persona. Adems, la ley est en continuidad con el ethos en el sentido de que el uso o costumbre es generadora de ley, hay leyes no escritas consideradas leyes: el mundo del ethos genera ley.

S,est muy bien visto.

S es cierto que en la antigua Grecia, grandes levantamientos populares, contra la esclavitud por deudas, impusieron la creacin de nueva legislacin; pero fue ese mundo tico, en el que se organizan y producen esos levantamientos, el que ellos lo saben- instaura nueva ley orgnica de los mismos.

No otra cosa ocurre en la historia cada vez que asistimos a un cambio radical de mundo, claro. La Revolucin Francesa no hubiese sido posible sin la existencia de una larga historia de casi 100 aos, o ms, de luchas y resistencias de la comunidad campesina, generadas y generadoras de un ethos, de una cultura, de una economa moral de la multitud, para decirlo con E. P. Thompson, y con Florence Gauthier. Cultura religada de comunidades que en 1771, durante la denominada Guerra del Trigo, a la que ya me he referido, si mal no recuerdo, genera en toda Francia movilizaciones con manifestaciones comarcales en el campo de ms de cuarenta mil personas y ms, y que impone que el rey cese al ministro Turgot. O explican la denominada Grande Peur etctera.

Pero -y vuelvo a lo que me preguntas sobre la ley o nomos-, al menos actualmente, tenemos el trmino ley, que si bien, con otros matices, expresa algo al menos semejante. Sin embargo la ideologa liberal, que ha triunfado, nos induce a creer que vivimos en un mundo en el que no existe religacin cultural de la comunidad social. Nos hace creer que una parte del hacer est determinando por instancias naturales, el mercado, a su vez, orgnico de una naturaleza humana, la propugnada por la metafsica denominada individualismo antropolgico, y que la vida de cada individuo, a partir de aqu es asunto individual privado. Por eso carecemos de trminos adecuados, y creo interesante tratar de poner en uso alguno que nos haga conscientes de que eso no es as: eticidad, o ethos

Muy bien visto esto que acabas de sealar. Cuando hablas de Aristteles afirmas que para l y para el pensamiento griego en general la tica forma parte de la poltica. Qu significa eso de que la tica forma parte de la poltica? Puedes precisarlo? Qu englobara entonces la poltica aparte de la tica? El ser honesto con las personas de nuestro entorno, por ejemplo, es un asunto poltico?

La referencia de Aristteles que indicas se encuentra al comienzo de una de las obras ms importantes del pensamiento poltico, y la obra ms hermosa de Aristteles, con serlo toda su obra, y a pesar de la particular fuerza deslumbrante de su Poltica o de su Metafsica-.

La est traduciendo Miguel Candel al cataln en el momento en que hablamos.

S, me lo has comentado.

De qu libro hablabas antes?

Me refera a su tica Nicomquea. El paso se halla al comienzo de la obra, justo cuando habla de que somos arqueros que apuntan a un blanco, el fin de nuestra actividad, que es la buena vida (1094 a, 1094 b). Una frase muy repetida por su potencia figurativa. Que la inmensa mayora de los polticos desconozcan esta obra, y tambin la Poltica, que los cuadros polticos de la izquierda no la hayan ledo, e incluso desprecien y sospechen de su lectura, permite comprender nuestra actual situacin de indigencia intelectual y moral, de ridiculez y extincin. Extincin ridcula de la izquierda. Lo vemos, lo acabamos de ver, ahora en Catalua.

Y qu es lo que acabamos de ver en Catalua?

Que se ha aplicado la vieja concepcin poltica derrotada en el siglo XlX se ha aplicado encima sin consciencia y por simple seduccin, o seduccin-acojonamiento (con perdn de nuestros lectores) ante el poder ideolgico burgus- denominada por Marx "revolucin permanente": convertirnos en el apndice o ala izquierda radical de un movimiento movilizado burgus: letal. Ah estn los resultados. Bueno: cmo poder repensar la poltica sin recurrir a los textos ontolgicos fundamentales, y fundantes, de la misma. Y es que estamos en manos de una nueva clase poltica que ha tomado por asalto, no el cielo, sino la izquierda, -no me refiero tan solo a los santos de los ltimos das, sino a un fenmeno que tiene ya a sus espaldas dos, si no tres, generaciones- cuya antropologa es una extraa sntesis del personaje de la Antgona, de Anouilh, lo quiero todo y de inmediato -je veu tout et toutsuite- y de pelcula de humor: agarra el dinero y corre. En fin, bodas que fueron famosas del Pingajo y la Fandanga, que hubiera dicho Rodrguez Mndez.

