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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2018

Trump en su laberinto afgano

Guadi Calvo
Rebelin


El presidente Donald Trump inicia su segundo ao de mandato condenado a seguir perdido en el laberinto afgano, tal como lo padecieron sus antecesores: Barack Obama George W. Bush, quien meti a los Estados Unidos en este ddalo.

Sin encontrar ninguna solucin ni diplomtica ni militar, Washington, observa pasmado como Kabul sigue perdiendo territorio y presencia en el pas. Desde enero de 2015, con la finalizacin de la misin de la OTAN, ya casi un 50% del territorio se encuentra o bien bajo control de Talibn o en fuerte disputa. Incluso en la propia capital, donde desde principio de ao se han producido dos ataques, que dejan en claro, ya no solo la osada de los hombres del Mullah Hibatullah Akhundzada y del califa Ibrahim, si no su altsimo nivel de entrenamiento.

El sbado 4 de enero, se produjo el primera ataque del ao en la capital, en el que 15 personas murieron, cinco de ellas policas, y otras 25 resultaron heridas, despus de que un atacante suicida se detonara cerca de un control policial que vigilaban una concentracin vecinal en el barrio de Banaee, al este de Kabul. El ataque fue reivindicado por el Daesh, por intermedio de su agencia de noticias: Amaq, que eleva el nmero de policas muertos a 80., aunque otras versiones responsabilizan al Talibn.

Este ltimo sbado 20, segn la fuente, entre 20 y 40 personas murieron, por el enfrentamiento que se suscit, tras el intento de toma del Hotel Intercontinental de Kabul. Los combates que se prologaron durante cerca de 19 horas, comenzaron cerca de las nueve de la noche, cuando en la puerta del hotel, un atacante suicida se inmol, para enseguida entre seis y ocho milicianos ingresaran vestido con uniformes militar, dando inicio a una cacera de huspedes y personal del hotel, alentados por gritos en pashtn, la lengua ms hablada de Afganistn a que los matasen a todos. Es posible que hombres de la red Haqqani, antiguos aliados del Talibn hayan sido quienes han llevado a cabo el ataque ya que esa fuerza se especializa en objetivos urbanos.

Hasta ahora se sabe que entre los muertos aparecen 16 son extranjeros: dos venezolanos, nueve ucranianos, un griego, un kirguizo y los tres restantes todava no haba sido identificados. Los venezolanos segn la prensa de Caracas son Adelsis Ramos y Pablo Chiossone, los dos empleados de la aerolnea afgana Kam Air, al igual que la mayora de los extranjeros asesinados.

En los duros combates que se dieron fundamentalmente en el cuarto y quinto piso del edificio, las fuerzas de seguridad rescataron a 151 huspedes, de ellos 41 extranjeros, y empleados del establecimiento. Mientras las Fuerzas Especiales, combatan en el interior, un fuerte control perimetral se haba armado a las afueras del Intercontinental, con vehculos blindados del ejrcito norteamericanos, junto a unidades de la polica afgana.

El Hotel Intercontinental, ubicado en los altos de una colina al oeste de la capital, siempre ha sido un objetivo fuertemente vigilado por las fuerzas de seguridad, ya que en all se desarrollan constantes congresos, conferencias y convenciones tanto privadas como oficiales, adems de ser el preferido por la mayora de los extranjeros que visitan Kabul y el lugar favorito de la clase alta del pas para diferentes celebraciones.

Apenas hace 20 das, la seguridad del hotel, que siempre estuvo a cargo de la polica afgana, pas a ser controlada por una empresa privada. Por lo que se abrir una investigacin sobre las posibles fallas, ya que la embajada de Estados Unidos, haba advertido sobre la posibilidad de ataques contra diferentes hoteles en Kabul.

El Intercontinental, ya haba sido objetivo de los talibanes en junio de 2011, cuando nueve insurgente, coparon el edificio en el que resistieron por cinco horas, dejando un saldo de una veintena de civiles, dos de ellos extranjeros.

