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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2018

Marruecos
Solidaridad total con Jerada, una ciudad movilizada contra la miseria y la marginacin

Nora Al Manzal
Attac Maroc


El pasado 22 de diciembre, en Jerada, ciudad minera del este de Marruecos, los hermanos Houcine y Jedouane Dioui encontraron la muerte en un pozo de carbn. El equipo de rescate no lleg a tiempo y solo gracias a la intervencin de la poblacin otras personas pudieron escapar a la muerte.

Este accidente ha venido a sacar a la luz una vez ms -pues no es la primera vez que mineros mueren en agujeros de minas artesanales que carecen de toda infraestructura de seguridad y de proteccin- las condiciones precarias en las que extraen el carbn desde que la empresa cerr en 1998. Sin embargo, se trata de una ciudad en la que hasta finales de los aos 1990existieron fuertes tradiciones sindicales.

La poblacin, fuertemente afectada desde esa poca por el paro y en lucha contra la reciente subida de las facturas del agua y la electricidad, as como contra el abandono de los antiguos mineros con silicosis, se ha movilizado inmediatamente. Ha impedido que las autoridades procedieran al entierro a toda prisa de los dos cuerpos y expresa su exasperacin ante la ausencia de polticas pblicas de reconversin de la actividad econmica de la ciudad con movilizaciones que se suceden desde del 22 de diciembre de 2017.

En un primer momento las fuerzas de represin intentaron apagar el movimiento a porrazos, pero tuvieron que retroceder, temiendo que en Jerada cristalizara un nuevo hirak (movimiento) a imagen del que, en el Rif, desde hace ya 14 meses, existe en Alhucemas, sin que ni el estado de sitio ni las centenas de detenciones y condenas logren apagarlo. Por otra parte, la gente que se manifiesta en Jerada ha puesto a la cabeza de sus reivindicaciones, desde el comienzo de esta movilizacin que, 15 das ya despus del accidente, no decae, la de la liberacin de la gente detenido del Rif. El viernes 29 de diciembre una huelga general paraliz esta ciudad de ms de 40 000 habitantes; los comercios bajaron sus persianas y miles de manifestantes salieron a la calle, mientras que habitantes de pueblos vecinos se sumaban a la movilizacin, marcando as una extensin del movimiento.

El gobierno ha desplazado entonces una delegacin ministerial, con el Ministro de Energa y Minas a la cabeza, a fin de intentar desactivar el movimiento proponindole vagas promesas. Pero esto no bast para calmar las manifestaciones.

Este domingo 7 de enero de 2018, a pesar del fro y de la lluvia, miles de manifestantes han invadido de nuevo las calles, organizando un estruendoso concierto de cacerolas. Una forma de advertir a las autoridades que no se contentarn con vagas promesas, sino que exigen propuestas concretas, debidamente acreditadas. A las reivindicaciones sobre el empleo, la reduccin de las tarifas del agua y de la electricidad, el refuerzo de las infraestructuras sanitarias y mdicas, se aade ahora la reivindicacin de transparencia y del principio de rendicin de cuentas, y una puesta en cuestin del modelo econmico en vigor en beneficio de un modelo alternativo a elaborar con los y las habitantes.

Se ve pues que, ms all de la emocin provocada por la muerte de dos jvenes mineros, en Jerada es un proceso se est poniendo en marcha en profundidad, muy inspirado en el hirak del Rif, pero con sus propias formas de lucha, de organizacin y sus propias consignas y reivindicaciones.

Tras la muerte del pescador de Alhucemas, el drama de las mujeres que murieron aplastadas en la provincia de Essauira durante una distribucin de cestas de alimentos, las movilizaciones de Zagora, ciudad que se qued sin agua debido al acaparamiento de tierras y de agua por las centrales solares, el business turstico y el agrobusiness, ahora le ha tocado levantarse a Jerada. Los y las manifestantes han llamado a su movimiento hirak, retomando la palabra utilizada en Alhucemas, mostrando con ello la continuidad de las luchas que estallan en las diferentes regiones de Marruecos.

Cuando un puado de marroques concentran en sus manos las riquezas del pas, cuando un paraso fiscal se ha instalado en el corazn de Casablanca y los inversores marroques van al asalto del continente africano o ala bsqueda de nuevos nichos de ganancia, la poblacin marroqu marginada y pauperizada, expresa ahora a la luz del da su sufrimiento y su exasperacin. E indica claramente a las autoridades que ya no se contentar con promesas y medidas cosmticas. Los problemas son estructurales y solo cambios estructurales pueden permitir responder a las aspiraciones del pueblo.

Texto original en francs: http://attacmaroc.org/fr/2018/01/11/totale-solidarite-avec-jerada-une-ville-mobilisee-contre-la-misere-et-la-marginalisation/

Traduccin: Faustino Eguberri para viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article13402



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