No la dejas muy bien.

Es una izquierda sin consciencia de ethos, sin consciencia de alternativa de vivir, que revela la potencia ejercida por la hegemona intelectual liberal burguesa, y que asumi el proyecto modernizador desarrollista del capitalismo, considerando que la alternativa era la distribucin material y la extensin de los modelos de vida orgnicos del mismo, y que no tuvo, salvo honrosas y minoritarias excepciones: Lukcs, Gramsci, Pasolini, Ernst Bloch-, la capacidad de concebir que su tarea era auspiciar un cambio de modo de vida

Vuelvo a la tica. 

Cuando quieras, pero no ha estado mal la digresin

En dicha obra Aristteles nos dice que el ser humano, que es un ser activo, prxico, generador de enrgueia, tiene como fin el Buen vivir e zen/ εῦ ζῆν-, que es condicin necesaria, pero no suficiente para alcanzar la felicidad por ahora, podemos dejarlo as-. Ese buen vivir no est garantizado por nuestra naturaleza, depende de la comunidad y de la actividad que todos generamos en comn. Y como ese es el fin superior, la Buena Vida, es lo fundamental a lograr, aquel saber que permite elaborar y orientar en coparticipacin la praxis de la comunidad, es el pensamiento fundamental, en tanto que pensamiento que orienta la praxis a su verdadero fin. Ese pensamiento cuyo fin es orientar la prosecucin y logro de el Fin, es la Poltica. Un pensamiento deliberativo, la poltica, se apresura a decir Aristteles, que es un saber experiencial, y que es ridculo pedirle al que reflexiona polticamente y trata de persuadir a los dems, que recurra a las demostraciones matemticas, lo mismo que sera ridculo pedir al matemtico que recurriera a la persuasin retrica para tratar de su materia.

La poltica por tanto, que posee claridad de consciencia de que nuestro buen vivir es consecuencia de la actividad en comn, tiene como fundamental axiologa de valor lo que nosotros ahora denominamos o entendemos por tica, por moral: qu le corresponde a cada cual.

Me suena mucho esto de "qu le corresponde a cada cual".

Si, como opina Aristteles, le corresponde a cada cual lo que le toca -a cada cual segn su trabajo es frase en que resuena el aforismo clsico- o a todos y cada uno por igual, etctera. Y en consecuencia, se pone en primer lugar la reflexin sobre los deberes para con los dems miembros de nuestra comunidad. La injusticia, la deshonestidad son enemigos acrrimos de la poltica porque destruyen la comunidad, sin la que estamos perdidos.

Pero la poltica, capacidad inherente a todo polites, a todo ser humano por el mero hecho de serlo, -diramos ahora-, su doxa u opinin, formada por la experiencia de la praxis y de la deliberacin, es interna al ethos, del que constituye parte. No por el hecho de ser reflexin sobre el ethos y reflexin sobre cmo llevar a buen puerto los fines asumidos por todos, es externa y superior al ethos. Es inherente al ethos, solo que se denomina poltica a la capacidad de auto direccin de la comunidad, para cumplir sus objetivos, y sus fines. Una capacidad que, en cuanto a los objetivos al menos en cuanto a estos, segn Aristteles- tiene la capacidad de registrar el fracaso o la insatisfaccin de los objetivos precedentes, y anularlos y deliberar y crear otros. No hay aqu fijismo tico. Precisamente los atenienses tenan fama de estar constantemente innovando su forma de hacer. Es lo que Tucdides nos explica, precisamente, en el discurso de los corintios a los lacedemonios, en el libro primero de Historia de la guerra del Peloponeso, -68 y siguientes-, en el que los corintios encomian a los enemigos atenienses por su capacidad de innovar tanto la praxis como la poiesis, o tcnica, por lo que son los mejores en imaginar nuevas formas de hacer.

Lo dejamos aqu si te parece. Hoy nos hemos extendido mucho.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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