Este ao parece seguir la dinmica que tuvo todo el 2017, que fue uno de los aos ms virulentos que se recuerden desde la invasin norteamericana de 2001, no solo se han producido ataques en la capital, el ms importante sucedi en mayo cuando un camin cisterna cargado con una tonelada y media de explosivos, estall en la zona verde de Kabul, dejando 150 muertos y cerca de 500 heridos (Ver Afganistn: Cuando se disipe el humo, cuando se asiente el polvo), sino que se han librado fuertes combates en diferentes provincias, donde tanto el Talibn como el Daesh, cada vez con ms presencia, estn en pugna con el ejrcito afgano, palmo a palmo por el control del territorio.

Las errticas polticas norteamericanas respecto a Afganistn han llevado a que en estos 17 aos de intervencin, la cuestin se haya agravado, no solo desde el aspecto de la seguridad y la presencia de insurgentes en todas las provincias, sino que el cultivo de adormidera y la produccin de opio y herona para su exportacin se hayan elevado vertiginosamente llegando de las 200 toneladas de 2001 a las casi 10 mil en 2017, la produccin se ha incrementado en un 87% el ltimo ao, con un aumento del 63% de reas de cultivo. Es esta produccin la que financia en ms de un 60 % el sostenimiento de la guerra por parte del Talibn.

Pakistn y Rusia culpables del fracaso

Los ataques de este mes en Kabul, a los que hay que sumarles este ltimo domingo dos nuevos choques entre el Ejrcito afgano y el Talibn, uno en la provincia de Herat donde murieron ocho personas, tras el estallido de una mina colocada al costado de un camino y el otro incidentes en la provincia nortea de Balkh, que dej una veintena de miembros de la fuerzas de la milicia provincial muertos en un puesto de control, an no dejan en claro, si forman parte de una estrategia por parte de los hombres del mullah Akhundzada para sentarse con ms fuerza a una posible mesa de negociaciones, por la que est bregando Pakistn, (Se ha conocido que una delegaciones de cinco hombres del Talibn se reunieron con autoridades de Islamabad, en procura de una posible mesa de dilogos, pocos das antes de que llegue a ese pas, Alice Wells la subsecretaria de Estado de los Estados Unidos, para Asia meridional y central aunque el vocero de la embajada norteamericana neg cualquier relacin de la estada de la seora Wells con los enviados del Talibn) estos ataques son el resultado de una desavenencia interna del Talibn o un boicot orquestado por el Daesh, quien de cerrar un, hasta ahora remotsimo acuerdo con el Talibn, dejara a la organizacin de al-Bagdad, con cerca de 10 mil hombres en Afganistn, como l nico objetivo del ejrcito afgano y el de los Estados Unidos, que se espera , segn lo prometido por Trump, envi entre 3 y 5 mil hombres para combatir a los fundamentalistas, que se sumarian a los casi 9 mil que Obama no se atrevi a retirar y all han quedado.

Pakistn fuertemente castigado por Trump, tras acusarlo de no hacer nada por combatir el terrorismo (Ver Pakistn: El Gran Juego de Donald Trump ) est intentado salvar su situacin, por lo se apur a dar un comunicado donde rechaza las denuncias, llegada desde algunos crculos afganos que lo apuntan como responsable por el ataque terrorista contra un Hotel Intercontinental.

Otro de los involucrados en el fracaso norteamericano en Afganistn, es otra vez Rusia, ya que una fortsima campaa de prensa, iniciada por el general James Mattis, actual Secretario de Defensa norteamericano, insiste en responsabilizar a Mosc, de suministrar al Talibn, a travs de Irn, desde hace ya dos aos, equipos y armas pequeas, ametralladoras medianas y pesadas, con la excusa de que dicho material es usado para combatir al Daesh, que se ha establecido en el este de Afganistn, aunque la acusacin seala que armas rusas ya han aparecido en provincias del sur como Helmand y Kandahar.

Trump y su torpeza, desde hace ya un ao, no ha hecho ms que entrar ms profundo en el laberinto afgano, y si lograra alguna vez salir de all, solo lo podr hacer empapado de sangre.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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